Brutilda había salido de la letrina y se preparaba para dirigirse a su casa, cuando sintió que alguien le respiraba en la nuca, se dio la vuelta para encontrarse a Patán Mocoso, oliéndola.

-Tú hueles excelente esta noche.

-Uh-dijo Brutilda alejándose de Patán-Es más difícil desacerté de ti que de los parásitos.

-Espera-dijo Patán siguiéndola, luego se le adelanto y se puso enfrente de ella, en sus manos cargaba una cesta, luego extendió los brazos ofreciéndosela a Brutilda-Para ti.

Brutilda miro la cesta con desconfianza, pero luego se encogió de hombros y sonrió, retiro la tapa de la cesta, ¿Qué era lo peor que podía contener? En cuanto se asomó para ver el contenido de la caja se dio cuenta, una ardilla, la ardilla le salto a la cara y la derribo en el suelo, luego comenzó a morderle y rasguñarle, Brutilda la tomo con ambas mano y luego la derribo en el suelo, para después aplastarla, una vez que estuvo segura de que el bicho estaba muerto, le mando una mirada asesina a Patán.

Tomo la antorcha que había llevado y amenazó a Patán con ella.

-¡Brutacio dijo que te gustaban!

Brutilda grito y le lanzo golpeas a Patán, este grito y comenzó a correr mientras gritaba.

-¡No, por favor!

Brutilda continuo persiguiéndolo, lanzando golpes con la antorcha, aunque no lograba golpearlo, estaba lo suficientemente cerca como para poder quemarle el trasero a Patán.

-¡Ah, eso duele!-dijo Patán, pero Brutilda no hizo casi y siguió persiguiéndolo-¿¡Que hice yo para merecer esto?!

-¡Darle de cenar a una ardilla mi cara!

-¡Tu hermano me dijo que te gustaban!

-¡Y tú que bien le haces caso, no!

Patán hubiera podido seguir por mucho tiempo, pero golpeo con una roca y cayó al suelo, con un estruendo golpeo el suelo mientras que el polvo le ensuciaba todo el cuerpo.

-Ouch-dijo Patán, pero la paliza que vendría después sería aún más dolorosa, Brutilda lo alcanzo y comenzó a golpearlo, primero con la antorcha, provocándole algunas quemaduras de primer grado, y luego se fue a los golpes.

-¡Por favor detente!

Pero Brutilda no se detuvo, y como si Patán no hubiera tenido suficiente, Brutilda lo enterró en la tierra usando sus propias manos, lo único que quedó al descubierto fue la cabeza de Patán que sobresalía de la tierra.

-No me importa mi amor, yo te seguiré amando-dijo Patán con una mirada esperanzadora.

Brutilda hizo una mueca de asco, y comenzó a pisotear la cabeza para que se hundiera aún más, luego Patapez apareció sosteniendo en su mano un ramo de flores, no estaba usando su caso y tenía una estúpida sonrisa en su rostro.

-¿Qué quieres?-pregunto Brutica malhumorada.

-Darte estas-dijo Patapez con una mirada de ensueño.

Brutilda las tomo, las olía e hizo una mueca de asco.

-Y a decirte que tu sexto dedo del pie es muy hermoso

Brutilda abrió mucho los ojos, luego sostuvo el ramo de flores más fuerte y comenzó a golpear con él a Patapez en la cabeza.

-¡Tener un pie extra no tiene nada de malo, creo que es sexy!

Brutilda grito y comenzó a golpear a Patapez con más fuerza mientras que el pobre comenzó a correr tratando de huir de la furia de Brutilda.

-¡No me olvides!-grito Patán, en respuesta, Brutilda le lanzo su bota la cual le dio justamente en la nariz.

Mientras tanto, Brutacio se estaba muriendo de la risa mientras veía como su hermana maltrataba a sus amigos mientras presumía su nuevo casco, un regalo de Patapez.

Mientras que los dragones de los chicos vieron la escenita, y rodaron sus ojos, a veces sus jinetes, podían ser muy estúpidos.