Disclamer: Noragami y sus maravillosos personajes no me pertenecen, todos son propiedad del grandioso mangaka Adachi Taka...ya que de ser mios a Yato lo respetarían más TwT

Nota: Este fic participa en el ritual de iniciación de Noragami: Ahora eres mi tesoro sagrado del foro "Mar de Joyas Escondidas"

Tema: Le gustan los seguidores.

Palabras: 496.


Gato Mojado

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—Yato-sama, aquí están las ofrendas del día de hoy.

—Yato-sama, nuevamente contamos con una gran cantidad de peticiones que cumplir.

—Yato-sama, ya le hemos mencionado lo felices que somos de ser sus shinkis. Es un gran honor para nosotras el poder servirle a una magnificencia como lo es usted.

—Chicas, no es para tanto—una sonrisa se posa en sus labios—Esto es lo normal en un dios de mí categoría—agrega, haciendo que las jóvenes que están a su lado se abalancen sobre él; llenándolo de elogios y alabanzas que recalcan lo omnipotente que es.

Todo se lleva a cabo en la colina principal en donde yace su templo; sentado en su trono, Yato se regocija ante lo que sus pupilas azules observan. Es gratificante el como aquella ropa deportiva fue sustituida por el traje de príncipe que ahora porta sin olvidar la corona de oro que adorna su cabeza.

A su disposición está un campo de bellas flores vestidas de miko para servirle, más esto se ve opacado gracias a la gran fila de fieles seguidores que diariamente vienen a verlo. La dulce armonía de sus cánticos lo llenan de placer.

—¡Yato-sama!

—¡Lo amamos, Yato-sama!

—¡Yato-sama...

—¡¿Eh?!—vocifera, confundido. Por alguna razón repentinamente siente más frío de lo normal, divisa hacía todos lados parando su vista en aquél joven rubio que lo observa con una emoción de fastidio plenamente pintada en su rostro. Pero, sus ojos se agrandan al percatarse en el objeto que lleva en sus manos -una cubeta roja con pequeñas gotas de agua callendo al suelo-

—¡YUKINE!—espeta, molesto. Ahora entiende el porqué se encuentran titiriteando de frío. Yukine -su shinki- le había aventado una cubeta de agua helada. Ya estaba de más el mirar como escurre de agua que cala sus huesos.

—¿Por qué lo hiciste?—reclama, entre un castañeo de dientes.

—Para despertarte—el fastidio con lo que lo mencionó, le molesta.

—Era repugnante el ver esa risa en tú rostro repitiendo "Yato-sama" hasta que mis tímpanos sangren con aquél mantra.

—¡Esa razón no justifica el que él gran dios Yato se vea igual a un gato mojado!

—Si, si lo que digas. Ya me voy con, Kofuku-san.

—¡Yukine, no me ignores!

«Por qué siempre hace lo que se le pega la gana. Cuándo será el día en el que me haga caso»

—Ahh...—un suspiro, escapa de mis labios.

—Algún día el tener mi templo, mikos y seguidores alabando mi nombre serán una realidad—proclamo a los cuatro vientos y estos me premian con una corriente de aire.

—Achuuu...—estornudo e hilos de moco bajan de mis fosas nasales.

Se que tendré un millar de seguidores que harán parar los actos de insolencia de Yukine... en lo que llegan -y haciendo caso a su reciente estado de gato mojado- será mejor refugiarse en el agradable calor que desprende la casa de su novia. Una dulce chica de cabellos de algodón de azúcar, la primera y más especial seguidora.


«Por cada review que me den, Yato recibe una moneda de 5 yenes»

Yo se que lo quieren, así que contribuyan para que su botella se llene rápidamente.