Capitulo 1: Herencia Veela
Los ojos grises se posaron con aprensión en la entrada de King's Cross, cuando el lujoso auto negro se detuvo por fin.
- No te preocupes, Draco – le aconsejo una dulce voz a su lado, y el rubio aparto la mirada de la ventana, para dirigirla hacía su madre. Abrió la boca para responderle, pero las palabras se negaron a salir, y conciente de que era observado, se limito a asentir con la cabeza – Ya veras que todo ira bien – le siguió animando Narcisa sonriéndole cariñosa, sintiéndose más orgullosa que nunca de su único hijo, y recordando la primera vez que habían hablado de aquel "Asunto" que ahora hacía que el heredero Malfoy temblara como una hoja...
Flash Back
- Tú se lo dirás – le advirtió Lucius dando la octava vuelta en su oficina ante los tranquilos ojos de Narcisa, quién se limito a sonreír divertida ante la imagen nerviosa e insegura del siempre frió y controlado Lucius Malfoy.
Abrió la boca para decir algo, cuando unos golpecitos en la puerta de madera oscura la interrumpieron.
- Adelante – concedió Lucius, y conciente de su nerviosismo, se dirigió a su escritorio y tomo el vaso con whisky que se había servido. De un sólo trago lo bebió todo.
- ¿Me llamaron? – pregunto Draco después de cerrar la puerta tras él. No tenía más de 10 años, y sin embargo, mostraba el aplomo y la buena educación de un Malfoy, cosa en lo que su madre se había puesto desde que Draco aprendió a caminar.
- Si – le respondió su mare sonriéndole cariñosa – Siéntate por favor, tenemos algo que decirte –
- Tu madre tiene algo que decirte – aclaro Lucius, y Draco pudo ver el nerviosismo en su padre, cosa que le asombro, ya que su padre no solía mostrar ese tipo de emociones tan fácilmente.
- Los dos – puntualizo Narcisa sin alterar su voz, y observó a Draco sentarse en el cómodo sillón frente a ella.
- ¿Y de que se trata? – se animo a preguntar.
- Es algo que a nadie debes decirle Draco – le advirtió Narcisa – No porque sea malo, sino por el peligro que representa que alguien lo sepa antes de que despierte en ti... –
- ¿Antes de que despierte en mi? – repitió Draco mirando a su madre confuso – No entiendo a lo que te refieres... –
- ¿Qué tanto sabes sobre las Veela, hijo? – le pregunto Lucius interviniendo por primera vez, y Narcisa no pudo evitar sonreír, pues sabía que por más que le hubiera dicho que no, terminaría ayudándole.
- Hmmm, pues que son criaturas con el aspecto de mujeres sumamente hermosas, pero que también pueden ser peligrosas, y son capaces de hipnotizar a los hombres con su belleza – respondió Draco intentando hacer memoria de lo que había leído una vez en uno de los tantos libros de la biblioteca Malfoy.
- Bueno, algo es algo – murmuro Lucius, y de nuevo se bebió de un sólo trago, el whisky que había vuelto a servirse.
- ¿Sabes que las Veela pueden tener hijos con los humanos? – le pregunto Narcisa con un absoluto control de si misma.
- Creo que en el libro que leí, decía algo de eso – afirmo Draco pensativo.
- ¿Y que sabes de los mitad Veela? – volvió a preguntarle su madre.
- Hmmm, en realidad nada – confesó Draco sintiéndose avergonzado por no saber sobre el tema, sobre todo porque sabía que un Malfoy debía dominar cualquier tema a la perfección.
- Deberías de terminar de leer los libros que agarras – le increpó Lucius, dándole un sorbo al nuevo vaso de whisky que se había servido, pero mirando fijamente a su hijo por sobre el borde de la copa.
- No es el momento para eso, Lucius – intervino Narcisa con suavidad – Draco, se que lo que te voy a decir puede parecerte una locura, pero ya te iré aclarando todas las dudas que surjan al respecto¿Entiendes? –
Confundido, Draco se limito a asentir, y sabiendo lo que se avecinaba, Lucius volvió a apurar el líquido que había logrado sobrevivir en la copa durante algunos segundos más.
- Por tus venas hijo, corre sangre Veela – soltó Narcisa mirando fijamente a su hijo desde su butaca, y pudo ver primero el asombro, y luego la confusión dibujándose en las pálidas facciones de Draco.
- ¿Qué por mis venas que...? – pregunto, pensando que quizás había escuchado mal a su madre.
- Por tus venas corre sangre Veela, Draco – le aclaró su mamá, y se recargo en el respaldo esperando que su hijo digiriera la noticia.
Por su lado, Draco no podía creer lo que escuchaba¿Cómo era posible eso?, no podía ser verdad¿O si?, sus padres debían estarle jugando una broma, porque si el tuviera sangre Veela, eso quería decir que uno de sus padres... Aturdido, levanto la mirada hacía su madre, y después de observarla durante algunos segundos, la dirigió hacía su padre, que le observaba sin poder ocultar el nerviosismo que sentía.
- ¿Quién de ustedes tiene también sangre Veela? – pregunto, sabiendo que por ahí debía comenzar para poder aclarar sus dudas.
- Tu madre – le respondió Lucius, sabiendo que aunque Draco no se había dirigido a ninguno en particular, esperaba que él le respondiera. No le asombro en lo mínimo que su voz se escuchara tranquila pese a que no se sentía así, no por nada también había sido educado bajo la rigurosa etiqueta Malfoy.
- ¿Mi... Mamá? – repitió Draco dirigiendo sus grises ojos hacía la mujer sentada tranquilamente frente a él.
- Así es, Draco – confirmo Narcisa sonriéndole cariñosa.
- Pero... ¿Cómo? – pregunto por fin, sintiendo que la cabeza le daba vueltas ante tanta información sin aparente sentido.
- Paso hace mucho tiempo, pero te puedo decir que tu bisabuelo se enamoro de una Veela... Aunque también debes de saber que no todos los que nacen de una Veela o mitad Veela, despiertan la Herencia – le explico Narcisa – Por ejemplo, ni en Bellatrix ni en Andrómeda despertó la Herencia –
- ¿Y como sabes que yo si la tengo? – le pregunto Draco interesado.
- Eres mi hijo Draco, para las o los Veela, nos es fácil saber cual de nuestros hijos despertara la Herencia Veela, aunque también se puede esperar a que el descendiente Veela cumpla la mayoría de edad para saberlo – le respondió sonriéndole cariñosa.
- Pero yo no me siento diferente – murmuró aún confundido.
- Porque la Herencia no se hará latente en ti, hasta un mes después de que cumplas los 17 años – intervino Lucius, y Draco lo vio como si nunca es su vida lo hubiera visto.
- ¿Cómo...? – preguntó Draco, y Narcisa supo a lo que su pequeño se refería con esa pregunta.
- Sentirás un cambio en tu mágia y tu cuerpo, pero no será nada significativo ni mucho menos doloroso – le explicó – El cambio más notorio lo sufrirá tu cuerpo, porque tu mágia, pese a que aumentara su potencia, será algo muy leve que no llamara demasiado la atención, tu cuerpo por el contrario, se volverá más resistente, ágil y fuerte, de hecho, tu fuerza doblara con facilidad a la de un humano ordinario, y quizás inclusive crezcas algunos centímetros más, eso sin mencionar el aspecto físico, que también cambiara ligeramente acentuando la belleza que ya posees –
- Pero... – Draco no sabía que decir, se sentía confundido y le costaba trabajo pensar con claridad.
- No te preocupes por eso ahora, hijo – le aconsejo Narcisa levantándose de su butaca, y arrodillándose frente a Draco para acaricia su mejilla – Aún falta mucho para que cumplas los 17, y estoy segura de que en este momento no podrás pensar con demasiada claridad, así que ve a descansar, y si después te surgen más preguntas, puedes dirigirte a tu padre o a mi –
Incapaz de decir o pensar con claridad al respecto, Draco se limito a asentir con la cabeza, y se dirigió hacía la puerta bajo la atenta mirada de sus padres, que le siguieron hasta que abandono la habitación cerrando la puerta tras él.
End Flash Back
Sonrió, y sin poder evitarlo, se inclino sobre su hijo para besar su mejilla.
- Vamos, en quince minutos saldrá el Expreso y no es bueno llegar apurados – le informo cuando se separo, y lo vio asentir para apresurarse a bajar del auto, sin embargo, ella no se movió, si no que se acomodo mejor en el asiento; Sabía que Draco rodearía el coche para ayudarla a bajar, mostrando la fina educación Malfoy que había recibido desde que era un niño.
En silencio caminaron hacía el interior de la estación de trenes, siendo seguidos por el chofer que llevaba el carrito con el baúl de Draco.
- ¿Hay algo más que quieras decir o preguntar? – inquirió su madre mirándole de reojo mientras seguían avanzando, la mascara de fría indiferencia enmarcando sus rostros como era costumbre cuando se encontraban en publico.
- No madre, todo esta bien – le respondió Draco mostrando una tranquila frialdad que Narcisa sabía que no sentía, no por nada era su madre, sin embargo, sabía que siendo un Malfoy, Draco jamás exteriorizaría algo como eso, mucho menos frente a tanta gente.
Suspiro imperceptiblemente, sabiendo que Draco era igual de testarudo que su padre, y el mejor ejemplo de todos, se encontraba en que nunca pregunto a sus padres sobre la Herencia que poseía, hasta mucho después de haber devorado los libros de la biblioteca, y aceptar que ahí, jamás encontraría lo que buscaba...
Flash Back
- ¿Y Draco? – preguntó Lucius observando a su esposa sentada en la sala leyendo tranquilamente un libro.
- Seguramente esta de nuevo en la biblioteca – respondió sin apartar la mirada de su lectura – Ha estado ahí desde que le dijimos que tiene sangre Veela; Supongo que debe de estar buscando información al respecto –
- Así que no te ha preguntado nada – no era una pregunta, era una afirmación.
- No – respondió Narcisa con simpleza, y con un elegante movimiento, deposito su libro sobre la mesita de al lado para observar a su esposo – Es como tú, prefiere investigar por cuenta propia y solucionar sus problemas, y no aceptara ayuda hasta que acepte que por si solo, jamás lograra reunir toda la información que necesita –
- Es un Malfoy, eso es de esperarse – se defendió Lucius, y con la fría elegancia que le distinguía, tomo asiento en el sillón frente a su esposa.
- Lo sé – afirmo Narcisa sonriendo divertida – Igual y es cuestión de tiempo para que venga a preguntar, no todo lo que necesita saber esta en los libros –
- Si lo sabré yo – murmuró Lucius, recordando cuando él mismo había buscado en millones de libros para informarse mejor, y muy a su pesar, había descubierto que sólo Narcisa podía despejar todas sus dudas.
Ninguno volvió a tocar el tema, y mucho menos molestaron a Draco, sabían que él mismo tenía que darse cuenta de que no estaba ahí lo que buscaba, y eso podría tardar bastante...
Y pasaron 8 meses, hasta que una tarde, Draco acudió a su madre derrotado.
Como siempre, Narcisa se encontraba en la sala, y con una copa de vino elegantemente sujeta, observaba el crepitar del fuego en la chimenea.
- ¿Qué sucede, hijo? – le pregunto cuando lo vio por el rabillo del ojo, y por la cara de frustrada resignación, supo que Draco había desistido por fin de su tarea.
- ¿Por qué teniendo tantos libros en la biblioteca, ninguno habla gran cosa de los que son mitad Veela? – le pregunto sin poder ocultar el tono frustrado en su fría voz.
- Porque los únicos que saben con exactitud eso, son los mitad Veela, y como te dije, es un secreto que se debe guardar, y que a lo mucho, sólo se debe confiar a la pareja y a su familia, a nadie más, así que en los libros no viene casi nada – le respondió Narcisa con sencillez.
Escucho a Draco gruñir molesto, pero no dijo nada y siguió contemplando el fuego.
- Sólo encontré muy pocas cosas, cosas que ya sabía – murmuro al final, sentándose en el sillón a la derecha de su madre.
- ¿Qué tipo de cosas? – le pregunto Narcisa curiosa.
- Pues que los Veela y mitad Veela, pueden llegar a matar a quien se atreva a lastimar a su pareja, y que las leyes mágicas no pueden condenarlos porque esta dentro de la naturaleza Veela proteger a su pareja y familia; Que pueden llegar a ser terriblemente celosos y posesivos con su pareja, sobre todo si aún no se han unido, pero que también son muy cariñosos, atentos y protectores. Ese tipo de cosas – le respondió Draco con fastidio ante su infructuosa búsqueda.
- ¿Y que es lo que deseas saber? – le volvió a preguntar Narcisa, sin mostrar la diversión que sentía al ver a su hijo en aquellas circunstancias.
- No entiendo como se supone que elegiré a mi pareja – confeso por fin, rindiéndose ante el hecho de que sólo su madre podría despejar sus dudas - ¿Cómo puedo enamorarme de alguien que quizás ni siquiera conozca?, eso me parece amor forzado... –
- Draco, hay una cosa que debes comprender, porque quizás también tengas que explicárselo a tu pareja en su momento, y si ni tú mismo lo comprendes, dudo que logres explicarlo – le dijo su madre dejando la copa sobre la mesita para poder prestarle mayor atención a su hijo – La sangre Veela que corre por tus venas elegirá a una persona con rasgos muy especiales, una persona que sea noble, poderosa, bella y fuerte, porque son las características que la sangre Veela aprecia para alguien que será su pareja por el resto de su existencia, pero no por ello te va a obligar a enamorarte de esa persona, sólo te ayudara a ver sus cualidades, y a facilitar un vinculo amoroso por tu parte. Entiende que la sangre Veela jamás te unirá a alguien con quien jamás serás feliz, y que una vez que encuentres a tu pareja, aunque no existirá todavía el amor, si existirán los celos, y el deseo de protegerla –
- Así que a final de cuentas si habrá amor¿Verdad? – pregunto Draco intentando comprender lo que su madre le decía.
- La palabra amor es muy compleja, hijo – intento explicarle Narcisa sonriéndole condescendiente – Describirla, así como describir o explicar el momento exacto por el cual surge ese sentimiento tan fuerte, es todavía mucho más confuso y difícil. Nadie puede indagar con exactitud en eso, porque descubrirás que siempre hay cosas que no se pueden explicar con palabras, que sólo se sienten, y lo que la sangre Veela hace, es que intensifica esas sensaciones, claro, con algunos plus extra –
- ¿Y que hay con mi pareja? – volvió a preguntar, y en esta ocasión, Narcisa pudo ver cierta inseguridad brillando en las grises orbes de su hijo - ¿Ella también se enamorara de mi como yo de ella? –
- Me temo que no es así de simple, Draco – negó su madre con una sonrisa triste – Tu sangre Veela te atara a ella en cuanto la encuentres, porque sólo con ella podrás ser en verdad feliz, y debes recordar que los Veela son terriblemente fieles una vez que encuentran a su pareja, aún cuando esta no los acepte, así que sólo tendrás ojos para ella y no podrás enamorarte de nadie más, ella por el contrario, en su naturaleza humana no se sentirá atada a ti en ninguna forma, y si decide no enamorarse de ti, siempre puede hacerlo de alguien más, algo que tu sangre Veela jamás te permitirá. Esos son algunos de los plus extra con los que tendrás que lidiar –
- ¿Y que pasa si no me ama? – pregunto Draco temeroso - ¿Qué sucede si decide amar a alguien más? –
- Los Veela son terriblemente fieles en su amor, y si su pareja los rechaza eligiendo a alguien más, prefieren morir, porque desde el momento en el que su pareja elige a alguien más, los Veela se ven sumergidos en el dolor, en una vida vacía carente de significado alguno, en la desesperación, por eso prefieren la muerte, porque no son capaces de soportar ese tipo de sentimientos, y debes recordar que un Veela siente con más intensidad que un humano común – le respondió, y al ver la cara de terror en su hijo, continuo explicándose – Debes entender muy bien esto, Draco, porque si bien no eres un Veela completo, tienes muchas de sus características al llevar su sangre en tus venas, y el resultado será casi el mismo si tu pareja te rechaza; Quizás en tu estado de mitad Veela, puedas soportar un poco más, pero debes entender que jamás podrás ser feliz, se apoderara de ti un vació inexplicable, una tristeza que no te hará desear morir, pero tampoco te permitirá ser feliz, haciendo que las cosas carezcan de importancia para ti, que te sientas desesperado y solo, sentimientos que sólo puede cambiarlos tu pareja, y que a lo largo del tiempo, se vuelven insoportables, por eso la mayoría de los mitad Veela que no consiguen a su pareja, prefieren la muerte a soportar ese tipo de vida, que se le puede llamar de todo excepto vida. Pero también aquí cuentas con un plus extra, porque siendo mitad Veela, tu instinto te ayudara a conquistarla –
- No creo que eso me levante el animo – murmuro Draco hundiéndose en el sillón sin poder ocultar la inseguridad que sentía.
- No te preocupes demasiado por eso – le aconsejo Narcisa sonriéndole con ternura – Cuando encuentres a la persona indicada, veras que una vez que rompas el hielo, no te costara nada ser comprensivo, agradable y cariñoso con ella –
- ¿Pero cómo sabré quien es la indicada? – insistió Draco, observando a su madre sin poder ocultar todos los sentimientos que se arremolinaban en su interior.
- Lo sabrás – fue la sencilla respuesta de parte de su madre, y ante la mirada confusa de Draco, le sonrió cariñosa – Lo sentirás aquí – continuo explicándole, poniendo su pálida mano sobre el pecho, justo a la altura de su corazón – El primer encuentro formara un vinculo invisible entre tú y ella, un vinculo mágico que los atara, y quizás ella no se de cuenta de nada de esto, pero después del primer contacto, se sentirá extrañamente cansada, ya que el poder de la sangre Veela en ti, sondeara su mágia debilitándola, para después, extraerle un poco y unirla a la tuya, lo que formara un lazo capaz de permitirte saber el estado de animo de tu pareja, aún cuando ella no lo sepa; Este se convertirá en el primer lazo entre tu y ella, pero no será muy fuerte todavía. También sentirás tu mágia y la suya latir al mismo tiempo durante algunos segundos, pero debes recordar que ese vinculo no será más que la señal de que ella es la indicada para ser tu pareja, pero que nada la ata a ti, que debes ganarte su cariño, y por sobre todo, su amor –
Durante algunos segundos, Narcisa le permitió a Draco ordenar sus ideas y digerir la información recibida, deleitándose con los gestos que su hijo hacía al intentar comprender.
- ¿Y que hay con las transformaciones cuando un Veela se enoja? – pregunto por fin Draco, rompiendo el tranquilo silencio que se había posado entre ambos.
- A ti no te sucederá porque no eres un Veela completo, y es bueno que sepas que no existen hombres Veela, sólo mujeres; Los hombres sólo son mitad Veela – le aclaro su madre – Es otro plus que te da ser mitad Veela, sin embargo, eso no quiere decir que al enfurecerte, no puedas ser tan letal como cualquier otra Veela –
- ¿También produciré ese embobamiento que producen las Veela? – siguió preguntando Draco, y en esta ocasión, Narcisa no pudo evitar notar un especifico interés en esa pregunta en particular.
- Si – respondió sonriéndole divertida – No tanto como las Veela, pero lo harás, y esa atracción que crearás, sólo se controlara hasta que te hallas unido a tu pareja, al igual que ese lazo invisible y muchas otras cosas más, se reforzaran cuando ambos estén unidos –
- Hasta... ¿Hasta que nos hallamos unido? – repitió Draco asustado, y Narcisa no pudo reprimir una sonrisa divertida ante el rostro contraído y ruborizado de su hijo.
- Si Draco, y también debo decirte algo con respecto a eso – le advirtió con seriedad, aunque encontraba los gestos de su hijo por demás hilarante – Tu lado Veela te urgirá a unirte a tu pareja, porque a través del enlace, la mágia y el espíritu de ambos quedara unido para siempre, y no habrá modo en que esa lazo pueda ser roto ni con mágia ni por ningún otro medio. La mágia de ambos aumentara, y esta vez si será un cambio más notorio, al igual que ella podrá percibir tus emociones como tú las suyas, pero debes saber que si la obligas a unirse sin que ella te ame, o con un amor falso, la unión desaparecerá con el tiempo... –
- ¿Qué pasara si la unión desaparece? – se atrevió a preguntar, viendo en la expresión de su madre, que lo que diría no sería agradable de escuchar, pero aún así deseaba saber.
- Draco, la unión es el lazo que unirá la mágia y el espíritu de ambos manteniéndolos en armonía, y si desaparece, ella... Ella morirá... – dijo al fin, apartando por un momento sus azules ojos de los grises de su hijo, intentando recobrar la tranquilidad para seguir con aquella platica.
- No entiendo – se disculpo Draco, sin comprender porque eso le causaba gran tristeza a su madre.
- Se unirán a través de un poder antiquísimo, y la única forma de que ese poder desaparezca, es rompiéndose, pero teniendo en cuenta que sus magias han quedado atadas por medio de este poder, si se rompe, puede causar estragos en la mágia de ambos matándolos... Tú sobrevivirás gracias a tu naturaleza Veela que te hace más resistente, pero ella siendo una simple humana, moriría irremediablemente, y tu conciencia Veela no te dejaría vivir tranquilo sabiendo que fuiste la causa de su muerte, quizás no de forma directa, pero lo serías a través del enlace... No morirás, la sangre Veela dentro de ti no te permitiría un final tan misericordioso... Irás perdiendo poco a poco tu mágia, y junto con eso, tu cordura... – le explico sin apartar sus ojos del fuego.
Draco creía comprender porque eso afectaba tanto a su madre, no era propiamente por la vida de una joven a la que todavía no conocía, si no más bien por la vida de él, porque no deseaba que terminara de esa forma.
- ¿A pasado antes? – le pregunto apenas en un susurro para no sobresaltarla, pues se había sumido en sus meditaciones después de lo que le había dicho.
- Hasta ahora sólo se ha sabido de 3 sucesos como esos, una mujer mitad Veela, un hombre mitad Veela, y una Veela. Los tres enloquecieron y con el tiempo se suicidaron... El hombre se lanzo de un risco en un arrebato de locura mientras gritaba el nombre de su pareja, la mujer mitad Veela, se abrió heridas profundas con un cuchillo por todo el cuerpo y murió desangrada junto a la foto de su amor... La Veela en un arrebato de dolor y desesperación se arranco los ojos, y después, se prendió fuego con una sustancia mágica... – le contó, intentando mantener el control de sus emociones, pero Draco fue capaz de ver el miedo en sus ojos.
- Todo esto es muy complejo – se quejo, intentando alejar la tensión del momento.
- Sólo recuerda que para vivir bien y ser feliz, debes amarla y ella amarte a ti... Y que aunque traerás a varias chicas detrás de ti durante vario tiempo, aquella que esta destinada a ser tu pareja, no sentirá la más mínima atracción – le informo su madre controlando sus emociones y dirigiéndole una mirada conciliadora a su hijo – Velo de esta manera Draco, si se enamorara por la atracción que despierta en ella tu lado Veela, jamás sabrás si pudo haberte amado por cuenta propia o no; Será vivir un amor falso, y eso, tarde o temprano destruirá la unión entre ustedes – le explico su madre – Además, creo que te estas preocupando con demasiada anticipación hijo. Relájate y cuando llegue el momento, tu padre y yo estaremos a tu lado para apoyarte en todo lo que haga falta – y hecha la promesa, le sonrió cariñosa.
End Flash Back
Un brillo de tristeza cruzo sus azules ojos. Sabía que para Draco habría sido muy importante contar con la presencia de Lucius a su lado, pero su esposo había cometido un grave error, y ahora estaba pagando las consecuencias encerrado como se encontraba en Azkaban.
- Estoy segura de que tu padre se encuentra orgulloso de ti, hijo – le susurro frente a la entra del anden 9 ¾.
- Podría haber estado aquí de no ser por Potter – escupió Draco sin poder contener el enojo que sentía.
- No fue culpa de Potter, Draco – le corrigió su madre con tranquilidad, y los fulminantes ojos grises la observaron con asombro.
- Sí lo es, La Orden fue hasta ahí para salvarle el pellejo, y en el proceso arrestaron a mi padre, eso lo convierte automáticamente en el culpable – sentenció el rubio testarudo.
- Draco, hay algo que debes saber en este preciso momento – le informo su madre deteniéndose.
- ¿Qué? – le pregunto Draco, y aunque se mantuvo impasible, Narcisa fue capaz de ver la confusión y la curiosidad que ocultaba la inexpresiva mascara de su hijo.
Durante algunos segundos, Narcisa se limito a contemplar a su hijo. Había crecido bastante en los últimos meses, y estaba segura de que casi había alcanzado la misma altura que su padre, cosa que le hizo sonreír orgullosa. Sus rasgos también se habían hecho ligeramente más finos; Los ojos de un gris metálico, los labios de un ligero rosado un poco más marcado, y el cabello ligeramente largo, que se amoldaba a la perfección en el rostro, mientras algunos mechones rebeldes, caían sobre su rostro dándole un aire fríamente seductor.
- Te ves hermoso – le susurro, y se acerco para darle un beso en la mejilla, al mismo tiempo que le susurraba al oído: - Desde el regreso de Voldemort, tu padre a trabajado como espía para La Orden –
Sólo el autocontrol que durante años había perfeccionado, le impidieron exclamar asombrado, sin embargo, sabía que su madre podía leer con facilidad a través de aquélla mascara de frialdad, no por nada aquella mujer había sido una de sus mentoras durante largos años.
- ¿Es verdad? – pregunto mirándola, y Narcisa pudo ver el brillo de inseguridad en sus grises ojos.
- Completamente – le aseguro, y no pudo ni quiso reprimir la cariñosa sonrisa que se dibujo en su frió y tranquilo rostro, suavizándolo al instante.
- ¿Hay algo más que no me hallan dicho? – inquirió Draco mirando penetrante a su madre.
- Hablaremos cuando regreses a casa durante las vacaciones de Navidad – le prometió Narcisa, y aquello recordó a Draco en donde estaban y lo que estaba sucediendo – Ya no te preocupes más por eso, puede que tu pareja ni siquiera se encuentre en Hogwarts; Hay ocasiones en que las Veela o mitad Veela, tienen que recorrer el mundo entero para poder encontrar a su pareja –
- Escucharlo no lo hace más fácil – se justifico Draco mirándola con un brillo cálido en sus grises ojos.
- Yo sé que no, hijo, pero debes controlarte, y por favor, ni una palabra sobre la Herencia o tu padre a nadie – le advirtió Narcisa con seriedad – Cuando regreses a casa durante las vacaciones te explicare todo –
- Esta bien – accedió Draco, aunque deseaba poder hablar de eso ahora, aún cuando sabía que no era el mejor lugar ni el mejor momento para ello.
- Y no vayas a olvidar avisarme si llegas a encontrar a tu pareja en Hogwarts, Draco – le recordó Narcisa, sonriendo veladamente cuando un ligero sonrojo tiño las mejillas de su único hijo – Vamos que se hace tarde – le urgió arrastrándolo hacía el portal del anden.
Draco nunca se había sentido tan inseguro al caminar entre tanta gente, de hecho, siempre se había mostrado altivo cuando las miradas se dirigían hacía él, más en aquélla ocasión no quería que le voltearan a ver, sobre todo porque aquellas miradas eran más que apreciativas, y quizás no le hubiera molestado mucho si fueran únicamente las jóvenes quienes le miraran, sin embargo, había captado varias miradas de mujeres que bien podrían ser madres o incluso abuelas, y ese pensamiento le daba escalofríos.
En algún momento sintió la mano de su madre apretarle ligeramente el brazo infundiéndole ánimos, y cuando lo único que deseaba era correr y desaparecer de la vista de todas aquellas mujeres, su madre le había susurrado que se tranquilizara y que no olvidara que pese a todo, también era un Malfoy, un orgulloso y digno Malfoy; Bien, esas palabras bastaron para levantar su animo y comportarse tan altanero como siempre, intentando ante todo, obviar aquellas miradas, pero sin dejar de dirigir discretamente su vista por sobre todas las jóvenes, temiendo y a la vez deseando poder sentir aquélla sensación que su madre le había descrito cuando tenía 10 años.
Derrotado y aliviado al final, se despidió de su madre con un beso en la mejilla, para después, subir al tren, que ya silbaba anunciando su partida.
- Cuídate – fueron las palabras no pronunciadas que su madre gesticulo con los labios, y comprendiendo a la perfección, Draco asintió desde la ventana, para después, dirigirse al compartimiento de los Prefectos.
Cuando termino la reunión con el resto de los Prefectos, se apresuro a buscar un compartimiento vació, o por lo menos no tan lleno, sintiéndose satisfecho cuando las chicas le dirigían miradas embobadas al pasar.
- ¡No seas tonto, Ron! – atajó una voz muy enfurecida un compartimiento más adelante, y con regocijo, Draco supo que se trataba de la sabelotodo Granger, quien seguramente esta volviendo a pelear con la comadreja.
Sin pensarlo más, se dirigió hacía ahí con el único objetivo de molestarlos, ya que eso siempre le ponía de buen humor, además, todavía recordaba la cara de tonta que había puesto Granger cuando lo vio entrar junto con algunos otros Prefectos al vagón, aparte de la escena de celos que la comadreja le armo después de eso. Sin duda se divertiría un rato.
- ¡Sólo digo lo que vi! – le respondió la voz de un muy enfurecido pelirrojo, y cuando abrió la puerta, pudo verlos de pie en medio del compartimiento discutiendo acaloradamente, con la furia brillando en los ojos de cada uno.
- Vaya, vaya, así que los leones andan furiosos – comento observándolos burlesco.
- ¡Lárgate, Malfoy! – escupió Ron mirándole enfurecido.
- ¿Y qué si no deseo irme? – le enfrento Draco sonriendo presuntuoso.
- ¡Te quitare esa estúpida sonrisa del rostro! – y no fue una menaza, fue un aviso de lo que estaba por hacer, por suerte, Hermione alcanzo a retenerlo del brazo antes de que se le abalanzara.
- ¡Ron, basta! – le reprendió la chica intentando hacer que bajara la varita, y Malfoy pudo ver que por más que lo intentara, podría contener al pelirrojo por poco tiempo – ¡¡Harry, por favor ayúdame!! – pidió de pronto observando hacía donde Draco se encontraba, y como en cámara lenta, éste vio al Gryffindor pasar a su lado para sujetar el brazo libre de su amigo.
- Ya basta, Ron, sólo quiere molestarte – la voz era demandante y firme, pero también tranquila, y sin embargo, atravesó los sentidos de Draco con la fuerza y ferocidad de un rayo.
No se dio cuenta de que miraba al Gryffindor embobado, preguntándose por qué demonios no se había dado cuenta de lo terriblemente apuesto que se había vuelto, y es que pese a sus ropas holgadas, podía ver los músculos enmarcando ligeramente los brazos; Sin poder evitarlo, su mirada derivó a la piel morena, preguntándose si aquélla piel era tan suave como prometía. Su negro cabello estaba tan despeinado como era habitual en él, y sin embargo, a Draco le pareció que lejos de darle un aspecto desalineado, le hacía ver endemoniadamente sexy, acentuando un aire rebelde que jamás pensó que tendría, y que aumentaba con la combinación de dos brillantes ojos verdes que le estaban observando detenidamente, y entonces lo sintió, sintió que su mágia palpitaba ensordecedoramente contra sus oídos, y al siguiente latido, pudo sentir su Herencia desplegándose también; Al tercer latido, pudo sentir una extraña sensación de tranquilidad rodeándolo, y al cuarto latido, pudo sentir a la perfección la mágia de Harry latiendo en conjunto, golpeando su pecho deliciosamente.
- ¿Harry? – la voz de Ron le llego desde lejos, y alguna parte de su mente le urgió a apartar la mirada, pero no podía, en cuanto se había topado con aquellos ojos grises, algo raro había pasado, pudo sentir algo cálido rodeándolo, una sensación que le hizo desear abrazar a Malfoy, y después, su mágia latiendo contra su pecho, palpitando ensordecedoramente contra sus oídos, incluso pudo sentir otra mágia palpitando junto a la suya¡Y casi pudo jurar que era la mágia de Malfoy!
- ¿Qué sucede, Harry? – le pregunto Hermione con una nota de autentica preocupación mientras lo movía ligeramente del brazo, y contra sus deseos, Harry se obligo a romper contacto visual con el chico frente a él, parpadeando lentamente mientras apartaba la mirada.
De pronto, un súbito mareo le obligo a aferrar su agarre sobre el brazo de Ron, que al verlo palidecer tan repentinamente, lo rodeo con sus brazos para evitar que cayera al suelo.
- ¡Por Merlín¿Qué te sucede, compañero?! – le pregunto el pelirrojo observándolo asustado al igual que Hermione, que ya se había acercado y tocaba las mejillas de Harry en busca de algún síntoma de fiebre.
- ¡Demonios, dejen de toquetearlo! – protesto Draco furioso, y sin ser conciente de sus actos, se dirigió hacía el pelirrojo tomándole una de las manos con que sostenía a Harry, para que lo soltara, y Ron hizo un gesto de dolor ante la sorprendente fuerza con que Malfoy le estaba presionando.
- ¡Déjalo en paz! – le espetó Hermione empujándolo, y quizás fue esa repentina intervención, la que le hizo tomar conciencia de sus actos, porque soltó de inmediato la muñeca del pelirrojo.
- Mejor lárgate, Malfoy – le advirtió Harry mirándolo todavía desenfocado, y cuando las grises orbes le observaron, se sintió extrañamente incomodo con la presencia del Slytherin.
- Ya escuchaste a Harry – le apuro Ron mirándolo furioso – Lárgate a menos que estés esperando pasar a mejor vida antes de pisar Hogwarts de nuevo –
Por supuesto que Draco no estaba dispuesto a obedecer a Weasley, pero cuando dirigió su vista a Harry, se sintió demasiado azorado y prefirió alejarse. Necesitaba con urgencia, poner algunos de sus pensamientos en orden.
Por su parte, el Trío Dorado observo al orgulloso Draco Malfoy salir sin rechistar, y eso los dejo lo suficientemente confundidos.
- ¿Estas bien, Harry? – le pregunto Hermione reaccionando primero, y la pregunta regreso a ambos chicos a la realidad.
- Si Hermione, no se preocupen, ya estoy bien – le respondió Harry sonriéndole ligeramente, mientras Ron lo ayudaba a sentarse.
- Te pusiste muy pálido, compañero – le explico Ron mirándolo todavía preocupado.
- Es verdad¿Qué sucedió, Harry?, cuando lo miraste, pareció como si sus miradas se conectaran, y después de unos segundos, te pusiste demasiado pálido y casi te desmayas – observó Hermione, y aunque seguía mostrándose preocupada, un leve brillo de curiosidad apareció en sus castaños ojos.
- No estoy seguro de lo que sucedió – le respondió Harry pensando en aquellas extrañas sensaciones que le habían inundado cuando sus miradas se toparon – Cuando lo vi a los ojos, pude sentir como si algo cálido me rodeara, y después... Después sentí mi mágia latiendo con fuerza contra mi pecho, retumbando contra mis oídos... No estoy de todo seguro, pero casi puedo jurar que en algún momento, la mágia de Malfoy latió junto con la mía... –
- Que extraño – murmuro Hermione pensativa – A mi me paso algo un poco diferente cuando me tope con Malfoy... –
- ¿A que te refieres? – interrogo Harry mirándola lo más fijamente que pudo, si tenía en cuenta que todavía se sentía mareado.
- A que se le quedo viendo completamente embobada – farfulló Ron todavía resentido.
- ¡Ya te dije que eso no es verdad, Ron! – exclamo Hermione molesta e indignada.
- ¡Dejen de gritar! – grito Harry a su vez, y escucharlo, hizo al instante que los dos guardaran silencio; Hacía mucho tiempo que Harry no alzaba la voz de esa manera, de hecho, con todo y el entrenamiento que venía teniendo desde sexto curso, el moreno parecía un poco más taciturno, no permitiendo que sus emociones se desbordaran, y pensando antes de hacer cualquier cosa. Sin duda, había madurado mucho en poco tiempo.
- Lo siento – se disculpo Hermione observando apenada al moreno.
- No importa, sólo quiero que me expliques a qué demonios te referías cuando dijiste que te había pasado algo un poco diferente – inquirió Harry observándola curioso.
- Bueno... – comenzó Hermione, y lanzo una mirada asustada a Ron – Yo... –
- Ron, haznos el favor de primero escuchar la versión de Hermione antes de estallar loco de celos; Algún día te arrepentirás de ser tan impulsivo – le advirtió Harry dirigiéndole una mirada significativa, antes de volverse hacía Hermione – Ya puedes seguir –
- Yo... Esta bien – accedió, no sintiéndose de todas formas muy cómoda con las miradas que Ron le dirigía – Ron y yo nos encontrábamos en el compartimiento de Prefectos esperando a los demás, cuando Malfoy entro. Al principio no le di importancia, pero cuando aparte la mirada del libro que llevaba y la dirigí hacía Malfoy, no pude apartar los ojos de él... Fue extraño, sentía necesario que Malfoy me mirara, que me sonriera, que simplemente supiera que estaba ahí... Entonces Ron salto frente a mi gritando como loco porque estaba viendo a Malfoy, y todo pareció volver a la normalidad – termino algo incomoda.
- Ron – le llamo Harry dirigiéndose hacía el pelirrojo que le miro también incomodo – Sé que no te parece correcto lo que sucedió, pero sabes que Hermione jamás te seria infiel, ella te quiere más de lo que tu dura cabezota te permite darte cuenta, así que la próxima vez, por favor escucha sus argumentos antes de reñirla –
- Yo... Si, creo que tienes razón, Harry – accedió el pelirrojo, y avergonzado, contemplo a Hermione – Lo siento, no fue mi intención tratarte así, para la próxima intentare hablar antes de hacer cualquier cosa –
- ¡Oh, Ron! – gimió Hermione y corrió a abrazarlo.
- Me alegra que eso halla quedado resuelto – murmuro Harry recargando la cabeza en el respaldo del asiento y cerrando los ojos; Ya no se sentía mareado, pero sentía el cuerpo cansado.
- ¿Te sientes bien, Harry? – le pregunto Hermione solícita.
- Estoy bien – le respondió sin abrir los ojos – Sólo que de pronto me siento muy cansado –
- Quizás se deba a que no has estado durmiendo bien – inquirió Ron con un tono lo suficientemente bajo para que sólo ellos dos le escucharan - ¿Has seguido teniendo pesadillas? –
- En primera no son pesadillas, Ron – le corrigió Harry sonriendo ligeramente – Y si, las he vuelto a tener, pero no tanto como antes, es sólo que me cuesta un poco de trabajo mantener las barreras mentales mientras duermo –
- No es cosa fácil mantener la Oclumancia mientras se duerme, pero ya le has ido cogiendo el truco y sólo es cuestión de tiempo para que puedas dominarla por completo – le animo Hermione.
- De todas formas no es por eso – les informo Harry, y abrió los ojos, tan sólo para comprobar que ambos le miraban confundidos – Me sentí mareado y bastante cansado cuando deje de ver a Malfoy... –
- ¡¿Quieres decir que el muy bastardo te robo energía?! – exclamo Ron enfurecido.
- No creo que se refiera a eso, Ron – le atajó Hermione con tranquilidad – Jamás lo vimos pronunciar ninguna clase de hechizos, y aún si hubiera usado un hechizo no verbal, en ningún momento saco su varita –
- Quizás puede hacer hechizos sin varita como Harry – inquirió Ron.
- No lo creo – refutó Hermione pensativa – Para hacer magia sin varita, se necesita determinada cantidad de magia, y estoy segura de que Malfoy no posee la magia necesaria, además, controlar la magia sin varita es todavía más difícil, ni siquiera Harry lo puede hacer completamente bien –
- ¿Entonces como explicas lo que sucedió? – siguió presionando Ron.
- No tengo una explicación todavía, pero hay algo raro con Malfoy, y voy a averiguar de que se trata – les aseguro, y por el brillo que vieron en sus ojos, supieron que nada la haría desistir, aquello era un reto y tenía pensado resolverlo.
Lo sé, lo sé, debería enfocarme en terminar los otros Finc's, pero no pude evitarlo, ya tenía escrito el capitulo y moria de ganas por subirlo :s Igual no se preocupen, les prometo que me pondre a escribir sobre los otros, no pienso dejarlos de lado así como así :P Por lo pronto aquí esta el primer capitulo de Herencia Veela, el siguiente quizas lo suba ahsta finales de Febrero porque estare algo ocupada con las cosas de la vida diaria, y los otros Finc's en los que trato de ponerme al corriente, igual y prometo que actualizare lo más pronto que sea posible n.n Gracias por leer y espero puedan dejarme su comentario al respecto para saber como se les hizo este primer capitulo n.n Saludos:o
