SECUESTRO
Capítulo 1 - El mismo sueño de todas las noches.
"Sus piernas comenzaron a temblar y cayó al suelo sin remedio alguno, para conseguir quedarse de rodillas mientras su mirada perdida observaba por la ventana ese horizonte tan negro.
Sintió como su cuerpo se convulsionaba y por primera vez en mucho tiempo sus ojos se humedecieron. Se llevó las manos a su rostro y se lo cubrió para temblar con más fuerza, sentía como la rabia se adueñaba de su cuerpo. Los gemidos de dolor se adueñaban de sus sentidos y notando como una mano se colocaba en su hombro, giró su rostro humedecido por las lágrimas para observar la perplejidad en la mirada de ese anciano.
-Aoshi..-soltó Okina.
Sus labios temblaron y está vez su fachada de frialdad dio paso al dolor y desviando su mirada borrosa hacía la ventana, tragó saliva y gritó tan fuerte que su garganta se desgarró con fiereza.
-¡MISAOOOO!."
Se levantó con brusquedad de su futón y pasando su mano por su rostro se apartó el sudor que tenía encima. Cerró los ojos y se masajeó la sien con tranquilidad. Respiró ondamente para tranquilizar su alma y volviendo a abrir los ojos, desvió su mirada hacía la ventana para ver como el manto de la oscuridad aún seguía patente. Se levantó de su futón y se dirigió hacía ella, apoyó su frente en el cristal y volvió a cerrar los ojos.
Últimamente tenía este sueño y cada vez se hacía más doloroso. Al principio no lo entendía pero a medida que pasaba las noches y volvía a aparecer este sueño, podía acertar que se trataba de su protegida. Por alguna razón extraña y ajena a él, le ocurría algo.
Meneó la cabeza con desgana y se encaminó hacía la habitación de su protegida, salió de su cuarto sin hacer ruido alguno y abriendo la puerta en donde ella estaba descansando, entró en su interior para observarla fijamente. Su bello rostro seguía dormido y él era ese visitante que entraba sin permiso a su territorio.
Algo en su interior le obligó a hacer esa acción y alargando su mano, le acarició la mejilla suavemente.
Y entre sueños ella se movió.
Curvó sus labios con rabia y se alejó de ese contacto y sobretodo de ella. Debía dejar de pensar en negativo. A Misao no le iba a pasar nada por la sencilla razón de que él jamás lo permitiría.
Dio dos pasos hacía atrás y salió de esa habitación en la cual le había echo cometer un extraño impulso que desconocía. Abrió la puerta de su habitación y cerrándola apoyo su espalda contra ella, para deslizarse y caer al suelo. Cerró los ojos y aspiró con fuerza, no entendía nada de lo que le estaba pasando pero si ese sueño se hiciera realidad, él impediría esa acción.
-Debo velar por la seguridad de Misao..-se convenció a sí mismo..-es mi protegida.
A la mañana siguiente y con el canto de los pájaros, la puerta de su habitación se abrió bruscamente y abriendo débilmente sus ojos, vio la figura borrosa de esa pequeña que dormía en la habitación de al lado. Curvó sus labios con desgana y giró su rostro hacía otra dirección.
-Buenos días Aoshi-sama..-dijo alegramente Misao..-le he traido su desayuno.
El tono de voz consiguió enfurecerlo, la verdad sea dicha, no estaba enfadado con ella, si no por ese miedo aterrador que tenía al pensar que ese sueño era una premonición. No quería contestarla y gruñendo con fuerza, decidió encararla personalmente para hacerla marchar de su lado.
-Quiero estar solo..-sentenció con frialdad.
Pero mientras él se esperaba que el rostro de su protegida se volviera más triste, su semblante no cambió y continuó con esa expresión alegre, bufó con desgana al ver que sus esfuerzos habían sido en vano y volviendo a darle la espalda, cerró los ojos para poder descansar con tranquilidad.
-Tiene razón Aoshi-sama..-dijo Misao..-es mejor que descanse y este solo, ya que últimamente tiene muy mal aspecto, ¿duerme bien?..-soltó con temor. No deseaba ver sufrimiento en su amado ninja.
Todo su cuerpo tembló ante estas palabras, no se había percatado de que su aspecto podía decir mucho en cuanto a su estado de salud. La verdad es que nunca se había preocupado por eso y ahora, la misma chica que veía en sueños y que tenía un final triste, le estaba diciendo que su aspecto había desmejorado.
Sin querer hacer esa acción, esbozó una sonrisa y observándola de reojo.
-Estoy bien, solo necesito descansar.
Misao asintió no muy convencida y levantándose, se dirigió hacía la puerta y cogió el pomo, no sin antes mirarlo por última vez. Suspiró apenada y salió de esa misma habitación en donde encontraba la paz. Era el mismo lugar donde él estaba y deseaba permanecer ahí, aunque se encontrará durmiendo.
Al escuchar como la puerta se cerraba, se levantó y cerró los ojos para meditar. Debía estar alerta y vigilarla detenidamente, no quería pensar que ese sueño era una premonición y si le estuvieran mandando una señal, él evitaría eso. No quería verse como en el sueño, en donde rompía a llorar desconsoladamente.
Giró su rostro a un lado para ver como salía humo de su desayuno, esbozó una tierna sonrisa y cogiéndolo pausadamente, comenzó a verter todo el contenido en el interior de su cuerpo, pero aún así, su mente seguía pendiente de ese sueño, en donde le estaban mostrando un contenido horrible.
Continuará.
Holas! vuelvo con un nuevo fic y este también será un poco oscuro.
Últimamente me cuesta escribir historias con humor y me estoy decantando por las más serias. Así que os dejo con esta nueva trama y espero que disfruten de el, como han echo con todos los demás fics que he echo.
Nos vemos y seguimos adelante. Saludos y chao.
