Disclaimer: Labyrinth y sus personajes no me pertenecen solo a sus respectivos autores, yo solo escribo por diversión y sin ánimos de lucro. "Esta historia está exclusivamente publicada en , si estás leyéndolo en otra página es porque ha sido plagiado"
Prologo.
Era triste dejar su casa, su ciudad, su familia, se preguntaba si en eso había pensado su madre al luchar por su custodia, mientras fijaba su vista en los árboles que parecían correr en torno a la carretera, aunque en realidad el que se movía era el auto de su padre. Todos estaban en silencio, Toby dormitaba en su cómoda silla ajeno al ambiente de los mayores. Su madrastra aunque no lo había expresado de manera directa se encontraba mal y su padre, él era el más destrozado de todos.
Sí, realmente los motivos de su madre serian una respuesta que a ciencia cierta no podría obtener alguna vez. En el último año había mantenido poca comunicación con ella, pese a que en los años posteriores a la separación de sus padres casi había idolatrado la profesión de su madre y de su ahora padrastro. Hacía pocos meses su madre había contraído matrimonio con Jimmy, logrando "tener estabilidad" sumado a sus ingresos bastantes mayores a los de su padre, pelear su custodia había sido cosa muy fácil y ahora Sarah se dirigía al aeropuerto de Londres para tomar el vuelo que la llevaría a su nueva vida en Hollywood, California.
Cuando había recibido la noticia hacia menos de un mes lejos de alegrarse y saltar de la euforia, había caído en un estado de tristeza. Si esa noticia hubiese llegado un año antes muy seguramente saltaría de la alegría, pues en ese momento creía que su madrastra era una bruja perversa que solo deseaba tenerla de esclava. Sin embargo las cosas habían cambiado desde ese extra sueño que tuvo en el que viajo al Underground, reino mágico que describía su libro favorito, hasta ese día cuando recibió la noticia de que su madre se había hecho con su custodia se cumplía un año exacto de su extraño sueño, sueño que la había hecho madurar.
En su momento estuvo a punto de gritarle a su padre—No es justo— pero guardo sus palabras recordando "pero así son las cosas". Algo que había aprendido en el Labyrinth y resulto muy útil para mejorar su relación familiar, desde ese día logro comunicarse mejor con su madrastra, ya no solo soportar a Toby sino disfrutar del tiempo que pasaban solos, se comunicó de mejor manera con su padre e incluso se estaba volviendo popular en la escuela.
Su vida cambio para bien desde aquel día, sin duda creía que nada podía cambiarlo, pese a que había días en que despertaba abruptamente al ver en sueños unos ojos de diferente color centrar su mirada en ella. Tenía que admitirlo a sus 16 años, Jareth le causaba miedo, pero también había madurado desde su extraño encuentro en sueños. Pese ese pequeño detalle era feliz y ahora su madre con sus extraños antojos decidía llevarla consigo a un país extraño.
No lograba entender cómo consiguió quitarle la custodia a su padre, pero finalmente hoy era el día en que tenía que viajar. Durante el último mes ordeno todas sus pertenecías, empaqueto gran parte de ellas y las abandono en el ático de la casa. Su madre había expresado de manera tajante que no podía viajar con todo, por tanto solo debía llevar lo más importante, fue así como término viajando prácticamente con un poco de ropa, ya que la que tenía era demasiado abrigada para el clima cálido de California, algunos recuerdos, fotos y libros de estudio.
Todos sus juguetes, recuerdos, libros, disfraces pese a que ya no los usaba de manera tan frecuente como hacía un año fueron confinados al desván incluido su libro favorito "Labyrinth". Por todo el mes pensó en llevarlo con ella, pero dado el historial de mudanzas de su madre, debido al trabajo, decidió dejarlo guardado en un pequeño cofre de esta manera estaría a salvo para cuando ella pudiera regresar y no se perdería en uno de los tantos cambios de domicilio de su madre.
Cambios de domicilio, seguía sin creer que su madre ganara la custodia, seguramente desembolso una gran parte del pago de su última película para sobornar a algún juez, el único consuelo para ella era el hecho de que le faltaban solo dos años para la mayoría de edad y regresaría con la que consideraba su familia: Toby, su padre y hasta su en antaño odiada madrastra.
Los pensamientos de Sarah habían consumido por completo el tiempo de viaje, acababan de llegar al aeropuerto, ella bajo del auto sin muchas ganas al igual que los demás ocupantes. Toby refunfuño un poco cuando lo despertaron para despedirse, era obvio el clima de tristeza, nadie de los presentes deseaba que ella se fuera a miles de kilómetros de distancia pero así habían resultado las cosas.
Espero que te vaya bien… te vamos a extrañas… nos puedes llamar…. Eran frases que Sarah escuchaba de vez en cuando ya que no ponía mucha atención, no quería escuchar nada, sentía que cuanto más escuchara más fácil sería que estallara en llanto y se aferrara a las piernas de su padre como cuando era pequeña y hacia una pataleta.
Llegaron al mostrador de la aerolínea para documentar e ingresar a la sala de abordar y fue entonces cuando se permitió derramar unas lágrimas abrazada a su padre, sintió como la mano de su madrastra acariciaba su espalda como queriendo darle ánimos y como Toby la jalaba para pedir un abrazo, el pequeño aun no lograba hablar, solo pronunciar un Sarah apenas entendible.
Una vez que se soltó del agarre de su padre, en el cual pudo notar que no deseaba dejarla ir, abrazo a Toby con todas sus fuerzas, era a quien más le dolía dejar, hacia un año paso incontables riesgos para recuperarlo en sus sueños que era lastimoso ver como ahora se separaban solo habiendo disfrutado un año de verdadera convivencia de hermanos.
Suspiro tratando de llevar en su memoria por siempre el olor de Toby y se despidió de todos con dirección a la puerta que la llevaría a la sala de abordar, se encaminaba a su futura vida. Miro al frente secándose las lágrimas y dijo para sí: solo serán dos años y volveré…
