Disclaimer: Los personajes de Ghost Hun pertenecen a Fuyumi Ono.

Nota: Este fic es para quienes sigan el manga, si solo has visto la serie te recomiendo que lo leas o habrá grandes spoilers.

BRUNO

Ya son las 10:25 de la mañana, considerando el tráfico y la distancia, será imposible que lleguemos a tiempo para la cita. Si el Sr. Takigawa todavía nos recibe, ello nos acarreará un retraso de al menos treinta minutos, lo cual hará que debamos regresar en la hora más concurrida de Tokyo, lo que sumará media hora más de dilación… Una hora menos de trabajo es lo último que necesito en este momento, así que sin pensarlo más presiono el claxon.

̶ ¡Ya vamos! ̶ grita Yuna desde las escaleras, su madre viene detrás de ella. De haber sabido que ya estaban abajo, no las hubiera incomodado.

Como es mi costumbre, bajo del auto y abro la puerta trasera, la Sra. Konoe se sorprende y me ofrece una disculpa, no es normal para ella que un hombre sea cortés de esta manera.

̶ ¿Cómo le llaman en Inglaterra? ¿Gentle… gentleman?

̶ Sí madre, así son en Europa ̶ le contesta Yuna desde el asiento del copiloto, entonces se dirige a mí ̶ Disculpa que nos tardamos, pero no encontraba mi sombrero.

"Tonta", pienso, pero no me atrevo a decirlo. Yuna no es la clase de chica que recibe bien esos comentarios.

Para cuando la Sra. Konoe termina de sujetar su cinturón, ya son las 10:35. Diez minutos más se transformarán en veinte, así que enciendo el carro y salgo a la avenida en cuanto veo un espacio entre los autos. Afortunadamente el tráfico es ligero y espero poder ahorrar al menos diez minutos durante el trayecto.

̶ ¿No quieres poner algo de música? ̶ me pregunta Yuna cuando ambos sabemos que es ella quien conectará su celular, así que me limito a encogerme de hombros, seguramente se tratará de alguna banda j-pop...

Negativo, es k-pop, Tohoshinki para ser exacto, creí que ya había superado a ese grupo. Balloons es el nombre de la canción y saber eso es un indicativo de que la he escuchado demasiado. Si abro la ventana el ruido del tráfico podrá distraerme un poco.

̶ ¡Ah olvidé decirte!... ¡Hey! ¡Cierra la ventana que quiero hablarte! ̶ me grita Yuna.

̶ Si bajas el volumen podré escucharte.

̶ Aun así, ciérrala.

Obedezco, pero solo después de haber reducido el volumen a diez decibeles.

̶ Hablé con la organizadora y dice que hay un hotel precioso a solo tres cuadras del templo. Deberíamos ir a verlo ¿no crees?

̶ Supongo.

̶ Pero dice que será difícil apartar la fecha, su mejor salón siempre está lleno.

No sé cuál es la intención de su comentario si de todas maneras ella querrá ir a verlo.

̶ Hm.

̶ Tengo el teléfono de la recepción, tal vez sea mejor marcarles antes de ir ¿verdad?

̶ …

Si realmente cree que es lo mejor entonces debería hacerlo y no preguntar.

̶ ¿Me estás escuchando?

̶ …

Dirijo mi mirada hacia el exterior, señal clara de que no me interesa seguir discutiendo sobre el tema en curso. Yuna lo entiende y se voltea para seguir la conversación con su madre; algo verdaderamente admirable en las mujeres japonesas de familias como la Konoe, es que saben reconocer cuando una persona no está de humor para hablar.

̶ Mamá, te va a encantar el templo, tiene más de cuatrocientos años y el altar está cubierto de oro.

̶ Sí Yuna, solo hay que ver si tendrá el espacio suficiente para los invitados.

̶ Yo creo que sí, es bastante grande, y si no, podemos reducir la lista.

̶ Pero Yuna…

Y así ellas continúan discutiendo sobre el mejor plan de acción en caso de que el sitio se vea rebasado en asistentes. Algo que personalmente me parece inútil hasta que no estemos allí. Seguramente el Sr. Takigawa deberá conocer el máximo de capacidad del templo y bastará con preguntarle. De hecho ni siquiera es necesario que nos encontremos ahí para conocer el dato, una llamada sería suficiente, y de esa manera ahorraríamos estas horas desperdiciadas.

Ya le había mencionado a Yuna que solo por teléfono podíamos saber los detalles y apartar la fecha, sin embargo, ella insistió en asistir personalmente para que su madre conociera el templo. Claro que, dado su interés, uno esperaría que ambas estuviesen listas a la hora pactada y no veinte minutos después, haciéndonos perder una hora de tiempo en consecuencia.

Una hora que me hace falta, ya que la siguiente semana será la Conferencia Internacional de SPR en Inglaterra, y aunque ya no existe la presión de nuestros ahora ex-patrocinadores, Martin ha insistido en presentar más de nuestros casos. Pero ello conlleva tiempo de selección de material, edición, presentación, redacción… es decir, tiempo valioso que no debe ser desperdiciado, y mucho menos en repetir visitas protocolarias a templos budistas.

El semáforo se ha puesto en rojo, y ello me obliga a frenar. Mientras espero la luz verde e ignoro el tema Survivor en el estéreo, me percato de que una vena está palpitando en mi sien derecha, singo del comienzo de otra jaqueca. Entonces aprovecho la espera para retirar una tableta de paracetamol de la guantera y me obligo a tragarla con la garganta seca. Puedo notar la mirada inquisitoria de Yuna, pero no dice nada, ya hemos reñido bastante sobre el tema de la automedicación.

El semáforo cambia y seguimos nuestro camino. Más adelante se encuentra otro en verde, pero en un instante se convierte en amarillo. Estoy muy lejos y es imposible que pase a tiempo, pero aun así acelero. ¿Qué podría pasar? No me importa, solo es una luz, no una barrera física.

Entonces la Sra. Konoe lanza un grito ahogado y yo noto la camioneta roja que va cruzando por la otra avenida. No me preocupo, todavía estoy a tiempo de frenar, y lo hago incluso antes de la franja peatonal. Realmente nunca pretendí cruzar, o al menos eso me digo a mí mismo, habría sido algo muy estúpido.

Increíblemente estúpido.

Ignorando mis reproches mentales, manejo hasta el templo habiendo ahorrado doce minutos. El Sr. Takigawa ya nos espera debajo del portón principal, una costumbre peculiar que este hombre mayor siempre tiene con sus invitados. A un lado suyo se encuentra su futuro hijo adoptivo Hibiki Watanabe, quien administrará el templo en lugar de Housho cuando el Sr. Takigawa muera, ya que el antedicho hijo biológico estará demasiado ocupado con su carrera musical. Esta práctica es bastante corriente en Japón, pero cabe notar la extraordinaria similitud física entre padre e hijo adoptivo, quienes vestidos como hoy en sus túnicas negras podrían pasar perfectamente por familiares directos.

̶ Buenos días ̶ nos saludan los dos con una reverencia, la cual respondemos a puntualidad.

Si más demora, presento a mi futura suegra, hacemos las correspondientes cortesías y acto seguido somos guiados al interior del templo, el cual en su fachada es similar a cualquier otro en Japón, con grandes pilares y puertas de madera, cubiertos por techos triangulares de teja. Sin embargo sus interiores sobresalen por su opulencia; al fondo, la estatua de Buda y sus decoraciones reflejan la luz entrante del sol gracias a su recubrimiento de hojas de oro; y diversas decoraciones de madera y cristal que añaden un toque tornasol.

̶ ¿Qué te parece mamá? ̶ pregunta Yuna con una sonrisa.

̶ Es perfecto, a tu padre le encantará.

̶ Si lo sé, desde que vine por primera vez supe que si nos casábamos tendría que ser aquí.

̶ Es muy alto, ¿a qué altura está el techo?

̶ Quince metros señora ̶ le responde Watanabe.

̶ Vaya, eso es bastante… oye ¿cuántas personas caben en este lugar?

Van a comenzar a preguntar cada minio detalle y para eso no me necesitan, así que me tomo la libertad de apartarme un poco y admirar el resto de las instalaciones. Si he de perder el tiempo será mejor que lo haga apreciando la historia. Ya antes he estado aquí, con Takigawa, Matsuzaki (ahora también Takigawa), Yasuhara, John, Hara, Lin… y Mai… Eso fue hace tres años. En aquel entonces recibimos el recorrido completo, que además incluyó una ceremonia del té. Después de ella caminamos los jardines divididos en parejas… si no mal recuerdo hay un árbol de sakura cerca de la poza grande.

Bajo el impulso de verlo de nuevo, escapo del gran salón y me dirijo hacia el jardín trasero, al llegar me encuentro con la poza y en el otro extremo veo el árbol. Recuerdo que fue ahí donde Mai cayó al agua y arruinó su kimono, la tonta estaba tratando de atrapar un pétalo. Aquella vez el cerezo estaba en su mejor momento y rebozaba de flores, así que era realmente estúpido que saltara tras ese pétalo específicamente… tal torpeza es típica de ella.

Como dije, esa vez las flores revestían las ramas en abundancia, pero siendo ahora Mayo, solo quedan unas pocas que con el viento caen al agua. Es algo singular, ver cómo consideramos bellas las cosas que mueren rápidamente.

̶ Es una maldición ̶ escuché detrás de mí.

El Sr. Takigawa me ha seguido. Con paso lento pero firme, camina hacia mí y señala hacia un monolito al centro de la poza.

̶ Eso es lo que observabas ¿no es así?... Desde aquí no se ve bien, así que muchos nos preguntan sobre qué dice la inscripción. Se trata de una maldición de hace trescientos años. La leyenda cuenta que este templo fue erigido sobre la propiedad de un samurái caído en desgracia, quien una mañana talló la maldición sobre la piedra y después se suicidó debajo de ese árbol de sakura… La inscripción dice…

̶ "Juro por lo más sagrado que este templo arderá" ̶ le interrumpo.

̶ ¿Conoces la historia?

̶ Usted mismo nos la relató hace tres años.

̶ Ah es verdad… perdona esta memoria de anciano.

̶ No se preocupe… es una historia interesante, un guerrero que cae en desgracia y comete el sepukku frente a un sakura.

̶ Sí, es verdad. Para los samurái, el hecho de que las flores cayeran antes de marchitarse simbolizaba la gloria de perecer en batalla, de morir en juventud antes de que el tiempo nos marchite…

̶ También creían que suicidarse frente a esos árboles era lo que provocaba que sus flores se tornaran rosas, gracias a la sangre.

̶ Eso también es verdad… Veo que te agradan los samurái.

̶ Entiendo su lógica… definitivamente es un buen lugar para morir.

̶ …

El sabio monje se ha quedado mudo.

̶ Tu novia te ha estado buscando, será mejor que regresemos.

̶ Sí.

Pero entonces siento vibrar al celular en mi bolsillo. Veo la pantalla y en ella encuentro el número de la oficina, así que me disculpo con el monje y me alejo unos pasos para tomar la llamada.

̶ Hola.

̶ Hola Naru.

Es Mai.

̶ ¿Qué pasa?

̶ Hirota está aquí, quiere saber si te espera o si tú llegarás por tu cuenta al reclusorio.

Reclusorio… ¡Maldita sea! ¡Olvidé por completo que había acordado acompañarlo! Reviso mi reloj, son las 11:30. La cita en la prisión es a la una, así que todavía podría acudir a tiempo si es que llego por mi cuenta. Yuna y su madre serán un problema, pero si les doy dinero podrán tomar un taxi.

̶ Yo llegaré solo, discúlpate por mí.

̶ Ya lo hice… oye también yo quería saber si haremos el caso Sasaki o Iida.

̶ Ya te había dicho que presentaremos el Sasaki.

̶ Sí, pero le dijiste a Yasuhara que haríamos el Iida.

̶ Le dije que presentaríamos el Sasaki.

̶ Pues no es lo que él dice… como sea, comenzaremos desde cero de nuevo.

̶ No es mi culpa que hayan confundido los casos… tonta.

̶ Idiota.

Me cuelga, ya es una pequeña costumbre entre nosotros despedirnos de esa manera…

Ahora debo pensar en cómo despedirme de mis acompañantes. Inevitablemente seré grosero, pero ya le he cancelado a Hirota antes y di mi palabra de que iría esta vez. ¿Cómo pude haberlo olvidado? Realmente nunca he sido devoto a los calendarios, pero últimamente me da la impresión de que necesito uno… me he vuelto descuidado; no solo con Hirota, también he quedado mal con otros dos clientes… Tal vez deba tomar vitaminas otra vez… y píldoras para dormir.

̶ Naru, ¿dónde estabas? ̶ me pregunta Yuna en cuanto entro al salón ̶ Queremos saber tu opinión sobre los invitados.

̶ Lo que sea que decidan estará bien… escucha, tengo que irme, olvidé que debía ver a Hirota en la oficina.

̶ ¿Qué? ¿Pero qué pasará con el hotel?

̶ Vayan ustedes a verlo, toma, aquí tienes para el taxi de regreso.

̶ Pero…

̶ Adiós.

Me voy sin despedirme de nadie más. El hacerlo me habría tomado al menos cinco minutos y ya voy bastante tarde. Yuna me perdonará por la grosería, siempre lo hace.

Ya en camino, busco una posible ruta que acorte el viaje mientras que pienso una y otra vez sobre lo que le dije a Yasuhara. La mente es inventiva, especialmente sobre los recuerdos, y aunque he sido bendecido con una memoria superior al promedio, debo aceptar que los nombres "Iida" y "Sasaki" se han vuelto indiscernibles en mi evocación de esa charla…

Pero lo que me preocupa en realidad es el hecho de que él y Mai hayan perdido toda la mañana por esa estúpida equivocación. Por cada uno serán al menos tres horas desperdiciadas, lo que suman seis… deberán trabajarlas esta noche si es que pretenden cumplir con la fecha límite.

Además tendrán que ayudarme con la calificación del material del caso Nakahara, en vista de que no regresaré a la oficina a la hora que tenía contemplada. ¿Por qué he postergado tanto esta visita a la prisión? Sabía que esta semana estaría atestada de trabajo y aun así no atendí la petición de Hirota antes…

Probablemente lo mejor será acudir, regresar a la oficina y seguir trabajando hasta que concluya al menos un caso. Eso me entretendrá hasta las cinco de la mañana a más tardar, y a las ocho será el desayuno con los familiares de Yuna, así que contaré con tres horas para tomar un baño y dormir… eso si logro hacerlo.

Definitivamente volveré a las pastillas. Es ridículo pero no tengo opción. Si no puedo dormir, no me puedo concentrar, si no me concentro no acabaré con las publicaciones, y sin las publicaciones Martin me culpará directamente por la pérdida de potenciales patrocinadores. Hace más de un año que perdimos al hijo del senador y sobra decir SPR tiene dificultades con los gastos… No pudo haber sucedido en peor momento; estaba a punto de comenzar una nueva investigación que revolucionaría el campo.

Pero como él me dijo una vez: "el desarrollo económico y de la ciencia son directamente proporcionales", uno no puede crecer sin el otro.

Pero yo eso ya lo tengo resuelto. El padre de Yuna será patán e ignorante, un hombre de negocios que no sabe hablar de otra cosa que no sea el mercado, sin embargo estará dispuesto a financiarnos una vez pasada la boda… Sé que es grotesco, maquiavélico incluso… jamás me había visto en la necesidad de hacer campaña para obtener recursos, y menos de una manera tan primitiva e indignante como con un matrimonio. Yuna sabe que es por eso y aun así me incita a hacerlo, insiste en que debo asistir a todas sus reuniones, comidas, desayunos… después de todo fue su idea casarnos para obtener el apoyo de su familia. ¿En qué momento creí que sería más fácil de esta manera? Debería abofetearme por haber aceptado, socializar me ha arrebatado más tiempo y energías de lo que puedo dar.

Comienzo a exasperarme a mí mismo. Afortunadamente ya solo quedan dos calles para tomar la salida al reclusorio. De todas maneras siento una eternidad pasar antes de que llegue al estacionamiento. La prisión es especialmente grande y me toma unos minutos encontrar la recepción, donde Hirota ya me está esperando mientras platica con otra persona.

̶ Creí que no vendrías ̶ me dice con desdén.

̶ Dije que lo haría.

̶ Te presento a mi compañero Yoshida Reiji.

̶ Mucho gusto.

̶ Mucho gusto.

El hombre es más bajo que nosotros pero con bastante sobrepeso y de cara redonda. A juzgar por su torpe reverencia no debe de tratarse de alguien muy brillante.

̶ ¿Ya has visitado una cárcel antes? ̶ me pregunta Hirota.

̶ Nunca.

̶ Ven, vamos a la ventanilla. Necesitarán tu identificación… Pero antes, ¿puedes firmar esto?

Me extiende un libro, lo reconozco, es la tesis que escribí para recibirme.

̶ Mai logró conseguirme una copia ̶ explica Hirota.

̶ Él lo pidió especialmente y quiere que lo firmes con una dedicatoria ̶ dice Yoshida.

̶ ¿Qué quiere que escriba?

̶ No me dijo. Supongo que con su nombre y tu firma será suficiente.

̶ De acuerdo.

Tomo el libro y comienzo a escribir en la segunda de cubierta. "Para Bruno Miller de Oliver Davis". Es una petición extraña, pero no podría esperar menos de un psicópata… Termino y lo regreso a Hirota.

̶ Gracias, vamos.

Pasamos por los controles y después a la recepción, donde nos son otorgadas las formas necesarias. Todos las llenamos y entregamos el libro. Entonces somos guiados a un área de lockers donde resguardamos nuestras pertenencias y por último pasamos al área de espera.

̶ Yoshida estará grabando y tomando notas ̶ me explica Hirota ̶ Ya sé que no te gusta, no te preocupes, solo será el audio… Ahora, es importante lo que voy a decirte. No le preguntes absolutamente nada sobre los casos, aún si él comienza a hablar de ellos, no le sigas la corriente.

̶ Creí que la intención de mi visita era que él revelara la ubicación de los cuerpos.

̶ Así es, él prometió hacerlo después de verte. Pero es un mitómano, le gusta el protagonismo y tiende a inventarse historias con los desconocidos para llamar su atención… Tu solo charlarás un rato con él para satisfacer su capricho y luego te retirarás.

̶ Si te pone nervioso, no te preocupes ̶ me dice Yoshida ̶ él estará tras un vidrio y no podrá hacerte daño.

Dado que eso es obvio, confirmo lo anteriormente dicho sobre la inteligencia de este sujeto.

̶ Visitantes del aula número cuatro, favor de pasar ̶ anuncian desde el vociferador.

Finalmente es momento… treinta minutos después estaré manejando de regreso al trabajo. Así que sin demorar me levanto y sigo a mis acompañantes por el pasillo. En él hay varias puertas, cada una con un número. Una vez que encontramos la cuatro, entramos a una amplia habitación con un gran vidrio dividiéndola, el cual termina con un extenso mueble con tres sillas a cada uno de sus lados. Tomamos asiento, conmigo en medio, y esperamos.

Esperando de nuevo…

Entonces escucho el tintineo de las llaves abriendo la puerta del otro lado. Por ella entra un sujeto inmovilizado con esposas y seguido por dos escoltas. Su apariencia es inesperada, se trata de un hombre caucásico, alto, de mediana edad y complexión robusta; tiene ojos grises y corto cabello pelirrojo. En cuanto me ve, sonríe son una bien alineada dentadura y me dirige una reverencia.

̶ Profesor Oliver Davis, me complace mucho conocerlo.

̶ Solo japonés Bruno ̶ le reprime Hirota.

̶ Que tal mi amigo ̶ le responde con una evidente insolencia ̶ perdón pero me dejé llevar, tengo meses sin hablar con alguien en inglés.

̶ Pues tendrás que esperar más ̶ dice Yoshida.

̶ ¡A ti nadie te habló idiota!

̶ Muy bien, siéntate o terminaremos la visita ̶ amenaza Hirota.

Bruno obedece, pero es claro que le molesta la presencia de Yoshida, ya que no deja de dirigirle una mirada acusadora. El hombre solo lo rehúye e inicia su grabadora, perdiendo cualquier tipo de autoridad.

̶ ¿No vas a presentarte? ̶ Me pregunta Bruno, drásticamente cambiando su punto de interés.

̶ Ya sabes quién soy ̶ le respondo encogiéndome de hombros. A mí no me puede amedrentar como al hombre tonto a mi lado.

Entonces él sonríe.

̶ Sí ya sé quién eres, fui a una presentación tuya hace siete años, en Cambridge, hablaste sobre la psicoquinesia.

Eso me sorprende, un rostro como el suyo no es fácil de olvidar y sin embargo no recuerdo haberlo visto.

̶ Hablando de ti, ¿firmaste el libro?

̶ Sí.

̶ Gracias, siempre lo he querido. Después de tu conferencia lo busqué pero se habían agotado… Lo que sí encontré fue el video en el que levantase el bloque de aluminio con la mente. Fue increíble, esa clase de poder es asombroso, incluso intenté algo similar yo mismo, pero supongo que me tengo que conformar con el hecho de que solo soy clarividente.

Eso me sorprende todavía más, Hirota nunca me dijo que era clarividente. Lo miro y me doy cuenta de que él también se encuentra consternado.

̶ ¿Es otra de tus mentiras Bruno? ̶ le pregunta inclinándose hacia él.

̶ Para nada, me lo estaba reservando para cuando conociera al profesor. Así fue como supe que ustedes se conocían, lo vi en una visión.

̶ Lo sabías porque Yoshida te lo dijo cuando sugeriste que ni siquiera un psíquico encontraría los cuerpos.

̶ ¿Y por qué crees que dije eso? ̶ se dirigió a mí ̶ ¿Acaso no te pidieron ayuda para encontrarlos? No pudiste hacerlo ¿verdad?

No dije nada, aunque era cierto. Hirota me había advertido sobre no discutir el caso… a pesar de que él mismo fue quien lo aportó a la conversación.

̶ ¿Por qué no respondes?

̶ ¿Sólo quieres saber eso?, ¿o hay alguna otra razón por la que estoy aquí?

Rió de nuevo.

̶ Sabía que sería así contigo… Ab insomne non custita dracone, el dragón no debe dormir o pierde. Así somos tú y yo, siempre llevando la delantera. ¡¿Para qué apuntas si no entendiste una palabra?!

Eso último lo gritó hacia Yoshida, quien dio un brinco mientras intentaba deletrear custita. Entonces Bruno lanzó una carcajada al verlo tratar de recoger su pluma.

̶ Es gracioso porque es gordo.

̶ Bruno… ̶ le reprime una vez más Hirota.

̶ Vitanda est improba siren desidia…

̶ ¡Bruno!

̶ Está bien, está bien… ̶ regresó hacia mí ̶ ¿Realmente no me crees? Yo puedo saber sobre las personas con sólo mirarlas. En este momento sé cosas sobre ti que no te imaginas.

̶ ¿Cómo qué? ̶ le reto.

̶ Sé que vives en un minúsculo departamento sólo porque está cerca de tu oficina en Shibuya, sé que tu novia se llama Yuna y que es insoportablemente tonta. Puedo nombrarte cada una de las personas y lugares que has visto esta mañana… Es más, sé dónde encontraste el cuerpo de tu hermano, quien por cierto, ya sabía yo que iba a morir arrollado desde el momento en que nos vimos en Cambridge.

Cree que me intimidará con esos datos personales, pero lo único que me consterna es la sintaxis de su última oración: "nos vimos en Cambridge". ¿Acaso conoció a Gene?... Como sea, no puedo permitirme reaccionar ante tales amenazas.

̶ ¿Quieres más prueba? Está bien, ¿te gusta el latín?... A mí me fascina, creo que es la expresión más elevada de la lengua humana… Escribe una frase, la que sea, pero no me dejes mirarla y yo te la diré.

Cavilo unos segundos, pero eventualmente tomo la pluma de Yoshida y escribo sobre su cuaderno. Entonces manipulo la hoja con cuidado para mostrarla a Hirota sin revelar su contenido a Bruno.

̶ Risus abundat in ore stultorum ̶ dice él de inmediato, acertando a la perfección ̶ "La risa es frecuente en la boca de los tontos"… ¿Crees que soy un tonto Naru? ¿O sólo detestas reír?

Sinceramente me estaba burlando de él, pero no se lo admitiré, ya ha tomado demasiada confianza al llamarme por mi sobrenombre.

̶ Digamos que te creo, ¿qué es lo que quieres de mí?

̶ Más bien, ¿qué quieres tú de mí?

̶ Nada.

̶ ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡¿No puedes reconocer un verdadero talento?! ¡Yo podría ser tu mejor caso! ¡El mundo se maravillaría de mis habilidades, y tú no tendrías que lamerle el culo a tu suegro!

̶ ¿Qué caso tiene si de todas maneras morirás en menos de un año?

Se ha callado por fin, le he tomado desprevenido.

̶ Para que un clarividente sea tomado en serio necesita pasar por muchas universidades, experimentos, entrevistas… No tienes oportunidad con una sentencia de muerte tan próxima.

Se ha enfadado, puedo notarlo en su rostro enrojecido.

̶ No moriré, eso tenlo por seguro… Escucha ̶ se inclina hacia mí ̶ sé lo que es ser como nosotros, estar rodeado de simios imbéciles que solo buscan estúpidas excusas a lo que no pueden comprender. Ellos no tienen idea de lo que tú yo somos capaces… ¿Qué sentiste cuando lanzaste ese bloque de aluminio? ¿No pensaste que podías hacerlo contra una persona?

̶ …

Me he quedado mudo y él lo ha notado.

̶ Ya lo hiciste ¿no es así? ̶ me dice con una sonrisa triunfal.

̶ Es momento de terminar la visita ̶ le digo a Hirota, quien se levanta conmigo y me lanza una mirada inquisitoria ̶ Después te lo explicaré ̶ le indico.

̶ ¡Hey ¿a dónde vas?! ¡No hemos terminado! ̶ Grita Bruno.

Pero lo ignoro y abro la puerta.

̶ ¡Vas a regresar! ¡¿Me escuchas?!... ¡Eram quod es, eris quod sum! ¡Naru! ¡Eram quod…!

La cierro y camino por el pasillo. Es humillante huir pero no puedo tolerar más a ese sujeto. No sabe nada, absolutamente nada.


Y así empieza. Muchas gracias por leer y si tienen alguna retroalimentación se las agradeceré. Si han leído "Todo comenzó en la oficina" quiero decirles que continuaré también la historia de John y Masako dentro de esta, así como advertirles que "Psicópata" será mucho más dramática y brutal.

El siguiente capítulo será desde el punto de vista de Mai, y para quien se pregunte sobre la M, sí habrá lemon, pero hay que esperar un poco.

Por último, para los fans de corazón, la Conferencia Internacional de SPR sí existe y será en septiembre en la Universidad de Leeds, por si alguien está por ahí y quiere mandarme una foto T.T