Ever After High no me pertenece.


Lizzie Hearts

No es como si Alistair fuera malo en el ajedrez, de hecho, era muy bueno; ¡Era el líder del club de ajedrez!... aunque por el momento solo fuera el único miembro, pero se comprendía el concepto. Su madre, Alicia, le había enseñado todo sobre el ajedrez. Pasaba tardes enteras jugando y perdiendo contra su madre. Alistair tenía el lujo de decir que no perdía nunca una partida a menos de que fuera a manos de su madre.

O eso pensó, hasta que se le ocurrió retar a Lizzie Hearts. La futura gobernante de corazones era líder del equipo de croquet, pero el juego de cartas y el ajedrez era algo que no se le daba mal. Y Alistair no quería menos preciar la compañía de Bunny, pero a veces necesitaba un reto distinto; algo que en verdad le hiciera permanecer pensativo por más de unos cinco segundos. Bunny era buena, pero no lograba en verdad otorgarle un reto.

Sentados frente a frente, con una pequeña mesa separándolos donde descansaba el tablero y las piezas. A la derecha de ambos estaban las piezas enemigas que lograban derrotar. Al principio había sido agradable y amigable. Conversaban entre turnos e incluso unas cuantas bromas, el ambiente ayudaba a su ánimo; el sol brillaba y las aves cantaban, la suave brisa mecía sus cabelleras y el bullicio de Ever After High era apenas audible.

Todo se tornó más serio cuando Lizzie devoró cinco piezas consecutivamente. El chico observó asombrado como sus piezas blancas eran retiradas del tablero y las dejaban a un lado. Nunca antes alguien había logrado hacer eso, la llama de competición ardió dentro suyo. Apretó los labios y entrecerró los ojos, observando con detenimiento las piezas negras y blancas restantes, intentando comprender la táctica que Lizzie había implementado para tal hazaña.

Una suave risa, risueña pero elegante, le hizo levantar el rostro y observar a su contrincante. Lizzie se cubría la boca con su mano, escondiendo su sonrisa, pero sus expresivos ojos mostraban que encontraba divertida la situación. La chica bajó la mano y recargó los codos en la mesa, acercándose más a él y le regaló una sonrisa. Alistair regresó la mirada al juego, sentía sus mejillas arder. Tenía que concentrarse en el juego, con dudas, tomó la torre y la movió.

Ella, él, ella, él. Alistair mantenía los ojos fijos en el tablero, comenzó a tamborilear los dedos sobre la mesa, creando eco en el pequeño quiosco, se mordía el labio con nerviosismo y sus cejas se habían juntado. Entrecerraba los ojos cada vez que Lizzie tomaba una pieza con la yema de los dedos y la movía sin dudar en qué lugar ponerla. Sabía que iba a perder, lo veía en las piezas, pero no iba a rendirse.

Soltó el aire que había mantenido en sus pulmones al mismo tiempo que su rey era derrumbado, se deslizó por la silla y dejó caer los brazos a sus costados. Gimió derrotado; había perdido, Lizzie lo había derrotado sin siquiera esforzarse. Escuchó la misma risa y dirigió la mirada a la ganadora, Lizzie reía y se volvía a cubrir con la mano, sus ojos verdes brillaban con alegría y Alistair sonrió, olvidándose del dolor de su derrota. Suspiró.

–Me has ganado–. Comentó, descansando su codo en la mesa y su mentón en su mano.

Lizzie rió un poco más. –¿Querías una victoria fácil? –.

Alistair negó, había sido la partida más emocionante que había tenido en mucho tiempo; desde que llegó a Ever After, siendo sincero. Había olvidado el sentimiento de competición y el pensar rápido para contraatacar y detener las tácticas del oponente. Alistair no esperaba menos de la futura Reina de corazones, alguien de tal linaje obviamente estaba acostumbrada a este tipo de juegos.

–Después de esto, podríamos intentar jugar cartas–. Sugirió Lizzie, otorgándole a Alistair el primer movimiento.

El rubio movió su peón, una sonrisa se posó en sus labios. –Soy un asco jugando cartas–. Confesó.

–¿Y quien dijo que a mí se me daba bien el ajedrez? –.

Alistair levantó el rostro, observó a los hermosos ojos verdes. Se sostuvieron la mirada por unos momentos, antes de que Lizzie sonriera con inocencia; las comisuras de sus labios apenas levantándose, sus cejas arqueadas y sus ojos tenían un brillo travieso. Alistair permaneció en silencio hasta que escuchó el golpe de una pieza contra el tablero.

–¿Eh…?–.


Sí, shippeo a Alistair con TODOS los demás wonderlanians xD De hecho, los shippeo a todos juntos :D Esto no se trata de ver que ship es mejor, simplemente son momentos lindos entre cada ship de Alistair.

Gracias por leer.