Bueno, este es mi primer fic subido, de Harry Potter, hace mucho subi otro pero como podeis ver lo elimine inmediatamente por que me di cuenta de que en verdad era horrible.
La verdad esque no estoy segura de ser capaz de actualizar a menudo este fic por que voya empezar el curso en breves y a mi me encanta hacer los capitulos lo mas largos posibles.
No puedo decir que crea que esta del todo bien este fic pero quiero darle una oportunidad
Advertencias: M (Slash en el futuro)
Pairing: Aun no me he decidido del todo
Disclaimer: Los personajes de Harry Potter le pertenecen exclusivamente a J.K Rowling para mi mala suerte.
Harry miro a través de la única ventana del cuarto que ocupaba en el orfanato, el cielo era de un azul tan brillante que hacia quemar sus ojos verdes esmeralda. Nunca se había sentido verdaderamente parte de ese lugar y ahora estaba más que seguro de no serlo.
No recordaba exactamente cuanto tiempo llevaba viviendo en esa habitación del orfanato después de que su tío, en un arrebato de furia, según lo que le había dicho la señora María que era la dueña del orfanato, lo abandonara en la puerta gritando que no quería volver a ver a un bicho raro como el. Recordaba bastante bien que al principio en el orfanato se sintió mejor que lo poco que recordaba de la casa de sus tíos, y eso que ellos eran su familia, simplemente por que en aquel entonces la Señorita María la cuidaba con especial ahínco ya que según le recordaba siempre, parecía un ángel enviado del cielo con esos ojos verdes y su piel blanca y delicada como la porcelana.
Pero mientras pasaron los años las cosas cambiaron y Harry en vez de ser tan cuidado por la Señorita fue marginado justo por su aspecto increíblemente aristocrático. Los niños le trataban como a un espécimen raro y, aunque al principio algunos le hacían daño, tras una serie de eventos raros que ni el mismo podía comprender acabo quedándose solo, siendo el único chico del orfanato con cuarto propio.
A sus 10 años Harry había descubierto varias cosas sobre el que sabia que no eran para nada normales. Primero que todo, si se enfocaba suficiente podía hacer daño a los que le molestaban, recuperar cosas que le hubiesen quitado e incluso salvarse de accidentes de las formas mas extrañas.
Harry se alejó de la ventana al oír un suave siseo desde su cama y se sentó justo al lado de la serpenteante figura.
: ¿Que te pasa Gyoshi?: Preguntó Harry mirando a la serpiente Bungarus Caeruleus que estaba sobre su cama: ¿Tienes hambre? ¿Quieres salir?:
El chico siseo hablando con la serpiente que no parecía reaccionar a nada en ese momento y Harry de verdad se sintió orgulloso de ser capaz de hablar con ella atesorando su habilidad para con las serpientes firmemente oculta de todo el mundo.
: No pasa nada amo: Dijo la serpiente con un suave siseo: Solo que huelo a los estúpidos humanos a nuestro alrededor y me asqueo:
Harry sabia gracias a la serpiente que el no era exactamente un humano normal sino que era un mago, el como lo sabia la serpiente era sencillo ya que la serpiente admitía haber escapado del cuidado de un hombre tras haber sido comprada en una tienda del Callejón Knocturn. Harry había conocido a la serpiente hacia menos de un año y se sentía increíblemente unido a ella habiendo así apreciado a la serpiente como el único ser viviente que se preocupaba realmente por él.
Harry se dio la vuelta y abrió la ventana dejando que la serpiente saliese. Rápidamente Harry cogió su ropa y sus más preciados objetos, su cartera y otro par de cosas y tras decirle a la Señorita María que saldría abandonó el orfanato en dirección Londres central.
No era para nada la primera vez que Harry iba a al centro de Londres pero siempre lo hacia cuidadosamente sabiendo que últimamente los secuestros de niños se habían vuelto bastante habituales en las calles de Londres. Atravesó las multitudes hasta llegar al Caldero Chorreante que como siempre estaba lleno de gente y se acerco hasta la barra buscando al camarero y dueño del bar.
-Tom-Dijo Harry saludando con una falsa alegría al dueño del bar- necesito entrar, ¿me puedes abrir la pared?
El bartender no dijo nada y acompañó a Harry hasta la puerta trasera del bar y sacando una varita de madera y golpeando varios ladrillos se retiró de nuevo al bar tras susurrar un que pases un buen día al niño. Harry nunca se cansaba de ver como la pared de ladrillos se abría dejándole pasar a la zona comercial mágica de Londres.
Harry se con0ocia la zona de sobra pero aun así volvió a recorrerla con la mirada por si había habido algún cambio desde la última vez que entró al lugar. Atravesó la calle con prisa tras haber notado que todo seguía igual que la última vez, con las calles llenas de gente y las tiendas igual. Hizo su camino a Gringotts como otras veces había hecho solo que esta vez estaba decidido a entrar y cambiar un poco su patética situación, aunque eso se limitase simplemente a permitirle saber si sus padres eran mágicos o no, y si tenía algo de dinero en sus manos.
Se paró frente a las enormes puertas y lentamente entró fijándose con un gran respeto en los seres que había detrás de los mostradores, duendes, le recordó su mente después de un rato. Atravesó la sala hasta el final donde había una mesa en la que estaba un duende solo contando monedas. El niño esperó hasta que el duende acabó e hizo su petición.
-Buenos días señor- Dijo Harry ligeramente asustado- Venia a hacerme pruebas para ver mi ascendencia y posible herencia.
El duende analizó al chico de arriba abajo deteniéndose en su cicatriz e inmediatamente se levanto y le indicó que lo siguiese llevándolo a la parte trasera del banco donde se encontraban las oficinas privadas
-Bien niño –Dijo el duende cuando ya se habían sentado en uno de los despachos privados y había sacado varios pergaminos y una daga de lo que parecía ser plata – Mi nombre es Grao y yo te ayudaré. Lo único que debes hacer es cortarte con la daga y dejar caer varias gotas de tu sangre sobre el pergamino.
Harry tuvo un ligero temblor al pensar en el corte pero sabia que ya no había vuelta atrás por lo que cogió la daga y lentamente se cortó la palma de la mano izquierda. Dejo caer varias gotas sobre el pergamino que le extendía el duende y vio como se curaba sola la herida. Miró como sus gotas de sangre eran absorbidas por el pergamino y se iban formando palabras en el pergamino, el duende cogió el pergamino y lo analizo lentamente con una cara que casi ningún mago era capaz de ver nunca puesto que los duendes raramente se sorprendían lo suficiente como para dejarlo ver. El duende le devolvió a Harry el pergamino con una sonrisa.
Herencia del señor Harry Orion Black-Potter
Padres biológicos:
Sirius Orion Black
?
Padres adoptivos:
James Potter
Lily Potter nee Evans
Herencia correspondiente
Heredero de la Casa Black – Tras la muerte de Sirius Black
Heredero de la Casa Potter
Heredero de Godric Gryffindor
Heredero de Salazar Slytherin-Herencia Mágica
Heredero de Ignotus Peverell
Bóvedas correspondientes
Bóveda Gryffindor
Bóveda Slytherin
Bóvedas 687,704y bóveda familiar Potter
Bóveda 711, otras bóvedas y bóveda familiar Black
Bóveda 7 Peverell y sus correspondientes a Ignotus Peverell
Harry se detuvo de leer allí al ver que el pergamino continuaba con una gran cantidad de negocios y cuanto le aportaba cada uno de ellos.
-Señor Black- Dijo Grao- Es poco común que el pergamino muestre tal cantidad de herencias, es usted muy afortunado por lo tanto me gustaría recomendarle que se pruebe todos los anillos correspondientes a cada herencia para dictaminar si eres aceptado en la herencia.
Harry todavía estaba demasiado sorprendido, no solo por tantas herencias sino por saber que, según lo que dedujo, sus padres adoptivos estaban muertos, pero eso ya se lo había dicho su tía cuando era pequeño solo que pensó que eran sus padres reales, y que su padre, Sirius Black estaba vivo, y decidió que preguntaría al duende que donde estaba. El duende volvió con 5 cajas bajo el brazo y se sentó abriendo cada una de ellas pero antes de nada Harry preguntó.
-Perdone Señor Grao- Dijo el chico con aire inocente- ¿Mi padre biológico, Sirius Black, esta vivo?
El duende dejo los anillos a un lado y se paro a pensarlo un momento y entonces volvió a ver de reojo la cantidad de dinero y de inversiones que tenia por lo que era un cliente bastante importante y su deber es ayudarlo y ganar su favor por lo que decidió desvelarle al joven todo.
-Supongo que no conoce su propia historia así que se lo contare- Dijo el duende- Podríamos comenzar con el hecho de que como puedes ver fuiste adoptado por los Potter cuando eras pequeño, y supongo que eso fue por tu propio bien, ya que se cuenta que había una profecía que te señalaba como el niño que iba a vencer al señor Oscuro. Tu padre, Sirius Black por lo que dicen era el mejor amigo de James Potter y cuando salió a la luz que corrías peligro por lo visto decidieron adoptarte para protegerte, pero nada de esto esta confirmado. Se cuenta que Sirius Black, tu padre, fue el guardián del secreto del hechizo Fidelius que les protegía del Lord, y se cuenta que la noche de Halloween de hace 10 años tu padre os traicionó y reveló la localización al Señor Oscuro dejando que entrase y matase a tus dos padres adoptivos, y también intentase matarte a ti, pero la historia cuenta que cuando intentó matarte con el hechizo del Avada Kedavra el hechizo rebotó y te dejó esa cicatriz mientras que el Lord Oscuro fue destruido por su propio hechizo. También dicen que tu padre Sirius Black, al ver que no había podido conseguir que su Lord ganase fue a la casa y persiguió a Peter Pettigrew, y cuando lo tenia arrinconado lo mató junto con un montón de muggles dejando solo un dedo del otro mago. Después de eso llegaron los Aurores y sin juicio se llevaron a tu padre a Azkaban.
Harry se quedó estático durante unos segundos procesando toda la historia, ya sabia que había habido una guerra con un Señor oscuro al que no se atrevían a llamar por su nombre pero sabia que era Voldemort. Ahora se había enterado de que había habido una profecía que lo incluía y que su padre parecía haberlo intentado matar, pero eso no tenia sentido por lo que preguntó.
-Pero- Le dijo al duende- Mi padre no me mataría ni me traicionaría, supongo.
-Eso es cierto- Dijo Grao- Eres heredero de una familia sangrepura muy importante y para las familias sangrepura lo mas importante son los herederos, por lo que es casi imposible que te traicionase. Por eso mismo te he contado lo que se dice, ahora si quieres podemos continuar con los anillos y después llamo al duende que se ocupaba de la herencia Black para el resto de las dudas que tengas.
-Si señor-Contestó Harry todavía sorprendido por la historia que le acababan de contar.
Grao, el duende le dio primero el anillo de la familia Black con el que no hubo ningún problema y que lo acepto como heredero inmediatamente. Luego se probó el anillo de los Potter que también lo acepto sin problemas aparentes. El siguiente anillo a probar fue el anillo de los Gryffindor, que parecía un poco reticente a aceptarle pero al final lo aceptó con un suave brillo rubí. El penúltimo fue el de Slytherin que no era un anillo de heredero directo, según le explicó Grao, sino de segundo heredero, cosa que no solía pasar nunca, y menos en la línea de descendientes de Slytherin. Por ultimo, de la caja mas vieja que había Grao sacó el anillo de los Peverell, mas exactamente el de Ignotus, el menor de los tres. Al ponerse el anillo uno de los pergaminos apareció frente al duende que puso cara de disgusto y procedió a leerle al joven lo que ponía frente a él.
-El pergamino dice que la capa de invisibilidad que le pertenece está en manos de Albus Dumbeldore, el director de Howarts, si desea, podemos reclamarla para usted, joven Black- Dijo el duende con una sonrisa maquiavélica
Harry no estaba seguro de si era una buena idea pero decidió preguntar también el por que ese hombre tenia la capa, puesto que ya sabia quien era ese hombre.
-Joven Black-Dijo el duende- Ese hombre fue el que se encargó de todo cuando sus padres murieron, incluyendo el dejarlo en el lugar que haya estado viviendo durante estos años.
Una ola de rabia recorrió la espina de Harry, Albus Percival Wulfric Dumbeldore había tenido la osadía, no solo de dejarle con sus tíos, quienes le abandonaron en un orfanato y le maltrataron mucho, sino que también era el que controlaba sus cuentas y le había robado una de sus posesiones, una que parecía ser bastante importante. El hombre moriría mas adelante, y el se iba a encargar de ello.
-Disculpa Señor Grao-Dijo Harry, pero me gustaría saber que mas parientes vivos tengo, con el interés de retirarle a Dumbeldore su poder sobre mis pertenencias.
-Eso-Dijo otro Duende que entró por la puerta- Lo voy a resolver yo, soy el encargado de la fortuna Black, mi nombre es Gabgad.
En esto los dos duendes intercambiaron unas pocas palabras en su idioma y Grao se fue dejando al joven Harry con Gabgad.
-Bueno- Dijo el duende- otro Black en mis manos de nuevo, esperemos que tu fortuna siempre prospere joven. Bueno, le explicare varias cosas antes que nada, su padre es imposible que sea culpable. Tengo sobre mis obligaciones revisar el testamento de los Potter, pero no puedo sacarlo del banco para liberar a tu padre chico. En el testamento esta escrito claramente que el guardián del secreto no fue otro que Peter Pettigrew, quien es un animago.
Eso cambio las tornas de todo en ese mismo momento, su padre no lo había traicionado, había sido un viejo amigo de sus padres. En ese momento un gran peso de su corazón se fue.
-Pero hay otro problema- Dijo el duende-usted tampoco puede liberar a su padre ahora mismo, solo puede hacerlo cuando tenga 17 años, o si su tutor legal lo permite en cuanto cumpla 13 años. Antes de que lo pregunte, su tutor legal es ahora mismo Albus Dumbeldore, aunque eso si que lo podemos cambiar pues el familiar mas cercano a su padre vivo es ahora mismo Narcissa Malfoy nee Black.
Harry se sorprendió al escuchar el nombre de los Malfoy, si era cierto que lo conocía por que varias veces lo había visto en el periódico El Profeta cuando había comido en el Caldero Chorreante.
-Me gustaría conocerla- Dijo Harry suavemente- Pero me gustaría saber si no voy a recibir el mismo trato que con Dumbeldore
-Para nada joven Black- Dijo Gabgad- La Señorita Malfoy es una mujer increíblemente respetable, lo mismo digo de toda su familia aunque antes han tenido unas amistades ligeramente cuestionables. Le podría organizar una reunión para mañana con ella si así lo desea, estoy seguro de que la Señorita Narcissa estará más que encantada de conocerlo, Joven Black.
Con esas ultimas palabras el duende le dio todos los anillos que le correspondían tras indicarle cuales debería llevar normalmente y cuales era preferible guardar. Harry salió contento del lugar con varias bolsas con galeones que se rellenaban solas directamente de las bóvedas y que solo el podía usar. Se sentía por una vez en mucho tiempo como un niño pequeño y por eso decidió que si se iba a encontrar con una persona importante al día siguiente lo mejor que podía hacer era aprender un poco de las costumbres sangrepura por lo que entro en Flourish y Blotts donde se gasto varios galeones en una gran cantidad de libros de etiqueta y ya de paso compró una mochila con un hechizo de peso pluma y con interior extensible y volvió al orfanato bastante contento.
Nada mas llegar allí recordó el porque pasaba tanto tiempo fuera y se le fue la sonrisa pero el estaba determinado en aprender algo de modales antes del día siguiente por lo que sin cenar ni saludar a nadie se encerró en su cuarto y se puso a estudiar. Para su edad era superdotado y había conseguido varias becas y subvenciones que noblemente le daba al orfanato guardando siempre una cantidad considerable. Era un pequeño precio por conseguir que le dejasen en paz y por tener ropa nueva cada varios meses, no solo para el sino para todos, y así ninguno de ellos se atrevía de verdad a meterse con el sabiendo que muchas de las cosas que tenían eran gracias a Harry.
A medianoche Harry ya había terminado varios de los tomos que había comprado y una lechuza golpeteó la ventana hasta que Harry la abrió y retiró el mensaje de la pata.
Querido Harry
Ha llegado a mis oídos que te quieres reunir conmigo, hace mucho que no sabia nada de ti, lamento de verdad lo de tu padre, ya que según tengo entendido ya lo sabes, me encantaría conocerte y poder vernos, ¿te parece bien si quedamos mañana mismo a las 2 en el Caldero Chorreante? No comeremos allí, te llevare a mi casa y así conocerás a mi familia, tengo un hijo de tu edad, Gabgad me ha dicho que quieres quitar la mano de Dumbeldore de tus cosas y creo que mi marido es el mas adecuado para es. Si estas de acuerdo entonces mándame una respuesta con la lechuza que te he mandado.
Besos Narcissa Malfoy
PD: Si todo va bien volverás a donde te estés alojando antes de la cena.
Harry se sorprendió ligeramente por que la letra de la mujer desprendía bastante cariño aunque Harry ya sabia que muchas veces ese cariño era falso, como bien había comprobado durante su infancia en el orfanato, pero el sabia que esta era la única oportunidad que tenia de cambiar su vida por lo que inmediatamente respondió a la carta con un simple, estaría encantado de que nos encontrásemos mañana Señorita Malfoy, aprecio su preocupación y gracias por prestarme du tiempo. Harry sabía que eso era lo mejor que podía hacer para dar una buena impresión.
A eso de la una de la mañana dio por terminados sus estudios y se fue a dormir no queriendo despertarse tarde.
A la mañana siguiente Harry se encontró despierto a las 7 de la mañana habiendo dormido solo 6 horas. Se ducho rápidamente en la pobre ducha que había allí en el orfanato y saco del armario las únicas ropas de mago que tenía, que había comprado una de las veces que había ido al Callejón Diagón, solo lo había utilizado una vez y por eso parecía bastante nuevo y le pareció bastante decente para conocer a su tía, a su verdadera tía.
Salió del orfanato a la 1 previendo el trafico de Londres y a eso de las 2 menos cuarto ya estaba en el Caldero Chorreante, avisó a Tom el camarero y se sentó en una mesa cerca de la puerta mientras leía El Profeta que Tom le había prestado.
A las 2 exactas la puerta se abrió y una mujer rubia vestida con unas túnicas carísimas color esmeralda entró recorriendo el lugar con la mirada hasta encontrar lo que buscaba, a un niño de 10 años que leía el periódico cerca de la puerta, puso su mejor sonrisa de madre sin quitar del todo su mascara de sangrepura y se acercó a la mesa. El niño pareció sentir su presencia pues rápidamente dejo el periódico a un lado y sonrió inocentemente ante la vista de la mujer.
Se levanto rápidamente y se inclinó lentamente delante de la mujer.
-Es un honor conocerla señorita Malfoy- Dijo Harry y besó la mano de la mujer
-Que chico mas galán eres Harry- Dijo la mujer- Bueno, que te parece si nos vamos ya y te presento a mi familia.
Harry asintió con la cabeza y siguió a la mujer de regreso a la salida donde le pidió que le diera la mano y se aparecieron en la mansión Malfoy. Harry no había visto demasiados castillos lujosos en su vida pero las catedrales de Londres no le hacían mucha sombra a esta mansión. Su apariencia majestuosa mandaba un mensaje de somos ricos a todo aquel que la viese sin duda alguna. Y en el momento en el que entraron Harry confirmó sus sospechas, cada cosa de allí era más cara que todo su orfanato entero, y ellos no tenían ni una pizca de vergüenza al momento de enseñar lo ricos que eran.
Si la entrada era ostentosa entonces el salón en el que estaban era el de la reina de Inglaterra. Un sofá de las pieles más caras y varios sillones pequeños adjuntos decoraban la sala, frente al sillón había una chimenea. Junto a las paredes mas lejanas había varias estanterías y vitrinas con objetos y libros de lo mas pintorescos, y en el resto de las paredes había retratos de lo que supuso fueron los antiguos miembros de la familia Malfoy. En el sillón central se encontraba un hombre rubio con el pelo liso que tenia todos los rasgos típicos de la aristocracia y sus ojos demostraban poder, pero también oscuridad, cosa que Harry decidió que investigaría, el hombre estaba leyendo varios pergaminos que supuso eran sobre las inversiones de la familia o tal vez del trabajo del hombre, ya que sabia que era un político importante. En el sillón de enfrente se encontraba un niño rubio muy peinado con ojos grises leyendo un libro que no reconoció al principio pero que era el libro de fábulas de Beedle el bardo.
El mayor de los Malfoy dejo los pergaminos en la mesita de te que se encontraba frente a el y con un movimiento de varita los hizo desaparecer. El pequeño Malfoy se dio cuenta de la presencia de su madre y de otro niño y dejo su libro a un lado en el sofá y se levanto colocándose al lado de su padre y un ataque de nostalgia le vino a Harry al ver como el Malfoy mayor le sonreía al pequeño, aunque la sonrisa fuese apenas detectable.
El mayor de los Malfoy fue el que rompió el silencio.
-Buenos días joven Potter, ¿O es Black?- Dijo suavemente el hombre- Mi nombre es Lucius Malfoy y soy el cabeza de la familia Malfoy, encantado de conocerte, este – Dijo y señaló a su hijo- es mi hijo Draco, ya conoces a mi mujer.
-Es un honor conocerle Señor Malfoy y señorito Malfoy- Dijo e hizo una suave inclinación mostrando respeto- A pesar de que hace poco conocí mi herencia, mi nombre es Harry Orion Black, pero preferiría que usted me llamase Harry, señor Malfoy.
-Entonces- Dijo el mayor- Nosotros te llamaremos Harry pero tu debes llamarnos también por nuestros nombre, Harry.
-Seria un placer, Señor- Dijo Harry respetuoso al límite como ponía en el libro- Pero debido a la relación entre mi padre y su mujer me permitiría llamarlo Tío Lucius, no considero que sea de buena educación tratarlo sin ningún honorífico Señor Malfoy.
-Esta bien Harry- Dijo esta vez Narcissa- Por ahora deberíamos comer y luego hablaremos sobre lo que querías tratar.
Los tres Malfoy y Harry fueron al comedor de la casa Malfoy que era tan ostentoso como el resto de la casa y disfrutaron de una comida exquisita, que Harry denominaría como la mejor comida que había probado en toda su vida, y Harry mantuvo en todo momento la suficiente concentración como par no olvidarse de las normas de educación en la mesa.
Después de comer los dos Malfoy mayores acompañaron a Harry a un despacho más modesto mientras que Draco se subió a su cuarto. Allí Lucius se sentó tras el escritorio y Narcissa en un pequeño sofá a la derecha. Harry se sentó en una silla frente a Lucius y no pudo sino sentirse un poco avergonzado al fijarse en que sus pies no rozaban el suelo al sentarse en la silla y que había tenido que dar un suave saltito para sentarse, era todavía bajito para su edad, cosa habitual en los niños de orfanato pero un poco mas pronunciado en Harry ya que había tenido un tratamiento frio y distante y luego abusivo hasta que consiguió mantener una dieta mas o menos decente y era demasiado delgado para su edad también.
-Bueno- Corto Lucius el hilo de pensamientos del niño- Me ha comentado mi mujer que Dumbeldore se encuentra en posesión de tu herencia y derechos ahora mismo y tú no te encuentras satisfecho con ello.
-Así es- Respondió Harry- Ayer mismo fui a Gringotts para comprobar mi herencia y descubrí que no tenía ningún acceso a ella por culpa de Dumbeldore y que había sido extraído un objeto valioso de la bóveda Potter que Dumbeldore esta usando sin permiso alguno. Mis intenciones son quitarle a Dumbeldore su jurisdicción sobre mi mismo y había pensado darle esos derechos a mi Tía Narcissa hasta tener la edad suficiente para tomar yo mi puesto como heredero o hasta que mi padre salga de Azkaban.
-No es algo demasiado fácil para conseguir debo decir- dijo el patriarca Malfoy- Pero no hay nada imposible, y con mi ayuda menos. Me sorprende, eso si, que sin conocernos decidas dejar en nuestras manos todos tus derechos Harry.
-Simplemente- Dijo Harry- he leído e investigado lo suficiente en usted como para saber que ahora mismo no perdería nada con ayudarme y solo conseguiría beneficios y además se que no me dañara por que no tiene en estos momentos una razón para hacerlo, y por ultimo, no podría encontrarme en una peor situación que la mía en estos momentos Tío Lucius, Vivo en un orfanato que esta sobreviviendo a base de mis becas como estudiante ejemplar, mis tíos adoptivos muggles me abandonaron allí y el viejo Dumbeldore no ha movido un solo dedo para ayudarme en toda mi infancia a pesar de los abusos y malos tratos que he recibido.
Lucius se sorprendió por la sinceridad del chico pero recordó que aunque los ojos del chico demostrasen ser mas mayores el niño tenia la misma edad que su dragón. El niño lo había pasado mal durante su infancia de eso no había duda y sabia que con la información que tenia podía ayudar al niño de sobra, solo con el hecho de que Dumbeldore siendo su guardián legal permitiese que el niño fuese abandonado en un orfanato ya era mucho y al ser el niño el vencedor de el Señor Oscuro era incluso mas fácil quitarle la custodia al viejo, y si encima el chico comentaba los abusos recibidos entonces Dumbeldore estaría en un grave problema. Y además debía decir que sentía una pequeña debilidad por el niño, se veía que había vivido demasiadas cosas antes de que le tocase y el hecho de que fuese el heredero Black y su sobrino de verdad le hicieron aceptar que iba a ayudar al niño como pudiese.
-Esta bien pequeño-dijo Lucius- mañana mismo iremos al ministerio a cambiar eso, si te apetece puedes mudarte a nuestra casa hasta que las cosas cambien.
-No quiero abusar de su hospitalidad Señor- Dijo Harry- Además apenas conozco el mundo mágico y sus costumbres, no estoy preparado para dar una imagen digna de mí ante la gente sangrepura.
-Tonterías-Dijo Narcissa tomando la palabra por primera vez- Eres muy respetuoso y tienes buenos modales, no se quien te los ha enseñado pero son perfectos para un sangrepura solo tienes pequeños deslices que no son importantes.
-Pues si les soy sincero-Dijo Harry ligeramente orgulloso- Aprendí todo esto ayer después de hablar con Gabgad gracias a unos libros de etiqueta que compré.
Ahí Lucius comprendió que había sido buena idea después de todo ayudar al crio, era perfecto, tal vez un poco delgado y bajito, y despeinado, pero eso se podía arreglar, el chico era modesto y educado y listo, un genio, tal vez en un futuro cuando el Lord volviese le podía hacer entender que el niño no tenia por que estar en su contra sino mas bien podía ayudarle, sobretodo si se le educaba bien desde ahora. El chico tenia la razón, el solo iba a ganar, no iba a perder nada, por si acaso le dejaría al chico el diario que le dejó su señor si el niño se quedaba a vivir con ellos, el niño era prometedor, tanto para la luz como para la oscuridad, después de todo era un Black, y también por magia un Potter, Lucius tenia muchas ganas de ver donde acababa e chico, y el, por supuesto iba a inclinarle hacia la oscuridad, hacia su Lord, que se lo agradecería al final.
Bueno, acabé el primer capítulo de este fic, espero que le sigan muchos mas en un tiempo, sino, podeis mandarme todas las maldiciones que querais, ejjejej.
Bueno, tambien quiero advertir que soy una persona que aprecia las criticas constructivas, me encantaria que me dijeseis que opinais del fic, siempre que no os paseis de seres malvados, no seais mas malos que Voldie pliss.
Asi que me encantaria que me dejaseis algun Review como regaito por mi cumple que ya pasó XD
