Tengo que confesar que mi nueva obsesión es el slash PercyxNico. Así que traigo una nueva historia, un poquito más larga, tendrá muchos capítulos y... será bastante romántica auque también habrá acción.

Aviso: Muerte de un personaje (en casi todas mis fics muere alguien), chicoxchico, personajes de mi invención, spoilers de HoH.

La saga y los personajes (la mayoría) pertenecen a Rick Riordan, el muy *insultos sucios* que torturó a Percy, Anabeth y sobretodo a Nico en los últimos libros.


El hijo de Hades estaba acostumbrado a la soledad, aunque no por eso le gustase. Cinco años... Cinco años habían pasado lentamente desde que dejó el Campamento Mestizo, después de ganar la guerra contra Gea, tal como dijo que haría. Para Nico, fue la mejor opción.
Pero ya no.
Sabía que ella había muerto el día anterior. Si nada había cambiado, eso significaba que había alguien completamente devastado arriba. Alguien a quien no podía dejar así.
Percy Jackson. Nunca podría olvidar ese nombre. Dicen que nunca olvidas a tu primer amor, y Nico ya lo sabía. Pero ahora entendía que quizá debía afrontarlo. El momento crucial se acercaba... el momento en que regresaría a enfrentar sus miedos.


El campamento no había cambiado mucho. La última vez que lo había visto, más de tres docenas de cabañas se reunían, el lago estaba lleno de canoas, las ninfas se reían junto con los espíritus de los árboles y los campistas corrían por ahí.
Al parecer lo único que había cambiado eran los campistas. Nico no reconoció casi a ninguno, excepto a un par. Todos los que había conocido al parecer no estaban allí. Además de eso, la atmósfera aquel día era pesada, triste y malhumorada. La atmósfera que se sentía después de una muerte. Al ser un niño del Inframundo, Nico lo sabía bien.
Se quedó de pie, camuflado entre las sombras que proyectaban los árboles, pensando a dónde ir. La Casa Grande parecía una buena idea, pero en realidad no quería hablar más de lo necesario con quien sea. Estaba tratando de decidir cuando oyó un ruido a sus espaldas.
-¿Quién eres tú? -preguntó una voz joven, muy de niña. Eso le sorprendió. Estaba seguro de que los semidioses no llegaban tan jóvenes al campamento. Se volteó. Una niña pequeña, rubia, de ojos verdes y piel bronceada, amenazando con una daga demasiado pesada para ella, que seguro no tenía más de cinco años. Se le hacia terriblemente familiar, pero en su aturdimiento no entendía por qué. Estaba a punto de responder cuando la voz que más anhelaba oír sonó detrás de ellos.
-¡Charlotte! ¿Donde estás?
El corazón de Nico latio como loco. Miró a los árboles, y una figura apareció. Él sí que había cambiado. Era más alto, su cabello un poco más largo, su semblante era diferente, como si el mundo entero se hubiera cargado con él. Un segundo, así había sido. Percy Jackson estaba de pie frente a él.
-¿Nico?

Cuando Nico pudo recuperarse de la impresión, Percy ya se había acercado a él y a la niña.

-Yo... volví -tartamudeó-. No pienso irme más.

-Asumo que sabes lo que pasó -la amargura en la voz del otro le hizo sentir realmente mal. Trató de encontrar algo para decir, pero fue Percy quien habló primero-. Nico, ella es Charlotte. Mi hija, y de Anabeth.


¿Y bien? ¿Continúo, o es un asco? ¿Review? ¿Algo?