HotNerd
Sumary: Bella es una chica nerd, oculta bajo la apariencia de una chica popular. Edward un geek que al que poco le importa lo que digan los demás. Ella ya no sabe cómo hacer para llamar la atención de él, pero no está dispuesta a darse por vencida, aunque tenga que sacar de adentro de nuevo a HotnerdBella, y ponerse en vergüenza a ella misma de vez en cuando…
Capítulo 1: Varas gruesas y largas
POV Bella
"Soy de las que creen en cuentos de hadas. En realidad en lo que creo es en las brujas. Y no de esas feas y verrugosas, bueno lo admito, que las hay las hay, sino que creo en las que son malvadas y sexys, como en Blanca Nieves ¿Quién dice que una bruja no puede ser sexy? Sino pregúntenle a Hermione Granger."
Camine rápidamente por los pasillos del instituto maldiciendo mentalmente a Alice y a Rosalie por obligarme a utilizar zapatos de tacón. ¡Por Dios pero si solo estábamos en el instituto! Dime que me obligas a usarlos para ir a un desfile de modas y lo comprenderé. Claro, luego de que me convenzas de llevarme a un desfile de modas. No había manera en el mundo de que Isabella Swan valla a un desfile de modas por propia voluntad, sin amenazas, promesas de tortura y probablemente algún que otro soborno de por medio. Bueno, tal vez exageraba, una simple amenaza del pequeño demonio de Alice e iría sin rechistar. La enana podía asustar si se lo proponía, y con la ayuda de Rose, bueno, digamos que Rosalie con solo mirarte era capaz de congelarte los huesos. Supongo que eso explica todo ¿no?
Solté un suspiro mientras intentaba llegar a mi clase –a la cual ya llegaba tarde- sin caerme, hacerme una contusión, romperme una pierna o cualquier desgracia que me pudiera ocurrir por tratar de hacer la proeza de caminar por una superficie plana sin encontrar algo con lo que tropezar. ¡Rayos si era torpe! Pero fui maldecida así. En mi opinión en otra vida. Posiblemente la anterior, fui una princesa a la cual la típica bruja malvada le hace el hechizo imperius* con el que controla su cuerpo, pero como toda heroína logra zafarse del hechizo. Claro que en mi caso con secuelas como esta, de no poder manejar mis pies con toda libertad. Enserio, ¡es como si tuvieran vida propia! Juro que no se mueven a mi voluntad.
Como si los Santos o Buda quisieran darme la razón de esa conjetura a fuerza de golpes, a cinco pasos de la puerta de mi clase, mis dos adorables pies izquierdos decidieron enredarse sin mi consentimiento, haciéndome caer de cara. Cerré mis ojos esperando el impacto que nuca llego. Espere...y espere...y nada. Oh tal vez mi ángel de la guarda me tiro un Wingardium leviosa* y ahora me encontraba flotando.
Tarada, deja de pensar en hechizos de Harry Potter y abre los ojos, tal vez tu ángel de la guarda sea de carne y hueso me reprendió una mini yo vestida como prostituta al ver que pasaban los minutos y unos fuertes brazos seguían sosteniéndome. Aun con los ojos cerrados comencé a tantear el terreno…literalmente, y di de lleno con una protuberancia que pensé era una pierna demasiado gomosa. Oh Dios una luz brillo en mi cerebro e inmediatamente lo solté.
¿Alguna vez desearon que la tierra se los tragara? Bueno, yo deseé volarme la tapa de los sesos con una 9 milímetros. Quien me sostenía no era nada más ni nada menos que Edward cogemegeek Cullen. Por Dios donde había un arma cuando la necesitas.
Edward permanecía parado, todavía sosteniéndome por los hombros con la boca ligeramente abierta, como si hubiera estado a punto de hablar justo cuando toque sus partes nobles. Sus grandes partes nobles. ¡Pervertida! Deja de pensar en que le tocaste el pene a Edward me grito mi mini yo nerd. Oh vamos nos encantó la experiencia de tocarle el pene a geekward le discutió pequeña zorra a mi mini nerd, que se puso colorada.
Pene… pensé con una risita tonta. No podía evitarlo, me perdí en esa parte de la vida en que todo el mundo aprende a hablar de sexo sin reírse como escolapio. De no ser porque estaba completamente roja de la vergüenza mutilando mi labio inferior con mis dientes probablemente estaría riendo.
Edward parecía estar a punto de volver de su estado de shock. Sus ojos que se habían puesto de un color oscuro volvían a ser de su chispeante color verde esmeralda bajo sus anteojos de montura gruesa. Grrr esos anteojos, se los arrancaría con los dientes.
La campana que anuncia los retrasos volvió a sonar sacándome de mis lujuriosos pensamientos.
¡Huye! Me gritaron pequeña zorra y mini-nerd al unísono.
-LosientoygraciasEdwardllegotardeamiclase- murmure atropelladamente antes de zafarme de su agarre y entrar al salón lo más rápido posible.
Una vez a salvo de geekward y su pene, largué el aire que había estado conteniendo y me desplome sobre mi asiento a pensar en musarañas y largos penes mientras el profesor de Trigonometría, el señor Varner, seguía con su explicación.
Pene…jajá
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-¿QUÉ LE TOCASTE EL QUÉ A MI HERMANO?-grito Alice en medio del bar mientras Rosalie se descostillaba de la risa y yo intentaba de ocultar el rostro entres mis libros en vano.
-Alice por favor no grites- susurre- esto ya es lo bastante vergonzoso para mí.
-Oh como lo habrás disfrutado, pequeña zorra- me dijo Rosalie mientras intentaba controlar la risa- Has estado tras el pene de Edward desde que llegaste aquí hace dos años. Quien hubiera dicho lo que podrías obtener por usar un par de zapatos-reflexiono Rose- ¡Ahora no me los sacare nunca!-grito antes de volver a estallar en carcajadas.
Alice nos miraba a ambas con cara de asco.
-Fuchi, como te olerán los pies- murmuro Alice topándose la nariz con una mano y alejando olor imaginario con la otra.
Las tres comenzamos a reír a mandíbula suelta hasta que, Rosalie que había estado reclinándose para atrás mientras se reía, se calló de espalda con silla y todo. Asustadas Alice y yo nos paramos de nuestros asientos para ver si nuestra amiga estaba bien. Al ver a Rosalie salir de debajo de la mesa con su pelo rubio todo revuelto sobre la cara comenzamos a descostillarnos de la risa devuelta. Lindo espectáculo que estábamos dando en medio del bar.
-Parece como si hubieras salido de hacerle una mamada a alguien debajo de la mesa- le dije a Rose entre risas.
Rose se giró hacia Alice que estaba más cerca de ella y sonrió perversamente.
-Oh Alice-canturreo mientras se le acercaba con una linda cara de depravada en el rostro- quieres que te de una probadita.
-Iuu-grito Alice con cara de espanto tratando de alejarse de Rose cuando esta le tomo la cintura entre las manos.
Y ahí lo perdí de nuevo. Comencé a reír a mandíbula suelta mientras Alice intentaba alejar las perversas manos de Rosalie que se movían ávidamente por sus costados.
-Chicas, chicas, basta-les pedí entre risas mientras me sostenía el estómago que comenzaba a dolerme de tanto reír.
-Tal vez más tarde, preciosura- le murmuro Rose a Alice con un guiño antes de soltarla.
-Pervertida- le respondió Alice.
- Y-me-amas –remarco Rose cada palabra.
-Yo no he dicho que no- aceptó Alice alzando las palmas en gesto de rendición.
Largamos unas risitas y volvimos a intentar mantener una conversación no sexual. Cosa que falló miserablemente a la primera con el comentario de Rosalie.
-Estoy caliente, necesito un revolcón.
-Guau tu sí que no tienes pudor, Rose-me queje.
Ella rodo los ojos y dijo.
-No seas puritana, para eso está Alice.
-Oye- se quejó Alice y le tiro una servilleta al rostro.
-Ahora dinos, Bella, ya has tocado el fruto prohibido de Edward, te salteaste varias bases ¿ahora qué harás?
Largue un gemido de frustración.
-Si hasta ahora no se ha dado cuenta de que existo no veo que más puedo hacer-murmure resignada. Me pareció escuchar a Rose decir por lo bajo: "como si pudiera no notar ese apretón de mano". Había hecho de todo por atraer la atención de Edward, pero parecía como si hubiera un campo magnético que impedía que yo entre en su radar.-Me siento insignificante-murmure cansada.
-No, Bells, tú eres hermosa-mi dijo Alice con tono dulce poniendo su mano sobre la mía en un gesto de apoyo o consuelo- Mi hermano es un estúpido. No puedo creer que sea tan ciego que no pueda verte. Tal vez necesita otra cita con el oftalmólogo…
-Bueno, bueno, ya basta de lloriqueo, perras, levanten sus traseros-nos cortó Rose antes de que empezáramos con lo de siempre- quiero jugar pool y nadie me va a impedir que haga un espectáculo de eso.
-Oh ¿y crees que nosotras no te ayudaremos a llamar la atención?-insinuó Alice dándose una palmada en el trasero.
-¡Esa es la actitud!- nos animó Rose- Miren allá- dijo apuntando una mesa vacía cerca de un grupo de chicos que acaban de entrar- ESE es un buen lugar para jugar- no se me pasó desapercibido el doble sentido de las palabras de Rose.
Caminamos sensualmente hasta la mesa de pool y cada una tomo un palo. Rose pago el primer juego. Cuando las bolas salieron y las ordenamos, Alice se dispuso a romper. Se inclinó sobre la mesa sacando culo y puso en palo en posición, miro en dirección hacia donde estaban los chicos tomando cerveza y luego miro de nuevo a Rose y le sonrió.
-Mmm…Rose ¿Qué hago con el palo?-pregunto inocentemente- ¿lo hago resbalar por mi mano lento y suave o rápido y fuerte?
Rosalie le devolvió la sonrisa.
-Oh lo mejor es que sea rápido y fuerte. Tal vez no tan rápido, tienes que tomarte tu tiempo. Ver la mejor forma de meterla en el agujero. Si te inclinas no fallaras- sugirió demostrándole como inclinarse y dándole una linda vista de su culo bajo el pantalón de cuero a los dos rubios que estaban detrás de ellas.
Apreté mis labios para contener una sonrisa, mis amigas a veces –mejor dicho siempre- son unas zorras. Rosalie es más desvergonzada de las tres, Alice las más "recatada" y yo la más tímida por decirlo de alguna manera. Y las amaba así tal cual eran. Seguimos jugando entre insinuaciones a los estúpidos que nos miraban tirando baba, pero sin hacer nada.
-Mierda, Bells. Estas de suerte hoy-se sorprendió Rosalie. Era el segundo juego que iba ganando. Definitivamente hoy estaba de suerte. Generalmente Alice o Rose me pateaban el trasero jugando pool. Las dos parecían profesionales por como agarraban los palos, y con una precisión envidiable metían una a una las bolas por los esquinares. Pero hoy los cielos estaban conmigo. Extrañamente no tenía la mente dispersa. Bueno puede que no estuviera pensando precisamente en el juego, pero no tenía la mente en un millón de cosas a la a vez, solo tenía la mente en una cosa. ¿Una cosa que cuelga entre las piernas y se parece mucho al palo que sostienes entre tus manos? ¡Cállate! Maldita conciencia entrometida.
-Mira como agarra el palo-le murmuro Alice a Rose- pareciera como si estuviera agarrando otra cosa.
¡Ves, hasta ellas lo notan! Rayos ¿ahora ellas tienen línea directa el lado pervertido de mi cerebro?
-Si…-coincidió Rose con Alice. Intente ignorarlas mientras me inclinaba con el palo en mi mano para pegarle a la bola. Cuando iba a golpear la bola blanca con el taco Rose siguió- Seguramente está pensando en agarra una vara gruesa y larga con tu mismo ADN.
Y mi concentración se fue al carajo. Golpeé demasiado fuerte la bola mandándola a volar directo a la ancha espalda de un alto moreno que llevaba puesta una chaqueta de cuero negro.
Alice y Rosalie se pusieron a reír a mandíbula suelta y yo automáticamente me puse roja como un tomate cuando al chico al que le había dado en la espalda se agacho a recoger la bola y empezó a caminar en nuestra dirección.
Él era alto. Bueno, en realidad creo que más que alto, era enorme. Tenía la contextura de un jugador de futbol americano. Y daba miedo como la misma muerte. Aunque creo que Rosalie daba más miedo cuando estaba enojada. Su expresión era completamente neutral, como si no sintiera nada, pero sus ojos desprendían un brillo de diversión poco usual. Su cara me resultaba extrañamente familiar, pero estaba más que segura de que no lo había visto nunca. A medida que se aceraba más, yo me ponía más roja. Juraría que en su rostro se estaba formando una media sonrisa torcida.
Cuando Rose y Alice dejaron de reírse y se dieron cuenta de mi mortificación siguieron la dirección de mi mirara. En el rostro de él se extendió una sonrisa brillante, digna de un actor de comerciales de dentífricos y prácticamente corrió hacia nosotras con los brazos abiertos. Alice pego un gritito sobresaltándonos a Rose y a mí, y salto en los brazos del grandulón.
-¡Enana!-grito él dando vueltas a Alice en el aire.
-¡Hermano oso!-grito Alice.
¿Hermano? ¿Ese es el hermano de Alice? Wow, que genes.
Cuando él dejo a Alice en el suelo, ella nos presentó.
-Emm, estas son mis mejores amigas, Rosalie y Bella. Rose, Bella, él es mi hermano mayor Emmett.
-Encantado de conocerlas, señoritas-nos dijo el dándonos una sonrisa torcida. A hora entendía de donde me parecía conocida su cara. Él era increíblemente parecido a Alice y Edward. Su pelo era exactamente del mismo color del de Alice y sus ojos del mismo verde de Edward, además de tener la misma sonrisa torcida.
-Igualmente-respondimos Rose y yo al unísono. Aunque Rose de forma insinuante y yo más tímidamente.
-¿Cómo es que no sabía que venias?-le recriminó Alice a Emmett dándole un golpe en el brazo.
-¿Se me olvido llamar?- Él le sonrió inocentemente.
Ella lo fulmino con la mirada, pero no pudo mantenerle el ceño fruncido mucho tiempo antes de sonreírle y tirarse a sus brazos nuevamente.
-Tú te quedas con el Cullen chico y yo con el grande- me dijo Rose lambiéndose los labios. Quise golpearla por haber dicho eso en voz alta, pero Emmett nos miró y sonrió maliciosamente.
-No sabes las verdades que ocultas en esas palabras-le insinuó Emmett a Rose mirándola seductoramente-cuando quieras te las muestro.
-¡Rosalie! ¡Emmett!-los reprendió Alice.
-Mojigata-dijeron Emmett y Rose al mismo tiempo rodando los ojos. Alice los fulmino a ambos con la mirada. Era gracioso ver como alguien que media escasamente el metro y medio como Alice, quería amedrentar con una mirada a dos gigantes. Y más aún cuando para mirarlos debía alzar el rostro. Era como un perro jiguagua ladrándoles a dos hipopótamos.
Mi risa atrajo la atención de Emmett. ¡Mierda Swan! No podías mantenerte invisible, hace dos años lo lograbas.
-Así que te gusta, Eddie ¿eh, Bella?
Me puse de los mil tonos de rojo. Odia que mi cuerpo me traicionara así. Baje la cara avergonzada y Emmett largo una larga carcajada.
-Huy, estas perdida niña- me dijo. ¿Tanto se me notaba?
Rosalie chasqueo la lengua
-Nuevo record, han pasado solo cinco minutos y ya te han descubierto, Bells-me dijo poniendo una mano sobre mi hombro.
-¿Tanto se nota?-le pregunte avergonzada a Emmett.
-Eres un libro abierto-me respondió encogiéndose de hombros - Solo un ciego no se daría cuenta.
-Y Edward tenía que ser uno y además idiota-dijo Alice enojada.
Emmett nos miró sorprendido.
-Edward, no se ha dado cuenta- pregunto incrédulo- El chico sí que es lento.
-La verdad que tiene que serlo-dijo Rosalie riendo- si Bella ya le toco el paquete y el no dio señales de nada.
-¡¿Qué le toco el pene?!-grito Emmett y luego se largó a reír. Cuando el ataque de risa se le paso yo ya estaba hastiada. ¡Es que todo el mundo se tenía que enterar de eso!-Bueno en ese caso tendremos que darle un empujoncito ¿no creen?-sugirió Emmett refregándose las manos.
-Oh eso dalo por hecho, Emm. Edward se dará cuenta de que Bella existe, como que me llamo, Marie Alice Cullen-juro Alice.
¿Por qué presiento que esto no va ser nada lindo? Pregunto una voz en mi cabeza. Oh Xena* protégeme rogué.
Referencias
*Imperius: La maldición Imperius es una de las tres maldiciones imperdonables en el mundo mágico. Cuando el hechizo es exitoso, pone a la victima completamente a merced del que invoque el hechizo. (Harry Potter)
*Wingardium Leviosa: Hechizo de levitación. Consiste e una fuerza que hace levitar los objetos y dejarlos momentáneamente en el aire. (Harry Potter)
*Xena: La princesa guerra: es una serie televisiva de culto. Ambientada en la Antigua Grecia, narra la aventuras de Xena (Lucy Lawless) y Grabielle dos grandes guerreras que luchan contras la injusticias de la epoca.
N/A: Actualizaciones cada fin de semana.
Gracias por leer :)
Miss Hale
