NOTAS: ¡Hey, hello fan del Fonnie/Foxy X Bonnie! Bienvenid a esta serie de one-shots de esta linda pareja yaoi de FNaF que es extremadamente popular.

Cada vez que pueda, haré un one-shot nuevo así que lamento de una vez las posibles tardanzas. Y como también lo escribo desde mi teléfono disculpen mis posibles horrores ortográficos que pueden encontrar.

Este es el primer fic Fonnie que escribo. Antes lo había subido como un one-shot aparte pero lo borré por razones personales; pero lo vuelvo a subir a petición de Maria_Barrios que, a pesar de las quejas y críticas que me hizo (en la vida real, no en un review/comentario. Maldita XD) le gustó así que aquí está, un poco mejorado. ... ¿Para qué digo esto si solo están aquí por el one-shot?

No les interrumpo más y comencemos:

TÍTULO: 10cm

SUMMARY/RESUMEN: Finalmente nos habíamos vengado de ese hombre, pero antes de irme, quisiera haber hecho algo para cruzar ese últimos 10cm que nos separaban. Quería confesar mis sentimientos hacia ti.

GÉNEROS: Romance, Tragedia.

ADVERTENCIA: Muerte, Diseños y nombres de pole-bear.

Fanfic NO Oficial de Five Nights at Freddy's creado por amynya2750.


¿Conoces la historia de Five Nights at Freddy's? Al parecer si, pero ¿te gustaría conocer con más detalle qué pasó con los cinco niños desaparecidos? Pues te contaré la mía. Lástima que no empieza con el típico "Había una vez..." porque no termina con un "... Y vivieron felices para siempre"; no.

Yo era un niño común y corriente, y me llamaba Brian Harmon. Simplemente había asistido a la fiesta de cumpleaños de un amiguito cuyo nombre siempre olvido.

–¡Brian, viniste! –se me acercó sonriendo mi extraoficial mejor amigo Fredrick Robbins, abrazándome de lado–.
–Claro, ¿qué clase de amigo sería si no asistiera?
–No asististe al mío... –dijo haciendo un puchero falso que solo me saco una sonrisa burlona–.
–Ni tu al mío.
–En fin, eso no importa. ¡Vamos a jugar con ese animatrónico! –señaló a la animatronica albina conocida por todos los niños por poderse armar y desarmar. Toy Foxy, o Mangle, le decían–.

Pasamos unos buenos ratos jugando. De todas formas seguíamos siendo unos niños de 11 años muy alegres y juguetones, nada fuera de lo normal. Incluso me había hecho muy buen amigo de la hermana mayor del cumpleañero: Amy Rodney. Una niña de como unos 8 años, bajita, parecía una muñequita que quisieras abrazar todo el día.

–Un placer conocerte –dijo ella sonriente–.
–El placer es mío –por caballerosidad, besé el dorso de su mano y la rubia contestó con una risa risueña–.
–¡Amy!

De la nada, apareció un chico raro que se dirigía justamente hacia donde estábamos mi amiga y yo. Era alto para tener unos 10 años, tenía un vendaje cubriendo su brazo derecho, un parche cubriendo el ojo de ese mismo lado, y vestía de tal forma que parecía ser un chico playero. Pero su rostro expresaba enojo; ni idea de qué le pasó por la mente.

–¿Quién es este nerd? –dijo fijando su único ojo sobre mí, haciéndome sentir intimidado–.
–Solo es un amigo, se llama Brian –contestó tranquila, parecía acostumbrada a su mal humor–. Y solo era caballeroso conmigo.
–Escúchame bien, "Brian". Mas te vale no ponerle ni un dedo encima a menos que quieras tener también los ojos morados en vez de rosado.

Me amenazó con querer golpearme, y sólo asentí para que se fuera. No podía negar de que aquello fue extraño, parecía un novio celoso o un hermano sobre protector de muy mal carácter. Pero más raro fue una sensación agradable que yo tuve al verlo; me parecía muy lindo y no dejaba de pensar en él.

–Disculpa a Alex –Amy interrumpió mis pensamientos levemente sonrojada–. Es mi mejor amigo y no quiere que alguien me haga daño.
–Esta bien, tranquila –le sonreí con sinceridad–. No creo que lo haga con mala intención.
–Pero te recomiendo que tengas algo de cuidado. De camino aquí le saco un diente a otro niño cuando me había empujado en broma.

Sin necesidad de pensarlo dos veces, ese tal Alex daba miedo; y era de los típicos bravucones o busca pleitos (lo supe cuando lo veía constantemente de reojo). Pero a mí no me asustaba y con suerte me sentía débil o "uke" cerca de él. Varias veces tuve que fingir que hacía mucho calor cuando la niña a mi lado me preguntaba del por qué de mi sonrojo.

A cabo de unos minutos se había ido a algún otro sitio y yo fui a comer pizza mientras veía a los animatronics cantar desde el escenario. Eran geniales. Me gustaban mucho, y soñaba con ser guitarrista al crecer como Bonnie 2.0.

Pero el destino no pensaba igual.

–¡Tú, Brian! –no me esperaba que el pelirrojo se acercara hasta donde estaba yo, masticando una rebanada de pizza a la vez que veía a los Toy cantar–. ¡Tengo un trato que hacerte!
–¿Qué...?
–Si me ayudas o me dices donde está Amy no te golpearé en tu cara de niña sonrojada –rayos, de seguro yo estaba sonrojado–.
–¿Qué...?
–Bueno, ayúdame.
–... Está bien.

Lo seguí por detrás como si fuera un súbdito mientras lo admiraba en silencio, y desde ese punto de vista parecía tener una atmósfera de chico solitario. Yendo de una habitación a otra, no habían señales de ella ni de mi amigo Fredrick (que no estaba ni en los baños), y ni el mismo guardia Jeremy sabia de ellos.

Y los vimos persiguiendo a alguien que no pudimos ver bien. Era extraño ver que entraban en una habitación "solo para empleados" que decía que era Partes y Servicios. Entramos con las ganas de preguntar el porqué entraron allí junto con ese extraño niño que abrazaba su peluche, pero al ver a un oso dorado...

–Ese oso nos ofreció pastel –dijo el extraño no invitado de la fiesta, apegándose más a su peluche del mismo oso dorado. Fue ahí que tanto Alex como yo nos olvidamos de preguntar–.
–¿De verdad? –pregunté inocente–.
–Yo también quiero –ese fue Alex; nadie, NADIE, se puede negar a un pastel–.
–¡Exijo el primer pedazo!

El oso dejo el pastel a un lado para quitarse la cabeza, demostrando ser un hombre adulto; parecía un guardia por su vestimenta (se termino de quitar el traje del oso dorado) que poseía un llamativo color morado. Todos cometimos un error en algo: pasar de lado el hecho de que cerró con seguro la puerta pensando que nos daría pastel, tal y como prometió.

Fui yo quien recibió un pedazo, pero no de pastel. Sino de su cuchillo atravesando mi pecho. Los demás se asustaron y el mismo guardia, mientras fumaba, los miro con una sonrisa malvada sabiendo que eran los siguientes. Este crimen fue reconocido por el público como "Five Children Missing".

Nos dejó tirados en el piso de ajedrez manchado de nuestra sangre, mientras llorábamos porque nuestros gritos de ayuda no fueron escuchados; y por lo tanto, no fuimos salvados de esa tragedia. Parecían más angustiados por "una mordida" que por unos invitados desaparecidos.

Apenas y podía moverme con mucho dolor en todo mi cuerpo, y mi vista era borrosa por las lágrimas que derramé hacia unos pocos segundos. Me intenté arrastrar hacia donde yacía un muerto Alex, en un intento de tomarle de la mano.

No pude cruzar esos últimos 10cm que nos separaban. Eran unos miserables centímetros pero yo no podía debido al dolo-

No... No tuve el coraje.

–¿Dónde estoy? –no tenía ni la más remota idea de dónde podría estar–.
–Haz despertado...

Esa era una voz infantil, también de un chico de mi edad, más o menos. Y frente a mi se hallaba un niño de vestimenta monocromática que tenía la máscara de la marioneta cubriendo su rostro.

–¿Quién eres?
–Soy The Puppet.
–¿Qué hago aquí?
–Estás muerto.

No le creí hasta que vi al guardia y asesino esconder mi cadáver dentro de un animatrónico morado y sin rostro, bastante aterrador con tan solo ver cómo mi cuerpo era aplastado. Mi "nuevo cuerpo", o mi alma por así decir, no tenía ninguna sensación de calor o frío o dolor y estaba invisible al ojo humano (porque ese hombre de morado estaba justo a nuestro lado), pero de seguro tendría la piel de gallina en estos momentos al ver tal atrocidad.

–Asco... –murmuré–.
–Ese hombre es un enfermo, ¿verdad? –su tono de voz dio mucho miedo, al menos para mí–. Asesinando a niños inocentes sin razón alguna... Merece morir, ¿no?

No era tan tonto como para no entender su indirecta. Quería que lo ayudara a matar a ese guardia. Pero no me veía capaz de hacer algo así a alguna persona, por más malvada que sea.

–Yo no lo mataré, si es lo que piensas... –y me crucé de brazos–.
–¿Ni por tu amado Alex? –de seguro yo debería estar sonrojado en estos momentos–. No importa cuánto lo niegues, es verdad.
–No puede ser posible; es decir, ¡es un chico como yo!
–Pero para algo no te has ido –explicó–. ¿Qué crees que hubiera pasado si hubieras cruzado esos últimos 10cm?

Debía reconocerlo: sus palabras eran ciertas. Y esa pregunta quedaba sin respuesta, pues no sabía cómo contestarla. No sabría decir que tal vez estuviera descansando en paz, o quizá seguiría en donde estoy ahora; ambas opciones eran válidas.

Y un deseo oscuro se apoderó de mi mente; por su culpa, jamás sabré qué hubiese ocurrido de mi vida si no fuera por ese guardia de vestimenta morada. Aquel hombre debía pagar por sus crímenes.

–¿Estarías dispuestos a ser Bonnie? –"Puppet" me ofreció una máscara que parecía ser de un conejo morado, e inmediatamente comprendí que si lo hacía poseería al mismo animatrónico–.

Y apenas tomé la máscara y me la puse, dejé de ser Brian Harmon para convertirme en Bonnie.

Ser un animatronic no era tan malo como me esperaba. Me volví muy alto y mi cuerpo no dolía nada (si ignoraba el hecho de que estaba mi cadáver dentro de mi). Parecía desmantelado, pero no me importaba en absoluto.

–¡Estoy vivo! –o algo así–.

A mi lado yacía una polluela desmantelada con doble boca (Amy, obviamente), un oso castaño que no estaba en tan malas condiciones (Fredrick), y a mi derecha admiré al pirata en las mismas condiciones que al resto de nosotros; no había que ser un genio para saber que ese era...

–Alex...
–No, ya no soy Alex Sullivan –dijo molesto y gruñendo como zorro que era–. Soy Foxy.

Me dio la espalda para encerrase en si mismo, colocándose en posición fetal e ignorando a todos, incluso a su amiga cuando esta quiso hablarle.

–Déjenme solo.

Y le hicimos caso. Y era que... ¡por amor de Dios!; estaba muy alto (mucho mas que yo), y se veía bastante peligroso. Era mejor alejarse y no molestarle, ¿cierto? Actuaba demasiado distante.

–Creo que te afectó demasiado el hecho de morir –comentó el castaño, que parecía estar en mejores condiciones que nosotros tres–. Cálmate un poco-
–Fazbear, ¡cállate! –y fue así como casi nunca nadie le hablaba–.

Algunos años pasaron, y por los sucesos que ocurrieron (la desaparición de los niños y una tal mordida del '87), no venía ningún humano a vernos actuar o cantar y por eso mismo teníamos toda la libertad de pasear por la pizzería.

Lo sucedido no fue sinónimo de que nos volvimos "los mejores amigos del mundo". Lo único que nos unía (o al menos hasta ahora) era el hecho de tener el mismo deseo: asesinar a ese hombre que se atrevió a arrebatarnos la vida. Cada quien con sus motivos. Mi relación con Freddy seguía siendo la misma de siempre, y Chica hablaba conmigo algunas veces, generalmente pidiendo consejos; no supe que pasó del otro chico pero estaba seguro de que el castaño y la marioneta debían tener alguna idea al respecto. Pero de todas formas no era mi asunto.

Foxy era el problema. No quería hablar con nadie, se la pasaba actuando de el típico chico solitario y rudo. Ocultaba algo, pero tenía miedo de hablarle.

–Chica, ¿sabes que le pasa al pirata? –debido a lo unidos que eran, podía sacarle provecho a eso. Su respuesta me decepcionó un poco–:
–No ha querido hablarme con respecto a "su problema". Sería un milagro que me hablara.
–¿Tienes al menos una idea?

Su expresión pasó a ser uno lleno de curiosidad y la dejé enterrarse en sus pensamientos; con el tiempo, le dejé de temer a su doble boca como ella ya no se asustaba al ver mi inexistente rostro.

–Tengo una teoría nada creíble.
–¿Cuál?
–Puede que sufra por amar a alguien que no le corresponde –siguió hablando antes de que le interrumpiera–. Creo que está enamorado de ti.

Un momento, ¡paren todo! ¿Foxy, enamorado de mí? Debía ser mentira, o una broma de mal gusto. Pero la expresión seria de la rubia me dejaba mucho que pensar. Debía tratar de imaginarme cómo pudo pasar todo, porque estaba seguro de que yo no significaba nada para él (o quizás solo habré existido un corto tiempo).

–¿No quisiste decir "celoso" de que pase mucho tiempo contigo?
–Lo dudo... –respondió–. Él tiene formas raras de expresar lo que siente; digamos que habla al revés.

¿Es decir que las veces que decía "déjenme solo" significaba "los necesito conmigo"? ¿O las veces que me decía "te odio"...?

Me empezaba a hacer ilusiones, y cada día que pasaba estaba más de acuerdo con la opinión de la más bajita de los animatronics. Tal vez sea un tsundere que no sabe expresar bien lo que siente. Pero no me atrevería a hacer el experimento de cruzar los 10cm que siempre me separan de él; más que nada era por timidez.

–Me gusta Foxy...

Lo admití después de tanto tiempo negando el hecho de que me había enamorado de un hombre, o en este caso, "macho". Lo que viví con el fue amor a primera vista que ni el miedo podía cambiarlo.

–Y yo le gusto, ¿no?

Empezaba a ser algo obvio pues se volvía el ser mas frío e insensible de universo solo conmigo, y la rubia de mi amiga me convenció de que ese zorro pirata tiene formas raras de decirle a la gente la verdad. O en otras palabras era un mentiroso.

Y si nuestros sentimientos por el otro eran correspondidos, ¿por qué nunca le dije nada? ¿O por qué él tampoco me hablo con respecto a ese tema? De nuevo, timidez. O al menos ese era mi caso y Foxy tal vez no lo hizo por orgullo. ¿Quién sabe? Ni aunque a veces tuviera charlas "aceptables" con el mismo, yo siempre volvía a lo de siempre.

Pasaron muchos años, tal vez unos 30 años mas o menos, y volvimos a caer en la trampa de ese hombre que nos había asesinado. Usando un traje de un oso morado decía que lo siguiéramos hasta llegar a una sala para destruirnos...otra vez. Eso se volvió la gota que derramo el vaso. Nos había asesinado dos veces, en la primera siendo solo unos simples niños humanos y ahora siendo unos animatrónicos. ¿Qué nunca se cansaba de matar? Ese hijo de...

–Jajaja... –las risas infantiles de mis compañeros y las mías resonaban por el lugar–. Jajaja...
–¿Qué pasa? –ese guardia miraba a todas partes, pobre ingenuo–.
–¡Jajaja...!
–¡Déjenme en paz!

Hicimos aparición siendo solo unas almas grises, en pena, y solo lograban dividirse nuestros ojos huecos y enlagrimados. El terror se reflejaba en su mirar; igual al nuestro cuando nos asesinó. Dicen que todo lo que se da, se devuelve; él nos mató, ahora le tocaba a él ser asesinado.

Ese guardia de vestimenta morada corría de sala en sala, intentando huir de nosotros: Fredrick, Amy, Alex, el niño que poseía a The Puppet, y yo; ese tal Lance no quiso estar con nosotros por estar lamentando no celebrar un cumpleaños antes de morir. Ese sujeto había entrado en una extraña sala de la cual nunca habíamos visto, pero no nos importó porque él ya no tenia forma de escapar; lo teníamos rodeado. Temblaba de miedo, igual que nosotros alguna vez.

Había a un lado suyo otro animatronic en muy malas condiciones que parecía ser un conejo dorado... ¡Ah! Era SpringBonnie, mis padres me hablaron de él, de que estaba en Fredbear Family Dinner antes de cerrar. Pues vaya que estaba muy feo.

Pero el hombre de morado le importó poco aquello y se metió. Creíamos que cometió suicidio pero él seguía bien; por lo visto era un traje. Lo escuchamos reír diciendo que estaba a salvo, sin embargo duro unos pocos segundos.

–¡Ah! ¡Duele! –de su cuerpo empezó a salir cantidades exageradas de litros de sangre y podíamos oír claramente como sus huesos se rompían. Que doloroso debía ser, ¿no?–. ¡AHH! ¡NO~!

En vano, intentaba quitarse el traje pero nunca lo logró. En cambio, seguía sangrando y el traje parecía matarlo por dentro. Igual a ese guardia que dejó mensajes en sus últimos días antes de que lo matáramos dentro de un traje de Freddy Fazbear. A nosotros no nos asqueaba verlo sufrir así: ya estábamos acostumbrados a ver muertos. Si, nuestra inocente mente de niños dejo de ser tan pura pues nos habíamos vuelto asesinos y testigos de muertes dentro del local (otra historia. Nada importante que contar).

Dejo de moverse luego de un muy largo rato, dando por el hecho de que estaba muerto.

–¡YAY~!

Todos celebramos ese hecho haciendo una fiesta de cumpleaños a Lance, que lloraba de felicidad cuando The Puppet le había traído un pastel. Y después de probar un trozo su alma desapareció del lugar. Podíamos ver que se había logrado ir en paz.

Yo me sentía muy bien, y era una sensación cálida invadiendo todo mi cuerpo. Supe que era hora de que yo también debía irme. No necesitaba, a diferencia de mis amigos, matar a ese guardia dos veces.

–Descansa en paz, Brian –todos se despedían de mí sonriéndome con sinceridad. Aun no se sentían listos para irse; pero yo por otra parte estaba satisfecho–.
–Muchas gracias...

Pero llegó una extraña sensación a mi corazón cuando fijé mi vista en Alex, quien alguna vez fue Foxy. Mis sentimientos por él nunca se irían a ninguna parte y estarían conmigo en el más allá; de todas formas era mi primer amor. Y le sonreí con una sonrisa nostálgica. Me miró raro; es lo que buscaba. E internamente sonreí pues aunque no tuvimos mucho tiempo juntos y que nuestra historia fuese corta, al menos nos conocimos. No podía ser más feliz, aunque a muchas personas no se sintieran conformes.

Listo. Lo había decidido. Antes de irme, debía confesarle algo.

–Alex, Foxy... Me hubiese gustado tener el coraje de cruzar esos últimos 10cm que te separaban de mí. Te amo. Y jamás te olvidaré.

Me agradó verlo sonrojado e intentando alcanzar mi mano. Demasiado tarde; antes de cruzar esos últimos 10cm yo ya me había ido.

Tal vez, en un futuro no muy lejano, nuestras almas vuelvan a encontrarse. Y ahí tendré el coraje de estar a 0cm de ti. Solo es cuestión de esperar.


NOTAS: No sé ustedes, pero yo quedé conforme a pesar de ese final tan... (':

Como sea, de verdad agradezco que hayan llegado hasta aquí. Por favor, dejar un review/comentario con tu opinión y nos vemos en el siguiente one-shot 3