Instantes robados de dos vidas ajenas
Por Nochedeinvierno13
Disclaimer: Todo el universo de X-Men es propiedad de Fox y Marvel.
Este fic responde al pedido de Erly en "Oficinas de Hydra" del Foro "La Torre Stark".
I.
Heridas curadas con cariño
Enseguida reconoces su aroma penetrando tus fosas nasales y, al observar a tu alrededor, compruebas que su esencia está impregnada en todos los rincones de la habitación: en las sábanas suaves que se deslizan contra tu piel y en la almohada a la que te encuentras abrazado. Las imágenes de la noche anterior te bombardean la mente como retazos lejanos de una vida pasada: dedos sutiles aprendiendo a reconocer cada recoveco de tu cuerpo, manos que se encargan de dejar grabado su nombre en tu piel, piernas ondulantes que te hacen delirar con sus movimientos y labios que no dejan de susurrar lo siento, Charles.
Erik, con su sola presencia, causa un torbellino de emociones en tu interior. Provoca que tu corazón lata desbocado dentro de tu pecho cuando te observa con sus ojos, esos ojos de color infinito que parecen contener el mundo, y que tus manos tiemblen cuando te permite el acceso a su mente, a sus más profundos sentimientos, esos que delatan todo lo que su boca no se atreve a decir. En el fondo de tu ser, sabes que lo que sientes por Erik no es algo nuevo, no es algo que nació espontáneo con su arrepentimiento, es algo que ya albergabas desde tiempos antes, desde tiempos inmemorables donde todo era más sencillo.
Pero tampoco reniegas de las pruebas impuestas por el infame destino porque esas pruebas los hacen crecer día a día, superar todos los obstáculos que significan los desacuerdos pasados y levantar la mirada a la nueva época que está en puerta. Hubo un tiempo donde quisiste moldear a Erik a tu gusto y semejanza, dándole forma tanto a sus pensamientos como a su modo de actuar, pero eso ya es parte del pasado. Con el tiempo aprendiste que el verdadero cariño no radica en cambiar a la otra persona, sino aceptarla con cada uno de sus demonios internos y las virtudes que lo hacen ser una gran persona.
Te sorprendes al encontrarte pensando de ese modo. Pronto llegas a la conclusión de que no solamente Erik se ha arrepentido de las actitudes adoptadas, tú también has dado un importante paso en tu maduración personal. Puede que su relación no haya tenido el desenlace esperado, ya Erik no estaba dispuesto a ceder en su orgullo y tú en tu determinación, pero ahora todo es diferente. Es la oportunidad que ambos necesitan para coser viejas heridas y construir nuevos recuerdos que les hagan sonreír cuando sean mayores y no les quede otra alternativa que recordar las experiencias vividas.
Una mano te recorre la espalda, desatando todos esos nudos que no sabías que allí estaban, y tus músculos se relajan bajo el tacto de sus yemas. Erik te besa la piel, en ese lugar donde el hombro y el cuello se unen, provocando nuevamente que tu respiración se vuelva errática. Es fascinante el modo en que tu cuerpo responde a su contacto, el modo en que reconoce que se trata de él y solamente de él. A pesar de que te intoxica los sentidos, de que quieres eliminar la distancia que los separa, te obligas a incorporarte sobre la cama.
—Necesitamos hablar.
—Lo único que tienes que saber es que no te hubiese dejado si supiera lo que pensabas —dice Erik. Chasquea la lengua pero luego esboza una sonrisa—. Después de todo, el que tiene la capacidad de leer los pensamientos del otro eres tú.
—El problema es que tú no sueles pensar, Erik. Actúa y después recapacitas sobre la acción cometida —aseguras y enseguida te reprendas mentalmente por haber dicho eso, no quieres que suene a un reproche. En realidad, quieres decirle a Erik que ya no importa lo sucedido, que ahora solamente importan ustedes dos y nadie más—. Pero no hablemos sobre el pasado, lo que importa es el presente y el futuro que vendrá.
Él asiente con un movimiento de cabeza. Te vuelve a recostar en la cama y tú cedes al peso de su cuerpo, no poniendo ninguna resistencia. Entonces, tiene un gesto que te deja sin aliento. Erik te toma la mano y te besa los nudillos con una ternura inusitada, como si tuviera temor a lastimarte de algún modo, otra vez.
—Quiero el presente contigo y también el futuro.
Y lo besas como única respuesta; lo besas para despejar cada una de las dudas que poblan su mente, para sanar las heridas que tiene abiertas en el espíritu y para que sepa de todos los sentimientos guardados en tu corazón, sentimientos que siempre estuvieron guardados pero necesitabas saber que son correspondidos para sacarlos a la superficie.
