En el tejado…

Después de que Kyo, exhibiera su verdadera forma, el gato del zodiaco partió sin decir nada a nadie.

Shigure, Tooru y Yuki, le buscaron por todas las casas de los Sohma, pero no estaba en ningún sitio. Llamaron a Kazuma Sohma para ver si Kyo había regresado al dojo de la montaña con él, pero Kyo seguía sin aparecer.

La casa de Shigure parecía vacía sin las constantes peleas de Kyo y Yuki. Además Tooru parecía deprimida y había perdido la sonrisa que la caracterizaba.

Ya habían pasado dos semanas de aquello. Una noche cuando Tooru se iba a dormir, escuchó un ruido proveniente del tejado. Sólo podía significar una cosa…

Tooru se cambió de ropa. Se quitó el pijama, se puso un vestido azul y se ató el pelo en dos trenzas.

Casi inconscientemente, se estaba arreglando para ver a aquella persona. Sabía que la esperaría y necesitaba que sólo esa persona le dijera lo guapa que estaba.

Salió de su habitación sin hacer ruido y se dispuso a bajar las escaleras. A medida que iba avanzando, su nerviosismo iba aumentando. Necesitaba revelarle sus sentimientos.

Ya en el tejado vio una figura humana. Estaba sentada con un codo apoyado en la rodilla. Sabía perfectamente quien era. Sus cabellos naranjas se movían con el viento, sus facciones duras la miraban fijamente aunque su corazón la llamaba con fuerza.

Tooru se paró en seco, como si hubiese visto un fantasma.

- Tooru… - dijo el muchacho.

- Kyo… - las lágrimas asomaban por los ojos de Tooru. La chica fue corriendo a abrazar a Kyo, pero se tropezó con una teja. En un hábil gesto del muchacho la atrapó antes de que cayera.

La mirada de Kyo sostenía la de Tooru. Kyo la tenía cogida por la cintura y pegada a su cuerpo.

- Kyo… - susurró Tooru - ¿Por qué ya no te conviertes en gato al rozar con alguien de sexo opuesto?

Kyo no la respondió, sólo la besó tiernamente en los labios.

Poco a poco se separaron y Tooru cayó al suelo.

Kyo se sentó a su lado y la abrazó, hasta que se quedó dormida.

- Tooru – le habló Kyo a la chica que estaba dormida – la maldición del gato se ha roto gracias a ti. Me di cuenta del cambio en mi cuerpo. En estos días que no estuve a tu lado, he estado en casa de Akito. Sabía que si le enfrentaba el problema se acabaría. Tras hablar con ella, visité a mi maestro y le rogué que no dijera nada. Allí descubrí que la maldición se rompió, gracias a que descubrí el amor… Tu amor… Tooru, te quiero tanto… Aunque nunca te lo haya dicho, pero…

- Yo también te amo Kyo – dijo Tooru despertándose.

Kyo se ruborizó y contempló la luna junto con Tooru.

Desde aquel día… Son felices.

FIN