Hola, una verdadera disculpa que no he actualizado pero estuve mucho tiempo fuera por cuestiones académicas. Espero que esta historia les guste, he estado escibiendo mis borradores y no he podido actualizarlas. Y no puedo negarles que simplemente amo el LeviHan.
Ninguno de los personajes me pertenece y son propiedad de Hajime Isayama, esta historia es creada con el fin de entretener a los lectores.
Muchas gracias y espero les guste, mi primer lemmon oficial aquí.
Bueno, espero que disfruten la lectura.
La madera vieja y desgastada del escritorio rechinaba rítmicamente, unas respiraciones acompañaban al ritmo, de entre la obscuridad los gemidos de una mujer y los gruñidos de un hombre resonaron en la habitación….
- ¡Ahhhh! ¡Levi! ¡Ahhh! - la castaña se encontraba recostada sobre una mesa de trabajo ofreciendo su atractiva retaguardia a la entrepierna del capitán. Sus cabellos estaban alborotados, por su piel recorría sudor, sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos cerrados. El hombre la tomaba de las caderas para poder profundizar su miembro dentro de la anatomía.
- ¡Mmmm! - su cabeza se hizo ligeramente hacia atrás mientras cerraba los ojos y disminuía la velocidad de las embestidas, disfrutaba el contacto y sensaciones que hace mucho no se daba el lujo de tener, suspiró satisfecho.
- ¡Mmmm! ¡Ahhh! - Entre jadeos las palabras salían por sus labios, sintió como el cuerpo del hombre al que se estaba entregando se acercaba al suyo sin dejar de moverse.
- Hanji… Date vuelta - sin descaro alguno beso la piel morena de su cuello mientras salía de ella, haciéndola estremecer por las distintas sensaciones.
- Está bien… - obediente y temblorosa comenzó a incorporarse lentamente, giro para encarar a su torturador. Su camisa amarilla se encontraba entreabierta dejando ver sus senos por el espacio, los pezones se marcaban bajo la tela y el usual pantalón que portaba había sido bajado hasta la rodilla junto a su ropa interior.
Sin poder evitarlo observó al soldado de arriba a abajo. No portaba su pañuelo característico, la camisa estaba desabrochada de igual forma, tenía el pantalón abierto y su ropa interior se encontraba ligeramente abajo, sobre esa tela se asomaba su pene… Imponente y colosal.
- ¿Te gusta lo que ves? - la miró con satisfacción, observaba aquel cuerpo semidesnudo para él.
- Yo… - desvió su mirada avergonzada mientras se abrazaba instintivamente a sí misma pero desafortunadamente de forma provocativa, una que él no paso por alto.
- Vamos cuatro ojos, tú no eres así - sonriendo de una manera burlona, se acercó a ella para tomarla por la coleta e inclinarle la cabeza - Pero esta faceta tuya me gusta - comenzó a saborear la piel de su cuello, cada parte de su lengua saboreo la anatomía de su presa.
- ¡Levi! Deja de decir… Cosas como esa - sostenía todo el peso de su cuerpo en la mesa con sus brazos, temblaba y le costaba trabajo mantenerse en pie, su entrepierna palpitaba deseosa tener el miembro del capitán dentro de ella.
- Silencio - se alejó ligeramente para observarla más de cerca - Es un poco injusto ¿No crees? - y comenzó a resbalar la camisa amarilla sobre los hombros, los brazos hasta finalmente sacarla del cuerpo de la castaña y posar sus manos en la mesa - Teniendo ese cuerpo y no habérmelo presentado antes… - susurró en su oído de forma seductora.
- ¡Eh! Yo... - no sabía que pensar al respecto de esas palabras, simplemente no quería darse ilusiones sobre los sentimientos que el pudiera llegar a sentir por ella, había aceptado esta alocada propuesta solo porque deseaba que él la hiciera suya… Así es, como una estúpida enamorada.
No podía olvidar como las cosas habían llegado a ese punto y como ella había permitido esta atroz intromisión en su cuerpo pero estaba segura que no deseaba olvidarla ni pensar si sus sentimientos eran correspondidos, solo quería disfrutar el momento… Quería disfrutarlo a él.
- ¿Sabes algo? Hay otra cosa que es muy injusta… - se alejó unos centímetros mientras se despojaba de su camisa, se inclinó para sacarle una pierna del pantalón con rapidez - ¡Que no estoy adentro de ti! - se incorporó desesperado para tomarla por las caderas, en un extraño movimiento la levantó para subirla a la mesa y se introdujo en su vagina.
- ¡Ahhhh! ¡Mmmmm! - debido al repentino movimiento Hanji se había sujetado de la fuerte espalda de Levi.
- ¡Delicioso! - la embestía de forma muy intensa, recargando su cabeza sobre los hombros de ella. Trazo un camino recorriendo la piel del cuello, pasando sobre la clavícula hasta llegar a esos montes femeninos, a los cuales empezaba a volverse un adicto, tomo uno de los pezones con su boca y con gran destreza uso otra de sus manos para masajear al gemelo de esta.
-¡Ahhhhh! ¡Levi! - de forma instintiva se aferró en un abrazo al cuello del soldado tomando sus cabellos entre los dedos.
- ¡Argh! - gruñendo y respirando con dificultad, las embestidas contra la entrepierna de la castaña se volvieron salvajes y violentas, el último movimiento de ella lo estaba poniendo a tono pero trato de guardar el control, deseaba grabar ese recuerdo en la memoria de Zoe y volverlo inolvidable.
- ¡Mmm! ¡Ahhhh! ¡Mmmmm! - las sensaciones estremecían cada centímetro de su piel, por el vaivén tan intenso del capitán.
Levi comenzó a disminuir el ritmo de las embestidas volviéndolas más rítmicas, el sonido que se producía debido a los jugos que la castaña desprendía de su interior lo enloquecían, volviéndose cada vez más obsesionado por escucharlos y provocar esas reacciones en su compañera. Como si de oxígeno se tratase, la abrazo de la cintura devorando sus labios como un posesivo, sin dejar de detener los movimientos en su pelvis.
Su vagina le parecía muy angosta en comparación a semejante miembro que profanaba su cuerpo pero de manera diferente a la que pensaba no la lastimaba, sino al contrario… Hacía que cada uno de los vellos en su piel se erizara, producía espasmos en su interior… Retorciéndola de placer… Provocando que en su mente solo estuviera grabada una palabra: Levi.
- Cuatro ojos… Recuéstate - firmes pero deseosas las palabras salieron de sus labios, parecía encantarle tener el control de la situación
- Pero los… Documentos - interrumpida por cada embestida y su propia excitación miro de reojo los papeles sobre la mesa de madera.
- ¡Que te recuestes! - con una mano aventó los papeles que se encontraban sobre la enorme mesa, salieron volando desprendidos hasta caer al suelo. Ella detuvo el movimiento poniendo su mano sobre el pecho del soldado y recargando su cuerpo sobre la madera de la mesa.
- ¡No tienes por qué ser tan brusco!… - la científica lo miro un poco molesta ante el acto, esperaba que el incontenible carácter del hombre floreciera pero la respuesta que obtuvo la sorprendió incluso a ella misma.
Levi detuvo sus movimientos pélvicos para mirarla a los ojos unos segundos, aquel contacto que hacían con los suyos la hizo estremecer, resbalo sus dedos sobre la mejilla de ella y le dio el beso que jamás, en toda su vida, había recibido... Suave y tierno… Como si temiera romper con sus labios los de ella. Una disculpa silenciosa y hasta romántica.
Separando un poco la distancia volvió a contemplarla con una mirada seria pero deseosa, una tan hipnótica que acompaño a Zoe hasta que se recostó sobre la mesa, el poder contemplar los ojos de Levi a esa distancia de su rostro era algo digno de ver. Volvió a besarla de forma más exigente pero lenta, como tratando de curar la herida con un beso, fue lo más dulce que en su vida había visto salir de aquel hombre, su corazón volvió a caer enamorado.
La científica acepto esa disculpa cuando rodeo el cuello del hombre con sus brazos y correspondió el beso de manera más intensa.
El soldado comenzó a saborear de una forma tan deliciosa sus labios, provocando que ella dejara entrar la lengua del obsesivo de la limpieza a su boca e iniciar una guerra con la suya propia. La intensidad del beso se hizo más fuerte y sin poder evitarlo ambos comenzaron a mover rítmicamente su pelvis contra la otra de forma suave.
Levi dejó los labios que tanto había saboreado para disponerse a devorar los senos de Hanji, un lugar mucho más accesible que sus labios debido a la diferencia de estaturas. Lamia, succionaba y mordisqueaba un poco los pezones mientras aumentaba el ritmo de las embestidas en la entrepierna de ella.
Con un último beso en cada seno se despidió y levanto el torso para poder contemplarla tirada sobre la mesa: una perfecta obra de arte… "Su obra de arte"
- ¡Ahhh! - dando una repentina y fuerte estocada, tomó sus caderas para darse apoyo y profundizar su miembro aún más adentro de la cavidad húmeda.
- ¡Mmm! ¿Te… gusta? - no pudo evitar excitarse por los estímulos auditivos que acababa de escuchar por parte de él y las palabras que tanto guardada salieron en el eco de la habitación.
-¡Es muy delicioso! ¡Ahhh! - miraba con deseo el cuerpo entero de Hanji, dejándose llevar por las contracciones que el interior de ella le estaban haciendo a su pene en cada momento que entraba y salía.
- ¡Ahhhh! - girando su cabeza hacia un lado mientras cerraba los ojos fuertemente avergonzada por la mirada del capitán - ¡Levi! ¡Más! ¡Más! - se aferró a sus brazos desesperada, las sensaciones en su cuerpo eran cada vez más marcadas y tenía la infinita necesidad de sentirlas con mayor fuerza.
- ¡Argh! No digas… Cosas como esa - la miró asombrado por el cambio tan repentino en su actitud, las palabras lograron que se sonrojara más de lo que ya se encontraba.
- ¡Levi! ¡Ahhhh! ¡Más! ¡Por favor! ¡Más! ¡Más! - las sensaciones desbordaban por su cuerpo, se derramaban… Querían explotar… Y no podía contenerlo más, la estaba elevando al cielo.
Esa petición fue la perdición para el capitán y se acercó a ella para poder tenerla cerca moviendo de manera salvaje sus caderas, aferrándose con las manos fuertemente, como si no quisiera que un milímetro de él saliera de su vagina. Hanji abrazó con fuerza la espalda del hombre en un intento de no dejarlo escapar.
- ¡Ahhhh! ¡Ahhhh! No puedo…. Adentro… Hanji... - las palabras sonaron de forma incoherente, sus sentidos no podían dejar de pensar en un solo nombre que no fuera el de ella, pero la castaña había entendido a la perfección el mensaje.
- ¡Hazlo! ¡Córrete dentro de mí! ¡Levi! - las estocadas se volvieron más violentas y rudas para la vagina de Zoe, palpitaba por los duros golpes dentro de ella, las sensaciones dentro de su cuerpo aumentaron.
- ¡Ahhh! ¡Mierda, Hanji! - había perdido el control ante las palabras más excitantes que en toda su vida había escuchado, sentía el final cerca y la castaña parecía contraer cada parte de su cuerpo… Cada una de sus partes se tensaba… Era de sobra demasiado excitante.
- ¡Ahhhh! ¡Ahhhhhhh! ¡Levi! ¡Ahhhhhhh! - cada musculo de su cuerpo se contrajo, su torso se arqueo de manera inevitable y sin poder evitarlo aferro sus uñas en la espalda del capitán. Su pelvis se había vuelto un alocado coctel de sensaciones y su mente una vasija de reacciones químicas que la hicieron finalmente volar.
- ¡Han! ¡Hanji! ¡Ahhhhhhh! - su vagina se contrajo con tal fuerza que le hacía perder la razón, las uñas sobre su espalda lo excitaban de manera extraña y los gritos emitidos por los labios morenos fueron la cereza del pastel. No podía evitarlo más y se unió al mismo orgasmo que él estaba provocando.
- ¡Levi! ¡Ahhhh! ¡Levi! - sintió como un líquido caliente en su interior se hizo presente, una sensación excitante y confortante a la vez.
- ¡Mierda! - poco a poco detuvo las embestidas sobre ella, jadeando y respirando de forma dificultosa. La miró un segundo… Se encontraba con los ojos cerrados, respirando entrecortadamente, sonrojada, sudorosa y vulnerable ante él.
Le beso una última vez antes de separarse, lentamente saco su miembro del interior húmedo, se alejó unos pasos para contemplar la bella flor cubierta por los fluidos de ambos.
Hanji se incorporó poco a poco sin dejar de mirar al hombre a quien le había entregado su cuerpo. El momento empezó a volverse incomodo, tenía tantas cosas que su corazón sentía, su mente soñaba y su boca deseaba gritar pero… Era obvio que eso jamás pasaría, el solo la veía como compañera y una posible pareja sexual, solamente eso.
- Levi… Yo, gracias… Lo necesitaba - recordó momentos antes cuando una pelea estúpida había iniciado una batalla de besos - Había sido un día difícil y yo bueno… No estaba en mis mejores condiciones - odiaba mentirle pero no podía decirle las cosas que sentía por el… No era una chica bonita… No era la clase de mujer femenina de la que podría enamorarse, mucho menos en este mundo y con esas responsabilidades… Era una capitana y sobre todo líder en el área de investigación.
- No seas tan recta conmigo, cuatro ojos… ¿Qué es lo que pasa? - parecía un poco decepcionado e inquieto por la respuesta, comenzó a acomodarse los pantalones.
- Yo… En serio, no es nada… Te agradecí por… - fue interrumpida por el hombre, su semblante era molesto y su rostro cambio drásticamente.
- ¡Tsk! Si quieres que me valla ¡Listo, me largo! - empezó a recoger su ropa que estaba tirada sobre el suelo - ¡El suelo es un asco, está sucio! - maldecía mientras azotaba la camisa para espantar la suciedad.
- ¡No es eso! - molesta de igual forma empezó a vestirse con rapidez, su cuerpo pedía a gritos salir corriendo de ahí, los botones de la camisa le complicaban esa tarea.
- ¿Entonces qué? - la miro desconcertado y apenado en cierta forma por su reacción, la situación se había tornado incomoda más rápido de lo que esperaba.
- ¿Sabes qué? ¡Ya no importa! - se subió los pantalones para abrocharlos en un solo movimiento, sentía la mirada fría de él observándola pero en ningún momento levanto la vista hacia él.
- ¡Claro que importa! Yo… - ella parecía ignorarlo con las botas que se estaba acomodando y eso la sacaba de quicio, frunció el ceño molesto.
- ¡Ya basta, fue suficiente! ¡Me largo de aquí! - terminando de ajustar su cabello se dispuso a salir del lugar pero antes de salir se detuvo ante la puerta. Espero por unos segundos, intentando escuchar aunque fuera solo una palabra de él.
Pero las palabras del hombre no salieron como ella lo esperaba…
El corazón de una guerrera se estaba desmoronando…
Se sintió idiota, vulnerable y derrotada…
La puerta se azotó con fuerza… Y jamás volvió a abrirse…
Espero que les halla gustado y gozarán un poco de mis locas ideas pervertidas ¡Jajajajajaja!
No me maten es mi primer lemmon.
Nos vemos hasta el próximo capítulo y gracias por su tiempo :3
