Prólogo
Ahí estaba, mirándonos con esa sonrisa de superioridad, como si supiese que era mejor que nosotros. Sus ojos grises, con esa mirada perversa diciéndonos con la mirada que éramos sus próximas víctimas. Aun no me puedo creer cómo había llegado hasta nuestra habitación…
Habíamos tenido visita a Hogsmeade esa mañana y como se acercaba el cumpleaños de Lily, James quiso que el acompañáramos a buscar su regalo, teniendo en cuenta que lo más normal era que le acabara comprando una anillo de compromiso y que la pelirroja nos echara de su fiesta a patadas, decidimos que lo mejor era hacerlo y buscar algo que no nos hiciese acabar la noche en al enfermería. Recorrimos todas las tiendas, peor James no estaba conforme con nada así que decidimos hacer un descanso y nos dirigimos a las Tres Escobas, por el camino encontramos varios puestos de antigüedades, lo cierto es que ni siquiera prestamos atención hasta llegar al último, más pequeño y menos iluminado que los demás, parecía que todo lo que allí había era o de magia oscura o pura chatarra, pero James no paraba de mirar un hermoso colgante con un corazón de rubí. Remus y yo nos miramos, ambos pensábamos lo mismo, creíamos que si james no la cagaba, Lily aceptaría el regalo en paz, pero el problema es que eso era imposible.
-Padfoot, Moony, ¿qué os parece?-Prongs nos enseñaba el colgante con una gran sonrisa.
-A mi me encanta- Peter le hizo la pelota a James.
-James, ¿te has vuelto loco?-le pregunté sin mucho tacto.
-¿Porqué? A mi me parece precioso- fue en ese momento cuando mi amigo empezó a ponerme caras inocentes para darnos lastima y que no le regañásemos mucho.
-Mira James- empezó Remus-si le regalas eso a Lily te mata, y después nos mata a nosotros por permitir que le hagas esos regalos de compromiso.
-¡No son de compromiso! Sólo es un inocente regalo de cumpleaños- en ese momento Remus y yo alzamos una ceja de incredulidad, ¿de verdad se creía James que nos tragaríamos ese cuento? No, no se lo creía por eso se defendió diciéndonos que a Peter le gustaba. ¡Cómo si él entendiese de mujeres!
-Mira James- esta vez sí empecé con delicadeza- lo mejor es que sigas mirando.
-No, el cumpleaños es mañana, se lo tengo que comprar hoy- lo cierto es que a veces James es súper irritante.
-Pues cómprale un libro, si al fin y al cabo es lo que más le va a gustar.
-Pero es que un libro es tan impersonal….
-¡Pues por eso mismo! Siendo tuyo no querrá un regalo muy personal, venga vamos a la librería y le compramos el primer tocho que veamos- y empecé a empujar a James que se resistía a irse sin el corazón de rubí.
-Tampoco es eso Padfoot- el bueno de Remus, siempre ayudando al más débil y es que en esta ocasión él débil era James porque yo llevaba la razón, aunque casi siempre la llevo.-Podemos comprarle éste brazalete de aquí- y nos enseñó un brazalete de plata con una estrella de cuarzo rosa.
-¡Sííííí! Me lo llevo.
-Espera James, antes deberíamos asegurarnos de que no va a maldecirla- le susurré y el señalé el local, mas propio del callejón Knockturn que de un puesto en plena calle de Hogsmeade. Me acerqué con paso seguro al vendedor y le pregunté por las propiedades mágicas del objeto y me miró con cara de ¿qué me estás contando? Y le repetí la pregunta – que si tiene algún hechizo.
-Por supuesto que no – nos dijo el hombre con una gran sonrisa terrorífica- y además les haré un precio muy especial.
Aunque a mí no me convencía James pagó corriendo antes de que Remus o yo cambiásemos de idea. Pasamos el resto del día comprando chocolatinas en Honey Dukes y refugiándonos del frío en las Tres Escobas con unas cervezas de mantequilla, ya que estábamos en diciembre y ya había empezado a nevar. Para cuando volvimos al castillo nos habíamos olvidado de Lily (bueno, al menos tres de nosotros sí que lo hicimos), del regalo y de cualquier preocupación por eso antes de entrar empezamos una pelea de bolas de nieve, sin saber el problema que nos traería esa pequeña diversión.
Entramos en el castillo más congelados que un polo de limón y corrimos a la sala común a calentarnos junto a la chimenea, aunque muchas chicas se ofrecieron a proporcionarme mejores formas de obtener calor.
O o O o O o O o O o O o O o O o O o O
Me encantaban estos momentos en al sala común cuando podía mirarla y ella no se enfadaba, más que nada por que no sabía que la miraba. Era preciosa, su pelo rojo fuego, sus preciosos ojos esmeraldas, y aquella sonrisa siempre dispuesta a animar a quien lo necesitara y la cual nunca me había dedicado. Lilianne Evans, o simplemente Lily, ella era la única chica que me hacía perder la cabeza, claro que no era el único, ya que era una chica perfecta. Mientras se reía con sus amigas en aquel sillón de la ventana la observé, su esbelta figura su vestido azul de media manga y muy corto, volviéndome loco a mí y a todo los chicos de Gryffindor. Observé como se reía, con aquella risa clara que tanto me gustaba. El único problema de nuestra relación, es que no teníamos ninguna. Por alguna razón que desconozco no parecía caerle muy bien, y eso que siempre había sido amable con ella, que yo recordase nunca la había tratado mal. Remus siempre me ha dicho que sino me aguanta es porque no dejo de agobiarla con esa tontería de que salga conmigo. Seguramente tiene razón, pero una vez intenté sólo ser su amigo y también me rechazó, me dijo que estaba segura de que era una excusa para ligar con ella en cuanto estuviese descuidada. Si parecía que le daba asco…
Pues ahí estaba yo, absortó en mi ensoñación, por la noche era el único momento en que podía mirarla tranquilo, cuando Peter me despertó de mi embelesamiento pidiéndome chocolatinas. Como estaban arriba subí las escaleras y el resto de merodeadores vinieron conmigo, y cuando abrí la maleta…. ¡¡¡¡Todo estaba cubierto de chocolate!!!!
-Dios mío que calor hace aquí- Remus se quejaba desde la entrada.
-Sí, es que se me olvidó cambiar la temperatura después de mi sesión de yoga-aunque en otras circunstancias me habría reído de lo lindo al imaginarme la escena de Peter en chándal haciendo diferentes posturas en ese momento sólo podía pensar en el regalo de Lily, cubierto de chocolate y de caramelos derretidos…
-¡¡¡Peter te mato!!!-… por lo que salté encima suya y empecé a ahogarle con mis propias manos, y habría acabado con él de no ser por Remus y su fuerza sobrehumana de licántropo que me apartó de él sin hacer apenas ningún esfuerzo, pese a que yo no dejaba de patalear y gritarle por estropear el regalo de mi pelirroja.
-Venga James, no te pongas así, sólo hay que coger un trapo y limpiarlo. ¿Lo ves?- Sirius me hacía la demostración con una camiseta de Remus y Remus y yo nos acercamos para quitarle la camiseta y yo el regalo y Peter se acercó diciéndonos que lo limpiaría él mientras decía que era culpa suya, cosa que en el fondo era cierta, y justo en ese momento una brillante luz salió de la estrella de cuarzo del brazalete, el cual teníamos todos agarrados desde un lado u otro, y nos empujó a todos a un extremos distinto de la habitación quedando todos o boca abajo o espatarrados o de bajo de la cama, como fue el caso de Peter. Cuando todos nos pusimos en pie, y Peter salió de debajo de la cama, había alguien más en la habitación.
La habitación se había llenado de una espesa niebla y se podía vislumbrar en el centro de ella a una figura no muy alta, de poco más de metro y medio de altura, la cual llevaba en su muñeca el brazalete con la estrella de cuarzo. Poco a poco la niebla fue desvaneciéndose dejando ver unos ojos grises con una mirada perversa, una sonrisa cruel con matices de diversión y a la mujer más hermosa del planeta; castaña, con el pelo rizado, de piel pálida y bastante bajita, ninguno de nosotros pudimos lo menos que abrir la boca de asombro de ver a semejante miembro del sexo femenino en nuestra habitación tan solo vestida con unos pantalones cortos, un top y un chaleco todo ello de color rosa con los bordes de color dorado. El brazalete, a juego con su ropa, brillaba intensamente desde su muñeca izquierda y de repente, la luz se apagó y la chica empezó a reírse con una risa cristalina como el agua.
-¡Sí, sí, sí! ¡Soy libre! ¡Al fin salí!- la extraña chica empezó a bailar por la habitación sin mirarnos siquiera hasta que casi se tropieza con Peter, eso hizo que ella se apartara gritando. Los demás se rieron, no era la primera vez que una chica gritaba al ver a Peter, sin embargo yo me acerqué a ella y al cogí de un brazo, pareció asustarse ya que dio un pequeño salto pero no intentó escaparse.
-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?- necesitaba conocer esas respuestas, no era muy normal que una chica apareciese de la nada en tu habitación. Ella simplemente me miraba con los ojos muy abiertos, toda la maldad que había estado en sus ojos había desaparecido dando lugar a un miedo irracional. Esa mirada me puso nervioso por lo que empecé a zarandearla.
-Tranquilo, James, esto nos e soluciona así- Remus apartó con delicadeza mi mano del brazo de la chica y la acompañó hasta su cama.- Ahora dinos, ¿quién eres?
-Me… me llamo Daga…
-¿Daga? ¿Qué clase de nombre es ese?-se burló Sirius. Ella le fulminó con la mirada, pero luego volvió a mirar a Remus, que era el único que le miraba con amabilidad y paciencia.
-Y… soy…-nos dedicó una gran sonrisa y dijo- soy vuestra genio.
Me parece que todos nos caímos al suelo de la sorpresa, ¿¿¿un genio???
-A mi también me ha pillado por sorpresa, no esperaba tener cuatro amos a la vez. Da todas formas, estoy aquí para cumplir vuestros deseos, concretamente tres-dijo levantándose.- Así que, ¿por cual empiezo?
-Espera un momento-empecé- Estás aquí para cumplirnos tres deseos, ¿no? Bien, en ese caso el primero debería ser mío ya que yo pagué el brazalete- les dije a los demás.
-Espera James…-empezó Remus.
-Así que quiero que Lily Evans se enamore de mí-le pedí.
-¡¡¡Error!!! Lo siento, no puedo hacer que alguien se enamore de otro alguien. ¿No habéis visto Aladdín?-al ver nuestras caras de desconcierto siguió- Un genio no puede matar a nadie, no puede devolver la vida a los muertos y tampoco puedo hacer que esa chica, esa tal Lily se enamore de ti. Pero todo lo demás puedo hacerlo así que pedirme por esa boquita.
-Bueno… no puedes hacer que se enamore de mí, ¿pero puedes ayudarme?
-¿Cómo si fuese una amiga tuya? En fin, es un deseo que me levara mucho tiempo pero es posible.
-James, no te embales tenemos que ponernos de acuerdo ni siquiera hay un deseo para cada uno-dijo Remus, pero ni siquiera le escuché. Veía casi al alcance de mi mano la posibilidad de que Lily y yo estuviésemos juntos y no iba a dejarla escapar porque ellos quisieran aprovecharse de mi regalo, porque, al fin y al cabo, el brazalete lo había pagado yo. Así que no dudé ni un momento y formulé mi deseo.
-Deseo que me ayudes a conseguir a Lily- justo en ese momento note como los chicos se lanzaban encima de mi para callarme o simplemente para matarme, pero ya estaba hecho.
-Deseo concedido-sonrió ella.-En fin, uno menos, ¿qué más queréis?
-Nada más de momento-Remus la hizo sentarse de nuevo- A ver, lo primero es ponernos de acuerdo, es cierto que James ha pagado el brazalete pero todos tenemos la posibilidad de hacer un deseo, así que debemos aprovechar los dos que nos quedan, y no pueden formularse nuevos deseos hasta que no estemos de acuerdo- como vio que todos asentíamos más o menos de acuerdo siguió.-James, tú no deberías pedir nada más.
-¡Pero qué dices! Yo he pagado el brazalete, n siquiera debería permitir que pidieseis ninguno, sólo porque estuvieseis tocando el brazalete en el momento apropiado.
-Sí, pero James, resulta que ahora te has quedado sin regalo- poco a poco empecé a ver la cruda realidad, sin ellos estaba perdido. No tenía anda que regalarle a Lily y tampoco tenía tiempo para ir a comprarlo algo nuevo.- Y nosotros sólo te permitiremos compartir nuestro regalo, si nos dejas pedir nuestro deseo. Por supuesto pagaremos nuestra parte del brazalete.
-Siempre puedo desear un regalo…
-No te lo recomiendo- empezó Daga- Me has pedido que te ayude a conseguir a esa chica, y realmente, teniendo en cuenta que no el caes muy bien, será mejor para vuestra futura relación que compartáis el regalo. Se sentirá menos agobiada si piensa que vas a dejar de agobiarla para que salga contigo.
Los chicos me sonreían con caras de superioridad, al menos Sirius y Remus lo hacían, Peter no apartaba la vista de la chica sin parar de babear.
-Está bien. De todas formas, ¿cómo sabes que Lily y yo nos íbamos mal?
-Es obvio- me respondió.- Sólo una chica que te odie no saldría contigo-terminó sonrojándose.-Pero, otra cosa, ¿cuánto tiempo voy a tener que quedarme aquí hasta que pidáis vuestros deseos? Es que… no puedo volver al brazalete, y no pienso dormir en el suelo.
-Puedes dormir conmigo-dijo Peter sin parar de mirarla entre el cuello y el ombligo.
Daga nos dedicó miradas de horror a todos, pidiéndonos ayuda para que no al dejásemos dormir con aquel pervertido sexual, al menos eso era lo que nos decía su mirada, a nosotros Peter nos parecía un chico inocente incapaz de hacerle nada a una chica como aquella, y mucho menos de tener relaciones sexuales con ella, porque a todos nos daba la impresión de que Peter no daba para mucho.
-No, dormirá en mi cama-dijo Sirius mientras nos miraba con una sonrisa pícara.-Esta noche he quedado.
-Está bien, Daga, todo solucionado. Dormirás en su cama-dijo Remus con total tranquilidad, ya que así Sirius, no se aprovecharía de la muchacha.
-Sólo una cosa más, no me habéis dicho vuestros nombres.
-Buenos pues yo soy Remus y éste es Peter-dijo Remus señalándole, ya que no parecía haberse enterado de nada que hubiese dicho la chica.
-Yo soy James.
-Y yo Sirius-dijo dedicándole aquella sonrisa con la que más de la mitad de las chicas de Hogwarts suspiraban y deseaban que el moreno les dedicase.
-¿Qué clase de nombre es ese?-le respondió ella con la misma chulería con la que él le había hablado antes.
Decidí separarlos antes de que se matasen llevándome a Sirius hacia el baño APRA que se arreglase para su cite, mientras que Remus se encargó de Daga dándole una camiseta y un pantalón de chándal.
-No es un pijama, pero te servirá, y así no pasaras frío- le dijo observando la piel de gallina de la chica debajo de aquellos pantalones y aquel top.
Y así fue como Daga entró en nuestras vidas para revolucionarlas y hacer nuestros deseos realidad, de una forma u otra.
O o O o O o O o O o O o O o O o O o O
Bueno, espero que os guste este fic que salió de mi cabecita tras muchas veces de escuchar las canciones de Aladdín y escuchar "Genie in a Bottle" de Christina Aguilera. Es mi primer fic, así que sean benévolos conmigo y denme su opinión, ya sea buena o mala. Muchos besos a todos y es pero que me dejen un rev.
