¿One of the guys?
Capítulo 1
"Mi nuevo hogar"
Disclaimer: Los personajes de Card Captor Sakura no me pertenecen, solo los tomé prestados para crear esta historia.
Pensé que al entrar al instituto mi vida sería como siempre la había imaginado, hacía menos de un mes que me había mudado a Tomoeda y aunque no había salido mucho de casa me parecía que la gente era amable y encantadora en aquel pueblo. Amaba, sobre todo, los enormes e imponentes árboles de cerezo que adornaban la avenida y dejaban caer sobre ti una rosada lluvia de pétalos. También comenzaba a acostumbrarme a pasar frente al templo Tsukihime ya que las veces que había tenido que hacer trámites para la escuela era una parada obligatoria.
Mi padre era un famoso arqueólogo que se apasionaba con cualquier cosa que estuviera enterrada a más de diez metros bajo la tierra, incluso podía hacer una historia fantástica de una corcholata común y corriente solo por estar enterrada. Recuerdo que un día estaba jugando en el patio trasero de nuestra antigua casa, excavaba con una palita y de pronto me pareció ver que algo relucía, lo que encontré fue la tapa de algún frasco pero mi padre se emocionó tanto que acabé convenciéndome de que aquella tapa podía contarme historias maravillosas sobre nuestro hogar…claro, si pudiera hablar.
Aquella tarde permanecía encerrada en mi cuarto con el mp3 a todo volumen, american idiot me hacía sentir una adolescente rebelde a pesar de que el aspecto general de mi cuarto me representara como una niña mimada en el mejor de los casos. Green Day era de esos grupos que había descubierto hacía poco y no podía sacar de mi cabeza, antes de llegar a Tomoeda me pasé por una tienda de discos y compré cada disco suyo que se me puso enfrente.
Trataba de corear la canción a pesar de que mi inglés nunca fue bueno, entonces la puerta se abrió de golpe y el cepillo que usaba como micrófono fue a parar al suelo de la impresión. Mi hermano tenía mala cara, como siempre, negó con la cabeza y quizás se lamentó por tener una hermana tan rara como yo.
-Monstruo dice mamá que bajes a cenar – le gustaba molestarme con aquel apodo – si sigues cantando así todo el pueblo se enterará de que un monstruo vive aquí.
Recogí mi "micrófono" del suelo y lo lancé hacia la puerta con toda mi fuerza. Él se dio cuenta de mis intenciones y cerró esta antes de que mi proyectil diera en su cabezota. Me miré un par de veces en el espejo, yo no me parecía a un monstruo ¿verdad?
Bajé a cenar algo enojada por los estúpidos comentarios de mi hermano. Apenas probé la carne que mi madre puso en el plato y aunque me esforzaba por seguir la conversación mis pensamientos vagaban en el difícil día que me esperaba mañana en mi nueva escuela.
-¿Sigues preocupada por la nueva escuela? – cuando se lo proponía mi madre resultaba de lo más perceptiva. Aunque claro ayudaba el hecho de que desde pequeña el primer día siempre fue traumático para mí, comenzaba a pensar cómo serían mis compañeros, si les caería bien o si alguno de mis profesores sería super exigente.
-Un poco – mentí aunque de seguro ella lo sabía.
-Eres un monstruo de seguro ni cabes por la puerta – esta vez liberé mi ira y pateé a mi hermano por debajo de la mesa. Un poco más satisfecha puse el plato en el fregadero y subí a mi cuarto para seguir escuchando música. En mi diario las palabras "escuela" e "inicio de clases" se repiten una y otra vez en la página destinada a ese día.
Me fui a dormir con un extraño vacío en mi estómago y claro que esperaba tener pesadillas o algo parecido pero para cuando el despertador sonó por décima vez no podía recordar si en realidad había soñado algo o no. Me desperecé lentamente debajo de las sábanas, aparté estas de encima y miré el reloj, casi me caigo de la cama al notar lo tarde que era.
Me puse el uniforme tan rápido que estoy segura rompí algún record guiness. Metí los cuadernos que encontré a mi paso en la mochila y corrí escaleras abajo rogando por no tropezarme con mis propios pies. Llegué sana y salva hasta la primera planta, mi madre me veía como si acabara de ver caer una avalancha del piso superior y mi hermano aprovechó su distracción para quitar de mi plato una de las salchichas en forma de pulpo.
-¡Hermano! – exclamé cuando vi que la metía en su boca, caminé a grandes zancadas hasta él y en cuanto lo tuve cerca intenté propinarle un buen puntapié. Él se levantó ágilmente y lo esquivó.
-Gracias por la comida
-Ten cuidado en el camino, no hables con extraños en el tren – él solo movió la mano de un lado para otro y salió sin decir nada más. Toya es estudiante en la universidad de Tokio, se matriculó hace poco y aunque hubiera sido ideal mudarnos a la ciudad, ya que mi padre también trabaja ahí, resultaba demasiado costoso mantener una familia de cuatro. Se decidió que lo mejor sería asentarse en algún pueblo cercano e ir ahorrando el ahora más elevado salario de Fujitaka para después comprar un departamento en la capital.
-Sakura, se te va a hacer tarde si sigues mirando la puerta – mi madre se acercó hasta mí y posó uno de sus largos y estilizados dedos en mi frente para que dejara de arrugar el entrecejo. No podía resistirme a esa sonrisa maternal que ponía cuando trataba de alegrarme así que sonreí de igual manera y me senté en mi lugar para devorar en menos de diez minutos toda la comida en mi plato.
Antes de salir Nadeshiko me entregó mi caja de almuerzo y depositó un suave beso en mi frente.
-Tú tampoco hables con extraños
Se me hacía tarde así que solo asentí y salí corriendo. En mi antiguo hogar solía ir a la escuela montada en la bicicleta de Toya, miré el cacharro arrumbado en una esquina y lamenté que ahora no asistiéramos a la misma escuela aunque eso significara que no me molestaría más. A paso rápido caminé hasta Seijo, me detuve un rato en la entrada y suspiré al pensar que esa sería mi escuela los próximos tres años.
Entré con paso decidido. Al llegar a mi salón ocupé uno de los asientos de enfrente ya que los más madrugadores habían obtenido los mejores. El profesor llegó y pidió que cada uno se presentara parado en su lugar. No pude aprenderme ni la mitad de los nombres de mis compañeros, solo retuve los de los más cercanos a mí. De todas formas no sirvió mucho pues al poco tiempo nos informaron que los asientos serían asignados por sorteo para evitar el cotilleo en clase.
Tomé mis pertenencias y me posicioné enfrente como todos los demás a la espera de que llegaran hasta mi nombre en la lista y pudiera sacar un papel de aquella cajita misteriosa. Llegó mi turno y al desdoblar el papel todos comenzaron a vitorear, al parecer era la suertuda ganadora del lugar a lado de la ventana.
Me dirigí hasta mi asiento y me dejé caer en él cuan pesada era. Los demás ocuparon sus asientos lentamente y luego las clases tomaron lugar. A la hora del receso noté que todos comenzaban a juntarse en grupos, no se me había pasado por la cabeza que siendo un pueblo tan pequeño todos debían conocerse entre sí. Claro que yo acababa de llegar y me resultaba incómodo estar en medio del aula sentada en mi pupitre sola como una pelusa.
Me levanté y salí de allí en busca de un lugar más acogedor, al final terminé tumbada en el pasto mirando las nubes y comiendo mi almuerzo con desgano, vaya suerte llegar a un lugar como este. Sentía que a mi alrededor todos cuchicheaban al verme sola y eso me hacía querer enterrarme debajo del pasto o convertirme en avión y regresar a mi hogar donde mis antiguos amigos me esperaban con los brazos abiertos.
Las clases pasaron sin más sobresalto, al volver a casa mi madre me atosigó con preguntas, yo solo sonreía y asentía cuando era necesario. Luego de la comida no dudé ni un segundo en encerrarme en mi cuarto. Lo primero que hice fue mirarme en el espejo. ¿Qué había de malo en mí? Nunca tuve problemas de socialización y me resultaba extraño que ni un alma se acercara a hablar conmigo en todo el día.
Quizá era esa estúpida falda que me llegaba hasta las rodillas y me hacía sentir sosa y aburrida. Sin pensármelo dos veces me la quité y con las tijeras recorté un buen tramo de ella, luego cocí un dobladillo decente y me la volví a poner. ¡Mucho mejor! Me recordaba más a la que usaba antes aunque esta no tenía el hermoso tableado rosa de la anterior.
Después de modelar mi creación un rato encendí el estéreo y metí, por supuesto, uno de mis discos recién adquiridos de mi grupo favorito, por el momento, mientras la música inundaba el ambiente me dispuse a hacer la tarea mientras comía una bolsa de papitas que tenía escondida bajo la cama. Mi madre era tan descuidada que ni siquiera había notado su desaparición de la despensa.
Terminé los deberes y lo primero que hice fue correr a la cama y revisar en mi celular si en el grupo en el que estaban todos mis amigos de la otra ciudad había alguna novedad. Cincuenta mensajes no leídos me indicaban que sí, algo estaba sucediendo y me lo estaba perdiendo. Abrí la aplicación tan rápido como pude y leí cada mensaje en un santiamén. Algunos me deseaban buena suerte, otros me preguntaban por mi primer día y los demás platicaban sobre sus propias experiencias como estudiantes de instituto recién ingresados. Los ojos se me llenaron de lágrimas solo con ver las cosas que escribían.
Kazuo: ¡Nos volvió a tocar en el mismo salón!
Sora: Tendré que soportar a este pesado otro año u_u mi karma sigue mal.
Kazuo: Deberías estar agradecida ¿a quién le pasarías la tarea si me cambian de salón?
Sora: ¬¬
Yuki: Vamos chicos, dejen de pelear. Se supone que le preguntábamos a Sakura por su día en la nueva ciudad.
Todos dejaron de escribir luego de eso. Un poco tímida por lo que había pasado temprano tecleé mi respuesta.
Sakura: Ha sido genial chicos, era cierto eso de que en los pueblos la gente es muy amable.
Luego una avalancha de textos me hicieron sentir mal por la mentira tan evidente que acababa de soltar. No quería que todos siguieran haciendo preguntas así que simplemente me limité a leer sus conversaciones y añorar aquellas discusiones vespertinas que tantas veces me impedían hacer la tarea.
Mi semana no fue muy diferente, parecía tener una enfermedad venérea o algo parecido. Seguro que a aquellos campesinos no les agradaban los foráneos. Comenzaba a agarrarles cierta fobia y hasta comenzaba a sospechas que mi padre lo había hecho a propósito en venganza por la última cuenta del celular que me valió un buen regaño.
El viernes al final de las clases al fin una chica se me acercó. La había visto en varias ocasiones, era la delegada de la clase, su pelo negro relucía como si lo acabaran de cepillar, sus ojos azules eran tan espectaculares que parecían de muñeca y qué decir de su piel que me daba envidia solo con verla. Se acercó hasta mi banca y puso una hoja en mi paleta.
-Debes elegir un club – me tomó por sorpresa el tono soberbió de su voz. Me parecía que no era muy amistosa.
-¿Es obligatorio? – traté de sonar amigable aunque mi instinto me decía que lo que debía hacer era irme de ahí.
-Si no quieres seguir siendo un hongo en medio del salón, sí – no dijo nada más y se retiró con toda la gracia que una persona podía poseer. Apenas se fue arrugué la hoja y mentalmente imité su vocecita. Maldita delegada creída.
Cinco minutos más tarde salí hecha una furia. Apenas crucé el umbral el sonido de una batería me hizo detenerme. Luego de aquellos golpes con las baquetas siguió el rasgueó de una pluma contra las cuerdas de una guitarra, el órgano se le unió en nada y luego una melodiosa voz comenzó a cantar. Caminé despacio hacia la voz, me parecía como encontrar un lago en medio del desierto.
La música provenía de uno de los salones en la planta inferior, junto a la puerta había algunos lockers sobre los que me apoyé para escuchar mejor. Estuve algunos minutos parada escuchando como los integrantes de aquel grupo discutían sobre cual debía ser el siguiente tema. Al final se decidieron por uno llamado "Eternal Sin". Me senté en las frías baldosas y acurruqué mi cabeza en mis rodillas.
Al fin…
¡Al fin!
Había encontrado algo que me gustaba del estúpido instituto Seijo. Una sonrisita escapó de mis labios mientras sentada en el piso dejaba que mis dedos bailotearan frente a mis ojos al ritmo de esa canción desconocida pero genuina.
Notas de rainy:
He tenido el primer capítulo de esta historia en mi computadora desde hace algún tiempo y a pesar de que lo releí millones de veces no encontré una buena razón para no dejarlo libre, así que bueno me gustaría escuchar sus opiniones sobre esta historia, no creo que sea muy larga ya que tengo otras cosillas pendientes jejejeje pero espero la disfruten.
Saluditos y espero sus lindos comentarios :D
