N.A.: Fanfic Hatson. Situado alrededor despues del regreso de Holmes. T por ahora por situaciones futuras (posible M)
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Capítulo 1
Compañero de experimentos
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Escribo esto como un último registro de mi memoria como un modo de establecer la verdadera versión de los acontecimientos sucedidos. Poco han de importarme las consecuencias de estos relatos, ya que a las únicas personas posibles a las que puede afectar ya poseen su destino forjado. En consecuencia, esta vez no dubitaré a la hora de dar nombres y establecer con todo detalle los hechos ocurridos. Podría dar una introducción más extensa a la tragedia de la cual mi compañero y yo fuimos participes, pero no quiero llevar al lector –si es que alguien lo lee – a conclusiones apresuradas, por lo que me limitaré a narrar la historia desde su principio.
Érase una tarde prácticamente ordinaria en la que me encontraba leyendo el periódico en la sala de estar mientras Holmes se hallaba en su habitación realizando experimentos que tendían a concluir en explosiones, en la que todo comenzó. Aunque a veces dudó si ese fue el día verdadero en que los sucesos se desencadenaron, por momentos todo parece haber empezado mucho antes, y otros, mucho después. Definir una línea de comienzo es bastante difícil ya que esta difuminada con la rutina, mas me es posible decir que aquel día tuvo cierta relevancia en los acontecimientos sucedidos a continuación.
Aún habituado a los sonidos provenientes del cuarto de mi amigo, no podía evitar removerme en mi asiento, ligeramente asustado debo admitir, cada vez que lo escuchaba, para luego retornar a mi lectura. Pero no fue hasta una explosión realmente fuerte que desistí de mi intento de leer el periódico, a continuación vi salir a Sherlock Holmes de su cuarto con una mirada bastante satisfactoria en su rostro con manchas negras que poseían probablemente la misma causante que los fuertes sonidos que había escuchado. Detrás de él salió el joven Robert Laurie, quien trabajaba en el mismo laboratorio en el que conocí por primera vez a mi compañero y que últimamente había estado realizando seguidas visitas a Holmes para realizar experimentos.
El muchacho poseía alrededor de unos veinticinco años, su cara era demasiado delicado y redondeado para un joven adulto, pero un fino bigote rompía con la ilusión de infantilidad. Su cabello castaño claro estaba bastante oscuro gracias al hollín de las explosiones, al igual que su cara, y todo lo desarreglado que puede estar para el largo de los tres centímetros que tenía. Su contextura era chica para un hombre, encajando con su aspecto de académico, aunque poseía una amplia separación de hombros, como la de alguien que se ejercitaba mucho nadando. Sus labios finos se hallaban curvados en una sonrisa que expresaba la misma satisfacción que la de Holmes.
Miré a mi compañero a la espera de que me diera la explicación que sabía que me daría. Holmes no se hizo rogar.
-Hemos hecho un gran avance-me explicó-Pronto seremos capaces de determinar la cantidad de horas de la sangre derramada.
-Así es-afirmó el joven Laurie-, pero me temo que por hoy no podremos seguir adelante. Mañana deberé levantarme junto con el amanecer para volver a trabajar y tras el descubrimiento que hemos realizados estaré demasiado ansioso para conciliar fácilmente el sueño.
-Supongo que me darás el placer mañana de reunirte conmigo para continuar con nuestras investigaciones-expresó Holmes.
-Será un honor, pero sin duda ya habrá hallado la solución para ese entonces. Porque sé que a diferencia de mi, usted ni siquiera intentará dormir. Además de el hecho de que posee un mayor nivel intelectual que el mío.
-Me halaga pero no por eso debe echarse usted abajo. Es sólo cuestión de aplicar correctamente los métodos deductivos.
-Gracias-dijo Laurie con una sonrisa-. Bueno, debo marcharme, ya está lloviendo y no deseo llegar demasiado tarde. Buenas noches, Dr. Watson, Holmes-dijo inclinando la cabeza en la dirección de cada uno.
El muchacho estaba a punto de irse, cuando la puerta se abrió y entró el inspector Lestrade con paso firme. El hombre no pareció sorprendido ante la vista de nuestro visitante, sino que al contrario, fijó su vista en él, y le dijo:
-¿Es usted el señor Robert Laurie?-preguntó Lestrade.
-Sí-exclamó extrañado el susodicho.
-Entonces debo pedirle que me acompañé. Se ha producido un asesinato en su edificio en Victory Street. Mataron a su compañero de cuarto. Quizás usted desee venir también, Holmes, y pueda echar una luz sobre el tema.
Laurie se encontraba con la vista pérdida, como si no quisiera dar crédito a lo que acababa de oír.
-He de imaginarme que no poseen ningún sospechoso, ¿cierto?-dijo Holmes con cierta petulancia.
-Correcto. No poseemos ninguna pista, por lo que respecta pudo haber sido cualquiera-dijo Lestrade-. La última persona en ver a Jeffrey Newton vivo fue el ama de llaves del edificio. No hay indicios que indiquen robo o ningún motivo aparente, tampoco era rico ni provenía de alguna familia importante-enumeró el inspector.
-¿Jeffrey ha muerto?-preguntó Laurie conmocionado.
-Lamento decirle que sí, señor Laurie. Fue asesinado hoy al mediodía apuñalado-informó Lestrade-. Ahora debo pedirles si desean acompañarme que partamos ya.
El inspector se dirigió a la puerta llevando a Laurie, empujándolo con una mano en la espalda, quién no salía de su estupor. Holmes movió su cuerpo en la misma dirección, y volteando la cabeza, dijo:
-¿Vienes, Watson?
Apenas tuve tiempo de ponerme mi sombrero y manotear el abrigo. Camino a la escena del crimen nadie dijo una palabra, Holmes se hallaba hundido en sus pensamientos. Lestrade vigilaba con la mirada a Laurie, quien impactado ante la noticia del asesinato de su compañero, intentaba contener las lágrimas. Yo, compadecido por el dolor del joven, miraba por la ventana en un vano intento de brindarle privacidad. Finalmente, el carro se detuvo junto a un conjunto de edificios viejos. En las paredes y en el piso se veía el pobre intento de mantenerlos, mas con resultados vanos. Aunque se debía admitir, en defensa del lugar, que podría haber sido peor, al menos el lugar se veía sólido y seguro a pesar de la pobreza aparente.
Un par de oficiales se encontraban en la entrada, al ver al inspector Lestrade se hicieron a un lado y nos permitieron pasar. Subiendo las escaleras llegamos al piso dónde Laurie vivía, en el pasillo se encontraban varios policías y una señora mayor, probablemente el ama de llaves, que ofrecía testimonio mientras lloraba aferrada a un pañuelo. Finalmente en la puerta del departamento, que se encontraba atestado de oficiales, se hallaba el inspector Jones. Al vernos se acercó con pasos firmes, miró despectivamente de arriba a abajo al asistente de laboratorio, y habló:
-Veo que lo ha traído-dijo con altanería-. Muy bien, me encuentro en el deber de informarle, señor Laurie que queda arrestado bajo el nombre de la reina por el asesinato de Jeffrey Newton. Cualquier cosa que diga puede ser usado en su contra.
-Un momento-intervino mi compañero-. ¿Bajo que razones es en la que se basa para suponer que mi compañero de trabajo es el asesino?
-Bajo el pretexto de que nadie más que él, a excepción de la señora Wood, poseen la llave de entrada al lugar, la puerta no se halla forzada. Sin duda este ha sido un crimen pasional, ya que gracias a las declaraciones de la señora Wood, sabemos que el señor Newton estaba comprometido con la señorita Stewart quien al mismo tiempo era amiga del señor Laurie. Es obvio que le incomodó dicho compromiso por poseer interés en la señorita Stewart y decidió sacar a su rival del camino.
-¡Eso es mentira!-se defendió el acusado.
-Cálmese, Laurie, sé de su inocencia y procederé enseguida a demostrarlo-dijo Holmes-. ¿Podría decirme cómo pueden afirmar que fue asesinado al mediodía?
-Por supuesto-intervino Lestrade, callando a Jones con la mirada quien no quería que Holmes se involucrara en el caso-. La señora Wood fue quien vio por última vez con vida al señor Newton alrededor de las doce del mediodía, cuando fue a preguntarle lo que deseaba para comer. Bajó a cocinar, y cuando regresó con la comida a la hora se encontró con la escena presente. Inmediatamente después se contactó con nosotros.
-Entonces queda más que claro que el joven Laurie es inocente-exclamé indignado-. Durante el tiempo en que el crimen se cometía, Laurie se encontraba en nuestro hogar.
-Permítanme corroborar lo que Watson dice, afirmando que el señor Laurie estuvo en esos momentos conmigo realizando experimentos. No lo he perdido de vista ni un instante, y sólo ha abandonado el cuarto momentos antes de que llegara Lestrade.
Con un suspiro de resignación y frustración, y evitando cruzar su mirada con una de las nuestras por orgullo propio, a Jones no le quedo opción alguna más que soltar a Laurie.
-Muy bien, si no les importa creo que es momento que procedamos a la escena del crimen-dijo Lestrade haciendo gala de su profesionalismo.
-No podría estar más de acuerdo-sentenció Holmes.
A continuación ingresamos a la sala de estar que Laurie compartía con el infortunado Newton. La escena que nos dio la bienvenida era bastante repulsiva, grandes charcos de sangre manchaban el piso y la camisa del cadáver estaba teñida de rojo. Parte de las paredes y los muebles se hallaban salpicados de sangre dando muestras de la brutalidad con que se había cometido el asesinato. El cuarto se encontraba desarreglado, sin embargo a pesar del hecho de que había un cuerpo en el piso, no daba señales de ser violentado, más bien parecía un desorden natural como al que tan acostumbrado estaba viviendo con Holmes. Dos puertas se abrían a lo que serían los aposentos de sus inquilinos.
Sin embargo, todo esto fueron detalles en los cuáles me fijé más tarde. Ya que naturalmente toda mi atención se dirigió al cuerpo que se hallaba en el piso. Estaba boca abajo, con la cara rígida en una expresión de temor y asombro. Sus brazos estirados a los costados de la cabeza. Pero lo que realmente impresionaba era las cuchilladas en la espalda y el corte profundo que tenía en el cuello. De algún modo el horror que sentí me hizo recordar a la sensación que tuve la primera vez que acompañe a Holmes en un caso. Salvo que esta vez era al revés, antes había sentido asco por la víctima, ahora por quién sea que fuera capaz de realizar semejante crimen.
Pero enseguida, el sonido de unos pasos fuertes y arcadas me distrajo de mis pensamientos. Laurie había salido al pasillo, y asqueado ante la vista de su compañero no había podido evitar más que vomitar allí mismo. Holmes me miró y mientras sacaba la lupa dijo:
-Watson, ¿no le molestaría ocuparse de nuestro amigo?
Salí al pasillo y me ocupé del joven Laurie. Físicamente se encontraba bien, salvo por el hecho de que recién acababa de vomitar. Lo alejé un poco del cuarto donde se había desarrollado al crimen y conseguí que se sentara en un rincón contra la pared. Luego de un rato Holmes salió, mientras guardaba de nuevo su lupa, acompañado de los dos inspectores. Lestrade se llevó a Laurie a la estación de policías para tomar su declaración y Holmes se acercó a mí.
-¿Deseas acompañarme a la biblioteca?-preguntó-. Hay ciertas cosas que deseo averiguar y luego de vuelta en Baker Street quizás pueda compartir contigo ciertas teorías.
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N.A.: Bueno, este es mi primer fic de SH, asi que porfas sean buenos, pero estoy bastante orgullosa. Y es largo para mi!!
Y aunque puede que no parezca completamente Hatson les aseguro que lo va a ser. Pero hey! Es solo el comienzo , quiero decir que no esperan que Sherlock y Watson se besen asi nomas!
Y para aquellos que me conocnen, el drama todavia no lego!
También me gustaría decir que estoy orgullosa de mi primer OC. El tiene buenas razones para estar, sobre todo en capítulos futuros. Espero que no les parezca muy Mary-Sue, porque no es lo que espero...
Y por favor, diganme que dedujeron de donde saque su nombre!!! Es facil solo piensen en mi 'otra' obsesion!!
Espero que les haya gustado!!
