I

Olvidar mi vida… comenzar desde cero

Hatake Kakashi

-Todo será mejor sin ella… viviré lejos de aquí y será una nueva vida para mi…

Su vida cambio un poco después de que se fui de la aldea. Estaba mejor. Ya no se mortificaba en aquellas misiones tan "repetidas" con miserables sueldos que le producían cuando era sensei. Fue algo infantil huir de todo eso, pero lo hizo. Era solo, siempre lo ha estado. Solo pensar en sí mismo y en nadie más. No era egoísta, era un poco realista. Todo el mundo nace y muere solo… eso pensaba. Tenía amigos, y esperaba que siempre estuvieran bien. Ellos fueron su familia estando allá. Y sabia que si alguno de ellos hubiera estado en peligro daría su vida por ellos...como una vez en su vida lo quería hacer pero nunca lo hizo… Lea amaba. Pero ahora el comenzar de nuevo le hacía sentir excitado para progresar y conocer nuevas cosas.

Solo había estado una semana en su nueva viva. Fuera de todo y lo mejor… estar soltero. Si. Soltero. Según él "La costumbre y la rutina mato mi amor por ella"… por esa mujer que la conocía desde que tengo existencia… y se daba cuenta que ella no era nada para él. Si me iba o no ¿Qué le importaría ella?... nada. No le importaría nada de lo que le pasaría ¿Por qué ahora se daba cuenta que nadie le importaba?… una equivocación… todos los seres queridos le importaban y mucho pero… después de todo algún día tenía que terminar aquella relación con aquella mujer...

Anko Mitarashi, no podía negar que estuvo con él, una parte muy importante en su vida pero ya se daba cuenta que cambio todo. El mucho tiempo junto a ella, el hablar todos los días y todas esas cosas hicieron que aquello pasara a ser como una película que se repite y se repite… ya estaba harto de todo. Y de cómo era su vida. Quería liberarse. No quería que nadie supiera que se iba de la aldea, ni mucho menos Anko… ¿para qué? Lo haría más difícil y la verdad aunque ya no sentía nada por ella se daría pesar verla llorar y suplicarle que no se fuera… no quería hacer las cosas difíciles. Así que se escabulló y sin darle explicación a nadie salí de la aldea sin mirar atrás para buscar una nueva viva… la vida de éxito que tanto soñó y más que todo estar tranquilo y ver cosas nuevas…

Suspiró lleno de tranquilidad cuando estaba lejos de la aldea y se encontró con una pequeña ciudad… una ciudad un poco más civilizada. No pudo negar que al observarla bien… sintió que allí estaría mejor y que estaría en paz como lo quería.

Encontrar un lugar donde vivir fue algo sencillo:

-Hola, hombre guapo –le dijo una mujer cabello rojizo mientras estaba en un pequeño restaurant leyendo su libro, se acerco y se sentó en su mesa- ¿Estas algo ocupado? –sonrió-

-No.

-Y ¿Cómo te llamas?

Era algo atractiva… tenía unos gigantescos senos a la vista y eso le dejó un poco anonadado (hombre al fin y al cabo). Su cabello era largo y liso con una coleta y unos flequillos rectos en su cara. Ojos salvajes y unos labios muy carnosos.

-Me llamo Takamaya Hina–le estrecho la mano-

-Hatake Kakashi –cogió su mano y luego la alejo-

-Lindo nombre. Y ¿eres nuevo por aquí? Nunca te había visto.

-Si –no le daba mucha importancia a lo que dijera en ese momento-. Intento buscar un lugar para quedarme esta noche… ¿tú sabes alguno?

-Vaya, ¿de visita o a quedarte a vivir?-sonreía caprichosamente-

No respondió. Solo la miraba directamente a sus ojos. Estaba tranquilo pero en realidad no le gustaba mucho responder tantas preguntas.

-Bueno –prosiguió ella al ver su silencio- aquí en la esquina esta mi apartamento y creo que allí están alquilando uno que está desocupado.

-Creo que iré a revisar luego –respondió y luego clavó los ojos de nuevo en su libro.

-Eres algo serio –estaba coqueteando, ya lo había captado- ¿quieres algo? No se…

-Emm –le volvió a mirar…

-Y cuéntame ¿tienes novia, esposa, amante…? –Rió sin terminar la pregunta-

No respondí.

-Bueno tampoco quiero saber –se levanto y se acerco a mí, agarrándome una mano para levantarme- ven. Quiero mostrarte la cuidad…

Todo fue muy fácil y demasiado emocionante para ser el primer día en esa ciudad. Esa chica fue demasiado "amable" conmigo sin saber quién era. Todo se sintió bien…todo, una desconocida, una noche de lujuria, y una cama destrozada por nuestras furias… si. Todo se sintió bien.

Pasaron los días y me sentía bien. Tranquilo. Estaba en un apartamento cómodo, con una vecina algo alocada y encontrar un trabajo también fue muy fácil… un trabajo como "recepcionista" en un hotel –si, ese trabajo le pudiera pertenecer a una mujer pero era tan fácil que no me importaba mucho- solo sentarme detrás de una mesa y esperar que algún visitante llegase y pidiera un cuartucho. Todo el tiempo la pasaba leyendo ¿Cuántos días pasaron después de aquel día de mi huida de la aldea? Unos 5 días creo… estaba perdido en mi tiempo.

Hubo un día que después de mi trabajo rutinario en ese hotelito. Fui a caminar por las calles brillantes de luces por la noche y de gente alegre por ello. Camine sin rumbo… con mis manos en los bolsillos y la miraba al frente, sin mirar a nadie a la cara… recordar…

…Kurenai, Asuma, Gai, Genma… todos… mis alumnos, mi casa, mi cama… mi antigua vida… Anko… más que eso. Mi mente se fijó en ella.

En cómo era nuestra vida… desde que era niña sabía que yo era la persona numero uno para ella… era una chiquilla que no disimulaba muy bien –sonreí al recordar eso- se sonrojaba al verme y yo le saludaba… casi sus mejillas explotaban al verme hacerle esas cosas… pero todo eso me hiso acostumbrarme a una misma persona… una rutina que no parecía terminar… y era dulce y cariñosa, salvaje y ardiente, grosera y decente, todo en una sola mujer… veía esa forma de ser y me gustaba pero ya paso… aunque fui su primer "amor platónico"… no fui su primer novio, ni su primer hombre… desapareció al tiempo y el tiempo la hiso volver: cambiada, llena de gracia, fortaleza, aprendiendo de sus errores y aceptarlos como tal… allí fue cuando la volví a ver de frente y hablar con ella, supe que ella debía estar conmigo:

-Kakashi –dijo algo apresurado-…

-Hola Anko…

-Eh… ¿Cómo estás? –Me sonrió un poco apenada cuando me encontró de frente en aquel pasillo-

-Bien. Me alegra que estés de nuevo aquí… bien, sana…

Bajo la miraba un poco apenada… sabia de donde había regresado… no quiero recordar mas de aquello.

-Estas algo cambiada –le mire de arriba abajo- muy linda se podría decir –sonríe con mi ojillo arqueado y cerrado-

-Gracias… tu también has cambiado –le vi sonrojada, eso me agrado-

-¿Quieres comer hablo?

Quedo boquiabierta con aquello que le propuse.

-Si…

Ese día fue muy poco común. Anko ya no era una niña… la note tan madura, tan llena de experiencia de la vida que supe que había pasado aquella época en la que todo la hacía sonrojar… ya había cambiado mucho.

Así pasaron los días, y los meses como tal. Siempre la observaba como fue ganándose la confianza de todos allí en la aldea y como quería ser aceptada sabiendo que había cometido un error… me gustaba su manera de tratar a los estudiantes que les tocaba examinar… agresiva y poco paciente… era tan difícil de creer como había cambiado… pero cuando quise tener algo más que una simple amistad sabía que no había cambiado del todo:

Sus mejillas se sonrojaron cuando sintió mi beso… cerro sus ojos sin esfuerzo alguno y supe que le gustaba todo lo que estaba pasando. Sus labios se abrieron poco a poco cuando se dio cuenta que ya tenía mis manos contra su cabeza para acercarla más a mí…

Si. Sabía que ella aun sentía algo por mí... Desde que era una niña lo sabía y eso a pesar de la lejanía y de todo aquello aun lo sentía… ese beso fue tan sincero y lleno de emociones para ella que vi, que aunque su cuerpo allá cambiado y que su conducta fuera otra… los mismos sentimientos estaban intactos.

-Te quiero… -escuche en uno de sus gemidos-

Si. Así fue todo. Como comenzó nuestra "historia"… y ya estaba acostumbrada a ella, y a todas sus delicadezas. Muy dulce… pero ahora pienso que aquello solo fueron lindos recuerdos de una buena relación que debió terminar algún día. Esa historia tenía que ser sepultada…

-¡Kakashi!

Escuche una mujer que me llamaba y que con largos pasos se acercaba a mí. Paré.

-Te estaba buscando –rió Hina cogiendo melosamente mi brazo- ¿Dónde estabas?

-Estaba algo ocupado…

-¿Estas estresado? A ver ¿cuéntame que te pasa? –dijo algo melodramática-

-Nada… solo es el día. Muy solo –reí y luego suspire con desgana-

-Ya sé lo que te pasa –rió- necesitas entretener tu mente conmigo… y unas amigas que te quiero presentar.

-Creo que mejor me voy a la casa –era difícil decir "mi casa"-

-No, eso jamás. Vamos a divertirnos deja esa cara y vamos.

Hina era una mujer muy agradable… era divertida. Nunca se preocupaba por tener algo estable en su vida, y nunca se preocupaba que pensara los demás de ella. Siempre era el alma de la fiesta en todos los sentidos… muy hermosa, espontanea y nunca pedía nada a cambio. Nunca se preocupaba si la dejaban sola en la cama después de una noche de pasión… era una libertina y no le importaba nada.

Ese día me distraje mucho con ella. Mi mente se olvido de todo… y estaba "disfrutando del momento" y se sentía bien estar así. Ya tenía más de un mes en ese plan de convertirme en un libertino aferrado a esperar bellas mujeres cada noche… lo disfruta y me gustaba pero al amanecer sabia que todo era momentáneo… y aunque no lo podía creer sabía que estaba vacío…