Revolución en Hogwarts
Una nueva raza de magos se apodera del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Esta súper raza ha obligado a los profesores y autoridades a tomar una determinación, la creación de una nueva casa en Hogwarts para tratar con estos avanzados alumnos. Blyngorclaff ha nacido.
Una discreta sátira a eventos inusuales y personajes originales.
Capítulo 1: Blyngorclaff
-Algo no anda del todo bien –comentó Hermione ingresando al comedor guiando al grupo de alumnos de primero hacia su selección.
Sus ojos se fijaron en la nueva disposición de las mesas, el comedor parecía más estrecho o su vista la engañaba y ahora eran 5 mesas en vez de las clásicas 4. Alzó la mirada hacia el techo, en lo alto de la nueva mesa, dispuesta al medio del comedor colgaba honrosa un estandarte en tonos plata y dorado, en su centro la imagen de un delfín saltando fuera de las olas color plateado. El entrecejo de la prefecta de Gryffindor se volvió duro y serio. Algo no estaba bien.
-¿Una nueva casa? –Ron hizo la pregunta que Hermione se negaba a realizar, parado junto a su compañera con la vista pegada al nuevo estandarte. –Un delfín –aguantó la risa en una mueca –Que gay…
-Gay o no, acá hay gato encerrado –gruñó la jovencita desviando la vista hacia los muchachos de primer año que ingresaban.
Los prefectos de otras casas se detuvieron, también extrañados, sin mencionar la reacción de los alumnos de la escuela que se dispusieron en sus mesas sin poder despegar los ojos de esta mesa vacía y del estandarte que ondulaba al son de una ausente brisa.
Los profesores se instalaron en su mesa y el sombrero fue dispuesto en la banca y Mc Gonagall a su lado. Las puertas de comedor se cerraron y antes que los prefectos de las diferentes casas pudieran decir algo sobre aquella misteriosa mesa, se vieron obligados a sentarse junto al resto de sus compañeros.
Dumbledore se puso de pie y el silencio de los muchachos no se hizo esperar, los ansiosos chicos de primero admiraron la imponente presencia del anciano y lo miraban boquiabiertos. El director caminó hacia el púlpito y carraspeó para aclarar su voz.
-Han sido unas agradables vacaciones, alumnado –comenzó sonriendo a los presentes –Es un agrado tenerlos de vuelta para seguir brindándoles la educación que merecen los mejores magos, los más sabios, honorables y honrados. –hizo una pausa con cierta picardía en la mirada dirigida a la casa de las serpientes –Este año tenemos una novedad –indicó a la mesa vacía del estandarte del delfín –Me imagino que para ninguno ha pasado desapercibido esta nueva mesa dispuesta al centro del comedor… -todos los alumnos miraron a la mesa como si de entrada no la hubiesen visto –Este año, a diferencia de otros, hemos tenido una gran demanda de vacantes… Ya saben que los cupos para Hogwarts son limitados, pero ante la demanda no nos ha quedado más que aceptar la acogida que nuestra educación tiene en el mundo mágico. Es así como hemos decidido crear una nueva casa… Blyngorclaff. –el estandarte ondeó con más fuerza ante la inexistente brisa –En esta honorable casa, cuyo jefe será "" se integrarán los alumnos transferidos desde otros rincones de este mundo y los que de la selección califiquen para ella para primer año. Los alumnos previamente seleccionados no serán removidos de sus casas.
-Blyngorclaff –murmuró Luna sentada cómodamente junto al prefecto de Ravenclaw –Curioso nombre. –su voz se vio opacada cuando escuchó a la Dama Gris reclamando sobre la nueva fantasma designada a la casa recientemente creada.
A los murmullos de Luna y la Dama Gris se sumaron otros cuantos del alumnado. Antes que la situación se volviera demasiado bulliciosa, la profesora McGonagall dio comienzo a la selección. No pasó inadvertido para ninguno de los estudiantes la gran cantidad de chicos y chicas que se integraban a las filas de las casas, pero más llamó la atención las selecciones hacia Blyngorclaff.
-Muchos de intercambio este año¿no? –preguntó Hannah Abbot a su compañero Ernie McMillan.
El muchacho asintió, no muy seguro si en afirmación a la pregunta de la rubia, o si era de no poder quitarle la mirada de aprobación a una de las muchachas seleccionadas para la nueva casa. La belleza de la chica era resaltante entre el total de las chicas que jamás hubiera visto el Hufflepuff. Y luego de ella llegó otra, y otra… Si el cambio entre casas pudiese darse, sencillamente Cho Chang y Ginny Weasley pertenecían honrosamente a Blyngorclaff. Se estaba llevando lo mejor de esta peculiar selección.
Algo no muy diferente pasaban en otras casas, extrañamente, tanto chicas como chicos notaban que luego de extremadamente largas reflexiones, el sombrero seleccionador dejaba a estos personajes en la casa de los delfines. Parecía que el sombrero estaba realmente cansado, se demoraba casi 10 minutos por alumno que pertenecía a la nueva casa. Hermione suponía que se debía a una confusión temporal del seleccionador al incorporar una variable más a la selección.
-¿No está tardando demasiado? –bufó Ron impaciente, la hora de la cena se retrasaba.
-Pareciera que una escuela completa hubiera cerrado y hubiera transferido a sus alumnos –suspiró Ginny mirando a Harry, quien no podía apartar la vista de la nueva mesa. Notó como el muchacho se tocaba la cicatriz. -¿Sucede alto Harry?
Hermione y Ron se voltearon hacia su amigo tras el comentario de la pelirroja. Harry negó con la cabeza y se concentró en el resto de la selección, algo no andaba bien con la nueva casa, en especial con sus integrantes… Era extraño, su cicatriz le dolía y ardía de una manera peculiar.
-¿No parecen todas sacadas de Vogue? –preguntó Cho Chang a una de sus compañeras mirando a las chicas de la nueva casa con envidia.
-Y los chicos parecen sacados de la última serie del Warner –rió coqueta Mandy observando fijamente a la nueva casa, actitud que le ganó un codazo de una chica a su lado por descarada.
-¿Qué es el Warner? –preguntó Millicent volteándose hacia sus compañeros de casa luego de escuchar los comentarios de las ravenclaws.
-Sandeces muggle, Millicent –bufó Draco Malfoy a lo que sus secuaces asintieron sin saber a lo que asentían. –No son mejores que nosotros, te lo doy por firmado.
Las miradas de todos se detuvieron en el último seleccionado. Hufflepuff. Al menos alguno que se uniera a las viejas filas.
Hermione guió a su escuálida horda de nuevos gryffindors hacia su sala común, mientras observaba como los blyngorclaffs eran guiados por uno de los recién seleccionados de mayor edad hacia un ala del castillo que no pensaba que existiera, pasado el comedor en dirección opuesta al resto de las casas.
-Quizás recibió instrucciones previas –comentó Ron al oído de la muchacha.
-¿Conocer Hogwarts antes de integrarse? –exclamó la joven con voz fuerte logrando que todos los pequeños la miraran con atención –Insólito, Ronald.
-No le encuentro una explicación más lógica… -se alzó de hombros siguiendo el paso que la prefecta retomaba al perder de vista a los nuevos integrantes de la escuela.
Unos pasos más allá los prefectos de Ravenclaw intercambiaban la misma información y la respuesta de Weasley les parecía de lo más lógica a decir verdad. Nadie antes de ingresar podría ser prefecto, ni pensar en ello. No había cabida a más que un reconocimiento previo de los seleccionados para prefectos.
-Tengo una curiosidad enorme –comentó Mandy caminando junto a Terry. -¿No te mueres por seguirlos?
Terry sonrió cómplice.
-Déjale eso a los gryffindor –le guiñó un ojo antes de guiar a los tres nuevos integrantes, dos menos que para los leones.
Al perder de vista a los ravenclaw, fueron los slytherin quienes seguidos de sus dos nuevos integrantes caminaban hacia las mazmorras comentando los nuevos hechos. ¿Una nueva casa? Era una ofensa para la memoria de los fundadores. ¡A quién carajo se le ocurría semejante aberración! Ni pensar en cambiar las costumbres por las chifladuras de Dumbledore y el ministerio.
El silencio de las serpientes al retirarse hizo temblar a Ernie McMillan. Un slytherin en silencio y visualmente asumido no podían significar sino malas noticias. Se preguntaba internamente si alguno de ellos sabía las razones de esta modificación, pero asumía que deberían existir unas muy buenas para hacerlo. Hannah, igualmente asumida, pero no menos intrigada decidió quedarse atrás esperando que algo le diera la razón de permanecer. El único seleccionado para Hufflepuff se retiró con su compañero, mientras la prefecta de largas trenzas rubias se quedaba quieta junto a la puerta del comedor al tiempo que ésta se cerraba estrepitosamente.
No pasaron más que algunos minutos para que el tiempo le diera la razón a la hufflepuff. Retrocediendo sus pasos la prefecta de Blygorclaff reapareció junto a ella, prácticamente estrellándose con ella. Los largos cabellos azabaches de la muchacha no pasaron inadvertidos para Hannah, así como su grácil y alta figura, sus ojos brillantes de un extraño tono azuláceo no bien reconocible como tal; sin dejar de lado su poco apropiado atuendo escolar, bastante fuera de lo establecido por las normas. Pero eso, a Hannah la tenía sin cuidado.
-Disculpa –susurró la muchacha con tono suave, casi parecía gorjear como un pajarillo –No pensaba encontrarme con nadie.
Hannah enarcó una ceja. ¿Entonces a qué regresaba?
-Noto tu desconfianza, hufflepuff –la tranquilizó la chica y Hannah no pudo ocultar su sorpresa. ¿Cómo sabía lo que sentía? –Puedo notar eso y mucho más –fue la respuesta de la muchacha. –Si no lo has notado, somos diferentes… -hizo una pausa para acomodar su largo cabello de manera elegante –Los nuevos… -agregó.
-¿Diferentes? –preguntó Hannah algo ofendida –No te veo lo diferente, eres una estudiante como yo¿no?
-Hufflepuffs –suspiró la morena –Siempre tan esquivos y desconfiados… -Hannah frunció el ceño –Hemos sido seleccionados desde muchas partes distintas. Hemos sido reclutados para reforzar las filas de Hogwarts desde el alumnado… Ya sabes, lo de Voldemort.
-¡No digas su nombre, por Merlín! -exclamó la hufflepuff agarrándose a su varita con desesperación.
-No hay nada que temer, Hannah Abbot –comentó la morena dulcemente y le extendió su mano –No mientras estés entre amigos –Hannah indecisa le estrechó la blanca y suave mano –Por cierto, soy Erywen Kate Morgana Robinson –se presentó mirándola con amabilidad con sus ojos azules de misterioso destello. –Tengo 16 años, vengo de la academia Salem, soy experta en Legeremancia y Oclumancia, tengo 12 cursos de pociones avanzadas, 10 diplomados en transformaciones y 9 en encantamientos. –Hannah abría la boca un poco más en cada descripción.
-¿No fue difícil el cambio para ti? –preguntó la muchacha, pensó preguntarle si tenía de mascota una lechuza o un gato, pero le pareció una pregunta algo estúpida para quien tenía semejante curriculum sin haber salido siquiera de la escuela.
Los ojos azulinos de Erywen Kate Morgana se entristecieron y se volvieron más oscuros. Un rictus se formó en sus labios, pero su rostro no perdía la dulzura y belleza que la caracterizaban.
-No –comentó con voz suave –No tengo familia en América –concluyó –Mi único pariente vivo es mi padrino… Severus Snape.
-¿Snapy? –preguntó mirando fijamente a la chica –Puedo ver cierta semejanza de rasgos… -comentó y, realmente, fijándose bien y a pesar que la chica era tan bella como Snape poco apetecible, había un innegable parecido.
"Es más que un simple parecido" pensó Erywen Kate Morgana entristecida. Pero no era momento de revelarle a Hannah su verdadera razón de trasladarse a Inglaterra. Aunque la idea de formar parte del renovado ejército de Dumbledore era más que atractiva para su experiencia escolar, sus razones eran mucho más profundas y dolorosas, razones que ocultaba tras su sonrisa, en el más oscuro de los rincones de su mente.
-Pisssss, pissssss –el llamado de alguien en susurro a la distancia logró que Hannah despegara la vista de la chica blyngorclaff para voltearse encontrándose con la silueta de Ernie que a la distancia la llamaba.
Hannah se volteó para despedirse de Erywen Kate Morgana. El pasillo y el sitio donde antes estuvo detenida la morena de bellos ojos azules estaba completamente vacío. La hufflepuff la buscó con la mirada y aunque caminaba al encuentro de Ernie no podía evitar seguirla buscando en cada rincón. Incluso volteándose sobre su hombro para estar completamente segura de que no había sido una visión.
-¿Con quién hablabas? –preguntó el prefecto en tono de reproche. –El niño nuevo no quería irse a dormir y me tuve que aguantar toda su pataleta de niño mimado… ¿Seguro no se equivocaron y es un slytherin encubierto?
Hannah le sonrió divertida, pero aún muy intrigada.
-¿Sabías que una de las chicas nuevas es ahijada de Snape? –comentó al vuelo mientras caminaban hacia Hufflepuff. –Me encontré con ella hace unos minutos… Conversábamos hasta que llegaste.
-No la vi.
-Desapreció en cuanto tú me llamaste… -respondió pensativa. -¿Te imaginas que debe sentirse ser ahijada de Snapy?
-No peor que ser hijo de Lucius Malfoy –comentó despreocupado y Hannah lo miró sin comprender –Según Justin que vio a un muchacho clon de Malfoy en el tren, fue seleccionado para Blyngidor…
-Blyngorclaff
-Da igual –se alzó de hombros –¿Te imaginas lo que molestarán a ese pobre muchacho? Si los gryffindor no la agarran con él mañana en clases, lo harán tarde o temprano –anunció vaticinador –Dice Justin que es tan pedante como Malfoy, pero que tiene algo extraño…
-Como si ser clon de Malfoy no lo fuera…
-Tiene una marca en el cuello que oculta con una pañoleta… Dice Justin que dijo Terry que dijo… -Hannah le hizo un gesto que saltara detalles –Bueno… que es una runa oscura… De esas que borran la memoria y ocultan los secretos.
-¿Y tú qué sabes de runas? –bromeó la rubia, pero su rostro se volvió serio en un segundo –¡Te has estado viendo con Granger otra vez en la biblioteca! –exclamó molesta dándole un empujón.
-Sí, pero… pero… -se excusaba frente a la puerta de ingreso a la casa Hufflepuff. -Pero si tú sabes que ya no siento nada por ella, y sabes que soy muy feliz contigo –sonrió tierno. Hannah lo miró de reojo y el chico la abrazó por los hombros. –Celosa bruja.
-Correcta –afirmó el retrato y les permitió pasar dentro.
-¡No puedo creer que me dedicaras la contraseña! –suspiró Hannah enternecida.
Ambos ingresaron por una puertecilla hacia la sala común. Habría más días para comprobar la extrañeza de los nuevos estudiantes de Hogwarts. Y no sólo los Hufflepuff sino el resto de las antiguas casas estaban dispuestas a luchar por conseguir un poco de claridad en este misterio. Hoy fue el turno de Hufflepuff, mañana nunca se sabe.
Espero que les haya gustado. Se sale bastante de mi estilo de fics, pero era un proyecto que tenía en el tintero y me quitaba el sueño hace días. Los comentarios, ya saben, dando click al botoncito al costado inferior izquierdo de su pantalla. P
Hasta pronto!
