Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes de Resident Evil me pertenece. Todos están en manos de Capcom.
Nota de la autora: Este poema participa en el reto Poetas por un día del foro Resident Evil: Behind the horror. Es una pequeña pieza inspirada en los eventos de la película digital Vendetta. Esperen más material de este villano con nuestra pequeña heroína Rebecca Chambers, pero eso será más adelante.
Resumen: El Mercader de la Muerte gime y se estremece. De su flor de durazno no queda rastro; ni sonrisa, ni mirada. Sara; brazo y carne desprendidas. Pérdida despiadada, nunca más Sara. Nunca más su querida.
Dedicatoria especial: Para Ronald B. Knox, organizador del reto Poetas por un día del foro Resident Evil: Behind the horror.
Durazno
Glenn Arias & Sara Arias
Sara.
Ella no era una rosa o un clavel,
era un durazno a flor de piel.
En su vestido de novia,
con encajes y bordados de reina,
parecía dispuesta a ofrecerle en un roce la vida entera.
El día de la boda, Sara era un siervo silvestre,
revestida de redes de mariposa.
Ese día la ama con cada segundo, con cada respiro, con cada bala disparada y garganta cercenada por estar a su lado.
Glenn la siente entre sus manos como diosa y mortal,
eterna y divina,
deliciosa y carnal.
En sus ojos avellana es imperecedero,
y en el agitar de sus cabellos encuentra serenidad.
Eran uno y para siempre;
una luz de septiembre para su oscuridad.
Ella era una flor de durazno,
fruto anhelado,
por años venerado,
incluso después de su súbito marchitar.
Sara.
En su mirada dulzura y calma,
en su vientre las únicas colinas por las cuales ascender,
en sus manos piedad y clemencia,
en sus labios… siempre ella, siempre ella.
El ángel del Mercader,
la muerte su juego de placer,
hallaba en ella amor y sosiego;
en sus cenizas, el áspero sabor de la hiel.
Sara.
Manos de arroz,
anillo de plata,
promesa callada,
bendición calcinada, lejos, muy lejos del sol.
En su recuerdo sobreviven el vacío, la venganza y la destrucción.
Para el Mercader de la Muerte no quedó nada.
Sólo venganza.
Venganza.
Sara.
Guardiana de sus esperanzas taimadas, amante y delirio,
fantasma errante,
incauto martirio,
verdad que supura,
brazo sangrante, podrido,
recuerdo que cala y nunca sucumbe.
El Mercader de la Muerte despierta del baño de sangre;
de Sara conserva un pedazo de carne y la locura insaciable.
Glenn Arias es carbón y en su llama arde;
grita por días,
semanas,
meses.
Incluso años después, internamente,
donde nadie puede escuchar,
él aún grita.
