Seiiki no mukou no sekai

o

El mundo al otro lado del santuario

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I. Introducción y un destino caprichoso.

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—No lo olvidéis. El sello sólo resiste cien años una vez que es aplicado. Tenéis que jurar por vuestro honor, por el honor de nuestro pueblo, que no permitiréis que esa bestia regrese.

Decisión, valentía, determinación. Esos sentimientos llenaban el ambiente, la puesta del sol estaba muy cerca, trayendo la promesa de una época de paz. Pero también había tensión, incertidumbre, miedo. Todos ellos eran conscientes de que, una vez cruzaran, no podrían volver a ver a las personas del otro lado jamás.

—No podéis hacerles prometer eso, Kazama-dono —Una suave voz femenina cortó el silencio que sucedió a las palabras del Líder. Todas las miradas se posaron en la anciana mujer, que llevaba su largo cabello blanco recogido en un moño impecable y una expresión de sombría tranquilidad templando su rostro. Estaba parada en la puerta del edificio a espaldas de la gran mayoría de los presentes, el Santuario en Espiral, adonde ellos se dirigirían en breve.

—Hohoemi-sama, ¿qué queréis decir con vuestras palabras? —preguntó Kazama, sobrecogido por la imponencia de aquella dama. Sus ojos fríos y calmos se posaron en los de él, un mar azul hielo que hizo que todo su cuerpo se congelara.

—Nueve. Sólo nueve mujeres serán las que resistirán, hasta que la novena vuelva desde el otro lado el día de su cumpleaños número dieciocho. Ella... con sus acciones hará que se decidan muchas cosas, pero se cambiarán muchas otras también. Así está escrito —dictaminó la vidente.

—Entonces, dentro de novecientos años... ¿volverá? —preguntó el joven que estaba a la cabeza de la fracción que se iría en unos momentos. Cargaba a una bebé en brazos, una recién nacida, por lo que se podía deducir dado su rojiza piel, que estaba profundamente dormida. En ese momento no se veía, pero en el estómago de la pequeña de cabello como la sangre había grabado un poderoso sello. Uno que prevendría al mundo de caer en el caos una vez más.

—Novecientos años del lugar al que iréis. No es desconocido para nosotros el hecho de que el tiempo transcurre de manera distinta aquí y allí. Pero sí, novecientos años. Nueve contenedores. Recae en vosotros y en vuestras enseñanzas el destino de nuestro mundo. Sin embargo, no estaréis completamente solos —reveló enigmáticamente, casi disfrutando de la confusión y la ansiedad que reinaba sobre aquellos a quienes se le había confiado aquella misión—. Luego de mucho tiempo nacerá alguien con el poder de la videncia, como yo. Pero será una videncia distitna. Él verá las cosas que pasarían si la novena no regresa. Confío en que eso la guiará.

Nuevamente dominó el silencio. Entonces la bebé se despertó. Con una inusitada tranquilidad, miró a la vidente, sus claros ojos turquesa brillante resplandecieron en naranja ante el sol poniente. Luego contrajo el rostro y comenzó a llorar.

—El destino abre sus rutas, mis valientes. Jamás pierdan la esperanza —dijo finalmente Hohoemi. Les dedicó una sonrisa extraña, se dio la vuelta con gracia y desapareció dentro del Santuario. La hora había llegado.

Luz y oscuridad convivirán dentro de vos, hija mía —pensó la vidente, abriéndose paso a través de los corredores con el susurro de la tela de sus mangas deslizándose por el suelo de madera acompañándola—. Aunque la bestia que has de contener no tendrá mucho que ver, aún cuando lleguéis a pensar lo contrario.

End of the chapter

...

HEY, HEY, HEEEEEYY!

Me agarró bokutitis, lo siento.

¿Cómo están, mis amores amados de mi amoroso corazón... que ama?

Espero que para el ojete. Ah, no, pará, así no era.

Espero que bien :D (Ahí sí)

Seguro que van a pensar (o tal vez no, qué sabré yo, no estoy en sus cabezas) ¿qué carajo está haciendo esta loca subiendo un fic? Y yo les respondo: Ay, es que se me cantó el culo. Y todos felices. Yo escribo, ustedes leen. Una simbiosis perfecta (?). Bueno, en realidad no tengo mucho para decirles, salvo unas cuantas muchas cosas... numerosas. Ai deomeo.

Primero que nada... no voy a enumerar un carajo, siempre me pierdo o se me olvidan cosas cuando lo hago, así que nope. Medio como que no me funciona del todo correctamente el cerebro.

Les decía.

Sí, muchas cosas. No, lo importante. The very first thing on the list (ay ella la bilingüi): amo los clichés. Eso era, tenía que ver con clichés. Y ya seguramente sacaron esta historia de todos los lugares donde la estén leyendo pero ME CHUPA UN HUEVO, YO SIGO HABLANDO (escribiendo we).

Les decía (x2) que amo los clichés. Y esas historias en las que la prota siempre, siempre, siempre es o:

a) la hermana perdida del protagonista (que no sabía que la tenía y nadie nunca jamás descubre cómo carajos nació la hija de puta esa)

b) una Mary Sue (esto puede complementarse con el punto anterior. Y con el punto siguiente, ahre). Onda, la minita es siempre perfecta, 90-60-90 o qué se yo que wea, tiene el pelo re lindo, los ojos de ochocientos colores diferentes al mismo tiempo y siempre termina enamorando al protagonista (alto incesto si se usa con el punto a), al antagonista, al deuteragonista, a todo el puto mundo y nunca sabe con quién quedarse porque ella "los quiere a todos por igual". Montate una orgía y que te cojan por todos los agujeros, chabona. NO JODAS.

O c) si es un fic de Naruto, siempre, siempre, siempre es la Jinchūriki del Gato Conejo Extraterreste de Otro Planeta que Reparte Bananas por los Bosques de 987662561 colas. Uzeah, kepedo. Primero que nada, ¿no pudiste inventarte un nombre más pedorro (ahre)? Segundo, ¿de dónde mierda sale la cosa esa? Preguntas de las cuáles nunca tendremos respuestas. Charararararan *música de suspenso*

Volviendo al hilo, adoro las historias que tienen alguno de esos puntos, o todos, yo qué sé. Pero las adoro porque me causan tanta risa de lo ridículas que son que me meo encima (bueno no, alto asco eso).

A este paso la "notita" de autor va a ser más larga que el capítulo (we), así que voy cerrando. Concluyo que ustedes se estarán preguntando por qué carajo me mandé tremendo testamento sobre los clichés. Y entonces yo les respondo: porque esta historia es un cliché. Pero uno bien hecho, no se alarmen pls. O mejor sí, alármense. Nunca nada bueno sale de mi mente, así que mejor prepárense. Lo único que les voy a spoilear es que la prota NO es una Mary Sue. Y tampoco es OP (bueno, capaz que un poquito, pero no sería Naruto si ninguno es OP).

Hasta acá. Me escribí la vida ahí arriba, espero que no les haya aburrido o molestado... Mentira. Ustedes ya deben saber que, a mí, lo que la gente piensa sobre mi persona o mis escritos (siempre y cuando sea negativo, eh, no se crean que soy una autora malagradecida del orto) me chupa un reverendo huevo. Así tal cual.

Nos despedimos acá, divinuras.

Bais.