Disclaimer: I do not own the anime Naruto, nor any of the characters from it. I do not make any money from the writing of this story.
El anime Naruto, no es mío, no reclamo derechos sobre ninguno de sus personajes ni hago dinero escribiendo acerca de ellos. Todo es propiedad del Sr. Kishimoto, nada mío. Gracias.
A/N: Hola, esta es la segunda historia de la que os hablé en la otra que estoy escribiendo, que ya se que debería completar, pero esta la tenía hace días dando vueltas en el ordenador. Espero que os agrade y que me digan que tal les parece. Todos los comentarios son bienvenidos. La letra tampoco es mía es del grupo Buena Fe.
Un saludo, gracias.
Posesión sin deseo
(...)
El día que Itachi se encontró sentado en la cocina de la mansión con las manos, el rostro, el cabello y la ropa llena de sangre fue el primer día en doce años que una sonrisa de puro alivio tocó sus labios. En la casa reinaba un silencio maravilloso, en su opinión. El tic tac del reloj de la entrada marcando suavemente los segundos era todo lo que podía escuchar. Tic, tac, tic,tac... Paz.
Se encontraba en la cocina pero no recordaba haber llegado hasta ella. Ahora estaba sentado a la mesa, trazando patrones sin sentido sobre la madera con uno de sus dedos, limpiando el exceso de sangre que había goteado al parecer de su cabello al sentarse. No sabía cómo había llegado a esa posición pero le bastaba con girarse para ver el rastro que habían dejado al entrar sus zapatos donde había pisado el charco que se extendía viscoso delante de la puerta de la propia cocina hasta donde él estaba para tener una vaga idea.
Dong!!
La campanada del reloj lo sobresaltó, resonando estruendosa en el silencio de la casa. La una. Sasuke llegaría en dos horas. Dos horas. Lo esperaría. Le diría la verdad. Sasuke lo entendería todo y Sasuke lo perdonaría. 'NO!' su mente le grita que no, que Sasuke no lo va a entender. Que no! Que Sasuke no lo quiere y que no! Sasuke jamás lo va a perdonar. Porque Sasuke no sabe nada. No se acuerda de nada.
No sabe cuanto tiempo ha pasado desde que está ahí sentado pero cuando trata de moverse algo cruje. La sangre se le ha secado encima. Tiene una hora antes de que su hermano llegue. Tiene que hacerlo todo bien. Se levanta. Tiene que darse una ducha.
(...)
Se abre el telón de una obra sencilla. Una obra que se actuará por piezas, como toda buena representación. Los protagonistas empezarán la actuación desde la última a la primera vez.
Nuestros actores no han sufrido daños permanentes durante el desarrollo de la función y esta mascarada es solo parte de alguna alocada imaginación. Aún así es difícil dejar de creer que en este mundo nuestro no pasen cosas así. Cosas que suceden a diario. Temores que se viven en la cotidianidad de una casa de muñecas. Tras la fachada de la felicidad, el horror y la miseria humana hacen que sea precario nuestro vínculo con la realidad.
Ni ricos, ni pobres ; nadie se libra de la desgracia que causa el propio ser humano a sus semejantes. La desgracia que llama a todas las puertas a veces vestida de alegría, a veces mostrando su rostro gris. Porque detrás de cada puerta hay un mundo y porque en este mundo hay muchas puertas, dejemos que se abra el...
Telón
"ten
paciencia corazón
que es mejor a lo que veo
deseo
sin posesión
que posesión sin deseo"
Primer Acto: Hermanos. Sasuke.
Itachi y Sasuke son hermanos. Cualquiera que conozca a la familia Uchiha sabe que tienen dos hijos. El mayor y el menor. El "hijo" y el otro.
Todos los demás que no saben de su vinculo de sangre pueden fácilmente identificarlos como hermanos. De no ser por los cuatro años de diferencia podrían incluso pasar por gemelos. De no ser por los años y porque Sasuke se esfuerza día tras día por hacer las diferencias más obvias aún.
Mientras que Itachi lleva el pelo largo y siempre, y con esto queremos decir SIEMPRE, recogido en una prístina coleta, Sasuke lo lleva corto y espigado detrás. Mientras que Itachi solo viste con trajes a medida y proyecta una imagen de poder contenido y arrogancia, su hermano usa ropas al menos dos tallas más grandes y toda lleva parches, descoloridos y desgarrones o como lo llama su madre, estéticos ripios. La actitud de Sasuke también deja mucho que desear. Siempre hosco, sombrío y con el ceño fruncido lleva consigo un aire de rebeldía sin causa que es repugnante, también según su madre, la única que de vez en cuando se preocupa por darle una segunda mirada a veces, y desde luego solo para criticarlo, porque, en opinión del propio Sasuke, su padre solo tiene un hijo y ese, no es él.
Con estas diferencias abismales parece imposible que dos personas puedan ser llamadas "hermanos", pero aunque a Sasuke lo enfurezca y a Itachi le resulte del todo indiferente, ellos lo son.
ItachiXSasuke
Desde que Sasuke tiene memoria, Itachi siempre ha sido el faro guía de su agitada vida. Más alto, más inteligente, más atractivo, mayor, mejor. Siempre algo más que él aunque solo fuera el estúpido parecido a su padre, que él no tiene.
Cuando Sasuke era un crío, y que él recuerde, su hermano mayor era su dios particular. Aunque Itachi jamás le dedicara una mirada interesada o no se dejara besar o abrazar por él, aquello no era importante para Sasuke porque a sus ojos aquello no era mas que una muestra de lo perfecto que Itachi podía llegar a ser. Siempre tan controlado, siempre tan distante y en ocasiones deliberadamente cruel. Itachi, cuando estaba de humor dejaba que su hermano lo siguiera a todas partes como un cachorro recién nacido, y cuando se hartaba de las miradas soñadoras simplemente lo apartaba a un lado o se iba a su habitación, la que ya no compartían desde hacía tiempo, y lo dejaba a él fuera, también como a un cachorro pulgoso. Sí, en ocasiones, Itachi, se regodeaba haciendo miserable a Sasuke, según se decía en su miseria el propio Sasuke
Unos pocos años más tarde, cuando Sasuke empezó la escuela, fue desde luego la misma que atendió su hermano y sus sueños se vieron realizados, o eso creía él. Siendo el genio que era, Itachi, consiguió que al terminar su primer año lo ascendieran de nivel, de modo que su segundo año lo inició junto a los chicos tres años mayores que él. Siendo además un campeón en artes marciales y una estatua ambulante prácticamente, lo dejaron en paz desde el primer día y su rendimiento no hizo más que acrecentarse. Por eso cuando Sasuke entró en la misma escuela, sus expectativas no eran ni muy altas ni muy buenas a ojos de los demás adultos de su familia.
Cierto era que comparado con otros niños, Sasuke, era un genio, absolutamente brillante e imbatible en el campo que fuese. El problema era que a nadie se le ocurrió otra cosa que compararlo con su hermano. Su perfecto hermano mayor.
Decir que Sasuke no superó las expectativas no le sorprendió ni a él mismo. Bien porque no lo comprendiera, bien porque vivía feliz en su ignorancia, el único que no estaba decepcionado era el propio Sasuke. Su mayor ambición en la vida era ser la sombra de su hermano, lograr que ese mismo hermano mirara en su dirección con algo que no fuese indiferencia, aburrimiento o molestia. Era difícil pero él estaba dispuesto a cambiar aquello. Bueno y si de paso su familia llegaba a quererlo, pues sería un añadido, aunque en el fondo sabía que era caso perdido, ellos no lo aceptaban y fin del asunto. No es que eso lo afectara en demasía a estas alturas. Ya no.
Pero Itachi se resistía a todos sus esfuerzos, llegando al punto de ignorarlo deliberadamente durante un mes sino dejaba de tratar de "ganar su atención" según sus propias palabras. Fue el mes más horrible de su vida, pero a quién se iba a quejar? Si su hermano decidía ignorar el espacio que él ocupaba a quien le dirigía su atención? No tenía muchos amigos, no porque no quisiera, sino simplemente porque no le interesaba nadie que no fuera Itachi. Día si, y día también Itachi, Itachi, Itachi Su cantinela mental se había vuelto obsesión debajo de sus narices y él sin percatarse. Necesitaba un camino nuevo y otro foco de pensamiento. Necesitaba un anti Itachi.
SasukeXItachi
Con el paso del tiempo su vida dejó poco a poco de girar en torno a Itachi. El proceso fue tan lento que al principio ni siquiera él se dio cuenta. Fueron cosas pequeñas. Detalles a los que normalmente no le prestas mucha atención. Cambios al azar. Primero fue algo tan simple como el uniforme que llevaba día tras día. Dejó de intentar que su uniforme luciera como si llevara una plancha escondida en la cartera, y cuando nadie estaba mirando, la sacara y se planchara la ropa encima. Era un comienzo. Luego pasó de llevar la corbata anudada de manera que hiciera que su glotis tratara de unirse a su espina dorsal y optó por metérsela en el bolsillo de la camisa. A fin de cuentas el reglamento exigía que se llevara con el uniforme, nunca especificó donde debía llevarse. Más adelante y a la luz de sus progresos descubrió que era inútil tratar de que su cabello se mantuviera liso en la parte trasera. Seguramente era porque no usaba la misma cantidad de saliva de vaca que su hermano. Así que una tarde sin mas ni más entró en un centro de estética corporal(una peluquería entre nos) y le pidió a la encargada que arreglase aquel nido de pájaros que él se atrevía a llamar cabello. La pobre mujer no supo si echarse a llorar o pedirle amablemente que se largara de allí. Al final hizo lo que pudo y se felicitó por un trabajo tan bien hecho. El chico se veía realmente bien cuando acabó con él... si bien un poco levantado detrás.
Demás está decir que esa noche cuando llegó a casa no tuvo el recibimiento del siglo. Ocasionalmente solo su madre estaba a la hora que él regresaba del colegio, pero Sasuke, con esa mala suya tan característica no solo se encontró con su madre, sino también con su padre y su hermano, recién regresados ambos de un viaje de la compañía. Siendo la mujer refinada que era Mikoto, su madre, solo dejó escapar una indignada exclamación de asombro y asco medianamente disimulado ante la "apariencia de delincuente" de su hijo. Su padre sin embargo se acercó a él y le ordenó que se diese una vuelta para mostrar al completo su "cambio" como tan sarcásticamente le dio a entender. Sasuke por su parte que más avergonzado no podía sentirse, una vez más se equivocó ya que siempre, se puede sentir más vergüenza y su padre acabó demostrandoselo cuando se había dado la vuelta y el tirón en el cabello recién cortado le hizo doblar el cuello hacia atrás hasta que se le saltaron las lágrimas. Su padre nunca lo había mirado dos veces para bien o para mal, pero por primera vez Sasuke deseó que eso permaneciera así mientras Fugaku le susurraba al oído sin soltarle el pelo, las consecuencias de su "pequeño acto" según le dijo. Incapaz de levantar una mano contra su padre para defenderse sus ojos se volvieron implorantes hacia su madre que se miraba tranquilamente las nacaradas uñas. Itachi estaba fuera de dudas, ignorándolo como siempre, sus ojos no se molestaron en mirar en su dirección. Cuando de repente la presión cedió su cuerpo se inclinó desequilibrado hacia adelante. Sasuke cerrando los ojos se preparó para el impacto contra el suelo de mármol que nunca llegó. Unas manos cálidas y seguras se cerraron alrededor de su cintura y sus hombros. Sin pensarlo se apoyó con todo su peso en el cuerpo que tenía delante. Aquel olor tan suave y tranquilizador lo envolvió por un instante y Sasuke se sintió de repente como aquel que pierde algo porque lo cambia de sitio y luego no se acuerda ni siquiera de que lo perdió hasta que de repente un día lo encuentra de casualidad y se da cuenta de que a su vida le faltaba ese algo perdido para completarse. Pero el momento pasó como una brisa y supo contra quien estaba apoyado con la misma certeza que sabía que Itachi jamás se movería de su sitio para evitar que él cayera, y sin embargo allí estaba. Sin mirarlo a él, los ojos de su hermano estaban fijos en los de su padre por encima de su cabeza. Su rostro inexpresivo pero Sasuke podía sentir la tensión en su cuerpo y el frenético latir de su corazón. Sus manos cerradas firmemente en su sitio, su calidez filtrándose a través de las capas de ropas de ambos, Sasuke se sintió mareado de repente, confuso. De un empujón se apartó de Itachi y corrió escaleras arriba, sin mirar hacia atrás, sin atreverse a mirarle a los ojos.
Las siguientes noches durante una semana, su padre lo obligó a irse a la cama a las 9pm sin cenar. Le redujo la paga y tuvo que soportar por semanas después del incidente las miradas de disgusto de su madre y la fría indiferencia de su padre. En ese tiempo Itachi ni levantó una ceja al verlo pasar. Evidentemente había agotado su cuota de amabilidad por los próximos cien años para con él.
Habiendo retomado las cosas su estatus quo, Sasuke, no se sentía con ánimos de recibir una nueva reprimenda gratuita, sin embargo aquel acto de Itachi, ni mucho menos hizo flaquear su decisión de evitar parecerse a este. Así que cuando una tarde se encontró delante de una tienda de piercings y tatuajes su rebeldía se sintió tan motivada que Sasuke prácticamente ronroneaba al entrar por la puerta. Aquello le costaría caro. Si alguien se enteraba, claro está. Siendo como era, viernes se sentía más que motivado a tomar riesgos, si al final algo salía mal, tenía todo un fin de semana para reparar cualquier daño mayor que pudiera auto ocasionarse en su propia estupidez. No más ser como Itachi No más su estúpida perfección. No más nosotros. No más él. Abriendo la puerta con decisión Sasuke se sintió más ligero nada más traspasar el umbral.
TBC...
