-NUPCIAS-
CAPITULO I:
El bullicio desapareció para su gran alivió tras la puerta cuando abandonó el salón, dejando tras de sí la algarabía de todos los reunidos en aquel lugar.
Suspiró largamente aspirando la dulce fragancia de las flores que el viento estival llevaba hasta él, cerró los ojos percatándose por primera vez de lo pesado que sentía su cuerpo, ni siquiera durante las peores misiones, aquellas en las que andaba durante horas bajo el profano sol, había llegado a sentir su cuerpo como si estuviese hecho de plomo.
Dejó vagar sus recuerdos, aquellos que ansiaban con fervor aflorar y que había conseguido aplacarlos con éxito. Le resultaba tan increíble como irónica su actual situación.
Recordó como ese día al recibir la noticia un extraño nudo se había formado en su estomago ayudando a que algo más infame y lastimero comenzará a gestarse, descubriendo con malestar como esa sensación acudía de nuevo a él. Sabía que todo ese tiempo estuvo presente pero la disfrazó mostrándose incluso más frío y despiadado durante sus misiones.
Pero desde que empezará el día reconoció cuan cansado se sentía, con resignación y mostrando su orgullo se rindió de nuevo a su destino.
Dejó escapar un suspiro retenido y apretó un poco más los párpados temiendo que al abrirlos descubriera de nuevo el inminente paso del tiempo. Evocó con pesar y con una asombrosa claridad el día que fue designado por la Hokage jefe absoluto del escuadrón ANBU, tuvo la extraña impresión de que eso había sido hace tanto tiempo y sin embargo no podía serlo porque su vida no se extendía más allá de los 20 años.
Antes de que sus recuerdos afloraran con mayor imprudencia los sepultó en lo más profundo de su ser, por que temía que al ahondar en ellos apareciera su recuerdo, su rostro y su bella sonrisa, aquella que nunca más vería porque él había acabado con ella de un solo tajo, como si fuese hierba que se corta con un solo y certero golpe, el día que le comunicó su matrimonio.
¿Matrimonio?
Retuvo en sus labios esa palabra, buscando dar un significado acorde a su situación, un sinónimo que se apegará a él, a su futura esposa y a lo que esperaba fuese.
Pero lo único que acudía a su mente tras esa palabra era una unión que nace a partir del amor, el resultado de una larga convivencia rodeada de armonía y mutuo sentir. Un dejo de mal humor asomó en su rostro, valla disparates y muestras de debilidad que acudían a su mente cuando su situación le exigía entera fortaleza.
Comprendía que después de esa noche su concepto de fortaleza tendría que sufrir severos cambios; así se lo exigía su futura situación y como tal debía de adaptarse a las circunstancias, para que en el justo momento en que el destino se distrajera él sacara provecho de ese acto y se reencontrará con su libertad.
Escuchó un lejano sonido pero tan conocido por él que supo quien lo producía. Sin abrir los ojos estiró el brazo derecho, colocándolo en escuadra y esperó paciente a reunirse con su nuevo invitado.
La súbita y fuerte presión que ejerció sobre su brazo cuando aterrizó produjo que sus músculos se contrajeran en un espasmo de mínimo dolor. El animal al percibir lo que había provocado rozó su cabeza sobre la mejilla del shinobi, él comprendió que aquello era el modo de disculparse del ave por lastimarlo pero la fuerza que ejercían sus garras sobre su piel continuó.
Neji miró al halcón con un comprensivo gesto; aun conociendo el daño que le producía no disminuía la fuerza de sus patas y como gratificación por aquellas heridas el animal se volvía dócil a su lado, permitiéndole incluso que acariciará su testuz, cuando en antaño cuando el halcón apenas era una cría y el ninja comenzaba a entrenarlo solamente le había procurado incontables heridas en las yemas de sus manos y brazo.
Lo llamó por su nombre y el animal al escucharlo giró hasta quedar frente a él, poniendo a su alcance el pequeño pergamino que llevaba atado en una de sus patas. Un gesto de ironía se dibujo en sus labios, desató el pergamino y lo sopesó un tiempo entre sus dedos, imaginando lo que habría dentro.
Agitó suavemente su brazo y el ave alzó el vuelo alejándose de él solo el espacio suficiente para permitirle abrir el papiro. Sus manos por un momento lo traicionaron haciendo que la trémula hoja bailara bajo su mirada.
Cerró los ojos y retuvo por un momento sus palabras
–"Hyuga Neji, lamento no poder estar ahí este día, pero existe algo que simplemente me ha impedido acercarme a ti. Lo solías mencionar con frecuencia y finalmente el destino ha sido mi mayor impedimento. Aun así te deseo a ti y a tu futura esposa dicha y felicidad; y larga vida al clan Hyuga. Tenten Ama"-
Nunca antes lo había experimentado, ni siquiera el día que su padre falleció y desde luego tampoco se hizo presente cuando Hiashi Hyuga le informó del compromiso con su hija; pero el resuelto mensaje de su compañera por primera vez lo había hecho dudar, escuchando como cada fibra que conformaba su cuerpo lo instigaba a razonar si lo que iba a pasar era lo que quería.
Así que de esa forma se habían dado el adiós definitivo, porque en esa ocasión él no podría proporcionarle una respuesta, era un derecho al que había renunciado; y de cualquier forma ella no la esperaba. Sus últimas palabras surtían el efecto de lo rígida que solía ser.
No lo había expresado tajantemente porque en su naturaleza no estaba el ser dura, pero Neji supo en cuanto leyó su nombre completo que había marcado su distancia. Ella nunca antes había usado su apellido, cuando él le preguntó los motivos Tenten se limitó a responderle que era una tradición familiar.
-"Las mujeres de mi casa rara vez usan su apellido, prefieren esperar hasta adoptar el de su futuro marido. Es una vieja tradición pero algún día me gustaría cumplirla"- Había concluido con una soñadora mirada, puesta en un futuro lejano y quimérico.
-"Entonces algún día podrás llevar mi apellido"-
Pudo haberse lamentado de hacer ese estúpido comentario pero cuando ella giró su rostro hasta él y le obsequió una radiante sonrisa; en el fondo deseó poder llevar a cabo ese simple capricho.
Pero ese recuerdo había pasado hace mucho, cuando ambos aún eran jóvenes y el mundo no se mostraba con el rostro de la crueldad y la incertidumbre; ese día pertenecía a una época que ahora apenas podía recordar.
Se daba cuenta que los viejos engranes de su vida se habían vuelto a poner en marcha, conduciéndolo a un futuro que no deseaba.
Miró cansinamente en dirección al horizonte y respiró largamente antes de llamar al animal que retozaba sobre un árbol.
-"Haz estado tanto tiempo a mi lado que no me di cuenta del instante en que corte tu libertad. Bastaba con dejarte volar algunas horas antes de encarcelarte tras los barrotes de tu jaula, he vivido velado por mi egoísmo y tu sumisión, pero obedecerme era lo mejor que podías hacer, de lo contrario serías castigado y yo mismo te habría negado tu libertad. Pero ahora te la devuelvo.
Es mejor que veas el mundo sin estar detrás de la celda de los Hyuga"-
El animal ladeó la cabeza comprendiendo por medio de su ensombrecido rostro las palabras que le decía, emitió un sonido gutural antes de sacudir las alas.
Lo impulsó con la fuerza de su brazo y siguió su trayectoria hasta que el animal no fue más que una mota marrón en el inmenso cielo. Y mientras lo veía alejarse las memorias de la joven mujer con la que alguna vez compartió su vida aparecían ante él, pero ya no como hechos de su vida que alguna vez sintió en carne propia, ahora tan solo eran vanos retazos de una vida que no estaba seguro de haber presenciado.
Se reprochó su carencia de fuerza, la debilidad nunca había sido una característica en su calculador carácter, y él mejor que nadie sabía que mirar con insistencia el pasado nunca le proporcionaría un buen porvenir muy por el contrario era un síntoma que un líder nunca debería permitirse. Y él como último heredero del Bouke y futuro líder del clan Hyuga no estaba dispuesto a experimentar.
-"¿¡Nii-sama!?"-
Neji miró hacia atrás en dirección a la voz que lo llamaba con timidez y temor.
Le dedicó una sonrisa que en ningún momento fue de alegría y que por el contrario reflejaba los mismos sentimientos de la joven, ocasionando que bajara la mirada en un vago intento por impedir que viera sus ojos llorosos.
Aquello le pareció que era una vil treta para hacerlo sentir infeliz, se había olvidado por completo de la joven. Esa última semana todo lo que había importado era él y la forma miserable en que Hiashi había aplastado con una simple orden los cimentos que con esfuerzo había logrado erigir.
Pero hasta ese momento volvía a recordar el suave y tortuoso sonido que provenía de la habitación contigua; aquella donde sabía eran los aposentos de la futura heredera y que al ser él su protector se había tenido que asentar a escasos metros de su habitación.
Después de la cena donde todos los presentes se comportaron como cualquier otro día, Neji había vigilado de cerca de la heredera esperando el mínimo indicio de inconformidad por lo sucedido horas antes, pero incluso cuando sus rostros se juntaron al momento en que ella sirvió el té no fue capaz de desentrañar lo que éste ocultaba.
Nunca había sido muy afecto a compartir sus horas de comida al lado del Souke, y las pocas ocasiones que lo hacía se retiraba en el momento más preciso, nunca permaneciendo más tiempo del que ameritaba y sin levantarse tan pronto como terminara de probar los alimentos. Esa noche no fue diferente a las anteriores, comió y bebió, intercambio algunas palabras con Hyuga Hiashi y al cabo de algunas horas se retiró de ahí.
El dulce aroma a madera fresca inundó sus fosas nasales al momento de correr la puerta. Era un olor que siempre lo había reconfortado y que no se hallaba con facilidad.
Tal vez era a consecuencia de los cientos de árboles que se extendían a unos cuantos metros de su habitación y el fresco viento atraía como una amante la fragancia de las maderas mezcladas con resina, reteniéndola entre esas cuatro paredes hasta el momento en que él llegue y fuese la primera cosa pura que aspirará después de una larga jornada.
Asomó medio cuerpo cuando el apresurado andar de pasos reverberó por todo el pasillo atrayendo su atención. Le resultó extraño que dicha brusquedad al caminar viniera de Hinata, pues conocía del pacifico carácter de la chica, que a pesar de su condición de ninja se movía con una gracia y elegancia innata.
Sabía que cuando ella hablaba su voz sonaba como el suave murmullo del viento, firme pero con una delicadeza que fácilmente se puede confundir con incapacidad, cada uno de sus movimientos eran realizado con una perfección inconfundible, como si cada movimiento estuviera pensado con anticipación, cuando la veía sonreír alimentaba con creces el nombre que llevaba, haciendo que todo a su alrededor se cubriera de luz. Pero todo lo que veía en ese momento era su figura por detrás quedando al resguardo de su habitación, a la par que el inconfundible sonido del amargo llanto llegaba hasta sus oídos.
Mi primer Neji-Hinata, siempre me ha gustado esta pareja pero solo en fics, aún conservo las ilusiones que al final sea un Neji-Tenten jaja.
Es una idea y un fic que tenía desde hace mucho pero por cosas de creatividad no había podido continuar y ahora que casi lo he terminado espero que les guste.
-Sherrice Adjani-
