DISCLAIMER: Los personajes de esta historia son propiedad de Rick Riordan.


I.

James I

Desde que Percy volvió a la escuela se comportaba diferente. No sabría explicarlo, para ser sinceros, pero el el joven delgado de ojos verdes definitivamente había cambiado.

Flash-back

Era el primer día de clases, y cuando iba de camino a la escuela, hubo un accidente de coche a unas cuadras de donde estaba. Y si, llegué algunos minutos tras el inicio de clases.

Cuando entró al aula de inglés -interrumpiendo ruidosamente- había un chico desgarbado de pelo negro y ojos verdes de pie frente a la clase. Parecía nervioso y no dejaba de jugar con el borde de su remera. Nunca lo había visto antes.

En el almuerzo, gracias a los murmullos de los curiosos, me enteré de que aquel muchacho se llamaba Percy Jackson. Al parecer era el hijastro de Paul Boolfis -director y profesor de inglés- y había sido expulsado de todas las escuelas a las que había asistido. Aquello me produjo cierta desconfianza.

Escuchamos una explosión durante la clase de historia. Todos salieron del aula y corrieron en tropel hacia el origen del sonido. Al parecer Perseus Jackson había hecho explotar el salón de música el primer día de escuela. Comenzaba a entender la razón por la cual lo habían expulsado de tantas instituciones.

Cuando finalmente me decidí a entablar conversación con él, descubrí que en realidad Perseus no era como lo había imaginado. Prefería no ser llamado por su nombre completo, era amable y, aunque no era tímido, no se abría mucho a la conversación y parecía elegir cuidadosamente lo que decía, como si temiera revelar información importante.

Nos hicimos amigos relativamente rápido y pronto se integró al grupo. Eramos Percy, Jack, Louanne, Mary, Sean, y yo.

Un día antes de las vacaciones de verano,tuvimos una charla amena sobre lo que planeábamos hacer durante en tiempo libre.

La mayoría se quedaba en casa; Mary tenía que visitar a una tía en Florida y Percy iba a un campamento de verano con el que parecía muy entusiasmado.

Después de eso, desapareció. Nadie sabía a dónde había ido y su padrastro, al preguntarle en un ataque de valentía si sabía donde estaba su hijastro, balbuceó unas cuantas frases incoherentes y se fue murmurando entre dientes con aspecto asustado.

Volvimos a ver a Percy un año después. Ya no era el mismo; parecía mas serio, mas receloso, y a menudo tenía con la mirada perdida.

En cuanto le preguntábamos el por qué había desaparecido, su rostro palidecía y su expresión se tornaba fría y distante, pero se reponía rápidamente y cambiaba de tema, evadiendo la pregunta.

Siempre ha sido algo extraño, usaba expresiones algo diferentes, nunca respondió nada concreto en cuanto a la razón por la cual desaparecía a mitad del día y no sabíamos mucho sobre su familia, pero ya era demasiado. Si antes era extraño, ahora era aterrador. También parecía más peligroso. Hubo un momento en el que noté por accidente el tatuaje en su brazo. No me había dado cuenta hasta eso momento de que tuviera algo grabado con tinta en la piel. Me pregunté que significaba. Era algo así como algunas lineas con símbolos que no se me hacían familiares. Me quedé observando el dibujo de color negro hasta que él se dio cuenta y quitó el brazo con un movimiento brusco.

No volvió a hablar mucho a menos que le hicieras una pregunta directa, no volvió a reír como antes, nos evadía.

Pero todo empeoró cuando tuvimos la primera clase de natación del año.

Percy al principio no tenía planeado asistir. Sé que lo obligaron, y por mucho que se resistió y objetó, al final tuvo que ceder.

Todo iba bien hasta que tuvo que quitarse la camiseta. Estoy seguro de que todos contuvieron la respiración. Perecía como si hubiera sido arrojado a una chimenea, apuñalado repetidas veces, empujado por las escaleras y golpeado con un látigo al rojo vivo empuñado por un cíclope particularmente iracundo .

Las cicatrices que mostraba en su pecho y espalda no habían estado ahí antes .Tal vez algunas, pero no tantas.

No importa cuantas veces lo interrogamos -y cuando digo interrogamos hablo de aproximadamente las treinta personas que tomaban aquella clase- no soltó ni una palabra que nos pudiera dar alguna pista.

Me prometí a mi mismo una cosa, yo iba a descubrirlo.

Sean I

Si dijera que todo era como siempre, estaría mintiendo. Yo lo notaba, todos lo notaban. Pero nadie se atrevía a decir nada muy acusador. Y, ciertamente, nadie sabía tampoco que hacer.

-¡Hey!

-¿Qué hay de nuevo?- James se acercaba trotando.

-No mucho, la verdad…excepto tal vez…- James compartía mi preocupación.

Percy Jackson ya no era….él.

- Hay algo que quiero contarte. Hoy, quiero decir que, ¿recuerdas que Percy no parecía muy entusiasmado con la clase de natación, de la que por cierto, tu escapaste? Bueno, yo...creo que ya se la razón...

-Muy bien, Sherlock. Así que dime, ¿Qué le pasa?-pregunté con voz juguetona .

-Él tiene…algunas marcas- dijo dudando.

-¿A que te refieres?

-Está cubierto de cicatrices, no sé cómo pudo-

-¿Me podrías explicar de qué diablos estás hablando?-interrumpí exasperado.

- Estoy hablando, de que parece haber sido torturado por ex convictos rusos, de eso estoy hablando.

Me quedé pensando en la conversación que tuve con James. Cada vez me ponía más nervioso.

Todo era extraño. Muy extraño. Y lo que sea que estuviera ocultando Perseus Jackson era algo importante.

Pensaba en la conversación con James de camino a la clase de Historia, esperando que hubiera algún milagro que hiciera que el aula explotara repentinamente o algo. Sin embargo no me suelo caracterizar por tener tan buena suerte. Al parecer el aula seguía en perfecto estado y sin rastro alguno de una explosión. Fantástico.

De todas formas, al menos había algo positivo en todo esto, y era que en la cautivante clase de Historia, me sentaba junto a Percy.

Me senté a su lado, saludándolo con la mano. Él me devolvió el gesto sin mucho entusiasmo.

Cuando el profesor- medio calvo y algo distraído- comenzó la clase, me fije disimuladamente en mi compañero. Parecía absorto en sus pensamientos mientras observaba por la ventana abierta.

Recordando algo de lo que me había dicho James, me fijé en su antebrazo expuesto.

Mi amigo tenía razón, tenía tatuadas unas líneas que carecían de sentido para mí y una especie de horca. También estaban las iniciales SPQR. Desvié la mirada.

Mientras salíamos, le pregunté suavemente que significaban aquellas letras. Me miró como si me hubiera salido un tercer ojo y luego se fue, dejándome en la puerta con las palabras en la boca.

Cuando lo encontré por los pasillos se disculpó en voz baja por haberme dejado, pero no respondió a mi pregunta.

Cuando llegamos al gimnasio -Percy parecía bastante aliviado de que esta semana no fuera natación-todos miraban emocionados hacia la pared.

El señor Morris, que enseñaba gimnasia, estaba instalando los arneses en el muro de escalada. No escalábamos muy seguido y era divertido. Nos pidió que hiciéramos una fila frente al muro. Me giré y vi como Percy se situaba al final de la fila con expresión aburrida. Me paré a su lado, lo tomé del brazo y lo arrastré al frente, donde estaba el resto del grupo, y por la expresión de Percy al perecer no le agradaba mucho la idea.

Cuando llegó nuestro turno, dejamos que Louanne pasara primero. Lo hizo bastante bien. Cuando la chica bajó, empujamos a Percy hacia adelante, quién nos lanzó una mirada helada y algo aterradora... Dio media vuelta, dispuesto a irse, cuando alguien le gritó cobarde entre risas. Él no se inmutó y siguió caminando.

-¡Hey, Jackson! ¿Te da miedo subir?

El chico de ojos verdes se detuvo sin voltearse.

- ¡Apuesto a que lo más grande que haz logrado en tu existencia es deletrear tu nombre sin equivocarte!- oyó a alguien burlándose de su dislexia.

Percy se giró con expresión furibunda y caminó hasta el muro de escalada bajo la mirada atenta de todo el gimnasio. Escalo el muro en un tiempo record, saltó los siete metros que lo separaban del suelo, miró desafiante a los alumnos y se largó.

Todos se miraban entre sí completamente estupefactos.