Things we carry.

(Contiene spoilers de Phoenix Wright: Ace Attorney y PW:AA Trials & Tribulations)

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había presenciado una tormenta tan furiosa azotar la aldea. Incluso sus clientes del día habían decidido cancelar su visita a la mansión, por lo que la jornada había transcurrido de forma tranquila. Desde el mediodía se había encerrado en sus aposentos, argumentando un retiro espiritual necesario ante este violento fenómeno atmosférico o divino, según la creencia. Pero, lo que era en verdad cierto, es que solo quería estar a solas.

Acompañada por las cándidas y débiles luces de las velas dispersas por toda la sala, la maestra de la Aldea Kurain se sentaba frente a la entrada que llevaba a su jardín privado. Las puertas de fino papel estaban corridas hacia un lado, y la lluvia llegaba a penetrar en la habitación, humedeciendo ligeramente sus vestimentas. Pero aquello no parecía importarle.

Incluso la tormenta, en su fiero temperamento, parecía respetar la calmada disposición de la mujer. Las gotas entraban en su dominio, pero parecían perder fuerza nada más traspasar el umbral, como si no quisiesen perturbar la melancolía de su mirada.

La mujer observaba el empapado jardín, con un velo de tristeza posado en sus oscuros ojos. Pensaba en el pasado, rememorando antiguos tiempos. La última tormenta tan feroz como aquella que había presenciado había sido hace, al menos, veinticuatro años. ¿Cómo recordaba aquello? No conocía esa respuesta. Pero lo vislumbraba ahí, delante de ella: una tarde de tormenta, en esa misma habitación, días antes de que su madre les dejase a su hermana y a ella.

Mia. Madre.

Una sombra de melancolía oscureció por un momento su alma. Pese a que estaban ahí, tan vívidas en su recuerdo, tan vivas en aquella habitación, era consciente de que ya no estaban junto a ella. Estaba sola en este presente, frío y húmedo, castigado con fieros truenos que retumban en la lejanía, mientras que una pertinente oscuridad cubre la brillantez del sol.

Incluso cuando Mia se fue, el sol brillaba más. Incluso cuando su madre la abandonó frente a ella, sin saber siquiera que era ella realmente, el cielo era azul. Ahora, sin embargo...

Llevaba consigo esos recuerdos. Quería sentirse acompañada por ellos, pero no era capaz. No cargaba con el recuerdo de su vida, sino con el de su muerte. Su sufrimiento. Su abandono.

Había sido abandonada por todos ellos. Se sentía sola, desamparada en aquella tormenta. Deseaban con todas sus fuerzas que la tempestad le castigase por sus pecados, y le eximiese de esa culpa.

Tan solo una persona había logrado calmar aquella culpa. Pero esa persona ya no estaba junto a ella: le había abandonado, como todos los demás.

Y la culpa, la rabia y el enfado la corrompían por dentro; mientras su sereno y terso rostro contemplaba el lóbrego jardín.


Notas de la autora: yyyy aquí estoy otra vez, pero ahora escribiendo cosillas diferentes. Como siempre, muchas gracias por leer hasta aquí, y que todo review es bien recibido; me alegra mucho leeros y saber qué pensáis. Trataré de llevarlo al día, pero habrá días en que no pueda subirlo por razones de tiempo. De todos modos, pondré todo mi esfuerzo en ello.