Bueno esta es una historia que empece a escribir hace muchos años y queria saber que os parecia para seguir escribiendo o para empezar un nuevo proyecto. Muchas gracias espero que os guste.


Prologo

Estaba todo oscuro, lo único que iluminaba el cielo era la luna llena que brillaba con todo su esplendor. La niebla me impedía ver, mi vista alcanzaba un par de metros y el silencio que había en el bosque era espeluznante, incluso el riachuelo que había cerca era inaudible. No podía quedarme quieta, tenia que hacer algo o sino me atraparían aunque lo más probable era que me atraparan hiciera lo que hiciera. Empecé a correr sin sentido, tropecé, algo muy típico en mi y que me ocurre con mucha más frecuencia en los momentos menos oportunos, empecé a oír sus pasos detrás de mi. Eran más rápidos que yo, eso estaba claro. No tenia posibilidades de sobrevivir. A lo lejos vislumbre una luz, parecía provenir de una casa pero no estaba segura, y tampoco quería poner en peligro a ninguna otra persona. Pasaron tres cosas en un segundo, que para mi parecieron horas. La luna desapareció detrás de una enorme nube negra y el viento empezó a soplar brutalmente, deje de oír pasos siguiéndome y por ultimo en el umbral de la puerta que ahora estaba abierta la luz dibujaba la silueta de una persona, de un chico.. Era el, mi vampiro. Edward estaba allí, plantado delante de la puerta en posición de ataque con sus colmillos afilados y relucientes. Se acerco a mi corriendo y me cogió de la muñeca con la intención de meterme en la casa. Yo no quería, si teníamos que morir prefería morir a su lado.

-No por favor Edward, te mataran!- le suplicaba sin ningún sentido.-Deja que me atrapen por favor.

-Julia, hazme caso!.- rugió metiéndome en el interior de la casa.

Yo no pude hacer nada contra su fuerza, y de un empujón me encerró dentro. En pocos segundos Edward estaba rodeado por cuatro vampiros hambrientos, anhelando mi sangre. El luchaba, luchaba por mi. La rubia se le abalanzo brutalmente haciendo que se desequilibrara ligeramente, el se deshizo de ella con facilidad partiendole el cuello al tirarla contra un árbol Era muy bueno pero tres contra uno era una gran desventaja. Yo gritaba y lloraba, me sentía impotente e insignificante viendo como esos seres se llevaban a la persona que más quería en esta vida solo quedaba el consuelo de que esta vida duraría poco para mi, pero el estaba allí tumbado en el suelo con su ultimo aliento de vida en la boca viendo como esos asquerosos cazadores venían a por mi, y lo ultimo que pude ver y oír antes de que se me nublara la vista y dejara de percibir nada fueron sus ojos llorosos diciéndome que me amaba y que sentía no haber podido salvarme.