Naruto (C) Masashi Kishimoto.
El concepto de "Hibris" (o Hybris) citado aquí abajo pertenece a la Wikipedia.
Adv: Lemon. Es un fic rated M, por lo que si sigues leyendo, sabrás lo que te encontrarás: contenido sexual, situaciones para adultos.
Un día de lluvia Sakura se permite ser el ama del demonio. Y en la noche el demonio toma su venganza.
Parte I
Hibris
"Concepto griego que puede traducirse como 'desmesura' y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en sí mismo muy exagerada, especialmente cuando se ostenta poder."
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Toc, toc, toc.
Llamó con suavidad, dando tres pequeños toques a la puerta. No estaba muy segura de cómo hacer eso, pero... era su trabajo. Sanar gente. Exactamente. Ella, como médico, debía asegurarse de cuidar de la salud de las personas. Incluso cuando éstas ya habían sido dadas de alta en el hospital. Ella era una profesional a la cual le gustaba terminar correctamente su trabajo. No había ninguna razón más que esa.
"¿Segura, Haruno?"
Bufó ante sus pensamientos. A veces olvidaba que poseía una 'Sakura interior' que solía salir de su inconsciente en los momentos más inoportunos y con comentarios que parecían querer poner sal en la herida. Pero comenzar una discusión mental con su otro yo no ayudaría en nada a su estado de nerviosismo, por lo que prefirió darle la razón a su otra parte.
Estaba allí por otra razón más que su supuesta "ética profesional". Aquella razón estaba detrás de la puerta, seguramente escuchando los golpes que ella daba en el objeto e ignorándola. A ella y a la preocupación que sentía.
Sakura frunció el ceño con molestia.
TOC, TOC, TOC.
Golpeó con más fuerza. No era conocida por poseer una gran paciencia, y los años no hicieron más que acrecentar aquel defecto. Comenzó a mover insistentemente la pierna, para descargar la impotencia que amenazaba con invadirle. ¡Ella sabía que él estaba ahí y él sabía que ella sabía! La frustración estaba tornándose insoportable. Tener como fondo un cielo nublado y un ambiente húmedo que auguraban una gran tormenta tampoco ayudaba en la tarea. ¡No pensaba por ningún motivo quedarse en el pórtico de su hogar, bajo una gran lluvia, esperando a que él se digne a abrirle!
Arremangó sus mangas, con una vena latiendo en su sien. Contó mentalmente hasta diez, y tocó por tercer vez. Con suficiente fuerza para hacer chillar los goznes de la puerta pero no para romperla—aún.
Esperó con (im)paciencia y contó mentalmente de nuevo—esta vez hasta cien.
Mas del otro lado no se escuchaba nada. El silencio era lo único que parecía acompañarla.
Dio un pequeño grito histérico y una patada al suelo, y cuando iba a soltar miles de insultos destinados a él, a su descendencia y a su ascendencia, la puerta se abrió con violencia.
Revelando a un huraño, sombrío y, al parecer, recién despierto Sasuke Uchiha.
La joven contuvo la respiración.
— ¡S-Sasuke-kun!— Fue lo único que pudo decir, mirándolo de forma estúpida. Él no dijo nada en respuesta, y sólo le dio una mirada capaz de congelar el infierno. Sakura tragó con lentitud. Había sido algo muy tonto de su parte olvidar que él no era una persona con buen despertar.
Sasuke elevó una ceja, no molestándose en preguntarle qué hacía allí, sino que dejando tácita aquella pregunta con su inquisidora mirada. La joven sintió toda su furia disiparse, siendo reemplazada por la intimidación.
— Y-yo he venido a chequear tu estado de salud, Sasuke-kun. Quería asegurarme que estuvieras recuperándote b-bien.— Tartamudeó, sintiéndose patética, ¿Dónde estaba su personalidad y su dureza cuando se requería?
Él no hizo ningún gesto y entró a su casa, dejando la puerta abierta. Interpretando aquello como una invitación a entrar, Sakura lo siguió, escuchando un trueno y el sonido de la lluvia comenzar a caer. Justo a tiempo.
Dio una mirada curiosa a su alrededor. Nunca había entrado a la casa de Sasuke, siempre esperaba por él afuera, cada vez que tenían alguna misión. Luego de su desafortunada forma de despertar a su compañero, estaba segura que no querría entrar allí de nuevo en un largo tiempo, por lo que se permitió analizar el lugar minuciosamente.
Conociendo lo poderosos y ricos que habían sido los Uchihas en sus años de gloria, no era de extrañar que la casa que había heredado Sasuke fuera lujosa. Más teniendo en cuenta que él era el hijo del patriarca del clan. Tenía todo aquello que uno puede esperar de una gran familia de tradición. Muebles de fina apariencia y una arquitectura soberbia. Por supuesto, con el paso de los años y el poco cuidado que había recibido, el lugar lucía polvoriento y añejo. Mas eso no disminuía la majestuosidad. Sakura se preguntaba cómo habrá sido estar por allí en sus mejores años y se maravilló ante la idea.
— Sakura.— La potente y gruesa voz de Sasuke la apartó de sus pensamientos. Dio un respingo, avergonzada. El Uchiha le daba una mirada entre impaciente y fastidiada. Al parecer ese día estaba destinada a molestarle la existencia. Sakura suspiró, ¿Qué estaba mal con ella que parecía hacer todo mal?
Se acercó a él, con una mirada que pedía disculpas a gritos. Sasuke pareció ignorarla.
— Sasuke-kun, ¿Me permites tu brazo?— Demandó, componiendo su mejor cara de médico profesional y pasando por alto aquel leve pinchazo en su pecho ante la indiferencia de él. Si Sasuke de por sí era alguien frío y parco, un Sasuke obligado a despertarse de una manera brusca era cien veces peor. Maldijo el momento en que se le ocurrió ir a atenderlo por la mañana.
"¡Y para colmo de males no deja de llover!" La lluvia no le molestaba particularmente, pero si lo hacía el hecho de tener que ir hasta su casa luego de tan nefasta experiencia, para llegar empapada y calada hasta los huesos. O era simplemente que ese día todo parecía fastidiarla.
— ¿No sientes ninguna molestia cuando te hago esto?— Preguntó, doblando su brazo con suavidad.
— Hn.
— Respuestas claras, Sasuke-kun.
Chasqueó la lengua, fulminándola con la mirada.— No.
La joven asintió con satisfacción. Y pasó a su otro brazo, no sin antes darle una intensa mirada. Recordaba bien las heridas que Sasuke había tenido en ambos brazos y que la habían obligado a revisar su estado.
Sasuke y Naruto habían sido enviados a una misión a la aldea de la arena. Algo rutinario, debían buscar a una banda de traficantes de armas que vendían sus productos a asociaciones criminales. Habían logrado localizar al jefe, que era un jounin poderoso, pero no lo suficiente para poder con los dos. El problema allí fue que aquel jounin tenía un control sobre la arena muy parecido al de Gaara, y en cuestión de segundos y por una desafortunada distracción, tomó los brazos de Sasuke y quebró cada uno de los huesos de este. Dejandole imposibilitado.
Naruto había acabado con el líder y tomó a su malherido amigo, emprendiendo camino de forma inmediata a Konoha. Cuando Sakura vio llegar al moreno en tal estado, el pánico le invadió. Por un momento temió no ser capaz de curar las heridas que él tenía, puesto que habían pasado dos días desde que estas fueron hechas y lo único que su rubio amigo había podido hacer era vendar las extremidades de una forma bastante grotesca. A pesar de eso, gracias a su talento y a un poco de ayuda de su maestra, Sasuke había recuperado sus brazos en un lapso de dos semanas. Tiempo record considerando la gravedad de sus heridas.
En esas dos semanas, ella no se había despegado de su lado. Tenía sus razones. No solo velaba por su salud, sino que quería averiguar algo. Un asunto que le molestaba y perturbaba.
Hacía meses que Sasuke se comportaba de manera extraña alrededor de ella, principalmente evitándola. Necesitaba saber por qué. El Uchiha no era demostrativo, pero Sakura siempre pensó que su relación había mejorado mucho desde su vuelta a Konoha. Aquel comportamiento de él le intrigaba y dolía por partes iguales. Por supuesto, en ese tiempo, no había podido sonsacarle nada y lo único que había ganado fue un dolor de cabeza y noches enteras llorando de impotencia.
Le habían dado de alta unos cinco días atrás, y Sakura creyó que era lo más prudente chequear sus brazos de nuevo, sólo para asegurarse que todo seguía bien.
El estar totalmente preocupada por él y querer averiguar más de su raro comportamiento no tenían nada que ver con eso.
"¡Ja! Sigue diciéndote eso".
— ¿Te quedarás mirándolo o lo revisaras?— Cortó sus pensamientos por segunda vez en el día de forma brusca. Sakura le dio una mirada entre molesta y avergonzada, y tomó el otro brazo, dispuesta a seguir con su trabajo. Ese día no era muy bueno que se encuentren. Él se encontraba extrañamente hostil y ella extrañamente distraída.
"Pienso que idiota es más acertado". Como no, su subconsciente siempre salía cuando no se lo necesitaba.
Repitió el mismo proceso que había hecho anteriormente, recibiendo la misma contestación. Finalmente, lo revisó con chakra para asegurarse de los resultados. No había duda. Sus brazos estaban completamente sanos y recuperados.
Sakura le dio una sonrisa forzada.— ¡Estás de maravilla, Sasuke-kun! Como si no hubieses tenido nada.
Sasuke gruñó algo inentendible, yendo hacía la puerta, en una silenciosa invitación a que abandonara su casa en ese instante. La Haruno sintió aquel dolor extenderse de forma venenosa por todo su pecho, pero lo ignoró, creyendo que el mal humor y la insensibilidad del moreno sólo eran producto de su mala predisposición a las mañanas. Asintió de forma respetuosa hacía él y lo siguió.
Cuando Sasuke abrió la puerta, fue recibido por un cielo de color negro y la insistente lluvia cayendo desde este. Era casi imposible de ver unos cinco metros adelante.
— Supongo que me tendré que apurar, ¿No crees?— Dijo Sakura en un intento de chiste, que no le causaba gracia ni a él ni a ella. La idea de correr hasta su casa (que estaba del otro lado de la aldea) bajo ese temporal no le agradaba en absoluto. Tal vez podía ir hacía lo de Naruto, que estaba más cerca.
Un fuerte trueno, seguido por un rayo que cayó cerca de allí desinfló su idea. No quería caminar bajo esa lluvia.
Le dio una aterrada mirada a Sasuke, que gruñó de nuevo, cerrando con un portazo. Parecía disgustado con la idea de que ella tuviera que estar allí con él.
— Te puedes quedar hasta que pare de llover.
Sakura suspiró. Considerando el ánimo del Uchiha, no sabía si estaba más segura afuera que adentro.
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Dos horas habían pasado desde que ella llegó y ya se estaba volviendo loca.
Sasuke no hablaba, estaba en un rincón oscuro, sentado. Parecía dormido, pero luego se notaba que no lo estaba por algún movimiento brusco o por lo afilado de sus ojos. El ambiente afuera no mejoró en nada, todo lo contrarió, empeoró. Un fuerte viento se le había sumado a la lluvia torrencial, los truenos y los rayos.
En el pasado, estar encerrada en la casa de Sasuke, a solas, con él... hubiese sido la mejor de sus fantasías. En ese momento parecía una pesadilla. Considerando las semanas de tensión que cargaban ambos, que todo ese tiempo (cuando no la evitaba), Sasuke la trataba como si fuese la peste y que la angustia la invadía por no saber a qué se debía todo eso; era de esperarse que el resultado de pasar un tiempo juntos fuese lamentable.
No tenían temas de conversación, y él gruñía o contestaba un duro "hn" cuando ella quería iniciar alguno. Ya harta de esa situación, y con la incomodidad que sentía prácticamente asfixiandole, se sentó en el suelo, con la espalda en la pared y se dispuso a dormir. El sofá estaba demasiado cerca de donde estaba el Uchiha y ella prefería evitar cualquier tipo de cercanía. La posición era incomoda como el infierno, pero era mucho mejor que estar atascada en una habitación con alguien con la capacidad de conversación de un bebe prematuro.
Después de unos minutos sintió sus parpados pesarle. El sonido de la lluvia caer contra el techo y la oscuridad del lugar le instaban a entregarse al mundo de Morfeo. Sin ánimos de lucha, cerró sus ojos y dio un suave suspiro, antes de perder la consciencia.
Su estado de armonía no duro mucho hasta que sintió algo tocarle con insistencia su hombro.
O mejor dicho, a alguien.
— ¿Qu-qué sucede?— Preguntó, atontada y con voz pastosa.
Su vista era borrosa pero pudo distinguir con claridad la silueta del Uchiha. Estaba frente a ella, y cuando sus ojos fueron más detallistas de su alrededor, vio su ceño fruncido.
— Si quieres dormir, ve a mi habitación. No te tires en el suelo.— Dijo con molestia. Le ofreció una mano, para ayudarla a levantarse. Aquel gesto le sorprendió. Al parecer, su mal humor ya se había ido y volvía a ser el Sasuke "soy-un-bastardo-pero-tengo-momentos-buenos" Uchiha al que ella estaba acostumbrada y que tanto había echado de menos todo ese tiempo. Aceptó la mano que el ofrecía y se dio el impulso para levantarse.
— Si quieres que duerma contigo, dilo directamente Sasuke-kun.— Bromeó con una sonrisa, producto de su estado de ensoñación y de la alegría que le había dado saber que él dejaba su hostilidad. Mientras se iba impulsando chocó contra Sasuke, que la tomó de la cintura para que ella no se caiga.
Si bien su broma era algo inocente, la mirada que el Uchiha le dio y la forma en que la tomaba le confirmó que él no había encontrado aquello tan gracioso. Fue un segundo, menos que eso, en donde ella pudo ver la intensidad en los ojos negros como la noche. Aquella intensidad que aflojó sus piernas y le secó la boca. Estaba segura que si él no la estuviese agarrando, se hubiera caído de bruces al piso. Sintió sus neuronas retorcerse en confusión.
"¡Pero qué mierda!"
Hasta su subconsciente había quedado sorprendida.
¿A qué venía ese agarre? ¿Y esa mirada? ¿Por qué tan de repente? ¿Por qué no dejaba de enfocar su boca? ¡Qué era lo que estaba pasando! Todas esas preguntas le estaban provocando un mareo mental y decidió ordenar sus ideas.
Cuando al fin iba a abrir sus labios para exteriorizar sus dudas, él la soltó con brusquedad, como si su contacto quemara. Ella se quejó, fulminándolo con la mirada.
— ¡Así no se trata a una dama, maldición!— Si bien ella solía ser recatada y paciente en presencia de Sasuke, ese día él había colmado su paciencia. Sin mencionar el extraño episodio de hacía unos momentos.
— Hn.
— ¡Deberías dejar que alguna mujer te enseñe a comportarte Sasuke-kun!
Por alguna razón, el ambiente se tensó ante sus dichos. Sasuke se encontraba silencioso, como si evaluara las palabras que ella había pronunciado. Cuando pensó que él no volvería hablar, le respondió de forma fría:
— No hay nada que ninguna mujer pueda enseñarme.
Sakura lo miró, atenta. Sombras tapaban su rostro, confiriéndole aquel aspecto de demonio que todos decían que poseía. Que incluso, él mismo estaba orgulloso de mostrar. La vista era en sí misma aterradora y atrayente. Su aura destilaba peligro, tal y como siempre lo había hecho. Pero había algo más, algo que no estaba antes. Que no estuvo hasta el momento en que ella había mencionado compartir lecho. Un ardor distinto en sus ojos. Lo supo leer casi al acto. Era casi como un instinto natural, primitivo. La joven estaba segura que ni siquiera él reconocía qué era exactamente lo que estaba sintiendo.
Mas Sakura sí. Tenía experiencia, momentos, situaciones vividas. Reconoció instantáneamente el anhelo, el fuego que había allí.
"¡Oh!"
Al principio lo negó fervientemente, ¿Cómo era posible? Mas luego, se permitió dudar y decir ¿Por qué no?
— ¿Qué fue lo que pasó recién, Sasuke-kun?
Él apretó sus labios, hasta formar una fina línea.— Nada.
Al ver aquella reacción, algo dentro de ella hizo un gran "¡Click!".
Sasuke la deseaba. Por alguna razón, ella era el por qué detrás de esa mirada ardiente. Y se sentía jodidamente bien con eso. Al fin muchas de las preguntas que no la dejaron dormir por meses se estaban contestando. Las evasivas, la hostilidad. Detrás de ello había un motivo oscuro.
Reprimió el impulso de sonreír. Oh, él no debía saber que lo había descubierto. Seguramente estaría confundido por las sensaciones que estaba experimentando. Queriendo negarlas, odiándose a sí mismo. Sabía que era lo que él estaba haciendo.
A veces creía que la gente subestimaba la manera en que ella lo conocía. Que creían que era una tonta más, que se había fijado en él por su popularidad y su físico. Por supuesto, al principio aquello era lo que le había atraído ¡Sería la mayor de las hipócritas si lo negara! Mas luego, ella conoció al verdadero Sasuke. A aquel muchacho arrogante que podía temer a un enemigo. Al chico que se podía quedar horas mirando al horizonte con un deje sombrío en los ojos. Al guerrero que podía llegar a ser sádico, cruel, sólo porque su corazón era demasiado voluble a las emociones negativas y se dejaba influenciar con facilidad. Ella había conocido cada matiz de Sasuke. Y se había enamorado de cada una de ellas.
Sólo le faltaba una.
Le faltaba conocerlo como hombre. Como un ser humano que sentía cosas básicas y primitivas.
Y en ese momento, ella estaba viendo esa faceta del Uchiha.
Reprimida, oculta como si fuese algo horroroso. No creía que Sasuke fuese ajeno al sexo, pero parecía haberse prohibido a sí mismo la idea del sexo con ella. Y comúnmente, lo prohibido se vuelve tentador.
¡Ella era su tentación! La idea era demasiado buena para ser verdad.
Su yo adolescente jamás se hubiese imaginado que llegaría el día donde ella se sentiría más poderosa que Sasuke. Dominante. Superior. La idea la embriagaba de placer. Él lucía tan peligroso como siempre, con la apariencia de salir a matar de un momento a otro. Esa fachada, sin embargo, ya no la engañaba. Se había dado cuenta del deseo y se sabía poderosa. Su confianza aumentó y dio un paso hacía él, acercándose. Sasuke no retrocedió ni hizo movimiento alguno, aunque se lo notaba más tenso.
— He pensado que quizás... hay cosas que yo si podría enseñarte...— Suavizó su voz, tratando de poner un tono seductor pero que no llegue a ser tan obvio. La vergüenza se había ido a algún rincón olvidado de su cerebro, junto con el decoro. No le importaba. Necesitaba intentarlo. Él no respondió, más apretó su mandíbula. A Sakura se le hizo imposible evitar la sonrisa,— ¿O crees que no podrías manejarlo... Sasuke-kun?
Él permanecía estoico. Firme. Por un leve instante, el pánico invadió a la chica, pensando que tal vez se había equivocado, que no era deseo lo que veía en él, que quizás su conclusión de que ella su tentación era errónea, que Sasuke jamás la vería de otra manera. Que era una estúpida, estúpida, estú—
—hasta que vio esa mirada. Más evidente que la anterior.
Fue breve. De pocos segundos. Sin embargo, ella había sido completamente consiente. De cómo sus ojos la miraron de arriba a abajo. De como se detuvo, otra vez, por un instante en sus labios. De como los entrecerró, como preguntándose qué era lo que ella estaba pensando. Ya no había dudas.
Delante de ella ya no había un renegado, no había un hombre roto, no había un apellido, no había venganza. Había solo un hombre. Con necesidades, con debilidades.
Y ella lo había descubierto.
"Sé tu secreto. Te vi." Decía con sus propios ojos, casi desafiante. Sasuke frunció el ceño. La confianza volvió, renovada, y le impulsó a acercarse completamente a él.
— Detente.— Fue lo único que él dijo, con voz potente, oscura.
"¡Sin embargo tus ojos te traicionan, Sasuke-kun" Pensó con deleite, pues efectivamente, ya no disimulaba en esconder el ardor. Como si una vez que hubiese descubierto que era lo que pasaba, le fuese imposible reprimirse. Fue más atrevida, y pasó con lentitud su dedo por el pecho tonificado. Podía sentir los músculos tensándose, incluso a través de la ropa. Algo en ella se maravilló. Un calor húmedo se apoderó de su abdomen y tuvo el impulso de cerrar las piernas, como si quisiera retener la sensación, "Y me provocas esto con solo tocarte... no puedo creerlo". Quería ignorar su propio deseo, puesto que lo importante en esos momentos era él.
— Hay cosas... sensaciones... que yo podría darte...—Siguió ella. El sentirse superior a alguien era excitante, pero saberse superior a Sasuke era simplemente la gloria— Sólo esta noche, déjame mostrarte. Rindete... y te libraré un rato de tus fantasmas.
— Eso es imposible.
Sakura dejó de mirar embelesada el cuerpo del Uchiha, y le dedicó una sonrisa simpática, ingenua, abandonando por un momento su faceta dominante.— Veremos...
Le dio un pequeño beso a su pecho, justo donde estaba el corazón. Siguió, hasta su cuello, que era el máximo que su altura le permitía. Eran besos suaves, inocentes. No pretendían nada más que relajarlo e invitarlo a simplemente tener un poco de diversión. Parecía estar funcionando, ya que sus hombros no se veían tan rígidos como antes. Se anotó a sí misma un pequeño triunfo. Con sus pequeñas manos, fue acariciando sus brazos, notando lo trabajado de los músculos. Fantaseando con ser tomada por ellos. No podría negarse, nunca, que Sasuke era atractivo. Ella estaba derritiéndose sólo con tocar un poco de su anatomía.
"No puedes evitarlo, es lo que siempre haz deseado" Trató de justificarse. Era una verdad a medias. De niña ella había deseado pasar el día con él, almorzar juntos en el parque, darse la mano y (ya en sus más locos sueños) algún que otro beso. Cuando fue creciendo, lo único que quería era rescatarlo de su oscuridad, no dejar que se pierda a sí mismo en esa búsqueda incansable de venganza.
En el presente, ella era una mujer madura. En todo sentido.
Pasional, joven, vigorosa.
La idea de tener sexo con Sasuke jamás se había presentado ante ella hasta ese mismo momento. Y una vez que fue consiente de que quería eso con él, su cuerpo se hizo cargo de su consciencia y comenzó a actuar por instinto. Ya habría tiempo para arrepentimientos.
— Déjame liberarte, Sasuke.
No supo si fue algo en su tono o sus palabras. O si fueron sus toques. O si había besado el lugar indicado. O si sólo él ya se había cansado de fingir.
No supo qué fue, pero de un momento a otro se vio atrapada por los labios del Uchiha, su cintura entre sus brazos. Pudo sentir la desesperación. Pudo sentir la urgencia. Pudo sentir la dureza.
Le correspondió con entusiasmo, marcando un ritmo, pues él en su frenesí era algo torpe. Le tomó la cara entre sus manos y se dedicó a explorar su boca con su lengua, saboreando, invadiendo. La boca de Sasuke debería ser considerada como una maravilla. Su sabor, su forma, todo era perfecto. Y mostraba también adaptarse a la perfección a las circunstancias, ya que una vez que tomó el ritmo que ella imponía, la besó de tal manera que el calor en su vientre no hizo más que aumentar. Se apretó más a él, quien aprovechó para acorralarla contra la pared con violencia y tocar su cuerpo, con total libertad.
Aún no estaba del todo cómodo, ella podía decirlo. Había cierta inseguridad en la manera en que acariciaba su abdomen o sus piernas. Cuando estaba por llegar a alguna zona "intima" como el comienzo de sus pechos, o su ingle, apartaba la mano. Sakura consideraba eso como algo adorable. Incluso el ritmo del beso había decaído un poco, siendo más tranquilo. Tal vez esos oscuros pensamientos que habían hecho que se reprima todo ese tiempo habían vuelto. La chica se dio cuenta enseguida que debía arreglar de inmediato ese problema.
Lo apartó con suavidad, empujándolo con una mano en su pecho. Él, por supuesto, no puso resistencia, mas la miró confundido. Ambos estaban agitados y ruborizados. La joven médico le dio una pequeña sonrisa, simpática. La palma de su mano seguía apoyada en el firme pecho de él, que subía y bajaba en un movimiento hipnótico. Con sensualidad, fue acariciando de nuevo cada músculo, sintiendo como estos se tensaban de manera involuntaria. Agarró el borde de su remera y la subió, instándole a que se la saque. Sasuke no tardó en hacerlo, dejando al descubierto un torso digno de admirar. Cada curvatura perfectamente ejercitada, el brillo de una piel pálida y el leve relieve de las cicatrices de batallas secaban la boca de Sakura. Semidesnudo inspiraba tanto peligro como en el medio de una lucha a muerte.
En esos momentos ella amaba el peligro.
Su simpática sonrisa cambió a una más traviesa, cuando sus manos se acercaron a la unión de las caderas con el torso. Aquella zona del cuerpo masculino que parecía una "V" y que desembocaba en la fina linea de vellos rizados. Ella tocó con un solo dedo aquel sector de su cuerpo, rodeando el ombligo y pareció encender algo en el Uchiha, que posó sus manos en sus hombros. Seguramente dispuesto a tocarla de la misma forma que ella a él.
— No, no.— Negó la joven, casi divertida. El frunció el ceño. Sakura apartó las masculinas manos de él, quien apoyó las palmas contra la pared, a ambos lados de la cabeza de ella. Sakura podía haber reído ante su actitud. Incluso en su posición tan vulnerable, Sasuke quería seguir manteniendo algo de poder acorralándola sin salida contra la pared.— Déjame a mí.
Volvió a su tarea, una parte de ella extrañada ante la actitud pasiva que él estaba tomando.
"Es un hombre, Sakura. Hay cosas que incluso los que tiene sangre Uchiha son incapaces de resistir" . Aquel pensamiento le dio los ánimos suficientes para continuar en su labor con más energía. Comenzó a tocar su ingle por arriba de su pantalón, sintiéndose cada vez más excitada a su paso. En un momento particular, estuvo a punto de soltar un gemido de satisfacción cuando lo escuchó inhalar con fuerza, como si estuviera reprimiendo los sonidos que querían salir de su boca. Sakura ya lo tocaba sin ningún pudor, por toda la extensión de su erección, sintiendo en sus propias manos como aquel pantalón estaba apretándole más de lo que era considerado agradable.
En un rápido movimiento, ella desabrochó el cierre y bajó la prenda junto con la ropa interior de él. Lo único que Sasuke hizo ante eso fue apretar los puños y tirar su cabeza hacía abajo, con abandono. Su respiración era tan fuerte que resultaba ruidosa. La joven apretaba sus propias piernas ante la vista tan erótica que tenía frente a ella.
Sasuke estaba desnudo, y entregado a que ella le hiciera lo que quisiera. No sabía cual de los dos hechos la excitaban más. Incapaz de controlarse ella misma, tomó su masculinidad y comenzó a deslizar la suave piel. Arriba y abajo. Despacio, pero firme. Realmente, la naturaleza lo había bendecido.
Arriba, y abajo.
Firme.
Arriba, y abajo.
Rápido.
Los músculos de su abdomen se contraían y aquella respiración fuerte por poco se transformaba en jadeos. Sakura sonrió con un placer malvado. No podía ver su rostro, pero estaba segura que debía tener los ojos cerrados y la cara empapada de sudor. Incluso podía imaginarse el rubor extendiéndose por todo su rostro, ¿Cómo sería la cara de Sasuke al momento del orgasmo? Sintió sus pezones endurecerse con la imagen, y estuvo tentada a ordenarle que la mirara. Incapaz de llegar a tanto, se contentó con aumentar el ritmo de sus caricias. Tal vez no lo vería, pero podría escuchar el jadeo de placer de Sasuke Uchiha al momento de llegar al éxtasis.
— Suficiente.— Le ordenó de repente él, con voz ronca y oscura, tomando su mano. Ella jadeó por la sorpresa. Sasuke le apartó las manos de sí mismo y levantó la cabeza. Sakura mordió su labio ante la vista. Era mejor que cualquier imaginación. Tenía la cara sonrosada y perlada en sudor. Su respiración hacía un fuerte ruido, mientras intentaba regularizar el ritmo. Pero eran sus ojos los que la hacían temblar de deseo. Oscurecidos, lujuriosos. Ese hombre prometía con esa mirada llevarla a otro nivel de éxtasis. Estaba segura. Al fin... se estaba liberando.
Pero no de la manera en que Sakura quería.
Lo que quería era liberarlo, si.
Pero debía ser ella la que lo hiciera.
No él.
— Espera...— Lo detuvo, también entre jadeos. Le sorprendió la urgencia en su voz. Los puños de Sasuke se apretaron con frustración al escucharla. Sakura lo apartó con suavidad, nunca dejando sus ojos. Él la desnudaba con la mirada y la joven se dispuso a complacerlo un poco. Hacerlo creer poderoso, y luego debilitar por completo sus defensas. Eso no sólo se trataba de satisfacer un deseo sexual. Era una batalla por quien le daba más placer al otro. Batalla que ella quería ganar.
Se desnudó con rapidez, quedándose en ropa interior en unos instantes. No era una gran dificultad, tenía su blusa y su falda, se dejó puestas sus botas. Los ojos negros brillaron con placer al verla. Sakura no perdió tiempo y se quitó las únicas prendas que quedaban. Ambos estaban desnudos por completo y sus cuerpos vibraban de la expectación a lo que vendría.
Sasuke la recorrió de arriba a abajo, como si ella fuese una obra de arte digna de recordar. La joven nunca tuvo dudas de que era bonita, tal vez con algunos defectos, pero bonita. Mas aquella ardiente mirada la hacía sentir hermosa. Ella era hermosa para él y aquello la encendía más que el toque más pasional.
Sin perder más tiempo, volvió a arrinconarla contra la pared, mostrando al fin todo aquello que estaba escondiendo. Tocándola con ahínco, como si quisiera fundirse en su piel. Por unos segundos, estuvo a punto de olvidar su propósito e iba a dejarse llevar por el calor que la consumía. Estaba lista para recibirlo, la humedad de su entrepierna demostrando su ansiedad. Sasuke se acomodó para entrar en ella, hasta que Sakura se lo impidió, tomándolo por los hombros.
— ¡Mierda, Sakura!— Gruñó él, con impotencia.
La chica negó suavemente, una sonrisa divertida en sus labios.— Dije que yo te liberaría.
Una mueca de confusión cruzó el rostro masculino. El autocontrol que ella estaba mostrando era impresionante. Cuando él iba a abrir su boca de nuevo, para preguntar qué demonios quería decir con eso, ella lo silenció tomando su erección de nuevo. Sasuke apretó los puños. Parecía dispuesto a separarla, mas ella fue más rápida, repartiendo besos húmedos en toda la extensión de su piel. Mordiendo los lugares exactos. Lamiendo la base de su cuello o sus pectorales. Sus manos seguían un ritmo fuerte.
Lo estaba masturbando de una manera casi experta.
Quería romper sus defensas. Volverlo vulnerable. Hacer que se rinda.
Verlo débil.
— Joder...— . Jadeó el Uchiha, volviendo a agachar su mirada y apoyando sus manos contra la pared, para buscar soporte. Ya no luchaba contra ella, ya no disimulaba que estaba disfrutando. Sakura podría haber reído allí mismo.
Había ganado. Él se había rendido.
Aquella idea la entusiasmó, poniendo más energía en sus movimientos. Daba leves gemidos, para estimularlo. Intercalaba besos y mordidas. Los jadeos de Sasuke se hacían más irregulares, y comenzó a mover sus caderas al compás de sus manos, casi de forma inconsciente. Los movimientos volviéndose más erráticos en cuanto los segundos pasaban.
Ella dejó de besarlo y lo miró, sabiendo qué era lo que estaba a punto de pasar. Quería verlo. Quería grabarlo en su memoria. Aumentó el ritmo, y un poco la fuerza. Estaba tan cerca, su propio interior se retorcía, como si fuese ella la que estaba a punto de alcanzar el cielo.
Sasuke apretaba con fuerza sus parpados y sus labios. Sus abdominales se notaban más por la manera en que estaba tensado, al igual que sus bíceps. Su pecho subía y bajaba de manera violenta. No lo veía, pero estaba segura que los dedos de los pies de él se estaba retorciendo. Los propios movimientos de su mano se estaban volviendo erráticos.
De un momento a otro, sintió la erección de Sasuke más dura, más firme y fue allí cuando escuchó un gemido ahogado. Cuando vio como él contenía la respiración y agachaba aún más su cabeza, con completo abandono. Todo su cuerpo tenso como una cuerda. Sus manos contenían el semen que amenazaba con dispararse con violencia hacía arriba si ella no lo hubiese cubierto. El cálido liquido quedó en sus manos. Lo observó con fascinación, al mismo tiempo que daba una extasiada mirada al moreno.
Él se encontraba desarmado. Su respiración se iba regularizando, y sus músculos se relajaban de a poco. Sacó las manos de la pared y se enderezó.
— Sasuke-kun yo— No pudo terminar de hablar, porque él la interrumpió con su propia boca. Era un beso cansado, pero no por eso menos hambriento. Ella intentó alejar sus manos del cuerpo de él para no mancharle con sus propios fluidos, mas le correspondió gustosa. Aquel beso era la muda promesa de que eso no había terminado allí.
Se separaron para poder respirar con normalidad. Sakura apoyó su espalda en la pared, contenta, excitada y agotada al mismo tiempo. Le dio una sonrisa floja. Sasuke le respondió con una mirada indescifrable. De fondo, no había mayor sonido que el de la brisa que pasaba entre las hojas. Los ojos verdes se enfrentaron a los negros, risueños.
— Ya ha terminado de llover Sasuke-kun...
.
.
.
¡Madre mía! ¡No podía terminar más este capítulo! Pensaba subirlo antes como regalo de navidad pero todos sabemos que en estas fechas uno no tiene tiempo para nada xD.
¿Extraño, verdad? No he leído muchos lemons donde Sakura tome el control y me dije ¿Por qué no?, de ese pensamiento salió este Two-shot. Porque, por supuesto, tiene una segunda parte... no por nada el summary dice que "el demonio cobrará venganza" (muajajajaj). Esto sería más bien un lime. La segunda parte responderá todas las lagunas que seguramente quedaron con esta primera xD. Tampoco puedo arrojar todo mi material en un principio, a parte, este es el punto de vista de Sakura, nos falta la palabra de Sasuke :P. Y por supuesto, el lemon (?). Okey, ya di muchos spoilers.
Espero que les haya gustado! Un feliz comienzo de año para todos! Cuéntenme lo que les pareció esta primera parte en un review :)
Nos vemos en la segunda parte!
