Amor de Verano
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, AU, comedia(?) Moyashi algo Ooc
DISCLAIMER: D. Gray -man pertenece a Katsura Hoshino.
En el lluvioso y frío Londres, Allen contaba los días para tomar sus vacaciones. Llevaba casi medio año organizando el viaje con su amigo Lavi y después de muchas peleas sobre si quedarse en Inglaterra, y sus grises playas o si ir hacia el calor latinoamericano, la agencia de viajes les comentó de un paquete de promociones para visitar la Playa de Atami, en Shizuoka... Japón.
El precio, más que nada, los convenció.
Tomaron sus cosas sin saber lo que les deparaba. En Inglaterra podían esperar cervezas y fogatas a un lado del mar, en Sudamérica tendrían bebidas, comida, alcohol y bikinis, en Australia había surfistas, pero de Japón no tenían una idea clara.
-Si no te gusta, podemos ir a los baños termales - dijo Allen fastidiado de las quejas de Lavi
- ¿Y cómo se supone que voy a ligar en los baños termales? ¿no es cosa de viejos? - dijo poniendo su maleta en la banda transportadora
- Cuando compramos la oferta estabas entusiasmado - Allen lazó la suya preguntándose si soportaría todo el viaje
- Sí, pero hace dos meses veía mucho porno de asiáticas, estaba en el ambiente.
Allen se palmeo el rostro, unas chicas habían pasado mirándole extraño por un momento quiso tener un cartel que dijera "no estoy con este idiota"
Abordaron en el avión, las horas se le hacían eternas, se había cansado de mirar por la ventana las nubes, se había visto ya 3 películas y dormir no le resultaba tan fácil, Lavi misteriosamente había desaparecido hacia un buen rato, seguro estaría ligando conociéndolo, la azafata paso con el carrito de la comida ofreciéndole lo que tenían en el menú, el pollo fue lo que más le atrajo, vio la porción en la bandeja y se preguntaba si podía repetir, ya la azafata había desaparecido.
No era su primera vez viajando en avión, pero los viajes largos le enloquecían un poco, fue a dar una vuelta en el avión para estirar sus piernas, no dejaba de preguntarse cuando faltaba.
Lavi apareció horas después sentado en su asiento como si nada, le comento su pequeña aventura con una chica de la clase vip. Anunciaron que pronto estarían aterrizando y ajustaran sus cinturones, Allen miro por la ventana entusiasmado.
Llegaron al aeropuerto y desde ahí se trasladaron hacia Atami. Allen sentía que su trasero se había vuelto cuadrado, Lavi ligaba con todo lo que se movía.
En cuanto llegaron al hotel, Lavi insistió en salir a algún bar.
- ya conseguiste cuatro números, puedes parar por hoy? - dijo Allen tirado en la cama
- estás molesto porque no conseguiste ni uno? - dijo Lavi
Allen lo miró con molestia y hundió la cara en su almohada. Ese tema no era el apropiado cuando estaba cansado. En casa tenía mucha suerte con las chicas, pero no con los chicos, los cuales eran su punto focal. Esperaba que durante el viaje no tuviera que pensar en eso, pero con Lavi, el tema no era una opción, siempre estaba presente.
- con esa actitud no conseguirás nada. No puedes esperar a que las cosas lleguen, tienes que ir por ellas... o ellos - dijo Lavi en tono de orador motivacional.
- No me resulta tan fácil - dijo algo pesimista porque a veces la lengua se le trababa y decía alguna estupidez.
- Mejor descansa, hay que reponer energías, seguro te encuentras un chico japonés muy guapo- Allen se sonrojo escondiendo su rostro, no era su intención en un principio ya que solo quería conocer el país y disfrutar de unas buenas vacaciones.
- Como si eso fuera a pasar - dijo al pesimista Lavi rio.
- No te convencen los japoneses?
Allen rodó los ojos, su amigo nunca dejaría de presionarlo.
Unas horas después, Lavi lo movía para que despertara. Sentía el cuerpo como si le hubieran pasado un camión encima, su reloj interior decía que estaba madrugando.
- nos quedamos dormidos! - dijo Lavi corriendo de un lado a otro, tratando de ponerse el traje de baño y arreglar su cabello - ya pasa de medio día.
- ve tú, me quedaré a dormir - dijo Allen
De inmediato sintió como su amigo le jalaba los pantalones.
- no viajé medio mundo para dormir en un hotel.
- qué haces? - dijo Allen tratando de subirse la ropa
- te pondré el traje de baño si es preciso.
- Suelta - trato de alejar a Lavi colocando un pie en su rostro.
- Entonces vístete - Lavi abrió las cortinas dejando que la luz del sol entrara a la habitación golpeando en la cara a Allen, quien se quejó sintiendo como se le quemaban los ojos - Si no te apresuras nos perderemos el desayuno
- Desayuno? - esto atrajo la atención de Allen.
- Tenemos hasta las diez y son... las nueve y... - dijo mirando su celular Allen salió corriendo de la cama.
No podía perderse el buffet de desayuno.
Comió como si acabara de salir de huelga de hambre sin hacer distinción entre la comida occidental, que ofrecían en general, y los platos japoneses, para los turistas locales o los que buscaban la experiencia tradicional.
Lavi coqueteo con un par de chicas extranjeras en la barra de bebidas, Allen agradecía que el traje de baño tuviera elástico.
- listo para nadar? - dijo Lavi más satisfecho por sus conquistas que por la comida.
- podríamos volver a la habitación, y dormir - dijo Allen con pereza, toda la comida comenzaba a hacer su efecto.
- puede tenderte en la playa a tratar de digerir.
Lavi lo arrastró hasta la costa, puso sus toallas en la arena bajo una enorme sombrilla del hotel y después de insistir en que se pusiera el bloqueador, lo dejó tirado boca arriba, tratando de respirar y sin posibilidad de doblarse gracias al desayuno.
Se quedo allí tirado, cerro sus ojos esperando relajarse un poco con el sonido de las olas que llegaban a la orilla, había comido bien al menos pero no se había tomado el tiempo de detallar los platillos.
De repente el sonido de un silbato lo hizo despertar de golpe, se sentó viendo a los lados, escucho de nuevo el silbato y entonces pudo ver a unos metros al que parecía ser el salvavidas quien advertía a unos niños de no acercarse a una zona profunda.
Allen vio al salvavidas volver a su puesto de trabajo, algo embobado pues por alguna razón no había podido quitarle la mirada de encima.
Si hubiera podido, su cerebro hubiese guardado la escena en slow motion para captar los movimientos de aquel chico.
Para Allen, más allá de la oferta en la agencia, el empeño en ir a Japón radicaba en torno a los chicos. Jamás lo diría enfrente de Lavi, pero desde que se había decidido el destino, había explorado el porno gay japonés, el j-pop, los incontables idols e incluso a bloggers de moda, con el pretexto de investigación, claro.
Sabía que no todos eran como en las películas o los doramas, pero ese chico se acercaba terriblemente al tipo que tenía en mente.
Lo había estado mirando regañar a una mujer mayor por dejar la basura en la playa, había perseguido a un niño que trató de entrar al mar con un helado y confiscó un sí de cervezas a unos chicos que parecían menores de edad.
Allen estaba sorprendido por su dedicación y con la gracia que tenía para anejar las situaciones.
Parecía ser la perfecta definición de un joven japonés trabajador, además de que le parecía atractivo, no podía ver mucho de su cuerpo cubierto por el uniforme, pero estaba seguro de que algo de músculos debía tener, su cabello atado en una cola de caballo se veía sedoso y brillante, no podía ver mucho de su rostro por un par de gafas oscuras que llevaba puestas. Allen se puso algo nervioso al ver que el salvavidas pasaba cerca suyo, acaso había cometido alguna infracción? ¿mirar mucho al salvavidas era un delito?
A penas y lo había mirado, tan sólo había pasado de largo para comprar una bebida en la máquina expendedora. Allen casi sintió que el corazón se le aceleraba pues de cerca era muy atractivo. Tragó saliva agradeciendo no haber cometido ninguna infracción, si hablaba con él, seguro le iba a dar un infarto.
Se acomodó en una pose casual, con sus gafas, y trató de verse desinteresado para el momento en que el chico regresara.
- hey - dijo alguien tras de Allen, sin embargo, estaba demasiado decidido a hacerse el cool - hey, Moyashi.
El salvavidas se puso frente a él tratando de llamar su atención.
Mil pensamientos pasaron por su cabeza, no podía creer que era la primera vez que alguien tomaba la iniciativa con él, no podía creer que ese alguien le gustaba, mucho menos podía creer que había sido tan fácil.
- sí! - dijo Allen anticipándose a una invitación
- ¿sí, qué? - dijo el salvavidas con las manos en la cintura
- n-nada - dijo Allen avergonzado - ¿hice algo?
- ponte bloqueador, estás rojo como camarón - retomó el paso a su base.
Allen miro su brazo, su piel estaba rojiza, que vergonzoso, pensaba que se había colocado el bloqueador, pero no había sido así, vio el frasco a su lado y comenzó a echárselo como loco, lo que menos necesitaba era quemarse y comenzar a perder la piel de manera dolorosa a causa de una insolación.
Al menos el salvavidas lo había notado, lo había tenido muy de cerca, le había hablado, aunque no fuera una propuesta romántica pero su voz le había parecido atractiva, le había llamado "Moyashi" no estaba seguro de que significaba, pero pensaba que algo agradable debía ser.
Cuando se cubrió por completo con el bloqueador se sintió un poco más tranquilo, el salvavidas parecía seguir enfocado en lo suyo,
Debía ir al mar y al menos divertirse.
Se metió a nadar un rato, pero cuando regresó, el salvavidas ya no estaba, en su lugar había otro. Allen se sentó en la playa algo decepcionado, sin embargo, sabía que volvería, ese era su lugar de trabajo. Lavi le hacía señas desde su pequeño campamento.
- te pedí una bebida - dijo mostrándole una enorme copa con un montón de adornos encima.
- gracias - dijo sin dejar de mirar la torre de los salvavidas.
- veías "guardianes de la bahía"?
- no... - dijo Allen sentándose a su lado
- Alguna ve los vi, no podía olvidar el rebote de... ya sabes - dijo Lavi haciendo una seña con las manos para indicar que se refería a los senos.
Allen lo miró extrañado.
- No era una serie particularmente interesante, pero el aspecto de las chicas atrapaba - dijo Lavi - y creo que eso te ocurrió hoy.
Allen bebió de la copa gigante.
- tu salvavidas fue por algo de comer, no entres en pánico.
- No sé de qué hablas - trato de fingir demencia y Lavi rio.
- Te pude ver muy bien, no le quitabas la mirada de encima - dijo con una sonrisa burlona, Allen desvió la mirada - ¡No quieres que te ayude?
-No! - dijo alarmado pues las tácticas de conquista que usaba Lavi era demasiado osadas para él.
- entonces lo harás por tu cuenta? - dijo codeándolo
- no - sabía perfectamente que ni con la ayuda de Jesucristo podría llevar un coqueteo a cabo.
El chico se veía tan profesional, tan determinado, serio y concentrado que le daba vergüenza hablarle, después de todo él no estaba gozando del sol por gusto.
- pero te gusta - dijo Lavi haciendo sonar su popote
- pero da igual - dijo Allen suspirando -vine a relajarme.
Lavi se encogió de hombros, decidió no insistir - Te quemaste un poco - dijo señalando los hombros de Allen que se habían puesto rojos.
- Se me había olvidado el bloqueador - admitió Allen tocándose un poco sintiendo un poco de ardor en la zona - Quizás no deba meterme tanto al mar por hoy - suspiro.
- Podemos hacer otras cosas - dijo Lavi. - Quieres que te entierre en la arena?
- sí - dijo Allen sin pensarlo mucho.
Mientras Lavi cavaba como niño pequeño, Allen pensaba que pronto estaría tan enterrado como su vida amorosa. No solía ser pesimista, pero la última persona que le había pedido una cita había sido un tipo de más de 40.
Kanda miró lo que ocurría desde su torre, Allen al menos se había colocado de tal manera que desde su tumba playera pudiese mirar al salvavidas.
Lavi comenzó a cubrirlo con ayuda de una pala, de cierta manera estaba emocionado por enterrar a Allen en la arena.
Allen cerro sus ojos evitando mirar al salvavidas, pues no quería verse muy sospechoso.
- Estas bien así? - pregunto Lavi riendo mientras colocaba un par de conchas sobre su "obra de arte" Allen noto que Lavi había hecho dos protuberancias donde debía estar su pecho, un par de senos del tamaño de melones.
-Lavi!
- Que? solo soy creativo, no te quedan mal - Lavi busco su teléfono para tomar una foto y Allen buscaba manera de salir de la arena.
- Lavi! - reclamó Allen tratando de moverse
- espera, aún no termino - dijo Lavi riendo mientras trataba de hacer una cola de sirena encima, al final, tomó una de las flores que adornaban las bebidas y se la puso en la oreja.
Allen sacudió la cabeza hasta que se la quitó.
- qué malo Allen.
- ya no quiero, sácame - dijo Allen tratando de evitar que la flor volviera a su cabeza
- no, sal tú mismo - dijo levantándose y sacudiéndose la arena - o puedes pedirle ayuda al salvavidas - dijo riendo y dirigiéndose hacia unas turistas que estaban en el bar.
Una sombra se hizo sobre su rostro, Allen alzo la mirada, era el salvavidas y la expresión en su rostro no se veía muy amigable.
- ¿No le parece una sirena muy bonita? - dijo Lavi algo orgulloso de su creación. El japonés entrecerró sus ojos. Allen trago saliva algo le indicaba que no le parecía una "sirena hermosa"
- No puedes enterrar a la gente
El salvavidas los miraba esperando que Lavi lo desenterrara de inmediato
- ¿por qué no?
- han ocurrido accidentes, sácalo.
- emmm, ¿podrías ayudarme? - dijo Lavi sonriendo.
Allen ya estaba rojo y esta vez no era por el sol.
El salvavidas levantó una ceja, suspiró y se agachó con Lavi y comenzó a cavar.
Allen estaba nervioso, casi sentía que se le paraba el corazón cuando el salvavidas dio con su brazo y lo toco, la arena le fue removida por completo.
Allen algo apenado agradeció al salvavidas.
- Gr-gracias.
-Solo los idiotas se dejan enterrar en la arena - aquello le cayó como un rayo.
Gracias a Lavi, acababa de dar la peor impresión. Abrió la boca para disculparse, pero la mirada del salvavidas estaba clavada en sus ojos como oprimiéndolo para no decir nada. Se dio la vuelta y caminó a su estación.
- me pregunto qué clase de accidentes han ocurrido por enterrar a alguien - dijo Lavi sonriendo - los japoneses son muy estrictos - dijo probándose las conchas en el pecho Allen estaba avergonzado, miró a la torre y el salvavidas ya estaba concentrado en otra cosa. Le decepcionaban las dos oportunidades que había tenido para hablarle, el chico sólo se había acercado porque estaba haciendo mal algo - ¿por qué no dijiste nada? - dijo Lavi desesperado porque su amigo no aprovechaba las oportunidades.
- ¿Que esperabas que le dijera? me dijo que soy un idiota - le lanzo el bote de bloqueador que tenía a la mano, Lavi lo esquivo mientras le pedía a Allen que se calmara.
- Al menos te hablo.
- ¡Lavi!
- Si siguieras mis consejos lograrías salir con el -Allen lo miro dudoso.
- Quizás no soy su tipo - Allen comenzaba a buscar excusas pues no quería recurrir a las tácticas de Lavi.
- claro, porque eres el tipo de los señores de 50 años - dijo Lavi riendo mientras recordaba el bochorno de aquella noche. Allen lo miró indignado. Cada vez que salían a un bar, Lavi contaba la historia. Allen tomó sus sandalias y se las lanzó atinando por poco.
- ¡Oye! - te dije que olvidáramos eso! ¡Desde que cuentas esa historia los chicos me evitan! - dijo Allen lanzando puños de arena. Un silbato sonó y el salvavidas le hizo señas de que acabara con su violencia. Lavi sonrió.
- ese chico te tiene bien vigilado - dijo sacudiéndose la arena - te propongo algo - dijo emocionado - si logras salir con el salvavidas, juro no volveré a contar la historia del viejo que trató de pagarte por sexo.
Las mejillas de Allen se coloraron apenado.
- Esta bien! ¡pero ya deja de hablar de eso!
- Lo prometo - Allen suspiro - Hasta que cumplas con tu palabra.
Allen tuvo que respirar hondo, sentía que acaba de hacer un trato con el demonio. Lavi se lo quedo mirando, señalando con la mirada en dirección al salvavidas.
- No ahora - rogo, pensó que ya había hecho suficiente en las pocas horas llamando la atención del salvavidas.
El sol comenzaba a bajar. Una de las chicas que había conseguido el número de Lavi le llamó para invitarlo a un club cerca de ahí. El pelirrojo aceptó de inmediato lanzándole una mirada a su amigo.
Allen se negó a ir con toda su alma mientras miraba como el salvavidas tomaba sus cosas y se alejaba de la playa.
- ya terminó de trabajar - dijo Lavi levantando las cejas
Allen puso los ojos en blanco y tomó un puño de arena para vaciárselo a Lavi dentro del traje de baño.
Después de sacudirse, le insistió en ir a bailar, aunque confesó que en realidad no recordaba quién era la chica de la llamada.
Allen se vio arrastrado al club, se acercó a la barra esperando que el alcohol despejara su mente y le hiciera olvidar los malos ratos del día.
- jo! tampoco es para que tengas esa cara tan larga toda la noche.
- No has sido tu quien ha tenido un pésimo día - se tomó el trago de golpe sintiendo como le ardía la garganta y tosiendo u poco.
Para Lavi, Allen era muy inocente y puro, incluso le parecía adorable cuando trataba de actuar como un chico rudo.
- Puede terminar bien - dijo el chico levantando la mano para hacerle señas a la chica del teléfono, la había reconocido en cuanto entraron al lugar.
- ¿volviendo al hotel? - dijo Allen pidiendo otra ronda de lo que fuera.
- hay muchos chicos aquí, no es un bar gay, pero te aseguro que las oportunidades no faltan - dijo Lavi señalando a un grupo que claramente estaba buscando hombres
Allen hizo una seña como si espantara moscas y se concentró en su bebida
- recuerda la apuesta - le guiñó un ojo y se fue a bailar
Allen suspiró cansinamente y pidió otra ronda, no le agradaba mucho la idea de involucrarse con alguien en un bar y ser cosa de una noche, era algo más sentimental, idealizaba una bonita historia de amor como la de los doramas, pero no le había resultado tan fácil hallar a su príncipe azul.
Vio a la Lavi en medio de la pista bailando con dos chicas a la vez, maldito suertudo, quizás no estuviera sufriendo tanto si su preferencia no fuera otra.
NOTAS: NUEVO FIC! salvaje aparece, que les ha parecido? ya que por acá estamos en verano(?) actualizaciones seran semanales ;)
