"En algun momento de la vida, todos compartimos los mismos sueños... pero les dejamos atras por nuevos ideales que consideramos mejores ante el mundo"
Chapter I
En aquella apoca enseñaba en la academia Seio. Como maestro que era, me mentenia al margen de cualquier mal entendido por parte de las jovenes, que para mi suerte, seguian mis pasos cual admiradoras.
Hasta ese dia, la fantasia escolar de acostarme con una maestra, había quedado ya muy atras, en los recuerdos de mis dias de estudiante. Jamás tome en serio las propociciones de ciertas muchachas. Ser maestro era algo que habia escogido por vocacion, por amor a la juventud y los animos de enseñarles. Si bien impartia las clases de musica e ingles, en mas de una ocacion debi cuidar a los alumnos del 1-C.
Ahi le conoci. Amu Hinamori, la joven un tanto callada del 1-C, hermosa, delicada, un ejemplo de jovencita. Desde que le vi por primera ves, comence a desearla. Mi matrimonio con Ame estaba muerto. Ella me engañaba con uno y otro tipo, y yo, no tenia cabeza para alguna aventura. Pero ella llegó a mi vida. Le observaba a la distancia, evadiendo la mirada cuando esta parecía verme. Era mi alumna, la muchacha que cantaba con tan bella voz, aquella que me trataba con respeto y no formaba parte de mis admiradoras. Creo que en el fondo deseaba que ella me siguiera.
Aquel dia de verano... ¿como olvidarlo? Aquel dia me deje llevar por el deseo, por el amor que en ese entonces no sabia existía en mi.
La hora del almuerzo había comenzado, y me paseaba como de costumbre observando a los alumnos en sus grupos, secretamente buscando a Amu. Pocos minutos después me entere de que se había lastimado un tobillo, por lo que fue a la enfermería. Aquel deseo de verle se volvía una tortura para mi. Pero le vi ahí, durmiendo en una solitaria camilla, sin nadie vigilando. Su hermoso cuerpo, se hacia notar bajo las ropas de gimnasia. Aquellos pequeños senos, esa estrecha cintura, esas caderas que ocultaban su intimidad. Observe bajo la falda blanca, para solo calentarme mas. Sentía como se endurecía mi miembro con solo verle.
Era un maldito pero bien justificado deseo. Una preciosa mujer... tan hermosa, con curvas tan bien hechas.
No se en que momento termine por perder la cordura. Cerré las cortinas, tratando de ocultar mi crimen, y me acerque a su ser. Toque con cuidado sus muslos, subiendo lentamente. El olor de su cuerpo me volvía aun mas desquiciado, no lograría detenerme. Acaricie con cuidado sus caderas, y comencé a besar su cuello, provocando deliciosos gemidos de su rosada boca. Entonces la bese, devorando con ahincó el delicioso néctar de sus labios.
Ella gimió ya despierta, y yo procedí a tocar su intimidad.
-Se-sensei... -Gimió-.
Con una mano en su húmeda abertura y sus gemidos exitandome aun mas, me anime a levantar su pollera y lamer sus pechos, mas suaves y deliciosos que en mis ardientes sueños. Y ella gemía, dios! como gemía! subí a la camilla para poder tocarle mejor, con la obvia intención de hacerla mía. En mi corta carrera, jamas había conocido a una chiquilla que me lograse calentar, y ella lo lograba con solo mirarme. Maldiciendo internamente, urge aun mas en su humedad, casi recogiendo gritos de su hermosa boca.
-Shh!... -Susurre un tanto asustado, si alguien me veía en tal acto, de seguro y a la policía me delataban-.
Cubrí sus labios con los míos, así le mantendría callada mientras se lo metía. Y dios! eso era lo que mas deseaba!. Sin perder mas tiempo, libere mi duro miembro del pantalón y me acomode entre sus piernas, aun sin dejar su boca. Debía hacerlo, sentía que moriría si no. Hice a un lado sus bragas y luego de masajear sus pechos, acomode mi miembro en su entrada. A pesar de que ella trato de advertirme, yo solo le besaba mas y mas, jugueteando con su lengua, impidiendo se escuchará mas allá de esas cortinas. Y entre casi enseguida, no fue hasta que mi miembro entro por completo, que me percate... Amu era virgen.
Me aleje un momento para ver gruesas lagrimas caer por sus mejillas, y llenarme de culpa. Jamas me había acostado con una virgen, era mi primera ves con una, y solo sabia que le había dolido, y mucho. Solo una cosa se me ocurrió de pronto... continuar.
-Lo siento... -Le susurre y bese su frente-.
Casi enseguida comencé a moverme. Ella ahogo sus gritos todo el tiempo, pero ya nada podía hacer a no ser terminar. La sostuve con fuerza e hice que se sentara conmigo, casi sin dejar de envestiría. Nos besamos mientras entraba y salia de su vientre, una y otra ves, conteniendo mi fuerza para no volver a lastimarle. Pero sus paredes comenzaban a apretarme, pidiendo mas. La recosté nuevamente, y ya sin camisa ni pantalones, volví a penetrarla. Sintiendo como su calor aumentaba, a cada envestida, con cada rosé.
Perdí cualquier control cuando esta me beso con suavidad, pidiéndome en un corto jadeo "mas". Sostuve sus piernas y entre con mas y mas fuerza, disfrutando su estrecha intimidad, tan caliente y húmeda, tan mía. Un ultimo grito ahogado, y su vientre se hallaba lleno con mi esencia.
Permanecí eso de un minuto sobre ella, abrazándola, besando su perlada frente, sintiendo que el mundo ya no existía Pero... yo aun deseaba mas. Le mire un momento, su rostro le delataba aun excitada.
-Ven...
La acomode boca abajo, alzando su hermosas caderas y acaricie aun mas su intimidad. Termine de quitar sus ropas, y ella tan solo ahogaba sus gemidos. Cuando mi miembro se hallaba nuevamente duro, lo acomode en su deliciosos ano, listo para hacerla mía por completo.
-¡No, no!... -Se quejo-.
Pero ya era tarde, los introduje con cierta dificultad, consiguiendo estremecer su cuerpo, y algunas lagrimas de sus ojos que a duras penas lograban mirarme. Con toda mi virilidad en su ano, comencé a envestirle, una y otra ves, disfrutando su estrecho cuerpo. La cordura no se presentaba, y yo continué con mi pervertido acto.
Solo el sonido de la puerta de la enfermería, calmo en parte mi calentura. Me detuve un segundo, abrazando el pequeño cuerpo de Amu, mientras oíamos a Mikami-san buscando no se que cosa. La emoción de ser descubiertos me encendió mas, y con algunas profundas embestidas, Amu se estremeció de placer. Escondió entonces su rostro en la almohada, y en mis pensamientos la travesura se hizo presente. Una y otra, y otra envestida.
Cuando Mikami-san se marcho, la levante y acaricie sus senos mientras lamia su cuello, aun dentro de su ano. Y ella gemía, dios! no existe nada mas excitante que su voz en un gemido!.
Tras una eternidad soportando el calor, aferre sus caderas contra mi miembro, dejando salir toda mi esencia. Todo el ano de Amu lleno de mi. Todo su ser mio.
Nos abrazamos sobre esa camilla, un largo, largo tiempo. Su hermoso cuerpo era mio, sus labios, sus ojos solo me veían a mi. Después de ese maravilloso día, Amu se volvió mi obsesión, la única que llenaba mi mente...
N/A: espero que les agrade este pequeño primer capitulo (°u°), luego se pone mejor...
Bye-ne!
