A/N: Holi! Inicio con esta nueva historia que espero les agrade. Se sitúa exactamente después del ultimo episodio de la temporada 6 :3.

Se que más adelante a la pequeña la llaman "Christine", pero había comenzado este fic mucho antes de saberlo bien y por eso se llama "Nadia"

Disclaimer: La serie "Bones" y todos sus personajes le pertenecen a FOX. Lo único mio es la historia y los OCs

-Nadia's POV-

Esta historia comienza con un secreto.

Toda mi vida había querido saber la verdad, pero nadie me la quería decir. Quería saber quien era mi papá, estar con él, sentir que mi familia estaba completa.

Siempre que tocaba el tema, mi mamá me decía que era mejor que eso se quedara como lo que era: un secreto. Me decía que lo hacía por mi, por el riesgo que eso implicaba.

Si a alguien beneficiaba que fuera un secreto, definitivamente no era a mi.

Mi madre es la antropologa forense Temperance Brennan, del Instituto Jeffersonian. Es definitiva la mejor del instituto. Si había alguien que lo sabía todo, seguramente era ella.

La mayor parte de mi vida ha transcurrido entre laboratorios y cadáveres de asesinados. Para mi, es común ir y encontrar los huesos de un mutilado en la plancha de análisis.

Me encanta estar ahí. Es divertido hacerle bromas a todos, pero más a la doctora Camille Saroyan. Ella es la jefa de mi mamá, y mis travesuras le han traído algunos problemas.

Mi cómplice es Angela Montenegro. Es la mejor amiga de mi mamá y mía. Siempre me cubre y cuando era más pequeña me dejaba esconderme en los compartimientos del laboratorio.

Entre todos, la persona más divertida es Seeley Booth. Él es el agente especial de la unidad de homicidios del FBI, que trabaja con mi madre en la investigación de los mismos. Es muy especial para mi y en especial para mi mamá. Creo que eso es muy obvio. Es él quien ha ocupado el lugar de mi papá todo el tiempo. Siempre se preocupa por mi, me cuida y me protege. A veces demasiado.

Cuando era más pequeña, le asustaba que pasara tanto tiempo entre muertos. Pero, después de un tiempo, se dio cuenta de que era igual a mi mamá y ya no se preocupo tanto. O eso creo.

Bueno, lo veo muy seguido. Diario, de hecho.

También en el Jeffersonian esta Jack Hodgins, un hombre todo tonto que "trabaja" haciendo torpes experimentos, que siempre salen mal o terminan lastimando a alguien.

El que más me gusto fue el del pavo congelado. Por eso, el Jeffersonian compró vidrios doble reforzados.

Casi olvido mencionar al doctor Lance Sweets. Es un psicólogo, que siempre tiene una terapia con Booth y mamá o conmigo. No entiendo el porque.

En el Jeffersonian ocurrió algo que no querían contar. Me imagino que fue grave, porque a pesar de que no me cuidan tanto, si están al pendiente un poco más de lo normal.

Aunque bueno, muy hermosa y anormal vida no deseaba cambiarla por nada.

Pero todo empezó a ponerse más extraño de lo normal el día que cumplí 15 años.

Fuimos todos a mi restaurante favorito. Incluso iban Daisy Wick, Jared y Parker Booth, Michelle Welton y mi mejor amigo, Michael Hodgins. También fueron mía amigas: Jaqueline Ranol y Durance L´clerck.

Todavía recuerdo la primera vez que me acompañaron al Jeffersonian. Se pusieron pálidas, ya que justo cuando llegamos, venían entrando con un cadáver. Yo solo pude reírme de sus caras.

Ese día estábamos en el mejor restaurante. Como mi mamá no es de las personas que cocinan, soy experta en eso.

Todos estaban a mi alrededor. Me encontraba en el centro y frente a mi un pastel que decía: "Happy Birthday Nadia"

-¡Felicidades nena!- me dijo Angela.

-¡Wow! Que rápido pasan los años...- dijo Hodgins.

-Parece que fue ayer cuando entró al laboratorio y confundió la pruebas. ¿Verdad, Cam?- recordó Jared.

Ella solo pudo reír.

-Felicidades, hermanita- dijo Parker. Aunque no es biológicamente mi hermano, por alguna razón siempre me dice así. Es 8 años mayor que yo. Me abrazó tan fuerte, que me sacó el aire.

-Si, gracias- dije yo con poco aliento.

-Parker, no la vayas a ahogar- dijo Booth.

El solo río y me soltó.

-Sopla las velas- dijo Jaqueline con entusiasmo.

-Pero antes pide un deseo- dijo Durance.

Cerré los ojos, arrugué la nariz y luego sople. Todos aplaudieron y celebraron felices.

-Ahora, ¿quién lo corta?- pregunté.

Entonces apareció Tony, un italiano dueño del restaurante.

-Felicitazioni, Nadia- dijo en su extraño acento.

-Grazie- dije, riéndome.

-Bueno... ¡Hora de los regalos!- exclamó Angela -¡Abre el mio primero!

Lo tome y rasgué el papel. Era un juego de arte.

-¡Gracias!

Poco a poco fui abriendo los demás: dinero, un cupón para pizzas gratis, un microscopio, un ipod y un collar para poner una foto. Agradecí a todos con una sonrisa.

-¡A comer!- exclamó Parker.

Se repartió el pastel. Todos comíamos y contábamos cosas chistosas.

De repente sonó mi celular.

-¿Bueno?- dije casualmente al responder.

Nadie contestó.

-¿Bueno?- repetí, insistente.

Seguían sin contestar. Revise el verificador: era un número desconocido.

-¿Quién habla?

Todos se habían quedado en silencio. Los adultos, más mi mamá y Booth, estaban muy nerviosos por alguna razón.

Booth me pidió el celular y dijo:

-¿Quién es?- es un tono un poco rudo.

De repente se quedo callado y segundos después colgó.

-¿Quién era?- pregunté, mientras me devolvía el teléfono.

-No contestaron- respondió él.

Yo hice como que le creía.

Cuando incline la cabeza, los observe sin que se dieran cuenta. Booth se veía muy nervioso mientras le decía algo a mi mamá, quien permanecía muy seria.

Booth y Parker nos acompañaron a casa después.

-Adiós- me despedí cuando baje de la camioneta, muy feliz.

Los vi alejarse.

Mientras íbamos subiendo al departamento, le pregunté a mamá:

-Oye, ¿qué sucede?- trate de que mi tono sonara casual.

-Nada- me respondió -. Tú tranquila, yo nerviosa- y me abrazó.

Llegamos a la entrada y mi mamá la abrió. En cuanto encendí la luz nos quedamos impactadas: todo el lugar estaba hecho un desastre. Habían cosas rotas por todos lados, fotos rasgadas, y en la pared habían pintado: "Me las cobrare de una u otra forma."

Mamá corrió a llamarle a Booth. Me sorprendió mucho su reacción.

-Recoge tus cosas- me dijo mientras se dirigía al teléfono -. No volvemos aquí.

Asentí y corrí a mi cuarto. Todas mis cosas o estaban tiradas o rotas.

Junte todas las cosas completas que me quedaban, rescatando todo cuanto pude. Cuando fui a revisar el cuarto de mi mamá, encontré una foto destruida en el suelo: eran ella y alguien más con una bebé. Supuse que era mi papá. Pero no pude reconocerlo, ya que las caras de ambos estaban quemadas.

La guarde sin que ella lo supiera.

De regreso a la sala, alcance a escuchar a mi madre hablando:

-No, no pasara nada... Otra vez no... Ok, te esperamos.

Entre con cautela.

-Nadia, ¿ya empacaste?- me dijo al verme.

-Si, pero, ¿a dónde iremos?- mi voz reflejaba mi miedo.

-A casa de Booth. Estaremos ahí hasta que todo se calme- comenzó a guardar algunas cosas en un maletín.

-¿Qué ocurre?... ¿Quién habrá entrado?... ¿Por qué?...- mire a mi alrededor, buscando pistas por instinto.

-No lo se. Pero entre más lejos estemos de aquí, estaremos más seguras.

Me extraño verla así. Normalmente ella era la ultima persona en la Tierra que sentía miedo por algo como esto.

Llamaron a la puerta y corrí a abrirla.

-¡Booth!- exclamé al verlo, sintiéndome tranquila.

Mi mamá se acerco corriendo. Estaba algo ansiosa.

-¡Vamos!- dijo él. Nosotras asentimos.

Tomaron las maletas que armamos y salieron. Fui detrás y cerré la puerta con llave tras de mi.

Mientras íbamos en la camioneta, miraba por la ventana en silencio.

-¿Y Parker?- pregunté, tratando de relajar el ambiente.

-Se fue a casa- respondió Booth con seriedad.

-Oh, ya...- es todo lo que pude decir. Todo estaba muy extraño.

Instantes después, llegamos a casa de Booth. Ese era como mi segundo hogar e incluso hasta había una habitación adaptada para mi allí.

Caminando a mi cuarto, después de cepillarme los dientes, alcance a escuchar como conversaban con nerviosismo.

-Ha vuelto- sentenció Booth, de manera algo lúgubre.

-No va a conseguir lo que sea que quiera- afirmó mi mamá, con firmeza.

-La protegeremos.

Se abrazaron. No creo que notaran que estaba ahí, así que me escabullí con velocidad hacía mi cuarto, cerrando la puerta y tirándome en la cama.

Saque la foto quemada de debajo de la almohada y la observe atentamente por un buen rato.

-¿Qué tan lejos estarás, papá?- pensé con melancolía.

Abrace la foto y me quede dormida.

Tuve que ir a la escuela al día siguiente. Durance y Jackie se asustaron mucho cuando les conté lo que había pasado.

-¡Wow!- exclamó Jackie -¿Quién estaría tan loco como para hacer algo así?

-En realidad, no creo que sea lo más "loco" que Booth y mamá hayan visto en su vida. De hecho, siento que si tienen sospechas...

-¿Por qué lo dices?- preguntó Durance.

-Por como actúan- ella intercambiaron una mirada de incomprensión.

La chicharra sonó, indicando que debíamos volver a clase.

-Después continuamos- dijo Durance, apresurada.

-Nos vemos al rato en el salón de química para que nos ayudes a estudiar- dijo Jackie con una sonrisa.

-Hasta entonces- dije con igual alegría y apresure mis pasos en la dirección contraría.

Mientras andaba por el pasillo, sentía que alguien me observaba.

Ya que estoy bastante adelantada en ciencias, esa clase la tomo con un grado superior. Mientras el profesor hacía un repaso sobre estequiometría, aproveche para perderme en mis pensamientos y analizar la fotografía en mi mente.

¿Por qué la quemarían de esa manera?

Reaccione en que la clase había terminado cuando todos comenzaron a salir del aula. Me quede ahí, esperando a mis amigas, que entrarían en cualquier segundo.

De repente, escuché la puerta abrirse detrás mio.

-¡Chicas! Hay que comenzar con..

Y me gire.

Pero de repente todo se puso negro y no recuerdo nada más.

¿Y qué tal el inicio? Espero poder actualizarlo pronto, ya que ya lo tengo en un cuaderno XD

No olviden dejar Review y decirme que piensan ;)