nuevo año en Hogwarts

El quinto año de Harry, Hermione y Ron, iniciaba. Como siempre, todos los alumnos entraron al Gran Comedor para el banquete de inicio escolar, y la ceremonia de selección de los nuevos alumnos de primer curso estaba por empezar. El techo que siempre lucía un estrellado cielo mágico, mostraba la tormenta que caía sobre Hogwarts. El olor, la sensación y el ambiente, eran cada vez más húmedos. El profesor Dumbledore se levantó de su asiento y dirigió unas palabras de bienvenida. Todo era como siempre, se sentía ese cálido y acogedor espíritu del colegio, tan enormemente alegre que jamás habría de morir. Hermione estaba tan entusiasmada como todos los años por aprender nuevas cosas, aunque por otra parte, ella y los chicos temían por lo sucedido el curso pasado: el retorno de Voldemort. Todos se retorcían al escuchar su nombre, aunque Harry no tenía mucho de eso, pero el simple hecho de recordar lo que había pasado, los hacía estremecerse, sentir tanto frío y tristeza, como si hubiese un dementor delante de ellos.
Al otro lado de la mesa de Gryffindor, se hallaban Slytherin, con el fantasma de El Barón Sanguinario, rondando tras de Peeves. Después, la mesa de Ravenclaw y a su lado, la de Hufflepuff que aún podía sentirse triste y fantasmal debido a la muerte de Cedric Diggory. Era por ello que muchos temían, el año pasado, Voldemort mató a Cedric, y se reunió de nuevo con sus fieles mortífagos...¿Qué cosas horribles podría hacer después? ¿Acaso era cierto? ¿Que Voldemort recuperaba fuerzas y reunía nuevas armas, para volver a desastar los líos de hace 14 años? ¿Mataría a más gente como lo hizo con los padres de Harry, y mucha gente más?
El banquete de bienvenida terminó, por lo que todos caminaron rumbo a sus casas. Al salir del Gran Comedor, Hermione cayó al suelo. Se volteó para ver algún rastro que haya provocado su caída, y efectivamente lo encontró. Ahí de pie, delante suyo, con una sonrisa malévola y pícara como siempre, unos ojos grises que se posaban a mirarla, y una rubia cabellera alborotada, se encontraba Draco Malfoy, enemigo del trío que hacían los chicos. Ambos se odiaban mutuamente, no se resistían uno al otro. El ambiente era cada vez más tenso, hasta que alguien por fin abrió la boca.
-Fíjate por donde caminas, sangre sucia- hablo Draco con un tono despectivo. Harry y Ron ayudaron a Hermione a ponerse de pie sujetándola uno por cada brazo.
-Largo de aquí Malfoy- Harry defendió.
-No llames así a Hermione- espetó Ron con demasiado enojo.
-Tranquilo Weasley, no necesitas defender a tu noviesita sangre sucia- hizo una pausa -sólo le digo lo que es, así como tu aunque seas sangre limpia, eres una deshonra por pobretón- terminó de decir Draco, quien esbozó otra leve sonrisa.
-¡LARGO MALFOY!- gritó desesperada Hermione. Draco se fue con sus aires de superioridad y ellos y los demás chicos, siguieron su camino hacia sus casas. En su trayecto, alguien los interrumpió nuevamente; vestida con su elegante túnica color esmeralda al igual que su sombrero puntiagudo, sus ojos con gafas clavados en Ron y Hermione, el rostro endurecido como siempre, la profesora McGonagall habló:
-Señorita Granger, Señor Weasley, quisiera hablar con ustedes unos minutos.
-Por supuesto Profesora McGonagall- respondió Hermione con respeto y elegancia.
-Siganme a mi despacho, hay más gente esperando ya ahí- dijo con un tono que prendió la curiosidad de Ron y Hermione.
Mientras los demás subían por las escaleras de mármol, ellos se dirigían con Minerva McGonagall a su despacho para nuevas indicaciones, regaños o actividades desconocidas para ellos por el momento. Se acercaron un poco más y la profesora explicó:
-Quiero que sepan que los he escogido a ustedes dos como los nuevos prefectos de Gryffindor- al decir esto Hermione y Ron cruzaron miradas sorprendidos -adentro están los demás prefectos de las otras casas, esperando a recibir indicaciones de que deberán hacer-. Los tres entraron en el despacho y vieron las caras de quienes serían los nuevos prefectos: Ernie McMillan junto con Hannah Abbot de Hufflepuff, atrás de ellos Anthony Goldstein y Padma Patil de Ravenclow, luego Pansy Parkinson que se encontraba recargada en la pared, y su compañero prefecto de Slytherin estaba en un rincón del despacho, alejado de los demás, incluso de Pansy. Los ojos de Hermione miraban de un lado hacia otro, arriba y abajo, en busca de alguien más que no fuera aquel que estaba en el rincón, él no podía ser el nuevo prefecto de Slytherin, no, para nada. Hermione volvió a posar sus ojos marrones en él y como si se hubiera percatado de lo que sus ojos hacían, el chico miró hacia ella, y habló con un tono despectivo, colocando sus fríos ojos en ella.
-¿Sorprendida Granger? No te imaginabas que alguien que no fuera un sabelotodo como tu lo escogieran como prefecto, ¿o sí?- Draco Malfoy exclamaba mientras se acercaba a Hermione. Ella abría la boca pero no conseguía decir nada, estaba paralizada. -¿Qué pasa Granger? ¿Te pongo nerviosa?- no era exactamente como Hermione se sentía, pero por su apariencia, podías apostar 20 galeones a que así era.
-Muy bien, ya que estamos todos, he de informarles que el profesor Dumbledore requiere de su ayuda como prefectos, para hacer algunas vigilancias- interrumpió la profesora antes de que Hermione le pudiera contestar algo a Draco -no será nada nuevo, debido a que los prefectos siempre tienen turnos para revisar las mazmorras, pero esta vez no irán solos, estarán en compañía de algún profesor, y no con el otro prefecto de su casa. Se alternaran durante los días pero por lo pronto, señor Weasley, usted irá con el señor Malfoy y el profesor Snape. Señorita Abbot, estará con la señorita Granger y el profesor Flitwick. Usted señor Goldstein con la señorita Parkinson y la profesora Umbrigde. Por último, señor McMillan y señorita Patil, ustedes irán conmigo. Saben los horarios y las plantas correspondientes. Pueden retirarse-. Al terminar las indicaciones de la profesora, todos salieron del aula. Ron empezó a quejarse demasiado, en verdad se notaba muy molesto.
-Yo, ¿¡Con Malfoy!? ¿¡Y con el profesor Snape!? ¿¡Cómo quieren que sobreviva con eso!? ¡Se volvió loca McGonagall!- en verdad estaba MUY alterado.
-¡Calma Ron! ¡No será el fin del mundo! ¡Es sólo la primer noche!- Hermione intentó calmarlo pero por lo visto, sólo lo ponía mucho peor.
-¡Si! ¡La primer noche! ¡Pero de cada semana Hermione!- dicho esto, Hermione, supo que sería mejor no decir nada, ella estaría igual si estuviera en su situación.
Después de la primer noche de vigilancia, se fueron todos a su dormitorio a descansar, mañana sería un nuevo día, deberían asistir a clases y hacer sus deberes.