Sé que el plazo de entrega del amigo invisible era hasta ayer, pero por ciertos problemas no lo he podido subir antes y más vale tarde que nunca ¿no?, espero que podáis perdonarme por la demora.
Este es el regalo de Linne-'Malfoy, espero que te guste. No tengo mucho manejo, por no decir nada, sobre esta pareja, así que es posible que me haya salido OOC.
Riko estaba rumbada mirando al techo. No podía dejar de darle vueltas a lo que había pasado aquella noche de vuelta a casa. Kiyoshi siempre conseguía lo que quería y esa noche no había sido la excepción.
Horas antes:
Ambos amigos volvían a casa después de celebrar su victoria contra Rakuzan, y convertirse al fin en el mejor equipo de Japón. La castaña iba a la derecha del chico hablando de lo que harían a continuación. Teppei se operaría dentro de un mes, por lo que no podría volver al equipo;mientras que ella seguiría en el equipo y buscaría a más miembros, pues al año siguiente tendría que hacer los exámenes de ingreso a la Universidad.
-Lo cierto es que estoy pensando en dejar a cargo como entrenadora a...
-Riko, me gustaría decirte algo- la cortó el castaño poniéndose en frente.
-Kiyoshi, estás raro desde que nos fuimos a celebrar la victoria ¿pasa algo?
-Riko, te acuerdas aquel día que nos enfrentamos a Yosen y cuando terminaste de darme el masaje te pedí que te quedases conmigo.
-Si me acuerdo.
-Bueno... te pedí que te quedases conmigo, porque me gustas y me gustaría que fueses mi novia.
-No seas idiota- le gritó dándole un golpe en la cabeza- jamás podría salir contigo.
-¿Y porqué no?
-Bueno...- la castaña estaba completamente roja y su compañero no pudo evitar sonreír.
-Te gusta Hyuuga- afirmó mirando al cielo.
-Eso...
-¿Me lo vas a negar, después del abrazo que os habéis dado hoy?
-...De acuerdo, sí me gusta- le contestó, luego de haber dado un gran suspiro- pero ni se te ocurra hacer nada.
-Ok, no haré nada- le prometió con una sonrisa que no le gustó nada a su amiga
Unos días después
Seirin había vuelto al entrenamiento y desde que entonces la relación entre el capitán y la entrenadora del equipo se había vuelto extraña por parte del capitán, quien a ojos de todos, salvo de la entrenadora, había empezado a distraerse mirándola, incluso a ponerse algo ruborizado, al ser descubierto por sus amigos.
Una tarde-noche el chico se quedó entrenando sus triples, cuando fue sorprendido por la de ojos marrones, quien se había quedado para hacer el inventario de los utensilios de enfermería.
-No pensaba verte aquí- habló su compañera rompiendo el silencio incómodo que se había formado.
-Bueno hay que mejorar para el año que viene- le respondió lanzando el balón, el cual no entró por el aro.
-¿Te ocurre algo? Normalmente no fallas esos tiros- le preguntó andando hacia él.
-No es nada.
-Sabes que puedes contarme lo que sea, somos amigos- siguió diciendo para sonsacarle lo que le pasaba al chico, y le puso la mano sobre el hombro del otro
-No, no lo somos.
-¿A qué te refieres?
-Escuché tu conversación con Kiyoshi- dijo el pelinegro dándose la vuelta para mirarla a los ojos. La chica puso cara de no saber a que conversación se estaba refiriendo- A la que tuvisteis el día de la celebración de la final, Kiyoshi me llamo y escuche sobre lo que estuvisteis hablando- su amiga no sabía que hacer, si ir a Kiyoshi y matarlo, morirse de la vergüenza...-Yo...no sé que responderte. Conseguí una beca para estudiar el año que viene en el extranjero y no quiero que lo pases mal si me voy.
-¿No te entiendo?- Riko no entendía que quería decir su amigo con aquello, ya sabía que el año siguiente no estaría con él y eso la entristecía.
-Quiero decir que... me gustas y no quiero que lo pases mal si me enamoro de otra persona y tenemos que cortar
-Hyuuga...- la cara de ella radiaba de felicidad, aunque entendía a la perfección lo que sentía el chico- Porque no hacemos una promesa., si no te has enamorado de nadie cuando vuelvas me buscas y lo intentamos.
-Quieres decir que estarás esperándome un año entero.
-Sí, he aguantado mucho tiempo hasta el día de hoy así que puedo aguantar un año más- cuando terminó de decir aquello abrazó al capitán de Seirin, quien respondió al abrazo. Cuando se separaron sus caras estaban a centímetros y el joven estampó dulcemente sus labio sobre los de la chica, de la que tanto tiempo había estado enamorado.
