Zero no tsukaima

(El viaje de saito parte 1)

-perro indecente, perro atrevido cómo es posible que sigas mirando a la criada teniéndome a mí, sal de aquí!- mientras louise gritaba y arrojaba muchos objetos a la puerta, saito tomo a su compañero Derf y salio rápido de la habitación

-oye compañero, ahora que hiciste…esta vez luce enojada de verdad—

-siempre luce así…además no fue mi culpa, solo mire un poco de los pechos de Siesta—

-agáchate…- la espada advierto la proximidad de una silla a su amigo

-ehhhh…..- pero el chevalier no pudo reaccionar a tiempo, el golpe fue tal que Saito perdió el conocimiento inmediatamente

-perro descarado, ahora mismo ¡te castraré!—

-oye espera Louise, mi compañero está arrepentido, no le hagas nada mientras no se puede defender—

-cállate espada tonta, sino también te hare algo a ti—

-si…- al haber vivido tantas aventuras con Louise y Saito, Derfinger sabía que la chica no bromeaba al amenazar, por eso volvió a su funda y se quedó en silencio

- ahora…te enseñare a no ver a otras mujeres…siemrpe haces lo mismo a Siesta, la reina Henrietta, a Tabitha, a Tiffa…todas las mujeres son buenas para ti—antes de atacarlo la chica soltó algunas lágrimas, cogió su varita y empezó a recitar su encantamiento del vacío.

Cerca de la escuela el carruaje real se aproximaba, era una fecha importante para la reina ya que venía a conocer los nuevos familiares y a galardonar al mejor según sus actitudes y destrezas

-su majestad, estamos cerca a la escuela de magia…todos los estudiantes están esperando por usted—

-gracias Agnes—

-pero está segura que es un buen momento para venir…después de lo ocurrido en Romalia y la muerte del rey de Galia, lo mejor sería enviar a un diplomático para que la sustituya—

-estoy bien…además quiere relajarme un poco—su majestad se tocaba los labios y recordaba las veces que había besado al familiar de su amiga, la primera vez durante una misión secreta para desenmascarar a un traidor a la madre patria, la segunda vez durante un baile de ensueño en el cual se hizo pasar por su amiga y se ocultó con el chico entre las cortinas y finalmente en la habitación secreta de la casa que ella misma le había regalado a Saito Hiraga en reconocimiento a sus muchas acciones. Pero eso no era lo único que recordaba, también pensó en esa conversación que tuvo con él y cuando ella le recrimino por no comportase como un hombre ante la desaparición de su ama.

-eso no estuvo bien—antes de llegar también recordó las palabras que el chico le había dicho, como Louise era su nuevo motivo para vivir

-su majestad hemos llegado—al entrar en los terrenos de la academia de magia una gran explosión se escuchó de una de las torres

-cuidado es una ataque—la líder del escuadrón de mosqueteros rápidamente se bajó del carruaje para asegurar la zona y al ver a la torre de la explosión reconoció el cuerpo de alguien volando en dirección del carruaje –¡Saito!-

Cuando Henrietta la reina escucho el nombre del chico que múltiples veces había hecho latir su corazón se impaciento y asomo un poco la cabeza. Saito volaba inconsciente por el cielo de la academia en dirección al carruaje real mientras su espada intentaba despertarlo

-oye compañero…sigues vivo….oye- la espada le hablaba pero Saito no respondía, en su mente Saito tenía uno de sus muy frecuentes sueños en los cuales regresaba a casa

-¡su majestad!—Agnes grito al darse cuenta que el cuerpo volador no identificada impactaría con el carruaje real

-ehhhh…-lo único que pudo pronunciar la reina antes que Saito impactara con el carruaje.

Cuando el polvo se hubo disipado Agnes encontró a la reina quien abrazaba fuertemente y mientras recitaba algunos encantamientos curativos de agua

-Saito-san…resiste…Saito-san- la chica sintió el golpeo y al abrir vio a su amor platónico completamente herido e inconsciente inmediatamente uso sus conocimientos para salvarle la vida

-¿su majestad está usted bien?—la acompañante de la reina vio como la pequeña lloraba e intento ayudarla con el cuerpo del chico

-Agnes, se muere…ayúdame-

-tranquila su majestad, el chico no está en peligro…solo esta desmayado por el golpe—el cuerpo de Saito fue llevado a la enfermería mientras se recogían los pedazos que quedaban del carruaje real la reina no se despegó del chico en ningún momento

-Saito-san…que fue lo que te paso—

En la habitación Louise miraba una pequeña casa de cristal, uno de los regalos que Saito le dio hace algún tiempo. Ellos dos al igual que la criada Vivian en una villa dada por la reina, en la villa Louise había visto a Saito y a la reina besarse lo que causo que ella huyera y se encontrara en muchos peligros, a los cuales su familiar había respondido salvándola y pidiéndole perdón por lo sucedido. Ahora estaban de regreso en la academia dado a que había una importante ceremonia junto a la reina del país, pero al regresar a su habitación vio otra vez a Saito intentado tocarle los pechos a la estúpida princesa y sus celos e ira destruyeron casi todo el piso de la torre en la que se encontraba

-miss valliere…está usted bien, necesita algo—la sirvienta había regresado al escuchar la explosión preguntándose más por la seguridad de Saito que por la propia chica que seguramente era la responsable de la explosión –y Saito-san… ¿dónde está?-

-no importa, lo mande a volar… por favor déjame sola—la chica se acostó en lo que quedaba de la cama y se tapó completamente para no ser molestada, lentamente se puso a llorar y a pensar mucho en cuantas veces habían pasado cosas como esas –Saito siempre es así…siempre con lo mismo—

Agnes se dirigió a la oficina del director de la academia para averiguar un poco más del incidente aunque en su mente sabia quién era la causante de la explosión, también quería darle algo de tiempo a la reina para que estuviera con su amor platónico, pese a que la pequeña lo escondía Agnes varias veces había visto los ojos que ella ponía al ver a Saito y Louise juntos y también la dedicación que le demostraba la chica al saber que estaba en peligro

-señor director, el carruaje de la reina fue destruido y el familiar de la señorita Valliere está involucrado—

-toda la escuela escucho la explosión y gracias a que no hay heridos o muertos, acepte mi más sinceras disculpas—

-lo entiendo señor, es cosa de tratar con esos niños—

-son muy problemáticos, pero Saito siempre cumple con su deber—

-lo entiendo, es una de las razones por las cuales la reina lo ha recompensado en muchas ocasiones—

-aun sin ser de aquí, ha dado mucho por su majestad y el país y su ama—

-es un chico tonto—Agnes siguió hablando con el director de la escuela poniéndose al dia de los últimos sucesos en el mundo

Por su parte Saito se despertaba otra vez tarde para ir al colegio

-oye mama, ¿por qué nunca me despiertas?—

-te lo dije Saito tú debes despertarte por tu propia cuenta en las mañanas—

-siempre con lo mismo—el chico corrió se alisto rápido y salió sin recibir el desayuno – hasta la tarde mama…chao—se despidió rápidamente de su madre y corrió como si su vida dependiera de ello.

Saito no recordaba la ultima vez que había corrido de esa forma, por el camino se encontró con su mejor amigo que también corria por la hora

-vas tarde…-

-mira quien lo dice—

-despues del colegio tienes algo que hacer—

-mmm…debo ir a arreglar mi computadora—

-otra vez…si que tienes unas manos que pueden dañar cualquier cosa—

- no digas eso además me toca pagarlo a mí, mis padres no me dieron dinero para ello—

-ven a mi casa, te presto mi vieja laptop—

-y ¿por qué harías eso?—

-eres mi mejor amigo…no es razón suficiente—

-jajajaja…si claro…dime la verdad—

-mmm…sí que me conoces, tengo una cita doble y necesito un compañero—

-una cita…no lo sé—

-oye son unas chicas lindas de otra escuela y tranquilo que nadie lo sabrá, ni siquiera tu novia—

-ella no es mi novia…solo…le ayudo a estudiar—

- si claro…pero bueno que me dices, me ayudaras—

-está bien, puedo usar el dinero para comprar otras cosas que necesito—

-por cierto, nunca he entendido tu tatuaje…por qué hiciste esas letras en tu mano—

-mmm…no lo recuerdo…- la campana de la escuela sonó y los chicos corrieron a toda prisa

Al terminar las clases Saito y su amigo salieron rápido para cumplir la cita, el chico quedo de encontrarse con ellas en un arcade de juegos de video

-¿llegamos muy temprano?—

-no…deben estar a punto de llegar—

-mmm…tal vez no sea buena idea—

-tranquilo que nada malo va a pasar…relájate y disfruta un poco—las chicas llegaron después de 10 minutos y era verdad que eran lindas, pero por alguna extraña razón Saito no lograba recordar sus nombres

-¡vamos!—su mejor amigo los llamó a entrar al arcade, Saito se divirtió como no lo hacía hace mucho la chica que le había tocado tenía el pelo morado y una belleza increíble

-discupla Saito-san, debo ir al baño…puedes acompañarme—

-ehhh….si claro—era extraña la petición pero no podía negarse a semejante belleza.

Al llegar al baño la chica desaparecio por unos segundos mientras Saito pensaba por que no podía recordar su nombre

-era…hen…henrr..hannn…mmmm…no recuerdo—mientras pensaba una mano salio del baño y lo jalo rápidamente, la chica se encerró en uno de los cubículos y lo abrazo

-pero que…-

-saito-san yo sé que no está bien, pero siempre he sentido esto por ti…en esa posada, en la fiesta incluso en el sótano de tu casa…siempre que te beso, creo que puedo continuar—

-de que estas hablando—

-yo sé que tienes a Louise…y que ella es mi amiga, pero por favor dame algo para no volverme loca—Saito se dejó atrapar por la belleza de la chica, no sabía de qué hablaba pero no importaba…besar a alguien como ella era una experiencia cercana al cielo

Después del beso Saito recupero el sentido, lentamente se levantó y vio allí a la chica de su sueño…aunque tenía un vestido y una apariencia diferente era la misma

-saito-san…que bueno que estas bien—saito la vio y quiso volver a recordar las sensaciones del sueño

-yo te vi, estabas en mis sueños…y cerca de mi casa…sin importar que no te conocía solo me aceptaste…así lo inútil que soy—

-¿saito-san?—el chico hablaba incoherencias de tal manera que Herrieta no entienda nada

-déjame volverte a besar…quiero sentirlo de nuevo—

-¡ehhh!...- la princesa se sonrojo y bajo un poco la cabeza

-antes no hubo problema…-saito agarro su mano así como ella lo había hecho en el sueño. Gracias a que la princesa estaba en la enfermería nadie tenía permiso de entrar o acercase

-pero Saito-san…y Louise, la última vez dijiste que ella era tú razón de vivir—

-yo no estoy vivo, no necesito una razón…ahora solo necesito tus labios—en la mente de Saito todo era un sueño, sus recuerdos habían desaparecido…sabía que tenía que ir a la escuela y arreglar su computador y finalmente besar a esa chica

-ehhh…saito-san—Henrrita supo que algo estaba mal, pero el chico que hacia latir su corazón le pedia un beso de forma apasionada por eso solo cerro los ojos

-gracias—después de decirlo la pareja se besó en la enfermería. Saito sentía que perdía el aliento al repetir las sensaciones de su sueño, se alejó un poco para volver a besarla esta vez con más fuerza. Por su parte la reina de Tristan sentía que su cuerpo perdía las fuerzas, era un sueño y no quería despertar.

Louise se despertó en su cuarto, después de llorar por algunos minutos había caído en un sueño profundo, al mirar a todos lados vio que su familiar no estaba en la habitación

-Saito no ha regresado…- se levantó rápidamente y salió del lugar, al preguntar a algunos estudiantes de primero escucho que el familiar había destruido el carruaje de la reina y que ahora estaba junto con ella en la enfermería –Saito y la reina…- un frio recorrió su espalda, no podría hacer algo…después del castigo que le dio, él no sería capaz de traicionarla otra vez. Louise corrió lo más rápido que pudo pero al llegar a la enfermería se encontró con la guardia real y al intentar pasar le negaron la entrada

-yo soy Louise de la Valliere…déjenme entrar, mi familiar está ahí—

-su majestad la reina prohibió la entrada a cualquier persona…-

-¡díganle a la reina que soy yo!—

-no importa, nadie entra hasta de Agnes regrese—

-¡SAITO!...¡SAITO!—la pequeña empezó a gritar con todas sus fuerzas mientras los 2 guardias la detenían en la puerta

Adentro Saito abrazaba fuertemente a la reina y la besaba cada vez más apasionadamente, pero los gritos de Louise llegaron a los oídos de Henrrieta

-Saito-san es Louise…está en la puerta—

-¿quien?...—

-Louise tu novia y ama…-

-yo no tengo novia, ella es solo alguien a quien ayudo…por ahora solo te tengo a ti—En realidad Saito no reconocía el nombre, parecía el nombre de una extranjera y no le importaba quien fuera no permitiría que nadie le quitara a la belleza que tenía en sus manos

-pero es Louise…- mientras la reina intentaba explicarse Saito la beso y la recostó sobre la cama

-Saito-san…que haces—

-intentando acercarme más a la chica que tengo en mis manos—

- no…esto no es correcto, no es un buen lugar…-

- a quien le importa el lugar, solo importan los sentimientos—Saito acaricio la cara de la princesa la beso otra vez, mientras recorría con su boca su cuello y ella solo gemía

-Saito-san…detente, Louise está en la puerta—

-no me importa Louise—la escuchar eso la princesa abrió los ojos, el mismo chico que la había culpado por la desaparición de su ama ahora no sentía aprecio por ella. Henrietta empujo fuertemente a Saito el cual callo cerca a la pared.

La espada que había estado viendo todo en silencio salió de funda y llamo a su compañero

-oye compañero, que te pasa…acaso no querías era a la chica violenta, que haces con la reina— Saito vio a la espada hablar y salto un poco hacia atrás

-un espada que habla…no puedo creerlo—

-como que no puedes creerlo compañero, tantas veces que hemos hablado y ahora dices eso—

-por cierto, donde estoy—Saito miro la habitación y vio que su diseño no tenía nada que ver con algun tipo occidental u oriental –es un lugar extraño…-

-Saito-san…estas bien—Henrietta escucho como el chico no reconocía el lugar o a su espada y se preocupó, tal vez por eso estaba actuando de esa forma y ella que había llegado a ilusionarse

-mmm…por cierto Henrietta que haces usando eso…-Saito la llamo por su nombre sin ningún honorifico ni nada

-Saito-san…-

-mmm…bueno, quisiera cambiarme y salir de aquí…si quieres puedes esperar afuera Henrrieta, saldré en un momento y te acompañare a tu casa—

- a mi casa…- la reina seguía muy confundida por las palabras de Saito

-claro, después de todo no puedo dejar que mi novia este por ahí sola—Saito camino al mueble en donde estaba su ropa, mientras la reina se tomaba la cara y sentía cuan roja podría estar

-tu novia…yo…- En realidad Saito recordaba el nombre de la princesa solo porque había soñado con ella y al ver que ella lo beso de la misma forma en la que él lo hacía concluyo que era su novia pese a que no recordaba ni siquiera otra escena aparte de la cita de sus sueños

-bueno…por fa puedes salir…-Saito repitió su petición y la reina sonrojaba se bajó de la cama y fue a la puerta

-espera antes de salir...—Saito la detuvo antes de llegar a la puerta y la volvió a besa. La chica no protesto ni dijo nada, solo cerró los ojos y le abrazo el cuello… después de eso salió y él se quedó en la habitación solo

-oye compañero… ¿qué te está pasando?—

-ahh…la espada que habla…oye ¿por qué me dices compañero?—

-es lo que soy, tu compañero…después de la explosión has estado actuando raro—pero Saito no le puso cuidado pensando que era algun juguete avanzado de alta tecnología

-no puedo creerlo que tenga una novia tan linda…no puede ser, y la pude besar mucho al despertar—Saito se agarraba su cabeza mientras sonreía – nunca me había comportado así con una chica, pero ya que ella es mi novia…no creo que haya problema—

-al menos me estas escuchando—

-claro compañero…bueno me cambiare—Saito se quito la ropa de enfermería que tenia y que por cierto era muy extraña, después de eso se puso su chaqueta normal pero al verla la vio – oye que le paso a mi ropa…esta muy maltratada—

-es normal después de esa explosión—

-¿explosion?...-

-si la explosión con la que destruiste el carruaje de la reina…-

-mmm…reina…esto es como un RPG o algo así…que extraño—

-que es un RPG compañero…-

-no importa compañero—

-oye ¿por qué no me llamas Derf?…siempre lo haces—

-mmm…bueno Derf—la espada sabía que algo estaba mal pero el chico no quería hablar de ello, o mejor aún no le prestaba atención.

Una vez afuera la princesa llevaba su cara completamente roja y el pelo un poco revuelto, al salir vio a su amiga Louise que peleaba con los guardias

-Louise…tranquila él acaba de despertar—

-princesa está bien…luce extraña—

-ehh….no estoy bien, todo bien…vamos—antes de entrar Agnes regreso y las 3 chicas regresaron a la habitación de Saito

Al entrar las 3 chicas lo vieron mientras se ponía su chaqueta de nuevo y recogía su espada

-¡Saito!...- Louise salto a abrazar al chico para pedirle disculpas pero al ver como la veía se detuvo –¿Saito?— pero Saito al verlas entrar paso al lado de ella sin siquiera mostrar alguna expresión

-bueno Henrietta estoy listo para irme—le tomo la mano a la princesa y avanzo a la puerta, antes de llegar sintió algo en su cuello

-ehhh….—una espada estaba a punto de cortarle el cuello, al ver a un lado vio a la chica rubio que lo miraba con rabia

-como te atreves a hablarle así a su majestad y a tomar su mano sin su permiso…- por su parte la reina solo se mostraba asombrada y roja por las acciones de Saito – te voy a ajusticiar aquí mismo-

-espera Agnes…mira Saito es Louise y vino a verte…- la reina señalo a la chica que ahora miraba al suelo y no decía nada

-mmm…Louise…esta bien…hola Louise-san me alegro que hayas venido a verme, yo soy Hiraga Saito y soy el novio de tu hermana Henrietta—al terminar de decir esas palabras todas las presentes abrieron los ojos por el miedo de lo que escuchaban

-Saito-san…no la recuerdas, a Lousie—

-su majestad, la novia de saito….este plebeyo—

-Saito…Saito!—La chica pequeña se abalanzo sobre él –perro inútil porque me tratas asi—

-oye..oye tranquila a quien le dices perro—

-Saito-san…ella es tu ama y tu eres su familiar—

-¡QUE!...como que un familiar—Saito se tambaleo un poco y la espada en su espalda salio

-lo sabia, el compañero perdió la memoria y no recuerda nada de este mundo—

-pero…- la princesa se toco los labios

-por que recuerda a su majestad…-Agnes pregunto con su espada en la mano y las ganas de cortar al chico para enseñarle a respetar

-mmmm…..entonces no estoy en Tokio o Japón—Saito tocaba su cabeza que le dolía mucho –mmm…bueno no importa, nos vamos henrrieta—

-otra vez!...—

-espera Agnes, Saito-san yo soy la reina y tú eres uno de mis caballeros y el familiar de Louise—

-pero entonces en el sueño y por qué…- Saito iba a decirlo y la reina lo evito

- ahhh…si no importa por ahora dejémoslo descansar, salgamos de aquí…- Las 3 chicas salieron de la habitación y Louise se veía muy decaída

-tranquila Louise, seguro el recordara…-

-si su majestad, pero ¿Por qué la recuerda a usted y no a mí?—

-mmm..quien sabe—

-paso algo antes que nosotras llegaramos—Henrietta tomo su boca y lo negó.

Saito permaneció con su espada mientras esta le explicaba todo lo sucedido

-de verdad yo he hecho todo eso…-

-si compañero, todo por esa niña pequeña que te abrazo…-

-pero yo no recuerdo nada—

-tal vez sea por la explosión y el golpe…después seguro recuperas tus memorias—

-y si no las recupero…-

-por ahora no pensemos en eso…descansa un poco—

-mmmm…tengo hambre y no estoy ni cerca de casa…como estarán mis padres—

-por que no usas tu objeto…-

-¿mi objeto?—

-eso que traías de tu mundo, tal vez eso te tranquilice…- Saito se asumo a la puerta y le pidió a uno de los guardias que le trajeran ese objeto de la habitación de Louise…la pequeña estaba otra vez arropada con las cobijas culpándose por el estado de su familiar y solo entrego la laptop y volvió a dormir

-hola hola….—Saito vio a la chica, era la compañera de henrietta en los sueños su nombre era

-mmmm…Siesta?...—

-si! Saito-san…soy yo, aun me recuerdas—

-no…solo tu nombre, la chica lo abrazaba fuertemente e intentaba besarlo

-tal vez un beso te haga recordar…-

-no lo creo, además ya tengo novia…-

-ehhhhh….—Saito aun creía en su mente que la reina era su novia.

Después de varios minutos molestándolo la sirvienta dejo su habitación y Saito reviso la laptop

-tiene energía…y esta reparada—al mirar el buzon del correo encontró algunos nuevos mensajes y otros que no recordaba haber visto, en todos ellos su familia lo llamaba y se preguntaba por él además de sus amigos

-oye Derf…-

-dime…-

-no hay alguna forma de volver a casa—

-mmm…no lo sé, algunas vez querías viajar al oeste donde se supone alguien de tu mundo llego y buscar pistas—

-y ¿por qué no lo hice?…-

-por esa chica terca, no querías dejarla sola—

-pero ahora que no la recuerdo…debería ir—

-si es lo que quieres, yo te acompañare—

-gracias Derf….- Saito vio las 2 lunas que brillaban en la noche –me voy de aquí…mañana saldré—

Esa noche toda la escuela dormia tranquilamente y un chico con su espada trepaba una de las torres hacia cierta habitación

-¿es esta?—

-no tengo idea, después de todo soy solo una espada…-

-mmm…amigo eres…- cuando llegaron a la ventana Saito llamo muy suave a la chica que buscaba

-henrietta…-

-por qué vienes a verla a ella, no deberías despedirte de tu amo…-

-yo no tengo amo, además ella es la reina y…mi novia en este lugar, debo decirle por lo menos adiós—después de estar peleando un rato con la espada Saito entro en la habitación, era muy elegante así que si podría ser la habitación de la reina. Se acercó a la cama y la llamo

Henrietta había estado soñando con su enamorado cuando sintió que alguien la movía lentamente se dio la vuelta y lo vio, al chico que en la tarde la había besado tan apasionadamente

-Saito-san…que haces aquí—

-hola…¿cómo estas?—

- bien, pero por que vienes a mi habitación en la noche…no será—la reina se tapo el pecho ya que su piyama lo dejaba ver –este no es un buen lugar, los guadias, Louise…-

-eres muy linda cuando te apenas…pero vine solo despedirme…-

-despedirte…como asi—

-me voy Henrietta buscare un forma de regresar a casa…-

-y Louise—

- a ella no la recuerdo… y la verdad quiero regresar a mi casa, al parecer en el pasado los sentimientos por Louise evitaron que me fuera, pero ahora ya no están…por eso buscare la forma de regresar a casa—

-y…yo, me dejas—la reina escuchaba las palabras y sus ojos intentaba llorar, al igual que su antiguo amor Wales…el chico quería dejarla sola

-yo…debo tratar, tu eres la reina de este lugar y yo solo soy un extranjero…nunca podré sostener tu mano sin arriesgarme a que me corten el cuello…si encuentro alguna forma de volver a casa te invitare a que vayas conmigo—

-yo…no creo que pueda—

-sabía que dirías eso…- Saito rápidamente la beso y después de eso la golpeo en el cuello, la princesa cayo desmayada y él regreso a la ventana

-estas seguro de esto compañero—

-si…además a ella solo la recuerdo por un sueño, no siento nada más de lo que ella espera—

-mmm…no creo que sea lo correcto—

-el Saito que ellos conocían ya no existe…vámonos Derf-