Un Día En La Vida De Kurt Hummel.


Hoy Kurt despertó con muy pocas ganas de asistir a la escuela, sabía que pasaría lo mismo de siempre llegar un slushie, ser aventado a los basureros, luego clases, slushie, ser aventado a los casilleros almuerzo, clases, otro slushie, volver a ser aventado a los casilleros, Glee club y luego llegaría a su casa a descansar y tratar de cubrir sus golpes propinados en especial por Karofsky y llorar con la música a todo volumen para que nadie en su casa lo escuche. Odiaba su vida, lo que él vive no se le podría llamar vivir, pero en especial odiaba a Karofsky por todo lo que le ha hecho y en especial lo que le hizo hace ya unos meses, de solo recordarlo empezaba a llorar y a temblar. En ese momento se levanta de la cama toma una ducha, se aplica su ritual de belleza, se cambia de ropa y baja a desayunar.

- Hey muchacho – le saluda su padre - ¿cómo estás?

- Un poco cansado pero bien – sonrió.

- Bien, pues almuerza para que no se te haga tarde para la escuela – asiente y se pone a comer.

- Buenos días familia – saluda Finn muy animado.

- Hola hijo, ¿porque estas tan feliz hoy? – pregunta Carole entregándole un plato con unos waffles.

- No se tengo la esperanza de que algo muy bueno sucederá hoy – sonríe y sigue comiendo. En eso Kurt acabo su comida y se levantó de su asiento.

- Rápido Finn no quiero llegar tarde a la escuela – dijo Kurt al momento de subir las escaleras por su mochila.

- ¡Voy! – grito Finn. Luego le dio un beso en la mejilla a su madre – adiós mama, Burt nos vemos luego – en eso corre a su auto y se sube enseguida llego Kurt y se dirigieron a la escuela. Al llegar Finn se estaciona.

- Nos vemos luego Finn – le dijo el castaño bajando del auto y corriendo dentro de la escuela. El más alto lo único que pudo hacer es despedirse con la mano de su últimamente extraño hermanastro.

- Hey que le ocurre a Kurt ¿Finn? – le pregunto Puck que llegó a su lado y miro igual de extrañado que Finn como el ojiazul se alejaba corriendo. Chocan las manos y se saludan.

- No sé realmente – se encoge de hombros – últimamente ha estado actuando muy extraño.

- Mmmm ya veo creo que deberías hablar con el – le comenta el chico del mohicano – él siempre ha sido muy alegre y fastidioso. Casi tanto como Rachel.

- Tienes razón en la casa lo hare – dicho eso ambos se dirigen a la escuela.

Kurt estaba tratando de huir de los brabucones para llagar a su salón de clase. Pero antes de que llegara a su clase de literatura pasó.

- ¡No me estorbes princesa! – le grito Karofsky al momento de empujarlo contra los casilleros, choco los puños con sus amigos y se fue por el pasillo. Kurt lo único que pudo hacer es levantarse, limpiarse un poco su ropa y ver que pareciera que nadie había notado lo que paso hace un momento con Karofsky.

La clase de literatura paso lenta más porque no la compartía con ninguno de sus amigos. El resto de las clases pasaron normal… para Kurt recibió dos slushies al salir de literatura, otro más después de química y cuatro después de ciencias sociales. Después fue a la cafetería a almorzar con sus amigos.

- Lady Hummel ¿estás bien? – le pregunto Santana, algo que le sorprendió y por lo visto no solo a él sino a todos en la mesa, ella no acostumbraba ser muy… amable pero por algo ella y Kurt eran mejores amigos.

- Porque preguntas – le contesta el castaño con una ceja levantada.

- Bueno en primera me preocupo por ti – Kurt rodo los ojos ella no se preocupaba tan to por el – y en segunda porque tu traje blanco – hizo comillas con los dedos – esta morado - enseguida Kurt se vio su atuendo y era cierto se le había olvido cambiarse de playera después del último Slushie que recibió en el día. Maldijo por lo bajo ya que la uva no era tan fácil sacar de la ropa.

- Amm… pues si estoy muy… bien – estaba muy nervioso ninguno de los ND sabía lo que vivía diariamente y la verdad no quería su lastima era lo último que quería de la gente y menos de sus amigos – bueno muy cansado.

- Y… ¿porque tu ropa esta… morada? – le cuestiono Mercedes.

- Pues… e-es que… - estaba balbuceando no sabía que contestarle - últimamente no he dormido bien, estoy muy cansado y no me fije que camisa me puse hoy por la mañana - todos lo miraron raro, bueno tal vez si era verdad lo que decía porque tenía unas horribles ojeras debajo de los ojos, pero Kurt Hummel un aficionado de la moda vistiendo ropa manchada era raro. El resto del almuerzo paso normal, Rachel hablando de los solos que debería tener, Santana y Mercedes discutiendo con ella porque era muy egoísta y no dejaba que los demás tuvieran una oportunidad para demostrar su talento. Kurt solo estuvo muy distante de todos, pensaba que en cualquier momento se iba a venir abajo y lloraría por su miserable vida, pero no él no podía contarle a nadie sobre sus problemas, era demasiado orgulloso y no le gustaría ver a sus amigos metiéndose con los futbolistas y defenderlo de los brabucones. Cuando estaba en clase de matemáticas se sentó al lado de Britt.

- ¡Kurtie! – Le llamo la ojiazul – estas triste ¿verdad? - asintió ante las palabras de la rubia y la a brazo – No llores – casi le suplico – no es bonito ver unicornios llorar – dijo en un pucherito adorable, a Kurt le encantaba que sin importar que los demás dijeran que era estúpida ella seguía creyendo en fantasías, además amaba cuando le decía unicornio – vamos sonríe tal vez hoy no haya sido un buen día, pero mañana va a ser mejor – el castaño sonrió ante las palabras de su amiga – te lo aseguro.

- Gracias Britt, en serio te quiero mucho – y se volvieron a abrazar.

Al final de la escuela Kurt se tenía que ir caminando hacia su casa ya que Finn tenía entrenamiento con el equipo, se entretuvo platicando con Santana, Brittany y Mercedes, luego de una hora se dirigió a su casa, pero en el estacionamiento de la escuela se topó con Karofsky y sus amigos.

- Vaya, vaya que tenemos aquí a la reina de los maricas, bien quieres que te golpeemos, o hasta mañana – no respondió – te estoy hablando – y le dio una cachetada con la que el castaño cayó al suelo –bien será hoy ¡vamos chicos! - en eso Kurt supo que su vida acabaría hay, lo golpeaban tan fuerte por unos minutos hasta que sus salvadores llegaron al rescate.

- ¡Aléjense de mi hermano idiotas! – grito Finn que venía junto con Sam, Puck y Mike. Karofsky y sus amigos salieron corriendo – Kurt ¿estás bien? – Le pregunto pero no contesto – hermano contéstame por favor – de un momento a otro todo lo que Kurt pudo ver era negro y luego se desmayó – chicos ayúdenme a llevarlo a mi auto – les dijo a sus amigos y estos lo ayudaron, Kurt estaba sangrando e inconsciente.

- Finn apresúrate y llevémoslo al hospital – le dijo Sam y en eso el más alto prendió su auto y partieron al hospital.

Al llegar se apresuraron para llevarlo a urgencias y Finn llamo a su madre y a Burt – a Burt no le gustara para nada esto – susurro y sus amigos asintieron. Luego de un rato llegaron todos los ND preocupados por Kurt y un enfadado Burt Hummel que parecía que sacaba humo por los oídos, que venía en compañía de su esposa.

- ¡FINN! – grito, Finn se volteo con miedo a ver a su padrastro y al llegar con él le dijo - ¿Cómo paso? ¿Quién fue?

- Pues estaba saliendo de la práctica de futbol con los chicos y lo encontramos siendo golpeado por Karofsky y sus amigos – le dijo separándose el abrazo de Rachel.

- Y ¿por qué no estabas tú con él? – le cuestiono.

- Le dije que me espera una hora y luego yo me iría con él en el auto, pero él se negó a esperarme y prefirió irse caminando – en ese momento llego el doctor.

- Ya tengo el diagnostico de su hijo, señor Hummel.