Vidas Paralelas
Mónica y Scarlett, dos chicas universitarias, viven un momento juntas que cambiará sus vidas para siempre...
Gracias a todos por interesarse por esta novela. ) Y sin más preámbulo...
Prólogo.
La Universidad. Donde se forjan las personas que mañana sostendrán al mundo.
Las personas que mañana serán el mundo.
¿Qué pasa cuando salen de este entorno¿Cómo se enfrentan a lo que está "allá afuera", más allá de las puertas del "alma mater"?
¿Están preparados para salir?
1
"La mayoría cree que sí", pensó Scarlett, joven morena y delgada, de intensos ojos verdes. "Pero yo no estoy tan segura...".
Sabía de gente que terminaba su carrera y regresaba al hogar a "no hacer nada". Una prima suya, saliendo, encontró tanta dificultad "para encontrar trabajo", que el único remedio había sido seguir estudiando. La maestría. El doctorado. Hoy era una flamante Doctora. Sin empleo.
Su familia lo atribuía al propio carácter de la prima: era una verdadera estudiosa, amaba pasar el tiempo en la biblioteca y laboratorios, no tenía interés real (decían) en "trabajar". Ella "quiere seguir estudiando eternamente", remataban.
Scarlett, sin embargo, creía conocerla y aunque reconocía que sí era efectivamente "un ratón de biblioteca", sospechaba algo más. No dudaba un instante en creer que, simplemente, todas las puertas se le habían cerrado.
"¿Y si a mí me sucede lo mismo...", pensó Scarlett, estremeciéndose.
Scarlett cursaba el octavo semestre de su carrera, Comunicación, en una universidad privada de nuestro país. De familia de clase media, estable económicamente, cursaba la carrera llena de ilusión, emocionada cada día por las nuevas y brillantes posibilidades que ésta le planteaba a su futuro. Vivía en la misma corriente de entusiasmo estudiantil que parecía permearlos a todos en su carrera: sueños de futuros brillantes dentro de los medios de comunicación, entrevistando a personalidades del mundo del espectáculo o el poder, cara a cara con los protagonistas de la actualidad, o planteando revolucionarias propuestas en sus flamantes nuevos empleos, emprendiendo nuevas empresas y actividades comerciales "para conquistar el mundo". Con todas las herramientas para "tener al mundo en tus manos", como rezaba el slogan de la universidad.
O "competir globalmente".
Pero Scarlett sentía en lo profundo que algo que no iba bien. Historias de gente como su prima que, simple y llanamente, no "competían globalmente". Apenas y remotamente atinaban a encontrar trabajos mal remunerados y opacos. Contrarios al brillo que día a día en la carrera parecían comentar todos los maestros sobre el "allá afuera". Y Scarlett temía. Siempre quería creer que "ella sí" la haría saliendo de la carrera, pero era conciente del riesgo de que "ella" fuera justamente la amiga, prima o novia que todos conocían que nunca "la supo hacer". La inquietaba demasiado.
Actualmente hacía su servicio social en el Instituto Mexicano del Petróleo y perseguía el sueño de dedicarse a su carrera dentro del área que la apasionaba: mercadotecnia.
Estrategias de mercado, guerras comerciales, "campañas" publicitarias le producían fascinación. Todo este lenguaje de guerra en un entorno de "competencia" férrea le causaba ardientes deseos de pertenecer e integrarse.
Pero nunca dejaba de deshacerse de aquella vocecita en su mente que le decía "¿y si no lo consigo...?"
No sabía bien a bien por dónde podría entrar a ese mundo que la fascinaba. Había ingresado al servicio en el Instituto por ayuda de su novio, quien tenía "contactos" y la había recomendado. Pero ¿qué habría de ser de ella si no tuviera siempre a alguien así que la ayudara?
Ahora escribía su tesina, sobre periodismo científico, convencida -siempre escuchando esa vocecilla en su cabeza-, que con eso se podría granjear algo de respeto en lo que le interesaba.
Y en medio de todo esto, estaba su amiga Mónica, "Moni", una joven con la cual había ido teniendo mucho acercamiento en fechas recientes. Estudiantdo juntas y largas charlas de café sobre los temas más variados. Planeando en cierta medida su "ingreso" al mundo laboral.
Al mundo "real".
Y Mónica era una combinación extraña. Poseedora de gran belleza física, trabajaba como edecán para una agencia que la llamaba en numerosas ocasiones para estar en este o en aquel evento, siempre trabajando para alguna de las "grandes marcas" que dominan en la actualidad. Ganaba bastante bien por este trabajo y sin embargo, Scarlett decía de todo ello, que dicha actividad no era "la gran cosa".
Además de explotar de aquella manera su belleza física, Mónica era una chica que tenía "algo más". En ningún momento había descuidado su parte "intelectual". Desde los primeros semestres de la universidad había tenido un gran acercamiento hacia el maestro Millán, filósofo y uno de los pilares académicos de "la Institución". Gracias a él estaba al corriente de las grandes corrientes del pensamiento de la actualidad y había tenido oportunidad de participar en foros, conferencias y eventos académicos de toda índole. Y gracias a él, además, venía desarrollando desde hacía ya bastante tiempo, su proyecto de investigación sobre "liderazgo", que era parte fundamental de su vida.
Con Mónica, Scarlett se sentía muy a gusto. Aprendía de ella, la admiraba por su claridad mental y, en alguna forma, "quería ser" como ella. Sentía que Mónica tenía un plan muy bien diseñado para conseguir lo que quería en la vida y procuraba aprender lo más que pudiera mientras estuviera cerca.
Scarlett por tradición, siempre había tenido más contacto con los chavos y chavas que ven en la fiesta el único camino en la vida. Gustaba de salir a los antros y divertirse con sus amigos, Moi, Dulce, todos a los que se encontrara en su camino. Le gustaba conocer gente, bailar, divertirse. Siempre la habían ubicado en su generación como una de las "Barbies", es decir, una chica linda, muy bonita -con piel morena y grandes ojos verdes que producían impresión en todos quienes la conocían- pero a la vez, sin mucho en la cabeza.
Tal vez enojada por esta imagen que proyectaba, y otro tanto por el temor que el mundo "de allá afuera" le inspiraba, había ido gradualmente acercándose a Mónica. Para entrar en orden. Para aprender y tomarse las cosas más en serio.
Nunca sospechaba lo cerca que podría estar de ella...
A media tarde de aquel día de mayo, Scarlett recogió sus cosas y decidió llegar temprano. No quería que estas últimas clases de la carrera le pasaran sin provecho. Esperaba que entre mejor preparada estuviera mejores armas tendría para soportar lo que vendría.
Fuera lo que fuera.
Era temprano, por lo que no había demasiada actividad en el patio de la universidad. Sólo algunas personas platicaban en las "islas" y alguno que otro caminaba distraído por el campus. La radio estudiantil comentaba algunos temas sin interés y perfectamente reciclados de lo que se oía en "la radio de verdad", entremezclados con las últimas piezas musicales del momento.
Un ambiente relajado. Emocionante.
Que pronto acabaría.
Subió las escaleras recién inauguradas del nuevo edificio que habían inaugurado a principios del semestre y trató de ubicar el salón que le correspondía. Algunos "chavos" carcajeaban animadamente en espera de alguna otra clase en el rincón y pronto recordó a dónde tenía que dirigirse.
Abriendo la puerta, miró con sorpresa que el salón estaba vacío.
Y por coincidencias del destino que sólo son posibles en las obras literarias, estaba ahí Mónica, rodeada de papeles y carpetas, aparentemente muy concentrada en estar leyendo algo en lo que escribía de cuando en cuando.
Reaccionando con una sonrisa ante la grata sorpresa, se adelantó hacia donde se encontraba su amiga y la saludó con un simple y llano...
—¡Hola, Moni!
Seguido de un divertido...
—¿Pero qué estás haciendo...?
Se inclinó y saludó a Mónica con un beso en la mejilla.
—Reviso algunas cosas de Millán... ya me tiene harta...
Y sin hacer caso de la respuesta, Scarlett se acercó.
—¿Y tú? —preguntó Mónica.
—Nada, estoy preocupada porque al rato tengo examen de Merca Integral y no he comido... ¡Tengo hambre...!
—Ah...
—¿Qué te dejó Millán?
Scarlett dejó su mochilita en una de las bancas, a lado de Mónica, y se inclinó viendo lo que tenía sobre la paleta en donde estaba sentada.
—Nada, me pidió que le revisara unos trabajos y los quiere antes de las 6. —Alzó la mirada y vio a Scarlett. —¿A qué horas es tu examen?
—A las 7, pero... ay, tengo que comer algo.
—¿Te pido un favor¿Me puedes dictar esto?—le extendió la hoja a Scarlett, que se sentó a su lado, tomando la hoja y cruzando las piernas.
—¿Qué es?
—Es lo que les va a poner Millán en el examen de filosofía, uno de los becarios se lo capturó, pero me pidió que lo revisara. Y la neta tengo hueva. ¿Sí me dictas?
—Bueno...
—Anda, y te acompaño a comer algo después, y te ayudo con Merca.
—Va.
Y Scarlett le dictó. Apoyados sus codos en la paleta, Mónica palomeaba aquí y allá, con desgano. Estaba cansada y desvelada. El día anterior había tenido evento, una de esas fiestas de inauguración que ya la comenzaban a fastidiar y la agencia la había llamado para que estuviera presente. Nunca decía que no, y habían terminado hasta tarde, por lo que no se encontraba del mejor humor. A decir verdad, estaba "hasta el queque". Apenas escuchaba lo que le decía Scarlett, sus palabras llegaban hasta ella como un susurro, su mente estaba lejos, lejos.
De pronto, bajó de golpe la pluma que sostenía en la mano y la estrelló contra la paleta de la banca, poniéndose de pie.
—¿Sabes qué güey? Estoy hasta la... Estoy cansada. Le voy a llevar sus cosas a Millán. Ya me harté de que nada más a mí me pone a trabajar. Dámelo.
Con delicadeza, le quitó la hoja a Scarlett de las manos y mientras la ponía en la carpeta, espetó:
—Gracias, corazón...
La sangre se le subió a la cabeza. Se ruborizó. ¿Qué había dicho?
Sin alzar la mirada, tomó las plumas y el folder y los metió en la carpeta. Nerviosa. Sólo oyó la voz de Scarlett.
—De nada, Moni...
...con un tono deliciosamente dulce... nunca le había escuchado aquel tono dirigiéndose a ella...
Se preocupó.
¿Pero de qué?
Estaba cansada.
—¿Querías algo de comer?—preguntó, sin alzar la mirada.
—Sí...
Tomó la carpeta con los brazos y, casi sin mirarla, le dijo a Scarlett:
—Es temprano. Podemos comer algo en lo que empieza la clase.
Y partieron del salón.
Hola a todos y gracias por comenzar a leer esta novela. Quiero explicar rápidamente un par de cosas.
Primero, para los que no conocen cómo funciona esto de FictionPress, quiero comentarles que para pasar a los siguientes capítulos (si están interesados, desde luego), tienen que dar click abajo a la derecha, donde se ve el cuadrito que dice 1.1 o Capítulo 1 y una flecha a la derecha. Ahí pueden escoger el capítulo que quieran. Pero, como es más usual leer uno después del otro, sólo tienen que dar click en la flechita para pasar al siguiente )
Del lado izquierdo, abajo, pueden escribir un "review", es decir, comentar lo que piensan de esta historia, en el capítulo en particular que estén leyendo. Se los agradeceré tremendamente y espero con avidez escuchar lo que piensan allá afuera de ésta, que pienso es mi primer novela.
Ya por último, quiero decir algo importante acerca de Vidas Paralelas:
Esta es una historia extremadamente personal. Yo sé que a ustedes no les interesa esto, pero para mí es importante. Muchas de las cosas que aparecen en dicha novela -personajes, lugares, situaciones, emociones- son parte de mi entorno real, del mundo que yo he vivido en estos años desde que salí de la universidad. Todos los personajes con un cierto peso en la historia son gente real que tengo a mi alrededor o que he tenido, sólo que aquí aparecen en circunstancias ficticias. Los nombres de las personas han permanecido tales cuales, si acaso he cambiado sus apellidos para conservar su privacidad -y no me linchen ). No sé qué pasará el día que alguno de ellos -sobre todo, los de nombre más poco común- se descubran en esta novela. No sé cómo reaccionarían. Tal vez me lincharán o me meterán una demanda. Tal vez me odien de por vida. O quizás, espero, se sientan honrados por la manera en como los he descrito. Sólo lo podré saber cuando suceda. Y parte de este riesgo es lo que me anima a seguir escribiendo y manteniendo los nombres y descripciones reales de las personas. )
Personas de mi trabajo actual, de mis trabajos anteriores, amigos cercanos, excompañeros de universidad, con sus nombres y descripciones reales aparecen desperdigados por aquí y allá en la historia, con mucho de sus situaciones reales expresados en la misma, y mucho interrelacionado con situaciones ficticias para formar una historia ficticia, única, basada en gran cantidad de hechos reales. La realidad y la ficción mías se mezclan aquí de formas que considero deliciosas.
Y por si lo preguntaban, yo también aparezco aquí, con mi nombre y circunstancia. No les diré quién soy, pero tal vez sea fácil de adivinar. En cierta manera esta novela es un ejercicio de autoficción: estoy creando una realidad paralela a la mía en donde muevo a placer las circunstancias propias que me rodean. Si me conocen, desquiciarán por el resultado. Si no, espero simplemente que les guste el resultado.
Mónica y Scarlett son dos compañeras muy apreciadas que tuve en la universidad, y que en efecto, tenían una relación muy cercana. Ambas, por diversas razones, se quedaron indeleblemente marcadas en mi mente. Lo interesante, en este juego de realidad y ficción que es Vidas Paralelas, es que lo que se cuenta aquí es real de ellas, su trabajo, su personalidad. Pero mucho de lo que sienten, hacen y piensan -en particular sus emociones- no son por completo las de ellas, sino las mías propias, vertidas en ambos personajes femeninos de una manera indisoluble. Cada una de ellas es, a la vez, un mucho de lo que yo mismo soy. Representan fuertemente facetas de mi propia vida emocional y si llegan a conocerlas leyendo esta novela, estarán conociendo mucho de mi propia circunstancia emocional de los últimos años.
Por último, si quieren conocer un poco más de lo que significa Vidas Paralelas y lo que está detrás de ella, pueden leer mi blog en www.shamathelama. blog spot. com
(Sin los espacios)
Sigan leyendo!!!
