Hola!... la advertencia al empezar fic: los personajes de Naruto no me pertenecen a mi... sin embargo ésta vez agregué algunos que si salieron de mi mentecita ^u^ ... los subtítulos en cursiva son para saltos en el espacio-tiempo o para expresar pensamientos cuando van en un diálogo entre asteriscos... Es todo por ahora... .


Cap. 1

- Sólo un poco más y llegaremos, por favor resiste – dijo con preocupación un hombre con capucha a la mujer que lo acompañaba.

- No te preocupes por mi, estoy segura de poder resistir… Es mi pequeño cerecito quien me angustia, lleva mucho tiempo sin descansar y alimentarse como es debido – le respondió la mujer con tranquilidad, mientras veía con dulzura a su pequeña de apenas dos meses de nacida que dormía plácidamente arropada por la capa que las protegía a ella y a su madre.

- ¡Emboscada! Todos los civiles busquen refugio ahora – gritó con autoridad uno de los ninja que encabezaba la caravana – Los demás ya saben qué hacer. Tal y como lo habíamos planeado ¡muévanse!

Los ruidos de las explosiones se mezclaban con los gritos de desesperación de las personas que trataban de huír del lugar para hallar protección en algún lugar del extenso bosque, mientras los shinobi trataban a toda costa de luchar para no tener más bajas. Luego de seis largas horas, los ataques cesaron, los ninjas que los habían atacado habían sido asesinados en su mayoría y los que no, simplemente habían escapado al verse derrotados; sin embargo no todo era bueno, los líderes de la pequeña caravana se reunieron y vieron con pesar que no habían podido evitar algunas muertes, incluso algunos de sus mejores ninjas habían sido aniquilados.

- ¡Hikari! ¿¡Hikari dónde estás!? – el hombre que horas antes había estado discutiendo con su mujer sobre lo importante que era para él que no peleara durante la emboscada para que cuidara de la hija que tanto amaban, se encontraba ahora con la capa rasgada y sin su capucha, dejando a la vista sus hermosos ojos color jade que estaban ahora empañados por la angustia y la preocupación de no encontrar a su familia.

- Itsuki – murmuró débilmente una hermosa mujer de largo y frondoso cabello rosa que yacía en el suelo sobre un enorme charco de sangre, tratando de proteger algo con su cuerpo.

- ¡Por Kami!. Hikari no puede ser – el hombre de ojos jade no pudo evitar que las lágrimas recorrieran su rostro al ver a su amada esposa agonizante, sin nada que él pudiera hacer – por favor no me dejes, eres la luz de mi vida, dime que estarás bien.

- Itsuki – repitió la mujer – por favor amor mío no sufras, el último recuerdo que quiero llevarme al otro mundo es la imagen de tu hermoso rostro opacado por la tristeza.

Itsuki sólo abrazó a su amada Hikari luego de ver la dulce sonrisa que ella le dedicaba a pesar del intenso dolor que experimentaba en ese momento, pero al hacerlo, pudo ver lo que con tanto cuidado atesoraba su esposa bajo su cuerpo. El hombre sintió su corazón romperse al notar que Hikari deshacía el abrazo, dejando caer sus manos mientras exhalaba el último soplo de vida que le quedaba.

- Por favor, cuida siempre de Sakura – susurró casi inaudiblemente Hikari para luego cerrar sus ojos lentamente, ante la mirada atónita de su marido.

Tres años después

- Por favor Sakura, sabes que no debes alejarte mucho de mi porque puedes lastimarte – decía con ternura Itsuki a su pequeña hija, mientras la levantaba del suelo y secaba sus lágrimas.

- Ha-hai – dijo la pequeña entre sollozos tratando de sacudir la tierra de su lindo vestidito.

- Vamos hija, parece que empezará a llover y no quiero que te resfríes. Volveremos la otra semana a visitar de nuevo a tu madre – dicho esto, el ninja desapareció junto con su niña en una nube de humo.

Eran las ocho de la noche y el señor Haruno se disponía a alimentar a su pequeña Sakura, pero se vió obligado a dejarla en su sillita para comer al escuchar a alguien llamando a su puerta con insistencia. Al principio dudó un poco en abrir, pero al reconocer la voz que lo llamó por su nombre se apresuró a recibirlo.

- Fugaku, qué gusto verte – saludó sonriente Itsuki a su amigo y compañero.

- Hola Itsuki, no fue mi intención interrumpirte pero es de vital importancia – dijo con seriedad un hombre pelinegro de la misma edad de Itsuki – debemos partir en una misión mañana mismo, debemos ir a la torre Hokage al amanecer.

- ¿Pero qué dices? Eso no puede ser posible, la Hokage sabe de mi situación y por eso no se supone que me envíe fuera de la aldea.

Itsuki estaba realmente sorprendido y molesto, no entendía por qué la Hokage quería que saliera de Konoha a una misión cuando su estancia en la aldea estaba ceñida por un acuerdo previamente establecido unos años atrás.

Flash Back

- Sean bienvenidos a Konoha – saludó cortésmente la Hokage a las personas presentes en su despacho – pueden sentir desde ahora esta aldea como su hogar.

- Agradecemos sinceramente su hospitalidad Hokage, pero no sabemos cómo será tomada nuestra llegada a Konoha por los habitantes – respondió el líder de los visitantes – además no creo que sea segura para ustedes nuestra presencia aquí. En cuanto se enteren de nuestra supervivencia podrían regresar para acabarnos y destruír ésta aldea tal y como lo hicieron con la nuestra.

- ¡Bah! Por eso no se preocupen – dijo la Hokage poniéndose de pie con una sonrisa en su rostro y dando un golpe en su escritorio – aquí estarán más que seguros… además, unos ninjas con sus habilidades nos vendría bien y sería un trato justo: su estancia en la aldea a cambio de sus servicios y lealtad a Konoha.

- Bueno, si lo propone de ese modo, supongo que es un trato justo – expresó el hombre luego de haberlo considerado unos segundos, viendo fijamente a la mujer rubia frente a él con su hermosa mirada jade.

- En ese caso que no se diga más. ¡Bienvenidos a Konoha Clan Haruno! Y brindemos por su llegada a la aldea como se merece – exclamó Tsunade mientras sacaba una botella de sake de su escritorio para servirles a todos los presentes.

- ¿Itsuki, estás seguro de esto? – preguntó disimuladamente un ninja del Clan Haruno a su líder – Mira que por lo que sé, ésta mujer ha sido una apostadora desde siempre y gusta de beber sake hasta perder el conocimiento. Si eso es la Hokage, ¿te imaginas lo que será el resto de la aldea? Tal vez no sea seguro que nos establezcamos aquí.

- Tranquilo Takeshi – respondió tranquilamente Itsuki mientras le sonreía a su amigo. Takeshi siempre había sido un alarmista, pero sin duda era un excelente ninja; además su paranoica forma de ser siempre le resultaba divertida al líder de los Haruno – estoy seguro de que aquí podremos hallar algo de paz luego de haber atravesado por la crisis en nuestra antigua aldea; no podemos darnos el lujo de salir a vagar por los bosques a sabiendas de que quieren destruír nuestro clan.

- ¿Qué es lo que tanto hablan ustedes dos? – interrumpió la Hokage al tiempo que les brindaba a los dos un par de copas repletas de sake - ¿Acaso hay algún problema o están conspirando contra nosotros?

- ¿Qué? ¡Claro que no Hokage-sama! – dijeron en coro Itsuki y Takeshi al ver la mirada suspicaz que les lanzaba la rubia.

- Jajajaja – soltó una carcajada la Hokage sentándose de nuevo en su escritorio – no se preocupen que sólo bromeaba. Conozco el honor de los Haruno y sé que no me decepcionarán.

- Por cierto Hokage-sama, hay una condición que me veo en la obligación de imponer – dijo Itsuki, que hizo una pausa luego de decir esto, pero ante la mirada insistente de la Hokage decidió proseguir – durante mi estadía aquí no podré llevar a cabo misiones que me obliguen a ausentarme de la aldea por varios días.

- Y eso se debe a… - le motivó la rubia a que explique la historia completa.

Itsuki Haruno dio un leve suspiro y luego comenzó a relatarle toda la historia a la Hokage, desde el ataque a su aldea natal, pasando por la vergonzosa pero necesaria huída que debieron emprender antes de que masacren a su clan por completo, hasta la terrible y dolorosa muerte de su amada Hikari a manos de los ninjas renegados que los emboscaron en el bosque.

- Ya veo – finalizó la rubia luego de escuchar atentamente a Itsuki.

- ¿Y bien?

- Y bien… ¿qué? – al oji jade se le formó una venita en la frente al escuchar la cínica respuesta de la Hokage.

- Me gustaría saber si aceptará esa condición o si debo empezar a buscar un lugar donde vivir con mi hija y el resto de mi clan – finalizó Itsuki con éste ultimátum viendo fijamente a la rubia.

- Ya te dije que no hay problema, aquí hay muchos Haruno y estoy segura de contar con ellos para ese tipo de misiones. En cuanto a ti, se me ocurre algo – la Hokage le dijo algo a su asistente Shizune, quien de inmediato salió de la oficina luego de hacer una reverencia.

- ¿A qué se refiere Hokage-sama? – preguntó curioso Itsuki.

- Te presentaré a alguien con quien sé que te llevarás muy bien – le dijo complacida la rubia – su nombre es Fugaku Uchiha, es el jefe de policía de Konoha y tú formarás parte de su escuadrón; además ubicaré a tu clan en los límites del barrio Uchiha, así que podrán conocerse muy bien.

Luego de decir éstas palabras, una nube de humo apareció en medio de la oficina de la Hokage, y de ella emergió el mencionado Uchiha, quien luego de escuchar a la Hokage y a Itsuki Haruno, aceptó con gusto al nuevo clan que formaría parte de la fuerza policial de Konoha.

Fin del Flash Back

- Después de eso nos instalamos no en los límites del barrio Uchiha, sino en el mismísimo barrio Uchiha. La Hokage tenía razón, Fugaku y yo nos llevaríamos bien; luego de sólo unos días trabajando juntos en el mismo escuadrón ya éramos como dos viejos amigos – pensaba el líder del clan Haruno mientras acunaba a su pequeña hija que bostezaba y miraba a su padre con los ojitos entrecerrados, venciéndose ante el sueño – mañana, la Hokage deberá darme unas cuantas explicaciones, jamás abandonaré a mi pequeña flor de cerezo; porque te lo prometí a ti querida Hikari… una promesa es una promesa y como tal debe ser cumplida.


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