Disclaimer: Esta historia es inventada por mí pero está basada en la obra maestra de Stephen King, IT (ESO), espero que disfruten de la lectura.
8 de Septiembre de 2017:
¿Quién iba a decirme a mí que una película me iba a obsesionar tanto hasta el punto de hacer todo tipo de estupideces?
Acababa de llegar a casa después de ver IT en un cine abarrotado de gente. Tuve que sacar la entrada con días de antelación, pues estaba claro que sería un taquillazo.
Aún así nadie quiso acompañarme, estuve rodeada de extraños todo el tiempo, gente asustada, pero en cambio yo… no sabía describirlo. Disfruté toda la película, especialmente las escenas en las que aparecía el payaso.
Quería más, se me hizo corto a pesar de durar 2 horas y cuarto aproximadamente, pero bueno.
Encendí el ordenador y miré toda clase de entrevistas, noticias, fotos, artículos… ¡todo! Pero entonces, como siempre suele pasar al navegar tanto, acabé, sin saber cómo, en una página bastante extraña de internet. Es como cuando estás en YouTube y de un video saltas a otro, y otro y otro, y no sabes cómo has llegado ahí, te das cuenta en ese momento de que has estado a la deriva y has encontrado algo que no tenía nada que ver, pero capta tu atención completamente y te indica que has tomado un camino muy alejado.
La página tenía que ver con rituales y demás cosas que aunque siempre me han parecido al principio muy tontas, después me han dado mucho respeto. Estaba a punto de cerrarla cuando vi uno de los carteles de la película que acababa de ver en el cine, en la que salía uno de los niños del club de los perdedores y un número de teléfono. "No llamen a ese número o tendrán una experiencia escalofriante", rezaba el título.
- Venga, a ver la "superexperiencia escalofriante".- dije burlonamente. -0019135356280.
- Departamento de policía de Derry. Si tiene información sobre los niños perdidos…
-¡Hala! ¿Pero esto qué es?- seguí escuchando atentamente pero el hombre que hablaba dio una especie de quejido y una voz que quería imitar a la del payaso del film interrumpió.
-¡Hola, soy Pennywise, el payaso bailarín! Ahora ya no somos extraños, ¿verdad? ¿Quieres un globo?, ¡Aquí abajo todos flotan y tú también flotarás!- una risa exagerada y luego silencio.
-Marketing.
Pero sentí curiosidad y seguí mirando cosas de rituales e invocaciones. Pero si es que no existe, lo sé, pero sería tan genial… no que matara niños ni nada de eso, pero el personaje me ha fascinado. Seguramente porque siempre me ha gustado asustar a la gente, y hoy ver a todo el mundo acojonado en sus butacas, menos yo, me hacía gracia.
Siempre me ha gustado el cine de terror, creo que por eso estoy inmunizada y no suelo asustarme, además los personajes fuertes me atraen pues mi autoestima siempre ha sido baja y me gustaría tener ese poder sobre otros.
Encontré que alguien decía que si tenías una imagen, un globo rojo y una vela y te concentrabas en que apareciera el de la imagen, lo haría. Afortunadamente tenía un paquete de globos de colores en un cajón, muertos de risa, pues hace años pensé que me serían muy útiles, y de velas también estaba bien servida, pues a menudo se iba la luz. Puse de fondo de pantalla una imagen de Pennywise, encendí la vela e inflé el globo. Me recosté en la cama con el ordenador en las piernas, la vela en la mesita de noche y el globo agarrado del nudo.
-¿Y ahora qué? ¿Digo Pennywise tres veces como si llamase a Beetlejuice?- Me reí de mi misma, "tal vez otro día podría intentarlo con él si esto funciona"- pensé mofándome.- Oh! Pennywise!- dije con dramatismo exagerado.- Si vienes a mí te daré mi globito! ¡Jajajaja!
Agitaba el globo delante de la cara del payaso, que me devolvía una sonrisa y una intensa mirada de ojos amarillos. Era la imagen de la escena en que aparece con una pirámide de globos invertida y los eleva para que se vea su cara.
-¡Venga guapetón!, ¡te haré palomitas también! Sé que son tus favoritas porque hacen "pop, pop, pop, p…"- POP. Fue el ruido que el globo hizo al estallar y cortó las risas inmediatamente. Me levanté rápidamente de la cama y cerré el portátil.
La puerta de la habitación se abrió tan rápido que apagó la vela y quedé a oscuras.
Con una sensación angustiosa en la garganta busqué a tientas el mechero para encender la vela, pues el interruptor se encontraba en el lado opuesto a donde yo estaba, justo al lado de la puerta. Cogí la vela rápidamente y la encendí, pero no había nadie en la habitación, me acerqué a la puerta e intenté prender la luz, pero no ocurrió nada. Maldita instalación eléctrica.
Me aventuré a salir al pasillo, al final de éste se encontraba el cuadro de la luz, así que iría hasta allí y esta casualidad terminaría.
La llama de la vela se tambaleaba nerviosa en la oscuridad al igual que mi cuerpo, al girar la esquina del pasillo vi algo raro, cerré los ojos pensando en que era mi imaginación, esperé unos segundos, poniendo oído a que nada se estaba acercando. "Lo estás imaginando, no hay nada", pensaba nerviosa. A punto de abrir los ojos sentí como el olor de la vela llegaba a mi nariz…
Algo la había apagado.
