Sesshomaru x Rin
Los personajes no me pertenecen, tomo prestados para darle vida a esta historia alerta lemon si son sensibles al tema abstenerse.
Mafia y amor
Su cabello amarrado en una cola de caballo, sus Jeans favoritos sobre sus esbeltas piernas, su sonrisa de un blanco perfecto, sonrió mientras su tiro dio en el blanco, su arrogancia le pasaba factura de vez en cuando, pero ella era así, tuvo buen maestro.
Señorita su puntería cada día es mejor – su entrenador personal, un hombre mayor de aproximadamente 45 años le felicito
Gracias Jaken, has sido tú mi entrenador, el mejor hombre de mi padre – sonrió al hombre, quien se sonrojo levemente por los elogios de la chica, quien de repente se sintió observada, si no era su abuelo quizá fuera su hermano mayor, dirigió su mirada hacia donde estaba segura se encontraría con unos ojos ambarinos penetrantes.
Sesshomaru, sucede algo – la mirada fría y el rostro perfectamente cincelado de su hermano le decía que algo había ocurrido.
Inutaisho e Izayoi, se reunirá con la gente de Hong Kong en unos días, - se sorprendió normalmente él nunca le informaba sobre las actividades de su padre.
Y eso que tiene que ver conmigo normalmente tu no me informas de lo que haga papá – miro fijamente a ese adonis griego, sus ojos ambarinos, su cabello plateado y un cuerpo de infarto diablos en que estaba pensando era su hermano y mayor que ella por 15 años, bueno técnicamente no eran nada ella había sido adoptada cuando tenía meses de nacida por el padre de Sesshomaru y por su esposa que al tener solo hijos varones decidieron adoptar una niña.
Y no tengo porque informarte nada, pero padre no llegara a tiempo así, que tienes prohibido rotundamente salir este fin de semana, no quiero juegos Rin – su rostro frio no expreso ningún sentimientos mientras observaba a la joven.
Tengo veinte años Sesshomaru, no soy una niña a la que tienes que estar cuidando a cada momento, no puedes prohibirme nada – grito, su comportamiento hacia ella de algún tiempo para acá se había vuelto más frio que de costumbre
Es una orden, no te atrevas a desafiarme Rin, o sabrás realmente porque tu padre me hizo el líder de este Clan – se giró, su caminar majestuoso le recordaba a un felino, él era un depredador y ella si fuera sensata no se convertiría en la presa. Pero al diablo ser sensata no estaba en sus planes.
El fin de semana saldría con sus amigos era el cumpleaños de Kohaku y desde luego no podía perderse la fiesta, seguramente Sesshomaru la castigaría luego, pero haría que valiera la pena.
Jaken – la voz aterciopelada pero llena de fuerza se hizo escuchar
Mi señor – Jaken un hombre fiel desde sus inicios en el Clan gozaba de privilegios pero también de grandes responsabilidades
Rin tiene prohibido dejar la mansión este fin de semana y los días que mi padre tarde en regresar, no sé, qué es lo que harás pero no dejes que abandone este lugar, he sido claro – espero la respuesta de su hombre de confianza quien con un asentimiento de cabeza garantizo su trabajo.
Dejare a Shino la responsabilidad de seguirla y no perderla de vista, mi señor le garantizo que Rin, no dejara la Mansión – con una inclinación abandona la sala, donde Sesshomaru tomaba su Escoses, esperaba realmente no tener que meter las manos para sacarla de algún aprieto pero la conocía, ella escaparía y el la atraparía.
Que dices Rin, no puede ser debes asegurarte de llegar Sango espera contar contigo – la voz de su amiga, le hizo sonreír, Kagome siempre tenía ese efecto
No te preocupes Kagome, no le digas nada a Sango, estaré allí a la hora acordada, por nada del mundo puedo perderme el cumpleaños de Kohaku - vio su aspecto una vez más en el espejo su falda corta de piel dejaba poco a la imaginación su cuerpo bien proporcionando resultado del entrenamiento diario, la mantenía en forma, sus botas a la rodilla, no usaba tacones, era una regla de Sesshomaru, su cabello en una coleta y su top que completaba su atuendo se puso una gabardina para que nadie la viera salir vestida de esa forma estaba segura que a Sesshomaru le daría un ataque de furia si la viese.
Salió sigilosamente de su habitación, no había hombres como imaginaba, había observado que Shino la seguía a distancia desde que Sesshomaru diera la orden de no salir y no había salido pero en esta ocasión debía desafiar la orden de su hermano y su líder.
Atravesó el pasillo lentamente, las luces de la planta baja estaban encendidas por lo que Sesshomaru debía estar en la biblioteca, vio a Shino custodiar la puerta principal, sonrió, ella no saldría exactamente frente a sus narices. Bajo por las escaleras que llevaban a la cocina, la puerta estaba abierta, por lo que se coló rápidamente, estaba fuera de la casa, pero faltaba el extenso terreno que rodeaba la mansión, subió al árbol cercano al muro que resguardaba el lugar, sonrió mientras saltaba de forma magistral el muro, estaba tan cerca solo debía asegurarse de llegar al auto que había alquilado a través de la web.
Sonrió, debía reconocer que había mejorado sus habilidades, abrió la puerta del auto y dio la dirección de la Discoteca Shikon, que era donde se llevaría a cabo la fiesta, maldijo en voz baja había olvidado comprar el obsequio, bueno decidió que sería mejor si se lo hacía llegar después, total nadie tendría tiempo de cuidar los presentes mientras bailaban.
Media hora después estaba en las puertas de Shikon, sus amigos habían llegado veinte minutos antes que ella, por supuesto ellos no habían realizado una hazaña como la suya sonrió mientras él seguridad comprobaba su edad.
La música alta de la discoteca llego con fuerza a sus oídos, no le gustaba mucho estar en aquellos lugares pero Kohaku valía la pena, había sido su primer amigo y seguía siendo su mejor amigo desde entonces, busco con la mirada a sus amigos, Kagome estaba en la distancia hablando con Sango, Kohaku estaba pidiendo las bebidas, sonrió y se dirigió hacia ellos, la fiesta apenas estaba comenzando.
Rin, que bueno que has llegado – Kagome la recibió con un fuerte abrazo, Sango la saludo de igual manera, se sentó a la espera de las bebidas.
El tráfico ha sido un poco complicado se limitó a comentar – mientras observaba el ambiente, su mirada recorrió el lugar había estado en Shikon una sola vez cuando había cumplido los veinte años tres meses atrás, claro que los hombres de su padre habían estado todo el tiempo monitoreando y la Discoteca había sido cerrada para la ocasión, hoy estaba libre de los hombres de su hermano y pensaba disfrutar al máximo.
Unos ojos la observaban, la había reconocido apenas entrara en el lugar, sonrió de manera perversa quizá tendría la recompensa y su ansiada venganza se llevaría a cabo aquella noche, llamo al camarero a quien le susurro un momento y luego le dio una sustanciosa propina, mientras se movía lentamente a la zona vip del lugar.
Shippo, llego antes que nosotras, está bailando desde entonces y casi no ha parado por aquí, se supone que celebramos el cumpleaños de Kohaku – Sango se quejaba
Tranquila Sango, Shippo, sabe cómo divertirse – sonrió a su novia
Oh Miroku, tenías que ser tu quien le diera carta blanca para no estar en la mesa con nosotros – se quejó la pelinegra de nuevo
El ambiente siguió, la pista de baile se llenó y los cuerpos se rozaban entre sí,
Rin no se había quitado la gabardina, ni había salido a bailar, por lo que observaba mientras sus amigos se divertían.
Señorita – la voz del mesero interrumpió de repente
Su orden – coloco el jugo de naranja frente a ella, viendo como él sonreía ante su inusual pedido. Le dio las gracias y coloco una buena propina en la mesa, observo de nuevo a sus amigos mientras tomaba su bebida.
Está, hecho señor - el hombre sonrió
Muy bien, ve cerca y cuando este indispuesta sabes lo que tienes que hacer – el mesero dio un movimiento de cabeza y abandono la zona Vip.
Se sentía mareada, pero eso era imposible, no había ingerido licor, pese a las bromas de sus amigos y la cara de sorpresa del mesero al pedirle jugo de naranja, por lo que no podía explicarse, su cuerpo empezaba sentirse diferente, hacía calor pese al aire acondicionado del lugar.
Se encuentra bien señorita, necesita usar los servicios – amablemente el mesero le pregunto, pero ella no estaba segura que lo que quería o necesitaba.
Puede venir por aquí, la acompaño, la insistencia del hombre hizo saltar su alarma interna, pero no tenía mucha fuerza de voluntad, sus amigos no estaban cerca por lo que no podía pedirle a ninguno que la acompañara, necesitaba ponerse un poco de agua fría en el rostro quizá solo así pasara el malestar.
Gracias – se puso de pie dispuesta a que la acompañara
No es necesario yo me hare cargo de ella – Rin reacciono a la voz llena de autoridad, se tardado en venir, sonrió la presa fue cazada pensó
El hombre se apartó asustado ante el rostro severo del hombre, esos ojos ambarinos parecían leer a través del el, por lo que opto por hacerse a un lado y se dirigió a otro lugar.
Maldita sea Rin – casi rugió, el sonido de la música amortiguo su voz
Tengo calor, sácame de aquí, por favor – Rin se sentía peor a cada momento, su cuerpo era un torbellino de emociones
Estas borracha – le reprocho mientras se abría paso hacia la salida, sus hombres aguardaban fuera, así que tenía que salir a empujones, Rin se restregaba el cuerpo como si le doliera.
No, ha sido solo un juego de naranja te lo juro – se restregó ahora contra su cuerpo, Sesshomaru se tensó, aquel comportamiento estaba fuera de lugar, algo le había pasado estaba seguro, apresuro aún más el paso logrando llegar al salida. Le tiro la llave a Jaken para que condujera, por lo que entro a la parte trasera del auto junto a Rin.
Qué demonios haces – grito cuando Rin se quitó la gabardina, era de esperar que tuviese calor con eso puesto, pero lo que Rin escondía detrás de la prenda lo dejo aún más furioso
Siento calor, ayúdame Sesshomaru, siento cosas extrañas – se pegó un poco más a Sesshomaru, estaba consiente que aquello estaba fuera de lugar, pero el olor a hombre le llamaba, era con un canto de sirena para ella.
Maldición Jaken conduce de prisa, Rin ha sido drogada
Su furia incremento, el mesero era el principal sospecho, llamo a Shino quien venía en el otro automóvil – consígueme al mesero de Shikon, su nombre es Toho.
Recordaba haber leído ese nombre en la placa de su uniforme, debía darle muchas explicaciones, quien se había atrevido a llegar a un Taisho de esa manera.
Jaken estaciono el auto, mientras Sesshomaru sacaba a Rin, no permitirá jamás que alguno de sus hombres la viera en ese estado.
Vamos Rin, camina – le ordeno cubriendo su escasa ropa con su propio cuerpo
Me siento mal, lamento haber desobedecido tus ordenes – apretó los dientes cuando un calor llego a su centro.
Sesshomaru la llevo a su habitación, la coloco en la ducha y abrió el agua fría, debía enfriarla antes que aquello saliera de control
Vamos Rin eres más fuerte que esto – le animo
No puedo, siento que ardo, - Rin se quitó las botas que habían sido arruinadas por el agua, la falda fue lo siguiente que salió, Sesshomaru se quedó de piedra nunca antes la había visto con poca ropa, se aseguraba de ello cada vez que estuvieran cerca.
Basta Rin, no deseas hacer esto, es la droga en tu sistema quien te domina debes soportar – por primera vez no sabía cómo actuar sabía lo que debía hacer pero no debía era su hermana de sangre o no, creció ante sus ojos, la amo como tal y verla en ese estado lo estaba atormentando el gran líder del Clan no sabía que era lo correcto, salió de la ducha no quería ver nada más.
Rin termino por sucumbir al deseo ardiente de su cuerpo, se desvistió completamente y dejo que el aguar fría corriera por su cuerpo, pero no llego ningún alivio por el contario cada gota de agua era muy excitante para su cuerpo, temblaba de deseo
Sesshomaru le dijo que fue drogada en la discoteca, eso quería decir que debía soportar aquel tormento hasta que pasara sus efectos o sucumbir y suplicarle a su hermano que le ayudara, no era inmune a la belleza que él representaba y era su secreto personal las emociones que solo el despertaba en ella.
