¡Hola! me encuentro remodelando los episodios de este fanfic que ya cumple más de un año de que lo publiqué por primera vez. Como notarán es viejo ya que algunos personajes existen todavía (Kagura, Kanna, Kikyo) aunque espero que eso no le quite lo interesante. Ojalá que disfruten la historia y que les agrade esta nueva versión del fanfic; la trama prácticamente es igual pero es más legible y con menos incoherencias. Había muchas.

¡COMENZAMOS!


Disclaimer: Inuyasha y sus personajes y conceptos son propiedad de Rumiko Takahashi y Yomiuri TV Corporation. Esta historia está hecha sin fines de lucro.


Título - ¿Era este nuestro destino?


-Esto que voy a contarte, sucedió hace mucho tiempo... sucedió hace siglos... pero solo si te cuento esto, comprenderás por qué se han dado todas estas cosas en la actualidad.


Capítulo 1 - La destrucción de Naraku


-¡Ahome, aléjate de aquí! - gritó Inuyasha mientras lanzaba su viento cortante contra varios monstruos que le atacaban sin control.

-¡No. Mi deber es acabar con Naraku! - fue la respuesta que obtuvo por parte de la joven, a la par que lanzaba una flecha contra los enemigos.

Esta era, se encontraban en la batalla final. Naraku por fín había obtenido todos los fragmentos de la perla, salvo el de Kohaku.

Kouga había perdido los suyos en batalla mas seguía en pie luchando contra Kagura, empeñado a recuperarlos.

Kikyo también había llegado al lugar y se encontraba luchando contra Kohaku y Kanna, en cuyos brazos se encontraba Akago.

Sesshomaru había llegado con su grupo y también combatía contra los monstruos de Naraku, siendo apoyado por Jaken, mas ordenó a Rhin mantenerse alejada, en unos arbustos junto con Ah-Un.

Inuyasha y los demás habían comenzado a atacar en cuanto obtuvieron oportunidad, mas al verse amenazado, Naraku había liberado una gran cantidad de demonios, manteniéndose protegido así.

Miroku y Sango terminaron luchando juntos contra Hakudoshi, mas Shippo se había ido a proteger junto con Rhin, por órdenes de Inuyasha.

La batalla se había tornado demasiado peligrosa.

-¡No seas necia! ¡Esta no es como las anteriores batallas! - insistió el joven, tomando del brazo a Ahome, quien le miró ofuscada.

-Pero... quiero ayudar...

-¡Pero yo no quiero que pelees!

-¿¡Y por qué no?! - Exclamó soltándose del brazo del joven. - ¿Insinuas que soy una carga? ¡¿Creés que no sé pelear?!

-¡NO!

-¡NO ¿QUÉ?!

-¡NO QUIERO PERDERTE! - exclamó al final, tomándola de los hombros.

Esto hizo que todos, Naraku incluido, se detuvieran en su pelea y guardaran silencio. Todos, sin excepción observaban con atención a Inuyasha y a Ahome.

Inuyasha tenía su cara ensombrecida, cubierta por su flequillo. Ahome sólo lo miraba, entre asombrada y algo asustada, con un ligero rubor en sus mejillas.

-No quiero... que... no quiero que te pase algo malo... no lo resisitiría... sin tí... yo... no sé qué haría... yo... - Inuyasha no encontraba el modo de decir lo que sentía en ese momento.

-¿Por... por qué me dices eso?... - Susurró la joven, a lo que Inuyasha por fin enfrentó su mirada.

-Porque... porque yo...

En ese momento, una flecha rozó los rostros de ambos. Kikyo había disparado hacia ellos, en un arrebato de sentimientos y emociones revueltas. Su rostro mostraba la tristeza y odio más grande que uno se pudiese imaginar.

-Kikyo...

-Maldito... eres un traidor Inuyasha... ¡Muere! - exclamó la joven sacerdotiza mas antes de poder disparar, alguien la había atacado haciéndola caer al suelo. Nadie sabía si la había matado o solo la había hecho caer inconsciente.

-¡Naraku! ¡¿Por qué lo hiciste?! - exclamó Inuyasha, al observar el cuerpo inerte de Kikyo.

-Por que no quería que interrumpiera esta bonita escena - fue la respuesta del ser de cabellos negros, haciendo que todos cayeran al estilo anime - Continuen por favor - agregó mientras regresaba a su posición de ataque contra Sesshomaru.

-...

-...

-Inuyasha... ¿qué... qué ibas a... a decirme? - preguntó Ahome con timidez, consciente de las miradas de todos.

-Pues... yo... - el rostro del joven estaba completamente sonrojado, mas el de Ahome no podía discutirle mucho ya que se encontraba en las mismas condiciones que él.

Inuyasha no dijo nada más, simple y lentamente tomó el rostro de Ahome, se acercó a ella, la miró con gran ternura y le dió un beso. Tímido, inocente y lleno de amor, el cual fue correspondido instantaneamente por Ahome, quien le abrazó.

Todos suspiraron afeminadamente.

-Ahora sí, ¡a pelear! - exclamó Naraku cambiando su semblante y reanudando su batalla, la cual continuó como si nunca hubiera pasado nada... ¬¬U

Inuyasha se separó de Ahome un poco, sin soltarla y le miró a los ojos.

-Por favor, escóndete - suplicó de manera preocupada.

-No Inuyasha... yo... yo quiero estar contigo... a tu lado...

-Pero...

-Si estoy contigo nada malo me pasará... - aseguró la joven, a lo que Inuyasha le miró con ternura.

-Está bien Ahome...

Ambos comenzaron a luchar; uniendo sus fuerzas terminaron rápidamente con los monstruos y entre todos comenzaron a atacar a Naraku quien, al comenzar a debilitarse, creó un nuevo campo de energía impidiendo que los demás le hicieran daño.

-¡Todos apártense! - gritó Inuyasha al momento que su espada se transformaba y quedaba rodeada de diamantes - ¡Lanzas de diamante! - exclamó al mismo tiempo que agitaba su espada, liberando así el Kongousouha, el cual tuvo éxito y destruyó el campo de energía, al mismo tiempo que se incrustaban los diamantes por todo el cuerpo de Naraku, quien rió de manera malévola.

-Kukuku... tontos... ¡Yo soy el gran Naraku! Soy inmort... ¡argh! - se quejó el hanyou causando sorpresa en todos.

-¿Qué sucede? - preguntó Inuyasha observando sin creer cómo Naraku se sujetaba el pecho, con dolor.

-Algo le pasa - observó Miroku - parece como si alguien o algo le hubiese lastimado...

-¿Quién me está haciendo esto? - se preguntó el monstruo a la par que observaba a su alrededor. - ¡Kagura! - gritó al notar cómo la dominadora de los vientos tenía en sus brazos el cuerpo del bebé, Akago, el cual yacía muerto mientras que en su otra mano sujetaba el corazón de Naraku en forma de esfera de cristal. - ¡Kagura, ¿qué crees que haces?! - amenazó observándola con odio.

-Esto... - fue la respuesta de la mujer youkai, la cual estrujó la esfera, haciéndo sufrir a Naraku.

-Ese es... - Ahome no podía articular palabra, observando sorprendida la escena.

-Es el corazón...

-De Naraku - completó Miroku la frase dicha por Sango.

-¿De dónde lo sacaste? - preguntó Inuyasha mas alerta que sorprendido. ¿Cómo no se había percatado de los movimientos de la dominadora del viento?

-Tuve que asesinar a Akago... pero de él puedo encargarme después - fue la respuesta de Kagura, quien rápidamente lanzó una mirada de complicidad con Sesshomaru, que solo Ahome notó.

-Entiendo - pensó la joven - le pedirá a Sesshomaru que...

-¿Cómo piensas revivirlo? - preguntó Miroku, interrumpiendo los pensamientos de la joven sacerdotisa.

-Eso no te incumbe, monje.

-Kagura... me las pagarás... maldita traidora... - susurraba Naraku débilmente.

-¡Cállate! - gritó la mujer arrojando al suelo el corazón haciendo que se rompiera en miles de pedazos. Al instante siguiente Naraku comenzó a revolverse con dolor.

-Argh... no crean que... he sido derrotado... ungh... si yo muero... - Naraku observó a todos de manera sádica causando algo de temor en los presentes - si yo muero... ustedes mueren... co-conmigo... - Naraku sonrió de manera triunfal alertando a todos de que algo terrible se acercaba.

-¡¿Pero qué dices?! - exclamó Inuyasha dando un paso hacia atrás, algo no le gustaba nada.

-¡Explotaré! - exclamó lanzando una carcajada sin alegría al aire descubriendo a los demás el plan que tenía destinado para ellos.

Kagura no lo pensó dos veces. Antes de que nadie se diera cuenta, había tomado a Kohaku y a Hakudoshi haciéndolos subir en una de sus plumas, siendo seguidos de la misma Kagura quien en brazos tomó a Kanna y a Akago, alejándoser rápidamente de ahí.

Sesshomaru, al ver que Rhin podría salir herida, la tomó en brazos y se alejó corriendo del lugar, siendo seguido de Jaken y Ah-un.

Kouga no supo como reaccionar así que hizo lo más valiente del momento... salió corriendo del lugar (... no se ustedes pero no me cae mucho Kouga xD)

- ¡Rápido! - fue la exclamación de Miroku al ver que todos se alejaban lo más pronto posible y que Naraku comenzaba a inflarse como un globo - ¡Debemos salir de aquí! - Ni bien terminó de decir esto, Sango ya había corrido hacia Shippo, tomándolo en brazos y montado en Kirara.

-¡Miroku date prisa! - gritó la exterminadora olvidando el "excelencia" causando que el joven monje le viera asombrado. Tras esa pequeña sorpresa, Miroku montó en Kirara rápidamente y ésta se elevó por los aires.

-¡Inuyasha, señorita Ahome! ¡¿Qué esperan?! ¡Vámonos!Rápido! - exclamó al notar cómo ambos jóvenes seguían estáticos en su lugar, observando a Naraku. Kirara comenzó a alejarse, advertida por su instinto, sin escuchar los reclamos de Shippo que, llorando, gritaba que no podían abandonar a Ahome en ese lugar.

El grito proporcionado por Miroku hizo reaccionar a Inuyasha quien se había quedado en shock al notar, con asco, cómo Naraku comenzaba a deformarse a la par que se inflaba sin parar. No faltaba mucho para la explosión.

-¡Si!. Vámonos Ahome - habló el joven híbrido observándola y dispuesto a cargarla en su espalda, mas la joven se alejó rápidamente de él y corrió hacia Naraku, causando un terror indescriptible en Inuyasha. - ¡¿Qué demonios haces?! ¡Aléjate de ahí! - por alguna razón sus piernas no respondían, quería correr y alejar a Ahome del lugar, pero simplemente sus piernas no respondían.

-Es que el fragmento... - Ahome se agachó muy cerca de Naraku, quien había dejado caer la perla de Shikon. La joven lo tomó entre sus manos mas al instante siguiente unos tentáculos la rodearon, impidiéndole moverse.

-¡Te tengo! - exclamó Naraku sonriendo triunfal - Morirás aquí, niña torpe - agregó al momento de dejar de inflarse y comenzar a brillar.

-¡NO! ¡AHOME! - gritó Inuyasha comenzando a correr hacia ella al fin, para salvarla de una muerte segura. No se había percatado, las lanzas de diamante seguían incrustadas en Naraku... al explotar todas saldrían volando y herirían a Ahome con gravedad si no hacía nada para impedirlo.

Todo sucedió en menos de un segundo. Naraku reía macabramente y Ahome hacía lo imposible por liberarse. En ese mismo segundo la joven observó que Inuyasha estaba muy cerca de ella. Inuyasha solo corría, sentía que nunca llegaría hacia la joven. En ese mismo instante Naraku explotó expulsando los trozos de diamante. Inuyasha observó con horror la expresión de dolor de Ahome, era una mirada que se clavaba en el alma. Un brillo cegador. Un grito desgarrador. Después... calma y silencio... demasiado silencio...

Una nube de humo cubría el lugar... cuando Inuyasha pudo ver a través de esa capa, se dió cuenta de que habían triunfado... Naraku estaba muerto...
pero... ¿a qué precio?

-A...Ahome - susurró aterrado el joven hanyou observando el cuerpo de la joven en el suelo, boca abajo, rodeada de un gran charco de sangre, a tan solo unos pocos pasos de Inuyasha, inmóvil.


Nuevamente, para los recién llegados que apenas han comenzado a leer este fic y no saben lo que hay a continuación… ¡PERDÓNENME POR DEJARLO AHÍ! ¡NO ME MATEN POR PIEDAD! y a los que ya habían leido, MIL PERDONES POR HACERLES RECORDAR ESTO XD en fin, espero que disfruten de los siguientes capítulos, intentaré subir uno por día mientras termino el resto del fic. Saludos.