Era una dulce mañana de domingo, y ella se encontraba totalmente despierta, probándose que ropa interior debería usar ese día, si la negra con tirantes y encaje rojo, o la blanca trasparente que no cubría nada, se había esmerado tanto en comprar esa ropa interior pensando en que el chico que se la iba a quitar debía de gustarle aunque fuera una de las dos, ¿Pero cuál?, de nuevo subió la negra por sus blancas y delineadas piernas, le gustaba más esas, así que decidió ponerse el sostén que le hacía juego. No tardo en ponerse el uniforme de la escuela, no es que tuviera clase, es que simplemente su prometido estaría en el club escolar debido a que era el capitán de futbol; peino su rubio cabello y se puso un moño blanco, hoy sería el día.

Ella era Rin Kagamine, no era la mejor estudiante, tampoco era la peor, sus notas eran promedio, iba al club de arte y era una chica de una familia adinerada, por esa última razón había empezado a salir con Rei Kagene, el hijo de un importante empresario y futuro heredero de la familia Kagene, ella se había esforzador por llevarse bien con él debido a que sus abuelos le habían impuesto el compromiso para formalizar una alianza cuando se casaran y faltaba poco para ello, tenía 18 años e iba en sus últimos meses escolares, y todo eso llevaba a ese día. Rin sabía que en su relación era una mera formalidad entre los dos jóvenes, aceptando el destino que le habían impuesto la gente mayor, pero aun así, ¿por qué hacerlo una tortura?, Rin se había intentado enamorar de él. Rei era un chico bastante popular en su colegio, de cabello negro y sonrisa cautivadora, el capitán del equipo de futbol y todas las chicas lo perseguían, Rin jamás vio que se le acercará a otra chica con intención de coquetearle. Pronto Rin empezó a salir en citas con él, era interesante pasar tiempo juntos, no le disgustaba pero a su relación le faltaba esa "chispa", y ella podía jurar que lo intentaba, por eso decidió que ese día iría a la casa de Rei y le entregaría su cuerpo. Lo había planeado todo, desde la ropa interior hasta que le iba a decir, estaba decidida a que ese día sería una con él y su relación por fin daría frutos provechosos para todos.

Cuando llego a la desolada escuela entro cautelosa, se dirigió por los pasillos hacia la cancha de futbol donde se encontraría su novio, todo iba a ser sorpresa, así que fue despacio y encontró a los chicos del equipo.

-Buenos días. chicos - Saludo formalmente.

- Rin-sempai, buenos días- El chico que le hablo iba con otros dos- ¿Estás buscando a Rei-sempai?- pregunto mientras le sonreía traviesamente.

- Si, ¿ya se fue?- pregunto ella un poco desilusionada.

- Ya terminamos el entrenamiento, pero Rei-sempai se encuentra en la sala del club con Piko-sempai- Los tres chicos se rieron al unísono, a la chica le pareció extraño.

- Gracias- ella fue caminando y se dirigió hacia la sala del club.

Su corazón estaba empezando a palpitar rápidamente, tenía que invitar a Rei a que le llevará a su casa, tenía que ser casual, él no podía notar sus intenciones, suspiro pesadamente acercándose a la puerta y cuando iba a tomar el pomo escucho gemido salir de allí.

-¡Espera!- Rin se estremeció por ese grito, era como si estuviera luchando – Si haces eso… ahh- Ella se sorprendió y abrió sus ojos como nunca antes, ¿qué pasaba allí?.

- Vamos, ya todos se fueron… puedes gritar si quieres- La chica identifico la voz de su prometido, se quedo paralizada, ¿estaba malinterpretando la charla?

- Rei, no… por favor… ¡Ah!, ¡No tan fuerte!-

Y ella giro el pomo y abrió la puerta, el chico que era su prometido estaba encima de la mesa penetrando al chico de cabello blanco, ambos la miraron sorprendida, más por la sorpresa de verle allí.

-Rin…- Susurro Rei, Piko se retiró e intento cubrirse sus partes mientras Rin detallaba la escena- Puedo explicártelo…- intento acercarse a ella, pero la chica rubia empezó a llorar y a correr.

Ahora lo entendía todo, porque sus esfuerzos eran en vano, porque esos chicos se reían de ella, porque en su relación nunca estaba la chispa que necesitaba.


-Y eso fue lo que paso- Recitaba la chica mientras le contaba lo que había sucedido hace un mes con su ahora ex–prometido, Meiko y Luka escuchaban atentamente.

- Vaya…- Susurro la chica de cabello rosado mientras observaba con pena a su amiga pequeña, Meiko y ella le llevaban dos años y la miraban con pena.

- Vamos Rin… no llores por eso- intento consolarla Meiko, la chica llevaba deprimida todo el mes, apenas e iba al colegio y ya se había ganado bastante bronca por ello.

- No lo entiendes Meiko, estuve pensando tres años que ese chico sería mi esposo, ahora resulta es gay – Dijo ella mientras apretaba su falda con rabia, hacia un puchero intentando reprimir sus lágrimas.

- Mírale el lado positivo, es mejor que te enterarás ahora que después de su boda- intento animarla, pero Rin negó fervientemente.

- Esto es una pesadilla, además mis abuelos dicen que eso no es excusa suficiente para cancelar el compromiso, que él solo está experimentando- Rin se veía bastante irritada, Meiko y Luka simplemente suspiraron.

- Pero si tú no aceptas ir al altar no te pueden obligar-

- Por supuesto que no lo haré, ni aunque me amenacen con un arma lo haré, todos en el instituto sabían que Piko y Rei tenían algo y yo era la única estúpida que no sabía nada, ¿saben que me mandaron fotos de ellos dos en citas?- Rin se veía bastante deprimida, sus dos amigas se miraron entre sí con complicidad.

- Lo que necesitas es embriagarte- Dijo Meiko sonriendo maliciosamente.

- ¿Qué?, ¡pero si yo nunca me he embriagado!- Repuso ella inmediatamente.

-¡Por eso mismo!, necesitas olvidarte de Rei, así que salgamos de fiesta las tres, ya estás en edad de ir a algún club- Comento Luka, Rin suspiro.

- Y de ver otros chicos- Luka y Meiko se sonrieron, Rin no le gustaba por donde iban las cosas.


Y por eso se encontraba allí, en un club a mitad de la noche, pero no era un club normal, estaba lleno de mujeres de todas las edades, desde chicas de 18 como ella, veinteañeras como Meiko y Luka, treintañeras y cuarentonas, Rin no podía creerlo, estaba en un lugar donde las chicas pagaban por tener la compañía de un chico mientras bebían. ¿No se suponía que venían a festejar y a conocer chicos?, pero pagarle a uno para tomar con ellas no era lo que se imaginaba, estaba un poco incomoda con el ambiente ya que no era su estilo.

-Deja tu bolso Rin, nada de celulares- Dijo Meiko mientras le daba su abrigo y bolso al recepcionista.

- Pero Rinto-nii sama se enojará cuando sepa que no fui a casa- Intento excusarse Rin pero Meiko le arrebato su celular al instante.

- Rinto no se enterará de nada, le dije que haría una pijamada en mi casa así que nadie nos molestará hoy- Rin hizo un puchero, no quería estar allí, pero Meiko y Luka le habían obligado, fueron tan insistentes que tuvo que decir que si.

- Vamos Rin, tienes que conocer a Gakupo y a Kaito- Rin entrego su bolso y su celular, aunque no pensaba quedarse mucho tiempo, al primer descuido y se iría de allí, no iba a emborracharse para luego hacer un trio de chifladas a mitad de la noche.

Llego al lado de sus amigas y al lado de Luka y Meiko había dos chicos, uno de cabello azul y otro de cabello morado, ambos altos y varoniles, con un smoking y corbata, el chico de cabello azul tomaba la mano de Meiko y la besaba cortésmente.

-Mei-chan, que gusto verte aquí de nuevo- "de nuevo", resonó en la cabeza de Rin, así que eran clientes frecuentes del club, sus ojos rodaron mientras miraba bien el lugar, había un gran escenario con un tubo en medio de ese lugar, eso significaba.

- Me muero por ver el espectáculo de la bufanda desnuda- comento Meiko, Rin casi se desmaya al escuchar eso, ¿hacían show de esa índole allí?, pues tendría que salir lo más rápido que pudiera.

- Miren ella es nuestra amiga, Rin- Luka la señalo con su mano, ambos hombres la miraron mientras la detallaban, Rin se sintió violada en ese instante.

- Un gusto señorita- El chico de cabellos morados la tomo de la mano y se la beso- Soy Gaku-chan- Su sonrisa no le gusto, Rin quiso apartar la mano pero eso sería de mala educación.

- Soy Rin- Ella se sonrojo, el otro chico también hizo lo mismo.

- Soy Kaito- El chico sonreía de oreja a oreja, Rin se intimido por esa sonrisa, esos chicos flirteaban con ella y lo detestaba.

-¿Qué les parece si nos sentamos?- Dijo Gakupo, las chicas asintieron.

- Oye, ¿no hay un amigo para nuestra niña?- pregunto Meiko mientras Rin la miraba seriamente.

- Lo siento, todos están ocupados, tendrán que compartirnos- Kaito le guiño un ojo, eso le empezaba a dar escalofríos.

-Yo estoy bien- Dijo rápidamente.

- Vamos Rin, relájate- Comento Luka, ella solía ser la chica seria del grupo, pero desde que entro a la universidad las cosas empezaron a salirse de control con ella, ahora era tan bebedora como Meiko.

Y así fueron como terminaron tres botellas de Sake en la mesa, Rin apenas y tomaba, en cambio Meiko y Luka estaban empezando a ponerse eufóricas, Kaito y Gakupo conversaban con ellas como si las conociera de toda la vida, en cambio con Rin apenas e intercambiaban frases.

Era aburrido, miraba a su alrededor todos tenían compañía y lucían tan felices, entendía porque el negocio era rentable, era casi como "alquilar" un novio para una noche, que bebiera contigo y bailara, de repente se sintió envidiosa, Kaito y Meiko bailaban mientras Luka y Gakupo bebían juntos, ella estaba haciendo un mal tercio, tal vez podría alquilar uno para ella pero no deseaba gastar su dinero en un chico que no se interesaría en absoluto por ella sino en su dinero. Suspiro pesadamente mientras tomaba un trago de sake completo, eso no la hacía sentirse mejor, deseaba irse de allí cuanto antes, era mejor estar en casa en vez de ser la chica solitaria en un club con anfitriones.

-¡Es hora de la bufanda desnuda!- grito la castaña de repente, el chico que bailaba con ella sonrió incomodo, Rin casi pudo notar que no le gustaba hacer ese show.

- Si mi lady lo desea- El chico subió al escenario y empezó a desnudarse, todas las chicas se levantaron de su mesa y empezaron a rodear el escenario, hasta Luka fue a mirar, Rin vio la posibilidad de escapar.

Se levanto rápidamente aprovechando que nadie la miraba y empezó a caminar hacia la salida, las mujeres del lugar empezaban a aglomerarse a los alrededores, Rin echo un vistazo, el chico solo llevaba una bufanda que ocultaba sus partes, Rin tapo sus ojos por puro pudor y camino de espaldas para alejarse de aquel acto tan raro que presenciaba, ¿cómo podría gustarle eso a sus amigas?, eran todas unas pervertidas.

De repente choco con alguien, casi tropieza pero ese alguien la tomo de la cintura.

Lo siento- mascullo ella como acto reflejo al notar que había chocado con alguien.

-Descuide, señorita- dijo la voz, sus ojos se encontraron en ese instante, Rin miro al chico que la sostenía por la cintura, era rubio, de ojos azules hipnotizantes.

- ¡RIN!, ¡NO INTENTES ESCAPAR!- grito la chica castaña mientras se acercaba a ella con pasos agigantados y furiosos, miro la escena entre los dos chicos –oh… ¿interrumpo algo?- ella sonrió maliciosamente al mirarlo, Rin noto que la escena se podía malinterpretar.

- No es lo que crees- Dijo rápidamente mientras era soltada por el chico rubio.

- ¿Estás libre chico?- pregunto la castaña, el chico la miro atentamente.

- Lo siento, yo no soy anfitrión, solo el barman- contesto él, Meiko no quito su sonrisa.

- Te doy 50 dólares si la entretienes esta noche- la castaña la señalo, Rin miro al chico con vergüenza.

- Lo siento pero yo-

- Y 50 más cuando nos vayamos a ir- el chico lo dudo por un instante.

- Señorita, yo solo soy el barman, mi compañía no será grata para su amiga- forzó su sonrisa, la castaña saco dinero de su bolsillo y se lo entrego.

- 100 ahora y 100 después, ¿trato?- él chico trago en seco, Rin podía notar que estaba nervioso.

- Solo tengo que hacer que beba… ¿cierto?- Rin se sonrojo por ello- no soy bueno bailando…- Meiko rio.

- Tranquilo, esta mojigata no te pedirá nada vergonzoso- y después de eso la chica se dio media vuelta y grito "Bakaito", y se metió entre la multitud de mujeres.

- ¿Cuánto quieres por dejarme ir?- pregunto Rin al chico, este la miro confundido.

- Dos botellas de ron, después de eso eres libre- Rin le miro con suplica- Vamos… parece que esto no te gusta, sé de un lugar más tranquilo- El chico extendió su mano para que ella la tomará, Rin no pudo decirle que no y la tomo.

El chico la llevo al segundo piso, una habitación con un sofá y su propia música, puso algo lento mientras Rin se sentaba en el sofá, bastante cómodo para ser el de un bar. El chico trajo una botella de Vodka y la abrió, le sirvió en dos vasos mientras le daba uno.

-¿Es de su agrado este cuarto?... mi princesa…- dijo esto último bastante avergonzado, Rin rio levemente al notarle su sonrojo, al parecer no estaba acostumbrado a ese tipo de cosas.

- Si… prefiero estar aquí, no me gusta los lugares con tanta gente- Rin se recostó, tomo el vaso y bebió un poco de su contenido.

- Si bebes tan poco estarás toda la noche aquí, así que tómalo de una- Rin suspiro y se llevo el vaso a la boca y dejo que el liquido se derramará por toda su garganta, sintió como su garganta empezaba a arder hasta llegar a su estomago.

- Es fuerte- dijo ella intentando no vomitar, el chico sonrió y tomo el mismo contenido de su vaso.

- Te acostumbraras- Rin sintió como los colores le subían a sus mejillas, ¿acaso ya le había hecho efecto el alcohol?, no, era simplemente que ahora notaba que el chico era bastante lindo, más que cualquiera que hubiera visto en ese lugar.

- ¿Cuál es tu nombre?- pregunto ella mientras le miraba a sus ojos azules, le gustaba mucho como la observaban.

- Ehm… mi nombre es Len- respondió el chico meditándolo un poco.

- Lo pensaste mucho- Rin sonrió acercándosele- ¿me estás mintiendo?-

- No te miento, es que pensé que tal vez debería decir otro nombre, aquí los chicos no usan su nombre real, ¿sabes?- El chico se acomodó un poco en el mueble y empezó a servir otra vez.

- ¿Y cuál es tu apellido?- Len suspiro, la miro un poco incómodo.

- ¿Para qué quieres saberlo?- Rin sonrió.

- Ya me dijiste tu nombre, así que dime tu apellido, solo por mera formalidad- La sonrisa de la rubia lo puso aún más incómodo.

- Entonces tú primero, di tu nombre y apellido- Rin se le desvaneció su sonrisa.

- ¿Es necesario?- pregunto ella.

- Solo es un acto de mera formalidad- él sonrió, Rin se rindió.

-Rin Kagamine- confesó ella mientras se sonrojaba un poco, Len la miro de arriba para abajo escaneándola.

- Oh… ese es un gran apellido- Rin se sonrojo por ello, ya debía pensar que ella sería una niña mimada de alta sociedad.

- Bien, ahora paga- ordeno ella.

- Mi apellido no es tan famoso, solo soy Shimoda Len- Rin le miro atentamente, nunca lo había oído en su vida.

- No importan las apellidos- menciono ella mientras recibía el vaso- ¿Es tu intención emborracharme?- Len sonrió.

- Señorita, si no se ha dado cuenta esa es mi misión en este bar, emborrachar a la gente, aunque normalmente no suelo hacerlo en privado, solo en la barra, debe sentirse afortunada por ello- Rin sonrió.

- Que modestia tiene mi acompañante-

- Solo intento actuar cool- Rin le divertía el chico- Muy bien señorita, cuénteme de usted, ¿Por qué la trajeron aquí?- Pregunto él, a Rin se le desvaneció la sonrisa en ese instante.

- Bueno… es una larga historia…- intento ella salir por ese lado, pero el chico tomo un poco de vodka.

- Que bueno, después de todo tenemos toda la noche para emborracharte- Rin suspiro.

- Esta bien… Resulta que estaba comprometida con un chico-

- Ya veo por donde van las cosas- interrumpió él mientras Rin volvía a suspirar.

- Esto es distinto- pero el chico negó.

- Apuesto a que será igual- Rin le dieron ganas de golpearle en ese instante- Continua-

- Okei… a los quince años mis abuelos me dijeron que me tenía que casar con él cuando saliera del instituto- De nuevo empezó a hablar.

- Eso significa que tu boda sería este año si no me equivoco- Rin se sonrojo, eso era cierto, si nada hubiera pasado en menos de seis meses sería la señora Kagene y sería una hermosa novia de Junio.

- Si… bueno, era un matrimonio arreglado e intentaba llevarme bien con él, era lindo pasar tiempo juntos pero no sentía que estuviera en una relación de amantes, rara vez me besaba, de hecho creo que siempre lo bese yo- Rin se sintió un poco deprimida, Len le paso el vaso mientras ella lo tomaba entero.

- Eso es, desahógate hermosa- la voz del chico era suave, le daban ganas de hacer todo lo que él le dijera.

- Entonces pensé que podía perder la virginidad con él, después de todo me casaría con él- Rin noto que el chico se puso rojo al mencionarle "virginidad", sonrió de lado y continuo- Pero cuando iba a proponérselo lo encontré teniendo relaciones con un chico en el salón del club- Len se sorprendió por ello.

- Esperaba el engaño, pero… no con un chico- Ahora era él quien tomaba del vaso hasta el fondo.

- Lo sé, a veces pienso que es un mal sueño- Rin también tomo hasta el fondo, el relato lo merecía.

- ¿lo amabas?- pregunto él, Rin lo miro confusa.

- ¿Amarlo?... no, no lo sé- respondió ella con bastante duda.

- ¿Entonces por qué te deprimes porque te fue infiel?- Rin no supo que decir, si ella no le amaba no le debería doler pero…

- Se burló de mí, fingió que lo estaba intentando- a la rubia se le aguaron los ojos y una lagrima cayó de su ojo, su acompañante se la limpio.

- Si hubieras estado en su lugar, ¿hubieras hecho lo mismo?- Rin pestañeo un par de veces, consiguiendo que sus lágrimas salieran de sus ojos.

- No… -

- Pero aún así estabas dispuesta a casarte con él sin amarlo, solo porque tus abuelos lo dijeron- Rin volvió a tomar otro trago.

- Lo sé, pero pensé que eso era lo mejor para todos, ahora me doy de cuenta que fue mi error no haber discutido eso, pero ya no dejaré que ellos se involucren en mi vida, así me amenacen con quitarme toda mi herencia – Len rio porque ella sonaba con decisión, era una chica rara.

- Salud por ello- y le paso otra copa mientras Rin empezaba a sentirse mareada.

- Salud- y de nuevo se tomó el contenido sin rechistar.

-Pero igual, si hubieras sido tú la que se enamorará de otra persona, seguro le hubieras traicionado sin pensarlo dos veces- Concluyo Len pero la chica negó.

- Claro que no, yo no sería capaz de traicionarlo- intento justificarse pero el chico negó.

- No te has enamorado, no sabes lo que podrías hacer- Rin le miro con curiosidad.

- Hablo el experto- el chico negó suavemente.

- No me he enamorado, pero yo he hecho cosas por amor- a ella se le iluminaron sus ojos de tanta curiosidad que le dio.

- Cuéntame~- canturreo ella mientras se le acercaba, él retrocedió.

- Ya está empezando a hacer efecto el alcohol, no me digas que eres de las que se pone cariñosa- Rin rio levemente mientras se retiraba.

- No lo sé, es mi primera vez bebiendo tanto- Len puso cara de cansado, todo sería una gran sorpresa esa noche- empieza a hablar, ya te dije mi historia, te toca a ti- El chico sirvió de nuevo y miro la botella, entre los dos se la habían acabado y ella apenas mostraba los primeros síntomas de la embriaguez, esperar a que se durmiera no era una opción ahora.

- Tranquila, es demasiado deprimente para que te la cuente- pero la chica solo le hizo un puchero.

- O me la cuentas o bailamos- amenazo ella, Len trago en seco.

- También es muy larga- intento excusarse.

-buscaré una canción- Ella se levanto del sillón y el chico la tomo de la muñeca y le obligo a sentarse.

- ¡Está bien!- dijo molesto- Todo empezó hace tres años-

- Hace tres años pasaron muchas cosas- Dijo Rin sonriendo por haber ganado.

- No interrumpas- Dijo él mientras tomaba otro vaso para darse valor- Mi mamá… bueno ella nos crio a mi hermana y a mi sola, y hace tres años cayó enferma de cáncer- Rin puso cara de espanto, ahora lo entendió todo.

-Espera… si no quieres hablar de ello esta bien, si es algo tan triste no tienes porque obligarte, lo siento… no pensé que sería tan serio- intento excusarse ella, Len suspiro.

- Ya me hiciste recordarlo así que te toca escucharlo- Len tomo otro vaso y la tomo de su nuca delicadamente acercándoselo a su boca- Toma- ordeno, ella lo tomo sin oponerse- Bien, entonces como enfermo tan grave, tuvo que dejar el trabajo, así que yo empecé a trabajar por ella para pagar su tratamiento, su amigo me dio trabajo aquí como barman, y me esforcé porque estuviera bien, pero su enfermedad no era curable- Len sintió como si su voz se quebrará.

- Lo siento por tu perdida- dijo ella sintiéndose el triple de culpable.

- Gracias… eso es lo que tenía que pasar- el chico tomo otro trago, lo necesitaba, pero se sentía mejor.

- Eres muy valiente, no cualquiera haría eso por una madre y menos a tu edad- intento animarle la chica, el chico rio levemente.

-Tenemos la misma edad- Dijo él, ella rio.

- ¡Por eso!, tú ya trabajas en cambio yo apenas y llevo mis notas- Len sonrió aún más.

- Pues mis notas son las mejores del colegio y no es por presumir- Rin lo miro sorprendida.

- ¡Vaya!, ¿enserio?, eres admirable- El chico se sonrojo por el cumplido.

- Muchos lo hacen, no es para nada admirable- Pero ella negó.

- Claro que si lo es, eres muy valiente- ella sonrió cálidamente, él seguía sonrojado.

- Basta, haces que me avergüence- pero ella siguió sonriendo.

- ¿Quieres bailar?- pregunto ella mientras él le miraba extrañado.

- Dijiste que no me harías bailar si te contaba mi historia- el frunció el ceño pero ella seguía riendo.

- Vamos, nadie nos va a ver aquí- ella se levanto del sillón y le ofreció su mano- Vamos, te enseñaré- él chico suspiro mientras tomaba su mano, todo por la paga.

Y torpemente la tomo de la cintura y de su mano, ella sonreía bastante complacida por ese gesto, él empezó a moverse torpemente pero de alguna manera logro no pisarle los pies, ella lo guiaba hábilmente por la sala y reía por sus caras al cambiar de paso, él empezó a acostumbrarse y empezó a hacerlo mejor.

-Mi pareja es capaz de bailar normal, ¿Quién lo diría?- se burló ella mientras él se ponía rojo.

- Solo hago esto porque nadie nos ve aquí- Ella rio con una carcajada.

- Podríamos hacer muchas cosas aquí y nadie se daría cuenta- ella se acercó a la cara del chico, él retrocedió por inercia.

- Oye… yo no me prostituyo- ella le miro confundida.

- Yo no te estaba pidiendo eso, pervertido~- canturreo ella mientras lo soltaba y tomaba la botella y empezaba a beber grandes cantidades de alcohol- Quería pedirte que cantaras conmigo pero parece que eso no se va a poder- Len la miro, ella ya estaba en esa etapa "divertida" cuando se tomaba mucho alcohol.

- Pues aquí nadie nos escuchara, si quieres cantar, te escucharé- Ella le dio la botella y lo obligo a tomar, él casi se ahoga, si seguía así se emborracharía tanto como ella.

- No es divertido si canto yo sola- Len suspiro, ¿Qué más opción le quedaba?

- Esta bien, pero solo una- ella sonrió mientras se ponía en el medio de la sala.

No sabían exactamente cuanto tiempo había pasado, pero pasaron mucho tiempo cantando cosas sin sentidos, desde canciones que eran viejas, hasta canciones actuales, Len no podía negar que se estaba divirtiendo, incluso había sacado una tercer botella y la llevaban hasta la mitad, cada comentario sacaba una carcajada por parte de ambos y todo empezaba a parecer divertido.

-Oye Len, ¿tienes novia?- pregunto ella mientras se recostaba en su hombro.

- He… he estado trabajando tanto para mantener a mi hermana y a mi en estos tres años, también está la escuela, es imposible haber tenido siquiera una novia- confeso mientras ella sonreía.

- Que suerte- sonrió ella mientras se le acercaba a la cara- Así podría besarte sin remordimientos- él se sonrojo al instante, no pensaba con claridad por todo el alcohol que había ingerido ese día.

- Oye… no doy esos servicios- él intento alejarla pero ella no cedió.

- No pensaba pagarte por un beso, dámelo gratis- sonrió mientras se subía a sus piernas, Len no sabía que hacer, no podía dejar que le besará.

- Voy a buscar a tu amiga- Intento quitársela de encima pero solo consiguió acercarse aun más, ella aprovecho y lo beso.

Ya tenía la mente hecha un lio, el alcohol le hacia perder la cordura y por eso el beso se intensifico, él empezó a tocar su cintura por encima de la ropa, quería sentirla más cerca, aquella chica rubia lo estaba volviendo loco y eso estaba mal; en cambio Rin probó el paraíso en ese instante, ninguno de los besos de Rei le habían gustado tanto, ¿así se sentía besar a un verdadero hombre?, se pregunto mientras metía su lengua en la boca de él, cosa que no le negó, la cabeza de la pequeña rubia le daba tantas vueltas que ya nada le importa, tampoco le prestaba mucha atención a las manos del chico que se habían colado por su camisa y le tocaba los senos por encima del corpiño.

Sin saber como, termino debajo de él encima del sillón, sus manos habían subido su camisa y ahora él se lamía los hinchados labios, Rin lo veía atentamente mientras empezaba a reír por su expresión.

-El señor correcto está excitado por lo que ve – se burlo mientras él bufaba molesto.

- Cállate, tú querías esto así que asumirás las consecuencias- él robo un beso de sus labios con ferocidad y necesidad, nada tierno, Rin se sintió complacida por haberlo hecho actuar así, aunque él se negará a hacer esas cosas, al final las estaba haciendo, y lo mejor de todo es que no las hacía nada mal.

Ella decidió probar también, filtro sus manos por la camiseta de él y sintió su cálido abdomen, le gustaba lo que tocaba así que decidió desabrocharla para sentirlo mejor, él se separo de sus labios y fue a parar a su oreja, la mordió sin descaro y empezó a lamerla por toda su extensión.

-Nooo~- Gimió repentinamente, esa acción le causo un escalofrió desde su cuello hasta la punta de sus pies.

- Que linda voz, déjame escucharla más- Rin le miro la cara complacida que él hacía, le sonrió también.

Sintió como le quitaban el corpiño y la falda, dejándola en bragas, él hizo lo mismo con su camisa medio desabotonada y bajo sus pantalones a mitad de sus muslos. Para ella todo iba rápido, aun no se sentía preparada para ello, pero fue cuando sintió como él filtraba su mano entre sus bragas y empezaba a tocarla que se olvido de cualquier queja que tuviera, se dedico a sacar desde el fondo de su garganta todos los gemidos que le provocaban. ¿Era el alcohol lo que la hacia comportarse como una gata en celo?, no podía controlar su voz y su prenda más intima estaba empapada en tan solo unos minutos de haberla estimulado.

-Más… ah… dame más- rogo ella mientras él chico sonreía.

- Como lo desee mi princesa- Él se deshizo de su pantalón y de su bóxer, sin pudor tomo su erecto miembro y lo dirigió hacia la virginal flor de la chica rubia.

Ella grito cuando lo sintió invadir su puro e inocente tesoro, hace menos de un mes pensaba entregársele al chico que sería su esposo, ahora le entregaba su virginidad a un rubio salido de la nada que la había puesto caliente con tanto alcohol que le dio a beber, él lo hacía despacio, tal vez por consideración de ella pero aun así le dolía.

-Estás sangrando- murmuro él mientras recostaba sus antebrazos en el sillón, al lado de su cara- No te entiendo para nada- Le dijo mientras la penetraba hasta el fondo de la entrada de su cuerpo.

- Ah…- el gemido de dolor preocupo al chico- Despacio- rogo ella, él sonrió con malicia.

- Como quieras- Luego de eso la beso de nuevo y su lengua fue a parar dentro de la boca de Rin.

Él había empezado a explorarle cada detalle de su boca, eso distrajo a Rin de su dolor en la entrepierna, la mareaba el sabor de la boca de Len, nunca en su vida había probado algo tan placentero, ¿eso era un pecado?, porque iría derecho al infierno de lo poco arrepentida que estaba de tener sexo con ese chico. En cambió él ya no pudo soportarlo más, empezó a moverse dentro de ella, nunca pensó que un lugar tan estrecho se sintiera tan bien en un momento así, y mientras más se movía mejor se sentía, ella empezó a soltar gemidos placenteros lo cual lo animo a hacerlo más rápido, aunque no dejaba la delicadeza de lado, podía estar borracho pero nunca le haría daño a una chica. Pero con cada contracción de las paredes del cuerpo de Rin, Len perdía más su fuerza de voluntad, no iba a aguantar mucho y dejo su carga dentro de ella.

-Dios… ah- suspiro él mientras ella lo abrazaba fuertemente, sus ritmos respiratorios no se controlaban, a ninguno de los dos.

- Len…- susurro ella mientras él intentaba acomodarse en el sillón, todo daba vueltas en ese instante.

- Oye… eres muy impulsiva- dijo mientras la acorralaba en sus brazos.

- Yo solo pedí un beso, tú fuiste más allá- Ella le sonrió, lo abrazo fuerte, ahora era su amante.

- Cállate- Dijo él mientras cerraba sus ojos, ya era tarde y el sueño lo estaba venciendo.

- Buenas noches, Len- dijo ella mientras cerraba los ojos también.

-Buenas noches, Rin- dijo por primera vez su nombre en la noche.


Si alguien lee esto pensará que soy una pervertida, pues si lo soy xC, ya escribo cosas melosas pero también quiero escribir cosas pervertidas, asi que hice este fanfic, a pesar de que ya tengo un monton, pero me dije que no importaba la verdad, si no tengo imaginacion para el resto por ocupar mi mente en estas historias entonces no podre continuar, en fin, este fanfic es M porque será muy hot, estará lleno de lemons porque me quise enfocar en otro tipo de amor en el que las relaciones sexuales son la motivación principal en la cual se basa la relación.

sé que el primer capitulo estuvo muy malo el lemon xD, pero fue la primera, por eso no fui tan descritiva y se apuraron mucho, les prometo lemons mejores para los proximos.