Richard no venía solo. Beckett pudo oírla aún desde su mesa.
Había desarrollado un sexto sentido desde que Johanna y Alexander aparecieron hace un año.
Pero… ¿Cómo se le ocurría traerla al trabajo?
Costó lo suyo presentarlos al capitán Gates hace más de medio año, como para que ahora llegase él y tirase todo por la borda
-Espo –empezó, llamando a su compañero mientras se dirigía camino al ascensor
-¿Qué ocurre?-dijo dándole alcance
-Castle… viene con Johanna…
-Noo… tío, tío… -empezó el detective
-Necesito que distraigas a Gates, mientras saco a la niña de la comisaria –le comentó en un susurro a su amigo, incitándole así a que el también bajase la voz.
El ascensor se abrió en ese momento y la cara sonriente y cubierta de babas de su hija; debido al comienzo de los molares que empezaban a despuntar en la boca de la pequeña, la recibió.
La niña le miro fijamente mientras se decidía si permanecer con papa o quedarse con mama. Decidió la segunda opción y se revolvió en los brazos de Richard, mientras estiraba sus pequeños bracitos y abría las manos llamando la atención de Kate.
Kate, que siempre había tenido debilidad con los niños y ahora la tenía con sus hijos, la cogió en brazos y tras darle un beso en la mejilla, se la acomodó en uno de los brazos, mientras agarraba con el otro por el codo a Castle y entraban en la oficina de un compañero que estaba de fin de semana en Manhattan
Tras cerrar la puerta y bajar las cortinillas de las ventanas, miro a Richard dejándole ver que estaba enfadada
Cogió a Johanna sentándosela sobre las rodillas mientras la abrazaba
-Castle…
-Kate sé que acordamos no traer a los niños aquí, pero ¿qué querías que hiciese? Alexis está en la universidad, mi madre en Paris, yo tenía que venir a ayudarte y la vecina bastante hace ayudándonos con Alexander…
-¿Qué tenias que venir a ayudarme?
Sabes que Gates aún no está al tanto de todo esto, para empezar no sabemos seguro ni si está al tanto de nuestra relación y si lo descubre de esta manera… Si Gates descubre que Johanna es TU hija… NUESTRA hija, me echará Castle y tú lo sabes –respondió con ese tono de voz tan pausado pero firme a la vez, que confundiría a alguien que no la conoce a la hora de decir si estaba o no enfadada
-Beckett lo he hecho por ayudarte maldita sea. ¿Dejo entonces a Johanna en la calle?
Estas últimas semanas vuelves tan cansada a casa cada noche que aunque seas capaz de sacar aún y todo tiempo para los niños, para nosotros... ¿A qué costa? Porque sé que no lo sacas para ti.
No, no me mires así-continuo el escritor- ¿Te crees que no me he dado cuenta? ¿Qué quieres? ¿Qué ocurra una desgracia para que reflexiones?
Kate calló y tragó saliva silenciosamente mientras desviaba la mirada hacia un punto indefinido de una de las estanterías de su compañero de brigada.
Johanna que se había entretenido hasta ese momento acariciando la palma de la mano izquierda de su madre, levantó en ese instante la mirada y la observó con ese intenso azul que emanaba de sus ojos, esos ojos idénticos a los de su padre…
Se movió dando a entender que quería incorporarse. Ayudada por Kate, se puso de pie sobre sus rodillas, y levantó una de sus manitas mientras empezaba a acariciar así pues la cara a su madre.
Kate la abrazo con fuerza, pero sin hacerle daño, mientras se quedaban frente a frente y la niña le paso los brazos por el cuello dándole un beso en los labios.
-¿tengo que ponerme celoso? -preguntó Castle con ese tono de voz que tantas veces años atrás había oído Beckett
Ya es bastante con tener a 2 de las 4 mujeres de mi vida lejos, como para que las 2 que me quedan me ignoren –continúo intentando destensar esa incómoda situación que se había generado.
Y aprovechó que Johanna se giraba en ese momento al escuchar a su padre, para hacer de paso un pucherito, que hizo estallar una sonrisa infantil.
La pequeña se lanzó de inmediato a sus brazos, mientras Richard la sujetaba e intentaba darle un beso. Ésta se giro y al final acabó dándole un beso en la nariz a su padre.
-Menos mal que tengo a mi hija porque si no… -dijo el escritor cogiendo en brazos a la niña, mientras era a la madre a la que miraba
Kate lo miró frunciendo el ceño, mientras la carita de su hija mirándola le hizo dejar entrever el esbozo de una sonrisa.
Se levantó mientras Richard sentaba a su hija en la silla. Después él también se puso en pie.
-Sigo enfadada –dijo la inspectora de espaldas a él
Castle la abrazó por detrás, pasándole los brazos por debajo de la cintura y arrimándola contra si mientras la giraba quedándose frente a frente, sin dejar de sujetarla
-¿Me perdonas? –dijo mirándola con esa mirada que hacia derretirse a la inspectora
-mmm…
Empezó a desviar la mirada, pero Richard la tomó del mentón haciendo conectar las miradas de ambos, entonces ésta le empezó a pasar los brazos por el cuello, dejando el raciocinio de lado mientras unía su boca con la del que ahora era también el padre de sus hijos.
Johanna se llevó las manos a la boca mientras miraba a mama y papa.
Pero un sonido interrumpió el momento y una puerta se abrió, haciendo separarse así a la pareja instantáneamente. Era en vano, la persona ya había entrado…
Entonces los dos la miraron al mismo tiempo…
