Summary: Incluso desde un pequeño agujero las situaciones pueden observarse con claridad; Leah se arrepiente de descubrirlo.

Este va por partida doble (?) en primer lugar, responde al reto "La calidad no viene de la cantidad" del foro El lobo, la oveja y el león. En segundo, a la tabla imágenes de fandom insano (imagen n°11).

Gracias a ti nuevamente, por todo :).


Realidades

Espiar a través de la cerradura era demasiado estúpido; demasiado infantil. Apoyar el oído contra la madera era vergonzoso, incluso para ella que creía que su vida no podía ser más humillante de lo que ya era. Por eso, resultaba extremadamente conveniente que todos durmieran, y que ellos hubiesen escogido tener esa discusión a pocos metros de la entrada de la casa de los Clearwater.

Emily gritaba; Sam gritaba. Pero incluso furioso como estaba, la miraba de esa forma tan particular que ni ella -que creía conocerlo mejor que nadie- había visto jamás. No llegaba a oír sus palabras, pero era evidente que algo no marchaba bien. Y eso la maravillaba.

Oyó pasos; mientras buscaba de dónde provenían, un grito ahogado al otro lado de la puerta llamó su atención. Cuando consiguió enfocar nuevamente la mirada a través de esa pequeña rendija, se le heló la sangre. Ya no era Sam quien se encontraba allí ni quien hacía a Emily gritar, ahora de horror en vez de fastidio. Todo lo que pudo ver antes de que Harry apareciese y la apartara con brusquedad, fue la imagen de un inmenso lobo abalanzándose sobre su prima. Fue suficiente para arrepentirse de espiar.