Bueno, una historia para gravity falls, ojala les guste.
Estaba caminando con mi hermano gemela Mabel, en las afueras de Gravity Falls. La convencí de venir diciéndole que habían nuevos rumores de conejos con colas de algodón en el bosque.
En realidad solo no quería ir solo. El bosque era un lugar sacado de un cuento, con frondosos árboles y un pequeño sendero de tierra que te permite pasar cada tanto por pequeños claros llenos de flores. A pesar de ser un lugar al que me encanta venir, no es sitio muy seguro para andar solo, así que prefiero inventarle algo a mi hermana, ella siempre me ayuda si algo algo ocurre.
Mientras caminábamos no podía dejar de pensar en que este era el último año que pasábamos juntos, Mabel se quedaría con el tio a estan a manejar la cabaña del misterio y yo me iría a la universidad. Las cosas cambiarían mucho y en poco tiempo.
Entre parada y caminata llegamos a uno de los claros, un lugar lleno de flores azules.
- Debí haber traído a Pato, hubiera amado este lugar - me dijo Mabel.
- Tal vez se hubiera comido las flores y destruido el lugar - le respondí - ¡Hey!, mira Mabel - exclame mientras corría a la mitad del claro.
Entre medio de las flores habían unas zapatillas que se veían totalmente nuevas. Mabel se acerco y nos quedamos en silencio viéndolas, como si fueran las joyas más preciosas que hubiéramos visto en nuestra vida.
- ¿Porque están estas zapatillas aquí? - Pregunte en voz alta, sin quitar la mirada de las zapatillas.
- ¡Tal vez son de los conejos! - dijo Mabel emocionada.
- Mabel, son zapatillas nuevas en la mitad del bosque, no tienen nada que ver con los conejos - le respondí.
- Duh, obvio que se ven nuevas, les quedarían grandes.
- Entonces, ¿porque serían de los conejos?.
- Los usan para guardar el algodón de azúcar de sus colas - me respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo, volviendo a mirar las zapatillas.
Nos quedamos en silencio, ninguno podía quitarles los ojos de encima, a pesar de que no tenían nada especial. Casi como si la llamaran, Mabel las tomó dispuesta a ponerse las zapatillas.
- No sabes donde han estado esas cosas hermana – le dije.
- Lo sé, pero tengo muchas ganas de probarlas – me contesto mientras se las ponía.
- Tengo un mal presentimiento, pero quiero seguir viéndolas.
- Solo las probare un poco – me dijo sonriendo, aunque con la mirada vacía.
Nunca había visto a Mabel así, algo estaba mal, pero no podía actuar.
Ella se preparo para correr, y en el momento que inicio su movimiento, el ambiente se puso extraño. Mabel alcanzo a correr unos cuantos pasos antes de que desapareciera, desprendiendo de su cuerpo una estela de luz que se esparció por todo el claro en el estábamos.
Así fue como desapareció mi hermana.
