Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! No me pertenecen.

Tabla.


Nubes.

Hibari era como aquellas nubes grises, que venían cuando menos se lo esperaba y se marchaban cuando ya estaba acostumbrada a su presencia.

Ojos.

Eran grises, eran fieros y eran… suaves cuando él ponía una mano grande y callosa encima de la cabeza de su hijo varón.

Sonrisa.

Sus sonrisas eran pocas, pero eran únicas cuando lo hacía.

Negro.

Fue el color de la ropa que utilizo cuando se despidió de Hibari y fue también la que utilizo para darle la bienvenida y el adiós.

Animales.

Hibari siempre odiaba a las personas, pero nunca a los animales, por esa razón Haru siempre se vestía de algún animal cuando iba a visitar a Tsuna al instituto. No quería ser odiada por él.

Manchas.

Siempre llegaba a casa con manchas de sangre, resecas o frescas, ella estaba acostumbrada a eso, pero nunca lo estuvo para la mancha de carmín en el cuello de su camisa blanca.

Flores.

Nunca regalaba flores, decía que eran de tontos, pero Haru siempre sonreía cuando él ingresaba en casa con una flor en mano diciendo que la encontró y que quería que ella la cuidara para que no muriese.

Corbata.

Fue lo que utilizo él para amarrarla en la cama aquel día, era el arma más preferida de Hibari.

Pálido.

Era el color que Hibari siempre portaba en la piel, pero cambiaba cuando Haru besaba su cuello, su piel brillaba y sonrosaba ligeramente.

Alcohol.

Hibari odiaba el alcohol pero en el día del cumpleaños de Haru le pareció lo más divertido, después de todo una Miura Haru ebria era más fiera en la cama.

―Bebe más.

Arcoíris.

Eran los colores que veía Haru cuando Hibari le besaba.

Manos.

Largas y suaves que acariciaban sus mejillas. Le gustaba las manos de Kyouya.

Veneno.

Era lo que probo Hibari cuando Haru le dio de comer después de tener una práctica de cocina con Bianchi.

Rojo.

Era el color del vestido que utilizo Haru cuando tuvieron una cita.

Espejo.

Hibari siempre le mostraba en el espejo su rostro ruborizado cuando llegaba a un orgasmo. Decía; ―Excitante.

Besos.

Sus besos eran áridos como el desierto y también calientes.

Lunar.

Le gustaba ver las piernas delgadas y largas de Haru, pero cuando su ojo dio con una mancha pequeña en el muslo deseo que dejara de utilizar faldas para dejar de incitarlo a conocer ese lunar.

Herbívoro.

Se convirtió en un herbívoro cuando ella murió entre sus brazos, su fuerza se esfumo y solo quedó el miedo y la soledad.

Apuesta.

Hibari gano la apuesta, Haru obedeció su deseo y él pregunto si quería otro desafío. Después de todo la recompensa era deliciosa.

Petición.

Su petición de matrimonio no fue común, él solo le cogió del brazo y declaro; ―Eres mía para siempre.

Al día siguiente se vio envuelta con un vestido blanco y en una iglesia diciendo sí quiero.

Bienvenido.

Era la palabra que salía de la boca de Haru después de un beso en los labios.

Territorio.

Declaro su territorio cuando le puso una marca en el cuello de la mujer. Era brillante, rojo y azulado, de una mordida.

Un litro.

Seguramente fue un litro de lágrimas que derramo cuando Hibari fue herido perdiendo así la movilidad de un brazo.

Brillante.

Eran los ojos de Miura cuando él le agarraba la mano en público.

Frágil.

Era la palabra exacta que cruzo su cabeza cuando vio a su hijo. ¿Cómo pudo salir frágil cuando él era fuerte?

Cielo.

El cielo era Tsuna, era el primero, el segundo era las Nubes, era él. Los dos en lo más alto, sentimientos disputándose mutuamente. Pero la Nube ensombreció el cielo azul.

Magia.

Era lo que sucedió cuando Hibari dijo lentamente; ―Te necesito.

Belleza.

Siempre los siente, porque él era hermoso como un adonis mientras que ella era como los plebeyos viendo una belleza divina.

Mirada.

Nunca escucharía un te amo de su boca, pero esa mirada dilatada y brillante decía todo. Dejándola satisfecha.

Amor.

Era lo que sentían cuando se miraban a los ojos.