¡Hola a todos! Este es mi primer proyecto con Death Note pero es algo a lo que llevaba dando vueltas desde hace mucho.
Digamos que esta historia es un what if? ya que no llega a ser propiamente un AU, además de que habrá 'crossovers' con otros mangas (ya se verá en qué).
Por supuesto Death Note ni Another Note ni ninguna obra mencionada me pertenecen, son fruto de sus respectivos autores. Sin mucho más que añadir cierro la cabecera deseándoos una feliz lectura. Aviso que esto empieza suave, luego se irá poniendo más fuerte O.o
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Kira llegó a este mundo hace unos años...vivió...mató...y misteriosamente...desapareció.
Lo sabía. Sabía que algo había sacudido al mundo, y no le hizo falta tener el coeficiente intelectual de un genio para llegar a esa conclusión. El informativo especial de las noticias no hizo sino revelarle de qué acontecimiento se trataba.
«Última hora, desde hace unos días en los Ángeles se han cometido una serie de terribles crímenes que ya han dejado cuatro víctimas mortales. La policía, que no ha querido desvelar muchos de los detalles, sospecha que éste crimen es la reconstrucción exacta de otro que ya conmocionó al país hace unos años: "Los asesinatos en serie BB de Los Ángeles". Como seguro recordarán...»
Click. Apretando el botón rojo del mando a distancia apagó la tele, ya sabía cómo había transcurrido ese caso; a pesar de que todavía era relativamente joven en aquel momento recordó perfectamente que la crueldad y crudeza con que se definía a aquel asesino en serie estremeció al mundo. A su mente acudió la imagen de sus padres mirando fijamente la pantalla de su televisor, su madre tenía gesto angustiado y conmocionado, mientras que su padre asqueado y ceñudo; la imagen reflejaba el escenario de un crimen, aunque ya no había cadáver los charcos de sangre seca daban una imagen fiable de lo que allí había yacido.
-...—levantándose del confortable sillón abandona la sala y se dirige al cuarto anexo, deslizando la puerta corredera no se molesta en tocar, una oscuridad bastante profunda se ve únicamente rota por las luces blanquecinas de los numerosos monitores electrónicos. Una persona se sentaba frente a ellos y tecleaba sin parar.—Así que era en eso en lo que has estado trabajando últimamente.
-¿Lo has visto en las noticias verdad? Han tardado un poco menos de lo que había previsto en anunciarlo de nuevo al mundo.—contestó sin darse la vuelta desde su silla mientras continuaba tecleando en los botones.
-¿Por qué no me habías dicho nada?—un deje de enfado se dejó entrever en su voz.
-No lo creí necesario, aún tengo mis dudas acerca de la verosimilitud de este caso.—contestó paciente, pero un bufido y unos pasos se aproximaron a él, voltearon su silla con algo de ímpetu y por poco no se cae al suelo de no ser porque se agarró a los reposabrazos.
-¿La verosimilitud del caso o la mía? ¿Acaso después de todo este tiempo no confías en mí?
-Yo no he dicho eso.—respondió secamente—Mi intención no ha sido ofenderte. Si me he puesto a escudriñar este caso es por mera curiosidad, viejas costumbres no cambian, y viejos patrones tampoco...—y pulsó una tecla estirando su brazo y girando medianamente la silla, al instante varias imágenes se ordenaron en la pantalla principal, las fotos de las escenas del crimen aún con los cadáveres sin quitar.—Ya han caído cuatro personas...la primera vez no se llegó a ése número aunque los patrones se repiten...
-No crees que sea lo mismo ¿verdad?
-Verdad. Principalmente porque su obrador está muerto, o, debería estarlo, eso es lo que me escama: la exactitud.—y le miró, en la penumbra y a contrarreflejo apenas se le distinguían los ojos—Al final tendré que involucrarme...
-Sabiendo que él ya no puede...
-Oh sí, y eso es lo que más me aflige de todo esto.—se levanta de la silla y se estira hasta que quedan a la misma altura—Prepárate Light, nos vamos a Los Ángeles.
-Como quieras L.
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Light cruzó las manos en su pecho y miró a través de la ventanilla, desviando su atención del fajo de papeles que llevaba en las manos, a su lado L sí seguía concentrado leyendo y de vez en cuando estirando la mano hasta la bandeja de dulces que tenía delante. El vuelo desde que hubieron abandonado el Pacífico estaba resultando más largo y tedioso de lo que se hubo esperado, suspiró con refunfuño y sintió como una mano de L le agarraba la suya, aún sin apartar la vista de los papeles el ojeroso le decía sin palabras "ánimo". Con eso le bastó para reanimarse y volver la vista a los datos y escabrosas imágenes que tenía delante.
Cuando por fin tomaron tierra ambos estiraron a más no poder las piernas y bajaron con lentitud y cansancio del enorme aparato confundiéndose con la multitud. El castaño agarró al pelinegro de la muñeca y lo juntó a él para que no se separasen, con calma aguardaron ante la cinta transportadora a que apareciesen sus maletas y, cuando dieron la cara, agarraron dos cada uno y volvieron a echar a andar. Light no dejaba de mirar a un lado a otro como si temiese ver algunos ojos observándolos con detenimiento o lo que era peor: reconociéndoles, sin embargo, L caminaba a su lado con absoluta tranquilidad, como si el resto del mundo no fuera con él. Observándole, Yagami agradece que L hubiese dejado atrás esa terrible postura encorvada con que antaño caminaba, aparte de ser malísimo para la espalda también era un buen factor para llamar la atención de curiosos no deseados.
-"Acabarás con reuma como sigas andando igual que un Oreopithecus."—recordó haberle dicho, supuso que el que le comparase con un mono fue razón suficiente para que el moreno se pusiese derecho de una vez. Pensando en esto casi ni se da cuenta de cuándo habían salido y subido a un taxi.
-¿A dónde vamos señores?—preguntó el taxista. L le miró, preguntándole con los ojos "¿Hiciste lo que tenías que hacer no? Pues dile la dirección."
-A E 4th Street.—respondió.
-Como mande.—y arrancó.
El paseo hasta su destino fue bastante largo porque el aeropuerto quedaba lejos, pero abstraídos como estaban casi ni lo notaron. Cuando por fin llegaron ya atardecía, el taxista les ayudó a bajar su equipaje y se marchó tras haber cobrado. Echando un vistazo a la casa Light se mostró satisfecho; L le había pedido que buscase una morada a las afueras de la ciudad para establecer allí un cuartel que además sería vivienda, y él había cumplido. La casa en cuestión era un chalé de color gris claro bastante grande y con un amplio jardín, casi parecía más bien una finca; regatear con el vendedor había sido fácil con su inteligencia y adquirirla un juego de niños.
-Mejor de lo que me esperaba.—sentenció L cogiendo sus dos maletas y acercándose a la verja, sin dilación Light abrió con la llave que le habían enviado.
Inspeccionaron la casa, dos plantas; abajo: cocina, salón, y comedor sin contar con el recibidor; arriba: tres dormitorios, dos baños, uno de ellos instalado dentro del dormitorio principal, altillo y sótano. Perfecta. Subieron las maletas al dormitorio principal y las deshicieron, en dos de ellas se hallaba una gran cantidad de material informático y tecnológico, y en las otras dos la ropa. Hasta que se hizo la hora de la cena ninguno paró a descansar, ordenando cosas e instalando todo el barullo informático.
-¿Las has colocado todas?
-Todas, ya están en marcha y grabando. La alarma también está conectada.—Light se dejó caer en el sofá, menos mal que la casa ya venía amueblada, al lado de L, que se apoyó un poco en él sentado a su tradicional manera, un vicio que el castaño no logró quitarle, igual que el de morderse el pulgar o pasear descalzo.
-Bien...entonces creo que ya podemos descansar un poco hasta mañana.—suspiró, un gruñido de su estómago cortó la tranquilidad.—Tengo hambre.
-Ya lo he notado. Pero lamentablemente he de decirte que lo único que se nos ha olvidado traer es comida.
-En momentos como éste me siento idiota a pesar de toda mi inteligencia.
-Yo también.—afirmó, se hizo el silencio por unos segundos—¿Te apetece comida china?
-En estos momentos me apetece hasta comerme un cordero entero.—dijo L con su calma habitual, aunque no pudo reprimir un gesto de disgusto al oírse hablar. Light soltó una risa suave y se levantó a por el teléfono y la guía, lo importante era saciar el apetito.
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Un humo poco denso bullía en el ambiente, bastante silencioso salvo por los ecos que se oían a través de la maciza puerta metálica que apenas dejaba pasar nada que no fuera aire. Aspirando por la boquilla se oye una ebullición en el hornillo y la pipa expide más humo, reteniéndolo un poco en la boca finalmente lo deja escapar formando una nube con forma de seta, alguien entra.
-¿Otra vez con la cachimba? Vas a acabar porrero y no te vas a dar cuenta.—le espetan en tono gracioso. Unos ojos verdes escudriñan a su interruptor, que avanza hacia su posición y le tiende una memoria usb, agarrándola la inserta en uno de los numerosos puertos que tiene delante.—¿Cómo puedes ver con tan poca luz?—le preguntan, de tres chasquidos a los dedos la tenue luz que iluminaba hasta ahora la estancia se acentúa, revelando una sala informática circular rodeada de grandes pantallas y diversos teclados incrustados en las metálicas mesas que rodeaban la pared, en el centro de la sala una mesa redonda aguantaba un juego de café y una cafetera.
Un hormigueo se escucha procedente del monitor frente al que están apostados y numerosos códigos aparecen en pantalla, una pequeña ventana se abre y pide la contraseña.
-Vale vale, no miro.—protestó el recién llegado desviando la mirada, el otro teclea y un sonido positivo desbloquea la terminal, la memoria usb escupe toda la información que tenía dentro. Imágenes captadas por satélite, recibos y documentos se mostraron en pantalla.—Se ha puesto en marcha, tal y como los jefes sospechaban.
-...—el otro no dice nada, sólo observa concentrado toda la información, con dos dedos acariciando su barbilla.
-Más vale que vayas preparando a tu "hermanito", ellos quieren que seáis vosotros los que llevéis a término la misión, y ya sabes como son, puf, que mal, y encima con algo tan jodidamente asqueroso como es el caso éste de los asesinatos.
-No es lo más asqueroso que hemos llegado a ver.—habla por fin, sus ojos verdes le miran esperando que diga algo más, pero se le adelanta—¿Está todo preparado Mcmillan?
-Todo listo, podéis partir inmediatamente si así lo queréis.
-No.—cortó, Mcmillan abrió los ojos y torció un poco el gesto—Los datos que él me ha conferido, después de tanto haber padecido para tenerlos, son que se apoyará en alguien más, seguro, especialmente si se siente culpable.
-¿Culpable?
-De saberle muerto. Estoy convencido de que, aunque secundariamente, ése es un motivo por el cual está ahí, persiguiendo al asesino en serie.—hace impulso y se levanta de la silla en la cual ha estado sentado todo el tiempo—Esperaremos un poco más.
-Sabes que el viaje lleva algo de tiempo.
-Sólo son horas, además...estoy seguro de que hasta al más tonto escamaría ver aparecer muy seguido a tanta gente. Sobre todo, cuando a unos no los has invitado...
Y dicho esto sale de la sala llevándose su pipa consigo, Mcmillan está algo perplejo, cuando suspira abatido y va a echar mano del usb para llevárselo se da cuenta de que llega tarde, el otro ya se lo había llevado.
-Estos fratellos...—gruñe sacudiendo la cabeza y saliendo también de la habitación.
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Al día siguiente de haberse instalado en Los Ángeles empezaron a trabajar, la gran ventaja era que no tenían vecinos cerca, y eso se agradecía. L observaba con los ojos abiertos cual búho las fotografías de los escenarios del crimen y Light tecleaba como un poseso en su portátil, hackeando las bases de datos de policía y FBI para conseguir más información, claro que luego tenía que borrar toda evidencia de su paso por ahí. Sentado en el porche del jardín el castaño contempla el brillante sol usando su mano de visera, los pasos de L lo sobresaltan, poniéndose a su lado el ojeroso detective desparrama las fotos encima del portátil.
-¿Qué haces?
-¿Qué ves aquí?
-Aparte de cadáveres sólo veo pobres desgraciados que estoy seguro no hubieran deseado morir así. Además de poca violencia en el caso de los dos primeros y mucha más en el tercero y cuarto.
-No es BB.—sentenció L—Puede que esté repitiendo el modus operandi para el asesinato, pero lo demás cambia, las víctimas, los muñecos de paja...casi la totalidad de la exactitud.
Light observó a L, por primera vez desde hace mucho tiempo lucía desconcertado, como un niño ante una pregunta de examen que no sabe responder y vale mucho de la nota final. Agarrándole la mano sus dedos la acarician, su piel blanca es suave, Light lo sabe y gusta de acariciarla, L parece tranquilizarse.
-Creo que tanto tiempo de paz y tranquilidad han resecado mi cerebro, o ¿debe ser que me estoy haciendo mayor?
-Aún no creo que tengas que usar anti-arrugas.—le bromea—Anda cálmate.—tira de él y lo sienta sobre sus piernas—Me tienes a mí ¿recuerdas? Ambos somos genios y estamos juntos en ésto, lo solucionaremos ya verás.
-Lo que me fastidia es que lleva ventaja, el asesino va deprisa, sabe que van a por él, y aún así parece regodearse en su gloria de que aún no le han atrapado.
-¿Tan seguro estás ya de que es un hombre?
-Basándome en los dos últimos cadáveres sí, una mujer tendría que estar muy musculada para causar tanto daño en una sola herida de una vez. Toma por ejemplo el brazo de la tercera víctima, es una herida limpia y lo que es más, para aturdir a todas las víctimas se usó droga; la primera víctima es un hombre muy alto, derribarlo y arrastrarlo no debe ser nada fácil.
Light esboza una sonrisa, sabe que al moreno le relaja exponer sus teorías y ejercer un poco de profesor. Apoyando contra él la cabeza cierra los ojos, el otro también lo hace, una suave brisa les peina los cabellos. Lawliet se muerde el pulgar y abre los ojos, entornándolos ligeramente con gesto pensativo, mirando a Light sabe que no le va a gustar la idea, pero en estos asuntos no pensaba discutir.
-Necesitaremos ayuda.
-¿Eh, qué?—pregunta el castaño saliendo de su trance.
-Que necesitaremos ayuda, y sé perfectamente quién, o mejor dicho quiénes, pueden concedérnosla.—dice mientras se levanta y vuelve dentro de la casa para coger su portátil—Y no voy a discutir sobre este tema Light, ya está decidido.
-No me hace gracia. Tú y yo nos bastamos, meter a alguien más...
-No supone ningún riesgo, tranquilo—teclea en su base de datos—los conozco muy bien y desde hace mucho tiempo. La sombra de L es alargada y ni siquiera el Gobierno ha sido capaz nunca de pillarla, y esta vez no va a ser diferente.—para de teclear y dos largos números aparecen en la pantalla, anotándolos en otra ventana aparecen dos perfiles, los ojos de Light se abren tanto como los de una rana, pero antes de que pueda decir algo es interrumpido—Y como soy el mayor de los dos no pienso discutir más, asunto zanjado.
Y pulsó 'Enter', al instante dos dibujitos con forma de sobre con alas salieron volando hacia una esquina de la pantalla y desaparecieron. Light frunció el ceño y volvió a su sitio, se le oyó refunfuñar: "Luego no te quejes si algo sale mal."
Mientras, en tres partes muy alejadas de allí se oyeron pitidos que avisaban de la llegada de correo. En Alemania y Canadá dos chicos jóvenes pulsaron sobre el icono del sobre, que se abrió y escupió la misiva que contenía.
Dentro de una semana, a las 12:00 en LAX, por la salida principal un taxi te estará esperando.
Deberás subirte y dejar que te conduzca hasta mí, por supuesto es vital que recuerdes el juramento de silencio que supone el que te haya llamado.
No contestes a este correo, que se borrará automáticamente una vez lo hayas cerrado. La única confirmación de tu asistencia serás tu misma presencia.
Esperaré y confiaré en tu justo juicio.
L.
Esa era toda la parte importante de la carta, el resto podía decirse que no era más que un extendido saludo. Sopesando la sorpresa que esto suponía ambos jóvenes se rascaron la cabeza y se quedaron pensativos ¿y si no era más que una ridícula broma? Uno de ellos se puso a teclear en su ordenador intentando averiguar la fuente del correo, pero se topó con una defensa informática digna del mismísimo Pentágono además de varios escudos de red que expulsaron su terminal hasta la pantalla azul. Poca gente era capaz de poseer tanta seguridad en la red, y también muy poca gente firmaba con una sola letra, especialmente esa letra.
Ambos suspiraron, pero mientras que uno se echó hacia atrás y encendió su psp para echar una partida y relajarse, el otro se levantó y como un huracán se dispuso a hacer la maleta sin olvidarse de meter su pistola al doble fondo. "Ya veremos de qué va todo esto." pensaron al unísono.
Mientras, el tercer destinatario, que ni siquiera debería ser uno, y que en realidad eran unas cuántas caras pincharon en la carta y leyeron el mensaje, transcribiéndolo a papel por si acaso el sistema colapsaba si intentaban recuperar el mensaje una vez se hubiese borrado.
-El tenía gazón.—dijo una voz femenina de marcado acento francés.
-Ja, tal parece que ha aprendido algo de ese Kinder.—se sumó el alemán.
-A los jefes les agradará la noticia, especialmente porque supone que ya pueden ponerse en marcha, y por lo que sé...—Mcmillan hace una pausa para dar tensión y suspense,—el chico está ansioso.
-¿Cómo lo sabes?—inquirió la francesa.
-¿Qué acaso no os habéis pasado por 'La cámara'?—interrumpió la voz de acento español al inglés, que puso morros—Se pasa ahí las horas, más de lo que nunca ha estado.
-That's right. Los otros incluso se quejan de que acapara con todo y que está irascible.
-Oh vamos Sully, no estarás preocupado.—se burló el alemán mirando al inglés.
-¿Preocupado? ¿Por un puñado de críos que podrían matarnos a todos si comienzan a pelearse entre ellos y se salen de control? Apenas un poco, ¿y tú Jan Müller?—le contestó mezquino e irónico.
-Basta los dos. Pog ahoga lo que hay que haceg es dagle esto a Asuga paga que puedan ponegse en magcha.—cortó Vial, la francesa, levantándose de su asiento y saliendo de allí con el papel en la mano.
El resto quedó en silencio en la sala, nadie movía un músculo y la tensión se notaba, a pesar de que había más gente, sólo los que habían hablado estaban como tigres a punto de saltar.
-En fin, con uno menos por aquí nos garantizamos algo de tranquilidad entre el resto.—habló por fin la voz española—Y también que la misión, seguramente, sea llevada a cabo con éxito.
-Eso si Asura consigue controlar a ése pequeño diablo antes de que se le crucen los cables.—espetó Müller—¿No lo crees Fernández?
-¿Cuando conseguiré que pronuncies mi apellido sin escupir?—picó Daniel, mirándole con destellos en sus ojos oscuros. Müller frunció el ceño y se volvió hacia su monitor, Mcmillan sólo suspiró ante la sonrisa satisfecha del hispano.
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Transcurrió una semana y el asesino no había vuelto a atacar, aún así se respiraba miedo en las calles de la ciudad, ambos hombres pudieron decirlo cuando alguna vez se acercaron hasta ella, pero ése día ambos esperaban pacientemente en la casa a que sus dos invitados se presentasen. L estaba la mar de tranquilo añadiéndole azúcar a su té, mientras que Light estaba cruzado de brazos y piernas con la mirada fija en algún punto de la pared que pronto ardería en llamas dada la fijeza de sus ojos.
11:50 de la mañana, dos personas desembarcaron de sendos aviones y se dispusieron para ir rumbo a su encuentro fijado. Se confundían entre la multitud y zigzagueaban para esquivarla, hasta que finalmente tuvieron contacto visual a la salida de aquél monstruoso edificio.
-¡Matt!
-¿Mello?
Acercándose hasta poner fin a sus distancias ambos amigos se abrazaron como si acabaran de verse tras una guerra, el pelirrojo palmeó en la espalda del rubio, notando por debajo la culata del arma que llevaba bajo la ropa.
-¿Qué coño haces tú aquí?
-Eso mismo iba a preguntarte yo. Sólo había dos probabilidades entre un millón de que nos encontrásemos aquí y a esta hora.—replicó Matt mirando su reloj de muñeca.
-¿Tú también...?
-Disculpen los señores—interrumpió una voz madura en edad, un taxista de canos cabellos y bigote recortado les miraba—¿Responden ustedes a los nombres de Sucesor nº2 y Sucesor nº3?
-...—ambos entornaron los ojos, pero asintieron con la cabeza.
-Perfecto, en ese caso acompáñenme por favor, los están esperando y el trayecto es un poco largo desde aquí.—pidió amablemente haciendo una ligera inclinación, ambos amigos se miraron y Mello notó que Matt se fijaba en su espalda, sonriéndole le dio a entender que si aquel tipo intentaba hacerles algo acabaría con un balazo en la cabeza. Tendiéndole las maletas que llevaban se montan en el vehículo y dejan que el hombre los conduzca, durante el trayecto conversan de trivialidades, pero el hombre no parece oírles, sino a la radio que llevaba puesta.—Hemos llegado.—anunció al cabo de casi tres cuartos de hora.
-¿Cuánto le debemos?—preguntó Matt antes de pararse a mirar por la ventana, al contrario que Mello.
-Nada, no se preocupe usted, ya me han pagado.—aclaró el hombre bajando primero del coche y sacando su equipaje del maletero.
Los chicos apenas se despidieron con un gesto de la mano, estaban demasiado ocupados mirando la casa que tenían enfrente, a simple vista bastante normal de no ser por las cámaras de vigilancia, que aunque bien escondidas, no pasaron desapercibidas a sus perspicaces ojos. Acercándose a la verja pulsaron el timbre, se oyó el sonido de descuelgue pero hubo silencio hasta que una voz distorsionada formuló una pregunta: "¿A dónde van a parar los objetos perdidos?"
-¿Pero qué demonios...?—gruñó Mello torciendo el gesto. Matt se quedó impasible y reflexionó.
-A la nada, es decir, al todo.—contestó tras pensar unos segundos.
"Una respuesta propia de un Wammy." Y la verja se abrió dándoles paso. El pelirrojo le esbozó una sonrisa autosuficiente al rubio, que le gruñó y chasqueó la lengua. Avanzando por el camino de piedras blancas ambos chicos se sienten observados y hasta algo cohibidos, cuando llegan a la puerta Mello coge sus dos maletas en una mano y con la otra busca su arma hasta que se la coloca en el cinturón.
-Por si acaso.—le susurra a su compañero, entonces tocan al timbre pero la puerta ya estaba abierta. Entraron a la casa y la escudriñaron con la mirada, todo muy normal. El sonido de una cucharilla en una taza los informó de dónde se encontraba su requeridor, así que se encaminaron al salón dejando las maletas en la entrada tras cerrar la puerta. Mello no cesaba de toquetear la culata de su arma.
-Hasta que por fin llegáis.
-¡Tú!
Y entonces todo fue muy rápido, Mello desenfundó la pistola y apuntó directamente a Light tras quitar el seguro, Matt estaba estático y Light aunque algo sorprendido permaneció tranquilo.
-¿¡Qué cojones haces tú aquí Light Yagami!? ¡Responde o te vuelo la tapa de los sesos!
-Te dije que sería problemático.—refunfuñó el castaño dirigiéndose a la persona que aún no se había levantado.
-Lo sé, pero así es más entretenido.—comentó levantándose por fin y situándose al lado de Light, esta vez a Mello le tembló el arma y Matt abrió la boca de la sorpresa.—Hola Mello, hola Matt; cuánto habéis crecido desde la última vez que tuve noticias vuestras.
-¿¡L!?—gritaron al unísono.
-Así me llaman, y tranquilos, no soy ningún fantasma o zombi, así que podéis borrar esas caras de susto y poner vuestros cerebros a trabajar porque vamos a capturar a un asesino.—dijo muy sonriente, los chicos se miraron y aunque respirando agitadamente se calmaron, el rubio guardó su arma.—Así mejor, tú también puedes dejar de estar tan tenso, Light.
-Te creíamos muerto.—habló finalmente Matt colocándose las gafas en la cabeza.
-...—el detective calló—Eso es una historia difícil de explicar.
-Pues tenemos tiempo para oírla. Cuando recibí ése correo pensé que se trataba de una mala broma o algo por el estilo, pero con todas esas defensas no podía sino ser algo gordo, así que aquí estamos ¡y nos encontramos contigo vivo y con él, que todavía no sé qué hace aquí!
-Cálmate Mello, Light Yagami está de nuestra parte.
-¿¡Desde cuándo el principal sospecho de ser Kira trabaja con L!?—se exaltó el rubio, el castaño le frunció el ceño con evidente enfado.
-Desde que Kira dejó de existir.—espetó el mismo Light mirando fijamente a ambos jóvenes.
-...—Mello y Matt volvieron a respirar con algo de agitación y el primero se debatía entre volver a sacar o no su arma.
-Basta.
La voz casi en grito del calmado ojeroso hizo que todo el mundo le mirase, estirándose todo lo largo que era, L les miró a todos con sus profundos ojos negros traspasando su ser; colocando las manos en los bolsillos de sus característicos vaqueros se coloca entre medias de ambos bandos.
-No lo volveré a repetir, a ninguno.—mira alternativamente a ambos lados hasta detenerse en Mello y Matt—Os he llamado para que me ayudéis a capturar a BB2.
-¿BB2?
-Sí, estoy seguro en un 98% de que éste asesino no es el BB original, que como se sabe murió en la cárcel de un ataque al corazón.—Mello clava su mirada en Light—Pero este asesino está recreando sus crímenes y lo que es más, está llevando a cabo otros que BB no pudo.
-Sobre pasar las tres víctimas...
-Exacto. Y nosotros vamos a capturarlo.—sonríe.
-Ya me dirás cómo L, aunque seamos todos unos genios no disponemos de la gran base que antes te pertenecía y no podemos pedir ayuda al Gobierno ¿me equivoco?—dijo Mello.
-No, no te equivocas. Puede que ya no tenga las instalaciones de antes pero...bastará con tener algo parecido y cuatro cabezas para pensar. Siempre es bueno tener más de una cuenta bancaria.—afirmó con evidente regocijo.—¿Puedo contar con vosotros?
-...—ambos amigos se miraron, pero antes de Mello, el que habló fue Matt.—Sólo si antes nos cuentas la historia L, ¿cómo vuelve a la vida un muerto y un sospechoso de asesinato en masa se vuelve heraldo de la luz?
-Esperaba esa contestación. Sentaos, os lo explicaremos.—dijo L volviendo a sentarse en uno de los sofás con Light a su lado, los chicos tomaron asiento en el de enfrente.—Aunque ya os aviso de que es una historia un poco larga, así que sentíos libres de prepararos un té o café.
/-/-δεατθ ηοτε-/-/
-Ooh, ¿vas a estar todo el vuelo de acá para allá?
-Tengo que preparar las cosas.
-Ya está todo preparado, todo lo necesario.
-Esto también es necesario.
-*Sigh*...—suspiró mirando a su acompañante parado delante de la mesa auxiliar montando armas como para proveer a un pelotón entero.—¿Estás nervioso verdad?
Finalmente él también se levantó y fue hasta su lado mirando por encima de su hombro como incrustaba el muelle, no le contestó. El jet en que viajaban dio una pequeña sacudida cuando una corriente fría de aire golpeó un alerón, casi pierde el equilibrio, pero él le sujetó con un sólo brazo de gran fuerza.
-Gracias.
-Deberías sentarte, si te caes y te haces daño sería un contratiempo, y antes de que digas nada es muy poco probable que sea yo el que se caiga.
-¿Desde cuándo el hermano pequeño regaña al mayor?—preguntó divertido, consiguió que se riera.—Anda vamos, deja eso un rato y ven a sentarte conmigo. Pondremos una película ¿vale? Y comeremos gominolas antes de que se nos acabe la tranquilidad y haya que empezar a trabajar.
Obediente se sentó a su lado, colocó una pierna sobre el asiento y se echó un poco sobre su pecho y hombro, sintiendo como jugaba con los mechones cortos y algo encaracolados de su pelo.
-Te quiero ¿lo sabes no? Estaré a tu lado pase lo que pase, confía en mi, todo saldrá bien y habremos cumplido la misión.
-Como siempre.
-Exacto.
-Ueno—le llamó—¿y si...me descontrolo? ¿Y si...?
-¿Y si el cielo se vuelve oscuro y pierdes tu nariz?—le bromeó recibiendo un bufido—Tranquilo Near, no pasará nada mientras estemos juntos, te lo prometo. Relájate un poco e intenta descansar, aún nos quedan unas cuántas horas de vuelo.
