Historias al azar.
Conjunto de historias de diferentes parejas de la tercera generación (aunque puede haber de otras parejas también maybe)
Disclaimer: Todo lo que reconozcan, propiedad de J.K. Rowling, lo demás, mio!
1.
LilyxScorpius
Transcurro del primer año.
Es once de septiembre otra vez y por fin, por fin, es el turno de Lily Luna Potter.
La pequeña pelirroja toma de la mano a Hugo Weasley, el castaño le sonríe mostrando sus inmensos dientes. Lily chilla entusiasmada y de un salto suben al Expreso Hogwarts.
— Busquemos un compartimiento para nosotros dos, Hugo — sugiere Lily, que quiere evitar sentarse con la manada Weasley. Necesita la mente en fría para aquel importante momento.
Hugo no para de hablar de que será sorteado en Gryffindor, Lily no lo escucha, en vez de eso, se llena la boca de grageas. ¿Gryffindor con sus primos? ¿Slytherin con su hermano? Chasquea los labios. No le importa. No lo suficiente. Está tan ansiosa, tan entusiasmada porque el sombrero la envíe a una casa, a su verdadera casa.
Tiene apretada su varita en mano y la observa, es bellísima, hecha con pelo de Unicornio. No le importa la casa a la que sea sorteada, no le importa los amigos que podrá hacer, a Lily solo le importan dos cosas; ser una increíble bruja y ser una gran Jugadora de Quiddicth.
Pese a que no está en edad, los veranos en La Madriguera tratan de eso; torneos de Quiddicth entre familia. Torneos que duran un día y son una masacre. Lily se ha montado tantas veces a la escoba de James que está segura que vuela aún mejor que él, es pequeña y rápida, sería una gran buscadora. Lo soy, murmura para sus adentros, tan segura de ella misma como que se llama Lily Luna Potter.
Hogwarts ante sus ojos es la cosa más jodidamente magnifica y maravillosa que ha visto nunca antes. Todo es magia a su alrededor, todo es desorden, niños corriendo, adultos entusiasmados. Lily respira. Aspira el dulce aroma de la magia. Y aprieta la pequeña mano de su primo.
Su hermano está vestido ya como un auténtico Slytherin, y sus ojos verdes de un tono más oscuro que el de ella le observan. Albus le sonríe. Lily lo saluda entusiasmada alzando sus palmas.
Del otro lado, James, vistiendo el dorado y el rojo. Le guiña un ojo. Lily tiembla.
Es su momento.
Su apellido retumba entre las altas paredes.
Lily alza su pálido mentón y sacude su cabello, pequeña pero altiva, se dirige al asiento y el sombrero seleccionar se posa en su cabeza.
— Mucho carácter ¿Ah? ¡Y tan astuta! — lo escucha decir, Lily tiembla, pero sonríe — Serás un pequeño peligro, niña. Tanto coraje y tanta astucia en un solo cuerpo tan pequeño. Serás… ¡Slytherin!
Lily pega un salto y sus chispeantes ojos verdes buscan los de Albus. El moreno se pone de pie orgulloso, aplaude y salta. Detrás de él, una sombra plateada observa el panorama, y sonríe.
Lily corre hacia su hermano y lo abraza.
Durante el transcurro del Segundo año.
Lily entra al equipo de Quiddicth, del cual su hermano no es parte, pero si su mejor amigo, Scorpius Malfoy.
— Espero, Potter, que no nos defraudes — le dice un Scorpius serio. El chico es tan solo dos años mayor que ella, pero es el capitán. Tiene los ojos grises más enigmáticos y profundos que haya visto, su tez es tan pálida que presiente que el chico siempre debe estar muy frío, y tiene un rebelde cabello rubio ceniza que lo deja guapo. Sumamente guapo.
Pero Lily no se deja mancillar tan fácil.
— Seré lo mejor que le ha pasado al equipo, Malfoy. Puedes dormir en paz — el rubio sonríe, ladea la sonrisa más sofisticada y vanidosa que Lily ha visto.
Scorpius deja atrás la distancia que los separa, y se pone justo en frente de la pequeña Lily Potter, tan pequeña, tan menuda que es difícil creer que tenga tanto carácter, tanta fuerza.
— Es lo mínimo que espero de la hermanita pequeña de mi mejor amigo, Potter.
Durante el Tercer año.
Desde que Lily ha pisado el campo de Quiddicth, Slytherin ha ganado más veces de lo que pueden contar en los últimos cuatro años.
Había comenzado como Cazadora, igual que su madre, pero en ese año Scorpius había decidido que como Buscadora rendiría mejor, era rápida sobre la escoba y ágil, tenía buenos reflejos y era jodidamente atenta.
Lily ganó la Copa de Quiddicth para Slytherin ese año.
— No es que me guste alardear, Malfoy. Pero ya ves, no soy solo lo mejor que le ha pasado a la Casa — los ojos tormentosos del heredero Malfoy la miran, entornados — Sino también al equipo. Soy lo mejor que le ha pasado a Slytherin. Admítelo.
Scorpius la mira, la recorre de pies a cabeza, desde su fogoso y lacio cabello, su rostro suave y pecoso, hasta cada jodida curva que Lily Potter tiene. Porque solo tiene trece putos años y es la niña más bonita, segura, egocéntrica que ha conocido. Lily Potter es tormenta, es enfermedad. Y es la cura.
— ¿Qué no te gusta alardear dijiste, Potter? — Scorpius bebe de un trago su copa de Whisky de Fuego — Aprende de tu hermano, él es un digno Slytherin — y Scorpius la empuja con su hombro. Lily ríe.
— No te sientas celoso, Scor — ronronea y Scorpius ríe. Es una maldita arpía, piensa — Sigues siendo el capitán, y sigues siendo quien nos da más puntos en lo académico — los ojos verdes de Lily brillan, con triunfo, con sorna. Bebe desde la copa que ha ganado ella hoy, porque la ha ganado ella.
Slytherin venía perdiendo bajo la lluvia que empañaba los ojos de todos, pero Lily vio un destello dorado, empujo a su hermano, a su propio hermano, de su escoba y la tomó.
Y Lily, bajo el diluvio que se presentó en el medio del partido, victoriosa, levantando la Snitch en lo más alto, buscó los ojos grises de Scorpius que se perdían entre la tormenta.
Ella sonrió, con sus ojos brillando. Lo único brillante entre toda esa oscuridad.
Y Scorpius, sobre la escoba, cruzó sus brazos y negando con la cabeza, le devolvió la sonrisa.
Porque sí, Lily Luna es lo mejor que le ha pasado a su casa en los últimos tres años.
Durante el transcurro del cuarto año.
— ¿Has visto a Scorpius, Lil? — su hermano aparece de pronto, Lily por primera vez se sienta a estudiar con dos días de antelación para su examen de runas, en vez de uno. Todo un logro personal.
— No, Albus — responde la pelirroja mordisqueando su pluma — ¿Cuándo es que te darás un tiempo para mí y me enseñarás runas, Al? Yo seré la estrella, pero tú eres el hermano inteligente — el moreno le sonríe y se sienta junto a su hermana.
— Cuando encuentre a Scorpius, Lil. De verdad, no ha dormido anoche en nuestra habitación — es recién ahí cuando Lily frunce el entrecejo.
— ¿Qué? ¿Y sabes si le ha pasado algo?
— No, la última vez que supe de él iba a entrenar.
— Sí, entrenamos juntos. Todo parecía ir bien…
Lily se puso de pie de pronto, dejando atrás su examen de runas. Scorpius era un chico de lo más extraño y ella lo sabía; era solitario, arisco, hostil la mayoría del tiempo, sarcástico y vanidoso como todo Malfoy.
Pero Albus y Scorpius eran como la misma persona, y Scorpius no se comportaba así con Albus. No desaparecía de la nada sin avisarle a su mejor amigo.
No hacía nada sin avisarle a su mejor amigo.
Lily, dispuesta a saber que era lo que sucedía, se puso en marcha.
El día estaba cayendo, Lily había recorrido cada pasillo de Hogwarts, había entrado a cada aula abandonada, pero no le encontraba.
Ya no solo quería encontrarlo para Albus, sino porque realmente le preocupaba Scorpius. El chico era apático e inexpresivo, raramente mostraba lo que sentía.
Y una lamparita se prendió en su cabeza; eso era seguramente lo que sucedía.
Scorpius sentía algo, y en el intento de que nadie vea su lado más humano, más sensible, se había escondido.
Lily corrió escaleras arriba, la noche era estrellada e intensa. Y allí estaba él, en la terraza, bajo la luna brillante, parecía tan pequeño y angustiado que algo dentro de la pelirroja se movilizo.
Suavemente, camino hacia él hasta estar justo a su lado, y se sentó de rodillas frente a él.
— ¿Justamente tú tienes que encontrarme? — dijo con la voz desgarrada.
— Albus está preocupado — dijo Lily de pronto, tomándole de la mano, la mano de Scorpius, fría, delicada y grande.
— Mi madre ha muerto – la noticia opacó la noche, la luna parecía ya no brillar y Lily no encontró las palabras — Estaba enferma. Hace más de un año. No había cura, yo sabía que iba morir. Solo que… — gruesas lágrimas le rodearon las mejillas — Uno nunca está preparado para la muerte ¿Sabes? — una risa ronca salió de sus labios. Lily comenzó a sentir sus ojos arder — Es lo único seguro que tenemos, y aún así, nunca estamos preparados para ella. Rídiculo.
— Cuanto lo siento, Scor — Lily se acercó más a él, estaban casi pegados y Scorpius la miró; Lily tenía el rostro arrugado, ceñudo, los labios fruncidos, sufría por él, sufría por su dolor.
Y Scorpius no soportaba que le mirasen así. Por eso se había escondido. Por eso había desaparecido.
— Dile a Albus que estoy bien. No estoy listo para volver todavía, Potter, así que haz eso por mí. No dejes que el maricon de tu hermano pase otra noche en vela por mí. Volveré más tarde.
Pero Lily no se movía, y tomo con más fuerza la mano de Scorpius entre la suya.
— Potter — insistió él.
— ¿Crees que te dejaría aquí solo, Malfoy? Nos vamos juntos o nos quedamos juntos — las palabras de Lily se aferraron a él. Scorpius dejó de derramar lágrimas para mirar el rostro conmovido de la pelirroja que tenía en frente.
— Pensé que viniste por Albus.
— Yo también lo pensé.
— Lil — Lil, como le decía su familia, y no Potter, como él la llamaba, plantando distancia.
— Me quedaré contigo, Scorpius.
— No tienes que hacerlo.
— Pero quiero hacerlo.
Todo fue extraño entonces, el rostro húmedo de Scorpius parecía estar más cerca que el de ella como nunca antes. Lily sentía que su mano no era suficiente consuelo, que un abrazo tampoco lo sería.
Y lo besó.
El beso más tierno que Scorpius recibió.
La caricia más suave.
El sabor más delicioso.
Se alejó tan solo un centímetro para ver los ojos de Lily, los increíbles, mágicos y profundos ojos de la pelirroja. Porque no había mirada que le guste más. No había verde más bonito. No había verde que fuera más prudente para su casa, para Slytherin. Y volvió a besarla, tomando hasta su último suspiro, volcando todo su dolor. Toda su agonía y desolación.
— Quédate conmigo, Potter. No me dejes — dijo en un hilo de voz entonces, quebrado, roto. Ella se estremeció, no creyendo que aquellas palabras salieran de la boca de Scorpius. Y con su rostro apegado al de él, acarició su mejilla, la barba apenas incipiente, y contra sus labios dijo;
— No te voy a dejar, Scorpius. Nunca. Me quedaré contigo hasta el final.
Se durmieron juntos y entrelazados sobre el suelo, en la terraza bajo la luz brillante de la luna y el cielo estrellado, el cuerpo menudo de Lily sobre el de Scorpius, quien la tenía amarrada contra él, sintiendo la eléctrica compañía de Lily como la única capaz de anestesiarlo.
Era casi curioso encontrar la calma después de la tormenta, en una persona que en realidad fuera la que siempre generara disturbios.
Baile de Graduación.
Lily se miraba frente al espejo de su habitación, había elegido un vestido verde pensando en él; largo, con la espalda descubierta, tajado en una de sus piernas y un collar que el mismo Scorpius le había regalado, de plata y esmeraldas. Se veía fabuloso en su cuello. Ella se veía fabulosa. Tan digna para un Malfoy como la familia de él jamás creería que podría ser.
Se miró; tan solo máscara en las pestañas y brillo sutil en los labios. Lily era mujer sencilla, no le gustaba cargarse de cosméticos ni usar vestidos muy llamativos.
Aunque sabía que dejaría sin habla a su Slytherin esa noche. Era justamente lo que quería conseguir.
Hogwarts se había convertido en un palacio mágico, impactante y lujoso; con fuentes de las cuales salía agua azul brillante, mágica, con pequeñas hadas multicolores volando alrededor, caminos con alfombra roja y serpenteados.
El gran comedor brillaba en su máximo esplendor; todo era blanco y perlado, brillante. No había divisiones por casa, sino que, por familias, que estaban formadas en mesas redondas o cuadradas. La familia Potter/Weasley tenía una larga mesa cuadrada repleta. La familia Malfoy una redonda y pequeña.
Cada egresado entraba con uno de sus padres, así Albus con su madre, Ginevra, Rose con su padre, Ronald, Scorpius entró con su abuela, Narcissa. Lo cual no pasó desapercibido para Lily, imaginando el dolor que realmente sentía Scorpius por no poder entrar con su madre.
Automáticamente, miró a Draco Malfoy, era un hombre mayor y atractivo, y en ese momento se veía conmovido con la escena; Narcissa entraba con una enorme sonrisa del brazo de su único nieto, quien, altanero, caminaba como si fuera parte de la realeza.
Y es que lo eres, pensó Lily, aplaudiendo a su novio. Él reparó en ella entonces, y la inmensa sonrisa solo se vio suspendida por una sensual mirada. Lily le guiño uno ojo con picardía.
Una vez que todos los graduados hicieron la entrada, se hizo el baile de bienvenida.
Lily bailó con su hermano primero, sin dejar de mirar hacia Scorpius, quien no tenía con quien más bailar que con su abuela, y luego vino a salvarlo su amiga, Kenna Zabini, la morena había optado por un vestido plateado, dejando relucir su brillante piel trigueña.
Lily no esperó más, Hermione le había robado a Albus para el vals, y ella corrió hacia su chico. Su novio.
Malfoy la vio encaminándose hacia él entonces, Lily Potter lucía alucinante, con aquel vestido largo y al cuerpo, que dejaba relucir sus curvas, él negó con la cabeza sintiendo que en cualquier momento su amigo de allá abajo le iba a jugar en contra.
Ella sonrió orgullosa, recibiendo la mirada que justamente quería provocar en él.
— ¿Estás segura de esto, Potter? — preguntó él, tomándole de la mano delicadamente primero.
— Muy segura, Malfoy — él entonces, de un tirón, la apegó a él y llevo su otra mano a la espalda desnuda.
— Ahora ¿Estás loca para venir así? — dijo, mirándola de arriba abajo — ¿Cómo pretendes que espere ahora para hacerte totalmente mía, Potter?
— No esperes más, Malfoy — él sonrió y la hizo girar — Ahora, Scorpius ¿Estás preparado?
— ¿Para qué, Lil?
— Para causar el revuelo más grande de nuestra generación — la sonrisa traviesa de Lily no tardó en llegar.
— ¿Tengo que preguntarte devuelta si estás loca? — ella rió.
— Pensé que eso ya lo sabías, Scorpius.
— Aun así, me sigues sorprendiendo — y la nariz de Lily rozaba la de él.
— Prepárate, la furia Potter/Weasley no es algo para lo que nadie puede estar preparado.
— Juntos hasta el final ¿Recuerdas?
— Juntos hasta el final — recitó la pelirroja, para luego hundirse en los labios de Scorpius Malfoy.
Los sonidos de sorpresa no tardaron en llegar, los flashes los encandilaron y Lily solo lo continuó besando, como si fuera el fin del mundo, como si su vida dependiera de ello. Porque ya que lo estaba haciendo, lo haría bien.
La hija del salvador del mundo mágico con el hijo del Mortifago más oscuro.
Se separó apenas entonces, sin nunca despegar su mirada de la de Scorpius, sonriendo inmensamente, él sonreía también, mordiéndose el fino labio inferior.
Eran ellos contra el mundo.
Bajo la luz brillante, mirándose como tontos enamorados. Como jóvenes que estaban preparados para comerse el mundo. Dispuestos a todo.
A su alrededor, sus padres los miraban atónicos, Albus aplaudía en alguna esquina demasiado divertido y Draco Malfoy gritaba.
— ¡¿Entre todas las pelirrojas, una Potter/Weasley hijo, en serio?!
Lily giró para mirar a su padre, y encogerse de hombros. El real problema fue James, quien se quiso aventar contra Malfoy y lo tuvo que detener Hugo, quien también miraba a Lily de forma desaprobatoria.
— Scorpius Malfoy es mí novio, chicos. Acostúmbrense. Y quien quiera ir contra él, se las verá conmigo — dijo entonces la pelirroja, con una de sus manos en su cintura y muy segura.
Nadie dijo más nada, porque nadie, ni siquiera Harry James Potter, quería luchar contra lo que era capaz su hija. Y maldijo internamente que haya salido tan parecida a su esposa.
Y Scorpius sonrió, posicionándose al lado de su novia. Un poco, porque, joder, tenía miedo sí. Una manada de pelirrojas cabezas lo tenían en la mira, esperando el mejor momento para crucificarlo.
Pero también estaba a su lado para dejar en claro que nadie terminaría con su relación.
Estaba a su lado porque Lily Luna Potter era la chica más fascinante que conoció alguna vez. Lily era astucia. Pero también coraje. Era fuerza. Era dominio. Era un ser avallasador.
Y era suya.
¡Hola!
Hace cuanto no escribo, no leo, no hago nada de lo que me gusta :( ando sin tiempo de nada, y hoy, en un sábado lluvioso que me quede en mi hogar, salió esto.
No estoy muy satisfecha porque cuando uno deja de leer, deja de escribir, claramente pierde la práctica por así decirlo.
Quiero que esto sea como dice el título, "Historias al azar" donde pretendo escribir pequeñas historias de distintos ships de la tercera generación, like Scorly, Scorose, Tedly. Y si alguno tiene algún otro ship que le gusta, me lo hace saber y escribo sobre ese ship también :)
Bueno, si alguien se pasa ¿me lo hace saber abajo?
¡Beso enorme!
PeaceLilith.
