Un poco de valentía.

La vi, en Hogsmade, ella estaba sentada en una pequeña banca escarchada por el frio invernal. Soy un cobarde y me escondo detrás de un árbol cercano; ella respira y de su boca sale humo blanco, tiembla y toma un sorbo de la bebida caliente que segundos atrás usaba para calentarse las manos. Ella suspira y a su vez un suspiro escapa de mis labios, creo que me ha escuchado pues se incorpora y busca con la mirada. No me ha visto. Se relaja nuevamente en su asiento y un mechón rebelde escapa de su elaborada trenza, se ve preciosa, su cabello esta arreglado, no que se tipo de poción utilizo pero su mata indomable ahora luce suave al tacto.

Mira su reloj y vuelve a suspirar, se levanta decepcionada; no me es difícil adivinar que el imbécil de la comadreja la ha dejado plantada; aprieto los puños lleno de rabia, me armo de valor y patino sobre el hielo hasta alcanzar su hombro, sus ojos cafe se abren con sorpresa-''No esperaba verte aquí.''-susurra, me deleito con su hermosa voz, hago una mueca irónica y respondo-'Granger tengo tanto derecho como tu de relajarme una tarde, tu tampoco deberías estar aquí, vaya una prefecta escapando del castillo a deshoras''-sus mejillas toman un poco de color, sonríe nerviosamente y sé que aún le preocupa que la desprecie por ser hija de muggles.

Le dedico una sonrisa y mirándola a los ojos, reuniendo toda la delicadeza que encuentro pregunto-''¿Estas bien?''- su mirada cae y su voz se rompa cuando trata de contestar, quiero besarla, quiero matar a la comadreja, quiero que ella vea que he cambiado por ella y no soy como Weasley, son tantas cosas que me pierdo en mis pensamientos estático en mi lugar. Me sorprendo cuando siento sus pequeñas manos blancas aferrarse a mi chaqueta y romper a llorar, tardo un par de segundos para rodearla con mis brazos, susurro palabras tranquilizadoras en su oído y con mis pulgares hago círculos en su espalda. Media hora más tarde estamos sentados en la misma banca escarchada del inicio, estas recargada en mi pecho y yo te rodeo con una brazo, te pones de pie y extiendes tu mano hacia mi, un leve rubor cubre tus mejillas, tomo tu mano mientras me levanto y mi corazón palpita cual orquesta sinfónica.

Volvemos a juntos, tomados de la mano y justo antes de llegar pequeños copos de nieve comienzan a caer, acomodas tu bufanda; te despides con una sonrisa de agradecimiento y te das la vuelta, pensamientos fugaces recorren mi mente y decido que es ahora o nunca, porque si no lo hago posiblemente tu me olvides, si no te muestro que aun no te olvido y que la edad realmente no me importa seguiremos sufriendo en silencio. Doy solo tres pasos y jalo de tu mano, te estrecho a mi pecho y te beso, aprieto tu cintura mientras tus cálidos labios están rígidos por la sorpresa, temo que te haya asustado pero cuando trato de soltarte, tus brazos rodean mi cuello y me correspondes el beso. Miles de preguntas se aglomeran en mi mente, mi única respuesta a todo es ella. Al parecer a ella ya no le preocupa la gente, ni la sangre, ni que de un momento a otro la pueda engañar por mi familia y yo aun la amo.