La obsesionada

Había llegado a casa, después de un día largo y cansado. Así que, decidí darme un baño para refrescarme y relajarme, estaba tan agotado… que sentía todo mi cuerpo pesado y dolido. Solo pensaba en darme un baño e irme a dormir, ya que mañana tendría un día igual de pesado o peor.

Camine hacia mi habitación, aliviado de poder caminar con libertad sin necesidad de esconder nada detrás de telas y botones. Antes que nada, tome la toalla y me dirigí hacia la ducha. Las gotas de agua fría y heladas bajaban por todas las partes de mi cuerpo mojándome por completo. Luego de un día tan largo y agotador, aquello parecía lo mas relajante y tranquilizador de todo el planeta tierra.

Luego de algunas horas de relajación en la ducha, pensé en salir e irme a dormir. Ya que el día siguiente seria igual de aburrido y doloroso o quizás peor.

‹‹ ¿donde deje mi toalla?›› pensé mientras miraba a todos los lados buscándola.

-oye, bonito…. ¿necesitas ayuda?- dijo entre risas

Luego de haber escuchado aquella voz, gire sorprendido al mirar de quien se trataba - Re… Rebecca!?- Exclame sorprendido mientras intentaba ocultar mi cuerpo con las con las manos. – ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?-

-¿Cuál de las dos preguntas quieres que responda?- Me dijo mientras se mordía los labios mirando hacia mi centro.

-¿Puedes darme la toalla?- pregunte intimidado por la manera en cómo me miraba.

-¿Te refieres a esta que llevo puesta? Si la quieres… vas a tener que quitármela-

‹‹Dios mío, ¿Qué hago?›› pensé, no podía hacer nada y lo peor de todo es que ya comenzaba a tener frio. No era la primera vez que Rebecca Black buscaba la manera de seducirme, pero nunca pensé que esto fuese posible.

-Tranquilo… solo estaba jugando.- Comento con voz seductora y entre risas.- Tómala… -

-Noooo. No, no, no, no, no. Por favor- Grite antes de que se quitara la toalla. - Puedes… quedártela-

Ella comenzó a sonreír de manera burlona y acercándose a mi dijo- Vamos Edward, sé muy bien que puedes negarte. Además… se nota lo mucho que te mueres de ganas- Dijo señalando con un dedo hacia mi entrepierna y sonriendo.

-Ehm..-

-No tienes que decir nada, bombón- Dijo interrumpiendo mis palabras y acercando sus labios a los míos. –Solo… déjate llevar del momento- dijo entre susurros y robándome un beso.

-Ya… ya basta, no podemos seguir con esto- dije intentando de separar mi boca de sus labios rojos carmesí.

-Sabes que no me iré sin obtener lo que quiero- me comento mirándome hacia los ojos un poco enfurecida. – Eres mío Edward, solo mío-

Terminando de escuchar aquellas palabras no podía aguantar más las ganas de tenerla entre mis brazos, la tome y comencé a besar aquellos hermosos y rojos labios que me seducían con palabras.

Sabía que en aquel mismo instante ya no existiría vuelta hacia atrás. El choque de nuestros labios y lenguas, sería solo el comienzo de una bomba química de atracción entre los dos, la cual… no estaba dispuesto a detener.

Tranquilos… apenas esto acaba de empezar. Así que, perdonen si es un poco corto. Esta clase de "Anatomía" aun no termina, así que no olvides darle follow y comentar que te ha parecido hasta el momento, acepto todo tipo de comentarios y sugerencias.

A la hora de comentar, sean amables. Aun no estoy al nivel de Paulo Coelho o Stephenie Meyer XD