Capitulo 1: Los Ojos Magenta.

Su respiración se dificultaba cada vez más conforme pasaban los minutos, tan lentos pero a la vez tan intensos como el gélido frio afuera de la habitación… El solo sostenía su mano, hincado frente a ella con la mirada perdida entre sus ojos decaídos por la debilidad. Quería brincarle encima, abrazarla, decirle que no se fuera y que se quedara toda la vida con el pero parecía tarde… Solo algo tan inalcanzable como un milagro pudiera hacer que ella sobreviviera esa noche con suerte. Ella lo miraba con una sonrisa difusa en su pálido rostro, tratando de darle el ultimo brillo de sus ojos a quien mas quiso en su pequeña vida y con sus ultimas fuerzas, acariciaba su mano, solo volteo hacia atrás mirando a su hermano, que se lamentaba demasiado tarde de lo que había pasado, culpándose así mismo tan cruelmente por el fúnebre silencio que estaba por suscitar.

- Por favor Rio, no te vayas… no nos dejes aquí solos – suplico el chico que sostenía su mano. No respondió por un momento, dejando que todos los aparatos a los que estaba conectada sonaran y exaltaran el alma de todos con cada latido de su corazón.

- Thomas… aun no se si este día será el que me iré… pero tengo miedo – susurro, dejando que las silabas se arrastraran por sus labios.

- Yo te protegeré, solo no te vayas… por favor no lo hagas, serás una egoísta si me dejas consumirme por dentro con tu partida – volvió a suplicar con el sentimiento mas aterrado que nunca. El tenía más miedo que ella, volvía el aire pesado de respirar.

- Hermano… perdóname por no llegar a ser como tu… por no ser la chica tan grandiosa como a ti te hubiera gustado que yo fuera… como querían que nuestros padres fuéramos, que los hiciéramos sentir orgullosos – una lagrima se resbalo de su ojo y termino humedeciendo la almohada blanca en la que su cabeza reposaba.

- ¡No hermana, no digas eso! – la regaño Shark acercándosele agresivamente y tomando también su mano junto con la de Thomas y las lagrimas de Shark resbalaron por primera vez – Tu no tenias que ser perfecta… tu solo tenias que ser mi hermana, perdóname, yo fui el que te hizo esto tan cruel… -

- No hermano… no fuiste tu… - susurro otra vez Rio, sonriendo con la tristeza mas infinita en el mundo – Mi mente… me jugo esto… por al menos me siento muy feliz de haber pasado tiempo junto a ti… -

- ¡Cállate tonta! – Grito Thomas levantándose y mostrando una vista desgarrada por el sufrimiento - ¡No digas eso! ¡Volverás a pasar esos tiempos junto a tu hermano, tus amigos, tus padres… junto a mí! –

Rio cerró con pesadez los ojos y trago saliva dejando todo sin palabras. Podía ser que ese día no se iría, tal vez seria mañana o tal vez nunca, pero el miedo la consumía y su débil cuerpo ya no aguantaba a su alma, que se había vuelto tan pesada por su corazón, por los sentimientos que apenas descubría… ¿Por qué tenia que ser así? Apenas descubría que tenía mucho por vivir y quería regresar todo lo que hizo atrás, pero la muerte quería reclamar lo que le pertenecía y ella solo había caído entre sus sabanas negras.

- Thomas… - lo llamo y el de inmediato se acerco acariciando con sus débiles manos su mejilla – Estúpido y sensual Fo… - rio por debajo. El quiso reír también, pero no podía, aun así le regalo la sonrisa mas sonora que pudo encontrar en su garganta.

- Estúpida y sensual Rio… - contesto el mientras sostenía su mano aun. – Te amo… - susurro inaudible, haciendo tensar a Shark pero no podía separar a ambos si así querían estar, todo este tiempo no se dio cuenta que la felicidad de su hermana estaba junto a el y siempre trato de separarles por ser su enemigo, en ese momento, solo podía concederles estar juntos el tiempo que fuera necesario o hasta que este terminara.

- Quiero olvidarte… pero no puedo hacerlo… yo también te amo – susurro ella sonriéndole con la mejor de sus sonrisas.

- Por favor, no me olvides Rio… - contesto rápidamente.

- Quiero pero no puedo, mi corazón se niega a hacerlo, mi mente también… si llego a partir esta noche, si llego a faltar en el mundo y mi alma se extinguió abrazando a las estrellas del firmamento… -

- … se que algún día podre encontrarte junto a ellas… - termino el verso Thomas. Ambos cruzaron miradas, existía el temor dentro de ellas, la mano de el temblaba, no quería dejarla ir, prometió nunca hacerlo desde que ella le cambio radicalmente la vida… Ahora era muy probable que se fuera y no regresara. La única acción que hizo fue abalanzarse sobre ella y como nunca lo había hecho, dejo desahogar todo el sentimiento de miedo que tenia sobre el hombro de ella, podría ser la ultima vez que podría sentir su esencia sobre su piel.

- Nunca te voy a olvidar Kamishiro… - susurro en su oído.

- Si me llego a ir, Thomas, tu me tendrás viva en tus recuerdos… lo bueno fue que antes de perder de vista mi camino, te mire un poco y soñé que mi destino era junto a ti… - pareció que todas esas palabras se desvanecieron en el funesto aire del lugar. Thomas sintió que el corazón se le detuvo al ya no escuchar la respiración de la chica y rápidamente volteo a verla con los ojos mas perturbados que tenia.

- ¡¿Qué es lo que sucede?! – exclamo asustado al notar que ella había cerrado los ojos.

- ¡Rio! ¡Por favor despierta! – grito Shark sosteniéndola de los hombros y moviéndola para hacer que reaccionara. Nada. No paso nada… - ¡Trae al medico! ¡Rápido! – ordeno a Thomas que de inmediato salió de la habitación dejándola ahí, sin nada mas que la soledad de su triste partida. Regreso con un medico que comenzó a revisar todas las maquinas en funcionamiento alrededor de la chica y la enfermera preparaba algunas jeringas o cosas por el estilo.

- ¡¿Qué es lo que le pasa doctor?! – exigió Shark al medico sin recibir una respuesta a cambio. Thomas no podía articular palabra alguna, quería abrazarla y rogarle aun más que no se fuera, golpear algo, cosas así para sacar el miedo y el coraje que tenía dentro, en ese nudo en la garganta que no te deja respirar cuando quieres llorar.

- ¡Tienen que salir de aquí! – ordeno el doctor y la enfermera saco a ambos de la habitación.

- ¡No nos pueden sacar! ¡Por favor! ¡Necesitamos saber que tiene! – grito Fo en un llanto ahogado mientras la enfermera cerraba la puerta en sus narices. Ambos se sentían enojados y preocupados. Simplemente Shark golpeo la puerta, no importando que la tirara en ese instante.

- No se puede ir… no así… - solo pensó Thomas mientras se dejaba caer por la pared hasta el frívolo suelo del hospital. Con sus manos sostuvo su cabeza, temblorosa, con las neuronas paralizadas sin poder pensar en que haría para compensar su partida. Pero otra idea se había cruzado por su mente… No entendía porque el destino había jugado tan mal con el, porque había dejado que su vida fuera una completa perdida de tiempo y cuando por fin había encontrado la razón por la cual levantarse cada mañana a su voluntad, se la quitaba… Había llegado demasiado tarde a su vida como para poder ayudarle… Y la culpa no era la mejor auxiliar en ese momento… Apenas comenzaba a recordar como había sucedido su historia con ella, Rio Kamishiro…

Un lunes cualquier por la mañana, gran parte de los estudiantes odian los lunes: de regreso a clases otra vez, levantarse temprano y las típicas veces en las que olvidan la tarea y temprano tienen que copearla de sus amigos, aunque este mal… El fastidio es para todos los niveles escolares, desde el jardín de niños hasta la Universidad, aunque si podemos aceptar la existencia de muchos que gozan de eso… Con estos estudiantes se puede esperar todo…

Tiempo…

Tiempo…

Tiempo… todo va en contra de el, pero muchos no se dan cuenta de eso, hasta que es muy tarde. Ese lunes por la mañana no podía ser la excepción, sin embargo, podía ocurrir algo interesante.

- La teoría del Big Rip indica que la desmedida aceleración expansiva del Universo superara a la gravedad y el Universo terminara desgarrándose, etapa en que toda materia se desintegra, esto quiere decir que… - explicaba el profesor de la primera clase en la Preparatoria de Hearthland a sus estudiantes de segundo grado.

- Por fin una buena noticia, así no tendremos mas Física – interrumpió un chico de tez morena y sonrisa burlona. El salón exploto en una sonora carcajada que hizo enojar al tutor de la clase, mientras el "payaso de la clase" sonreía gustoso y retador.

- Señor Arclight – dijo estresado el profesor, quitándose los lentes – No hay ni un solo día en el que usted deje de hacer bromas, casi merece un premio… -

- Si lo se… pero no se me puede dar premios por todo lo genial que soy ¿verdad? – se volvió a reír. Nuevamente el salón se rio y el profesor tenia que soportar todo ese tormento y bromas cada día de la semana de clases. Desafortunadamente, el fin de semana estaba lejos, los únicos días en que no podía ver a ese chico. Daria un ultimo sermón a Thomas Arclight, aunque el nunca hiciera caso por eso pero antes de decir una palabra, el timbre del termino de la clase había hecho presencia.

- Bien chicos, seguiremos viendo el tema la siguiente clase y por favor Thomas, esta vez pon atención y deja de hacer tus bromitas – salió rápidamente del aula. Thomas se rio por debajo, suspiro y subió sus pies en la mesa de trabajo a la vez que ponía sus manos detrás de su cabeza.

- Si como diga… - volvió a responder. Todos los alumnos comenzaron a levantarse y salir del salón, otros se sentaron en distintos lugares para platicar y como todos los días, las chicas se acercaron a la mesa de Thomas para platicar con el. Por alguna rara razón, lo adoraban y querían, aunque el se comportara tan pésimo con ellas o con cualquiera.

- Wow Thomas, admiro como retas a los profesores ¡y nunca te hacen nada! – admiro una chica pelirroja mientras se sentaba en su mesa de trabajo. El solo rio con aires de superioridad, como era todos los días de la escuela.

- En serio eres tan genial Thomas… - exclamo otra recargándose en el hombro de el.

- Lo se, lo se, debería ser delito ser yo… ¡Hahaha! – bromeo un poco. Al lado, con cara de pocos amigos, estaba uno de sus compañeros que no quería prestarle atención pero aun así podía escuchar todo lo que ellas hablaban y decían, mas sobre Thomas.

- Si debería ser delito ser alguien como tú, seria mejor que estuvieras preso y así no tener que verte la cara todos los días – exclamo el chico. Todas las chicas que rodeaban a Thomas se quedaron con cara de asombro pero Arclight no le tomo mucha importancia, simplemente agarro una basura del suelo y se la lanzo en la cara haciéndolo enojar de sobremanera.

- Relájate "Kamishiro Ryoga" – hizo énfasis en su nombre - ¿no ves que estoy ocupado con las chicas? No hagas que pierdan la oportunidad de estar conmigo –

- Ya te has follado a cada una de ellas – dijo con pesadez Ryoga – Solo me molesta que también estén invadiendo mi espacio personal esta bola de perras –

- ¿Qué? ¿Apoco tienes envidia, Shark? – reto Thomas mirándolo de una manera bastante singular y no muy amable después de todo. Shark frunció el ceño, apretando la madera de su mesa entre sus manos y friccionando fuertemente sus dientes.

- Tranquilos Nash – llego Durbe colocando su mano en el hombro de Shark – No deberían pelear, vamos en el segundo año de preparatoria y ustedes aun no se pueden llevar bien –

- ¡¿Y como no quieres que llegue a pelearme con el si es un desperdicio de espacio en el mundo?! Me enferma su presencia – reclamo nuevamente Shark recargando su cara en una mano. Thomas se levanto con su cara burlona y sonrisa sarcástica y también le toco el hombro, no para apoyarlo, sino solo para molestarlo.

- Por al menos yo no finjo ser un hijo perfecto ante los demás "Nash" – se burlo nuevamente. Shark sentía que la sangre le hervía y las sienes palpitaban de la ira, en un arrebato se levanto agresivamente dispuesto a golpearlo.

- ¡Bastardo! – grito pero antes de que diera el golpe Durbe lo detuvo de la manga de su saco negro.

- No Nash, no lo hagas… - ordeno. Shark lo miro y suspiro hondamente tratando de relajarse.

- Si "Nash", no te enojes – volvió a sonreír Thomas – Además ya no me miraras por al menos durante la siguiente clase… - recogió sus cosas apresuradamente y descolgó su saco negro del respaldo de la silla.

- ¿Cómo? ¿Piensas saltarte otra vez la clase? – pregunto Durbe acomodando sus lentes.

- ¿Se te hace raro? Odio la clase de Idiomas, la profesora no es para nada sexy y su voz chillona me hace sentir dolor de cabeza – se mostro Thomas incomprensible y meneando la cabeza en forma de resignación – Así que me iré por ahí, no se… tal vez a cazar alguna nueva chica… -

- Eres un completo idiota – repitió Shark riendo y tratando de sonar tan retador como el.

- No se te olvide que soy un idiota con diploma pero… - volteo hacia atrás saludando algunas chicas, estas le sonreían sonrojadas y coquetas – Por al menos las nenas me aman y no por estar en un grupito fresa como ustedes… Barian… - esta vez soltó una carcajada sin poder evitarlo. Se dirigió a la puerta del salón con toda tranquilidad del mundo, sintiéndose una maravilla inalcanzable. - ¡Nos vemos en la clase de deportes! Por al menos el profesor tiene buen trasero ¡Hahaha! – volvió a burlarse.

- Como lo detesto… - dijo Shark sentándose nuevamente en su lugar.

- Hmp… es un sujeto muy peculiar, no puedo creer que una persona pueda a llegar a ser así de irresponsable – analizo Durbe.

- Pues ahí tienes a la misma estupidez si tuviera vida… - reacciono Shark azotando la frente en la mesa. Durbe se recargo en la mesa de Ryoga sonriendo fingidamente al ver como su amigo se desesperaba por la actitud de Thomas Arclight, las cosas no podrían estar peor: era raro que Thomas tuviera tanta popularidad siendo como era, no había manera de explicar del porque de su comportamiento.

Ella caminaba sola, escuchando los murmullos de los estudiantes al lado de ella, que aunque pasara como una fantasma en medio de la soledad, los ojos de ellos podían verla, cada paso que daba, contando sus respiros para poder ver si era tan "perfecta" como su familia finge serlo. No podía soportar ese tipo de presión y provocaba que mirara al suelo, solo para evitar que sus ojos se cruzaran con los demás. Todo tenia que ser perfecto, hasta su caminar, aunque no quisiera serlo, por lo que siempre le decían en casa tenia que fingir ser el modelo de chica perfecta y feliz… ¿Cómo alguien podía ser feliz así?

Hora libre… No podía hacer más que caminar y tratar de esquivar las miradas de los demás, sus susurros que penetraban en sus oídos hasta llegar a su mente… No tenia ningún amigo o amiga que la apoyaran y cuando trataba de hacer uno, al decir su nombre, la analizaban de arriba abajo y se apartaban de ella, ¿Por qué tuve que dejar la secundaria e ir a un lugar tan horrible como aquel lugar? Siguió caminando, meneando ligeramente su falda de holanes rojos y poniendo sus manos enfrente, unidas unas a otras mostrando su inseguridad, lo único que deseaba era alejarse de todo y algún día poder llegar a ser la chica perfecta y con eso ser aceptada al nivel de las chicas de preparatoria. Visualizo de repente su objetivo y esta vez estaba vacío o por al menos creyó que estaba…

Un día de inicio, apenas era lunes y ya quería que fuera el fin de semana para poder alejarse de todos y encerrarse en su habitación. El árbol estaba ahí como siempre, sus hojas verdes y frescas, la sombra ideal para descansar en ese día, solo imaginaba que el árbol podía considerarse su amigo y con sus ojos magenta no despego las pupilas de el hasta llegar. Estaba en un lugar no muy concurrido, casi nadie estaba ahí y era su única escapatoria de la realidad.

- ¡Ahhhh! – Bostezo el muchacho de cabello oscuro con rubio – Este árbol es perfecto para descansar… - puso sus manos detrás de su cabeza mientras sus pies se balanceaban en lo alto del árbol donde estaba dispuesto a pasar la hora de Idiomas. Las hojas del árbol dejaban pasar algunos rayos de sol, complemento perfecto para dar luminosidad al ambiente y el cantar de las aves lo convertía en un excelente lugar para descansar.

- Veamos… creo que después de la escuela iré por Michael y luego vamos a cazar a algunas "chicas" – rio imaginándose la escena. Era como cualquier día, nada en especial, las clases que se "pinteaba" siempre subían a ese árbol, dormía hasta escuchar el timbre de la otra clase y nuevamente dormía. Viviendo relajadamente, sin que nadie lo interrumpiera y había usado su saco negro como almohada. – Esta es la vida que te mereces Thomas… - hablo consigo.

Su santuario de relajación y nadie podía interrumpirlo ni reclamarle por lo que hacia, era su vida y le importaba un pepino (y bien grande) lo que alguien se atreviera a decir lo contrario…

- ¿Qué haces? – escucho una voz muy delgada que interrumpía su relajación. Miro hacia abajo y frunció el ceño al verla ahí parada. Jamás la había visto en su vida y sin embargo usaba el uniforme de la preparatoria, le frustro de alguna manera no poder recordar quien era o si nunca la había visto en su vida ¿no habrá sido alguna ex novia? ¿A alguien que ya se había follado? Sus ojos preocupados magenta, su cabello azul y mejillas lindas, no parecía una chica de preparatoria, era pequeña y delgada, creería que demasiado delgada.

- Hahaha ¿no me digas que no sabes que hago? Estoy descansando, así que si me permites… - volteo su rostro hacia otro lado. La chica se quedo aun ahí parada sin decir nada más que juguetear con los holanes de su falda.

- Así que… - vacilo un poco la chica - ¿te saltaste tu clase? – Thomas abrió un ojo y le sonrió coquetamente.

- ¿Te parece? Creo entonces que no soy muy bueno haciendo escapes y ocultándome linda – ella lo miro perpleja y después desvió su mirada incómodamente. Podía ser la oportunidad de Thomas de ganarse a una chica más para pasar un buen rato – Y no soy el único, parece que tú también te saltaste tu clase –

- ¡No! Yo… tengo hora libre… y vine aquí por que acostumbro a sentarme en este lugar… - respondió ella sin darle la mirada.

- ¿Y tus amigas? Las hubieras traído para que pasáramos un buen rato Hahaha – bromeo Thomas pero la chica no dijo nada y miro el suelo nuevamente. Quedaron en silencio un momento, sin nada más que la respiración de ambos y los sonidos propios del ambiente natural que los rodeaba.

- ¿Puedo… sentarme aquí…? – pregunto la chica tímidamente.

- Claro… - ella estaba a punto de sentarse en la pequeña barda que rodeaba al árbol hasta que el la interrumpió – Solo si me dices tu nombre… - ella quedo ahí sin decir nada, nerviosa y tratando de no parecerlo, no sabia si decirle su nombre pero su cuerpo actuó solo.

- Me llamo… Rio… - no pensaba decirle su apellido, temía a que el se alejara como lo habían hecho las demás personas que la insultaban. Thomas sonrió burlonamente y de un brinco, bajo de la rama del árbol asustando a la chica que ya había dejado su mochila a un lado.

- Pues mi nombre seguramente ya lo has de saber - puso una mano en su cintura y guiño un ojo, sonriéndole lo mas encantadora posible. Rio lo miro detenidamente y aparto su vista antes de que el pudiera notar que lo observaba, sin embargo no dijo nada y miro a sus piernas cubiertas por las medias negras largas. - ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que no sabes quien soy yo?! –

- Tu tampoco sabias quien era yo, por eso me preguntaste mi nombre ¿o no? – ella cruzo los brazos y volteo hacia otro lado molesta.

- Hmp… - gimió Thomas moviendo la cabeza preocupado – Entonces no creo ser tan popular como pensaba - la miro nuevamente. Su mente hacia un enorme esfuerzo por saber quien era, nunca la había visto en la escuela y eso que creía haber ya conocido a todas las colegialas del lugar. Había algo peculiar en ella, extrañamente, tenia una esencia muy rara, diferente a todas, no podía explicarse que era.

- No me digas que nunca has escuchado de Thomas Arclight – se limo las uñas arrogantemente en su camisa blanca y aun así ella lo miro incrédulamente sin tener idea de lo que hablaba – No entiendo en que mundo vives ¿Cómo soportas un mundo sin mi? Hahaha no te creas es broma – sonrió otra vez provocando que ella se sonrojara un poco y en sus labios se dibujara una diminuta sonrisa.

- Verdaderamente nunca te había visto de cerca - confeso.

- ¡AJA! – La señaló Thomas - ¡Eres una admiradora secreta! –

- ¡No! ¡Yo…! ¡No lo soy! ¡Solo…! ¡Solo te he visualizado de lejos…! ¡Yo…! – Rio trato de excusarse pero hacia que la sonrisa de Thomas creciera de sobremanera, burlándose de la cara de tomate de su "nueva amiga".

- Vamos Rio… - se sentó junto a ella y con total confianza la abrazo – Yo se que tengo muchas admiradoras y… -

- ¡No me toques! – Se aparto Rio asustada y alejándose apresuradamente, sentándose en el otro borde de la barda – No me toques… - susurro nuevamente, suplicando con esos ojos magenta. No entendió porque hizo eso, era la primera chica que lo rechazaba de esa manera y la manera de su reacción lo dejo sorprendido.

- Esta… bien - exclamo extrañado y sin poder decir nada mas. Recargo sus codos en sus rodillas, quedando pensativo. La chica le había llamado la atención pero no como comúnmente lo hacían otras muchachas ¿Por qué ella se comportaba así? Cualquier chica hubiera querido que hasta la manoseara, sin embargo ella ni siquiera quería un abrazo. El silencio llego pero Thomas sentía que algo lo obligaba a quedarse ahí con ella.

Rio lo miro discretamente sin voltear la cabeza ni dejar su respirar singular ¿Por qué aun estaba ahí? Después de lo que hizo, seguramente se habría marchado pero aun seguía sentado ahí.

- Así que Rio… - susurro Thomas - ¿Por qué estas sola? – Buena pregunta. No dijo nada y comenzó a temblar, no podía responder algo así. Ni siquiera ella sabía porque estaba sola, tan sola…

- ¿Dónde están tus amigos Thomas? – contrarresto la pregunta con otra. – Si dices ser tan popular un chico como tu debería estar rodeado de muchas chicas y amigos y no solo ¿cierto? –

- ¿Quién te dijo que estoy solo? Estoy contigo, tú eres mi amiga ¿no? – sonrió sonrojando un poco sus mejillas. Ella volteo a verle rápidamente, sintiendo que el corazón se le había detenido y que el significado de su frase había hecho una explosión en su mente.

- ¿Amiga…? – susurro ella ligeramente, casi inaudible… ¿Qué significaba ser su amiga?

- Si, tu eres mi amiga ¿o no quieres serlo? – volvió a sonreír. Rio sentía que los colores se le venían al rostro y apretó sus manos contra la barda, por alguna razón había sonreído mientras sus pupilas se contraían de una felicidad furtiva y desconocida, fugaz y emocionante… Tenía un amigo…

- Si… - susurro pero sus silabas apenas se alcanzaban a escuchar.

- ¿Qué dijiste? – Exclamo Thomas sarcástico y aprovechando para acercarse más a ella – No alcance a oírte… -

- Si… quiero - no podía terminar su frase, estaba muy sonrojada y su ligera sonrisa se hacia mas notoria.

- ¿Si quieres que? – volvió a sonreír Thomas y acercándose mas.

- SI quiero ser tu amiga… - volvió a decir tratando de mirar los ojos de el pero cuando se dio cuenta estaba muy cerca de ella.

- ¡Oh muy bien Rio! – grito y agarro sus manos dando vueltas con ella haciendo que se mareara pero después Thomas se dio cuenta que la había tocado y ella no quería que la tocaran, así que la soltó rápidamente – Oh, lo siento… -

- No te preocupes… - sonrió otra vez ella y resbalo su manos derecha en su brazo izquierdo, mirando hacia otro lado y sonrojándose. – No hay problema… Thomas… -

- Ahhhh por favor no me digas Thomas, los amigos me dicen Fo, tu puedes decir como se te de la gana – sugirió Thomas con mucha confianza y sonriendo como típicamente lo hacia. De alguna manera ella se sentía feliz, sin embargo le daba pena mostrarse así pero no quería ocultar esa felicidad tan linda… Suponía que una felicidad inocente.

- Entonces Thomas… - susurro ligeramente – Ya que somos amigos… -

- Yo te puedo llamar muñeca ¿no? – sugirió Thomas sonriendo con superioridad. Rio solo se le quedo viendo extrañada, giro un poco la cabeza y después frunció el ceño molesta - ¿Acaso dije algo malo? –

- Mi nombre es Rio, no muñeca… - inflo un poco las mejillas – Ya te lo había dicho… -

Se quedo sorprendido, jamás lo habían contradicho ninguna chica de esa manera pero ¿Qué más daba? Solo deseaba conquistarla para un rato y después haber que pasaba las cosas fluían como el quería que fluyeran. – Ah muy bien "Rio" – dijo Thomas algo enfadado y sentándose en la bardilla del árbol cruzando los brazos y pareciendo molesto. Una de sus tácticas era fingir estar enojado para que lo mimaran un poco, era algo cruel pero también divertido para el.

Rio lo miro molesto y comenzó a temblar preocupada por haberlo hecho enfadar. Balanceo su cuerpo hacia atrás y hacia adelante, viendo como los holanes de su falda se movían ligeramente y tratando de hallar rápidamente una manera de hacerlo sonreír otra vez, era su primer amigo y ya había cometido una equivocación.

- ¿Estas… enojado? – pregunto tímidamente sin verle. Thomas abrió un ojo, dibujando una enorme sonrisa en sus labios.

- Dejare de estar enojado si te sientas aquí conmigo y me acompañas a comer – invito. Ella sonrió y asintió ligeramente con la cabeza, acomodándose otra vez en la barda y dejando su mochila a un lado.

- Pero Thomas… - llamo su atención – No traigo nada de comer… -

- Pero el que te esta invitando soy yo así que… - acerco su mochila que colgaba del árbol y saco algunos recipientes (a mi parecer no tenia libros sino pura comida el muchacho) – Tengo un poco de todo solo dime que deseas… -

- ¿No traes… libros? – pregunto Rio sorprendida al no notar ninguno en su mochila.

- ¿Para que? A los libros no te los puedes comer, ahora veamos… - reviso entre los recipientes buscando algo en especifico - ¡Oh mira! Aquí tengo pollo ¿quieres? – acerco una de las piezas a la chica. Ella miro el pollo con cara de aberración pero su lengua mojo sus labios, sabiendo que quería un poco, solo un poco… Agarro temblorosamente la pieza y la examino.

- Un poco… - pensó Rio al ver la comida – Solo un poco… -

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no te lo comes? – pregunto Fo impaciente al ver que ella solo miraba la comida. Algo estaba fuera de lo normal. Rio acerco lentamente la pieza a su boca y Thomas se le quedaba viendo sorprendido, no creía que algo como eso pudiera ser tan malo, solo era pollo.

- Solo un mordisco y será todo… - siguió pensando Rio al acercarlo a su boca y al verla frente a sus narices, cerro la boca y alejo la pieza - ¡No puedo! –

- ¿Eh? – dijo Thomas al verla rechazar el pollo. Ella lo dejo otra vez en el recipiente y volteo su rostro hacia otro lado.

- Lo siento… - susurro ella. Aun así, Thomas no salía de la sorpresa ¿Qué le pasaba a esa chica? No era muy común encontrar una así pero comenzaba a dar un poco de lata. Parecía que seria un poco mas difícil que cayera ante el. Un reto tal vez.

- No hay problema… - esta vez el sonaba muy serio. Las hojas del árbol comenzaron a moverse ligeramente, al ritmo del viento que se hacia presente en la escena desolada e intranquila de aquel pequeño santuario.

- Vamos Rio… di algo… - se forzaba así misma la muchacha tratando de ser interesante y poder mantener al chico a su lado. Sin embargo, sabia que no podía y que las palabras que el le había dicho podían ser verdaderas… ¿podía en serio confiar…? Movió un poco de sus cabellos detrás de su oreja y mordisqueando sus labios, por fin se decidió a entablar una conversación con el hasta que…

- ¡Thomas! – se escucho el chillido de una chica que venia corriendo hacia el. Los dos chicos que estaban sentados voltearon al instante y vieron a tres chicas caminando hacia ellos.

- Oh no… otra vez ellas… - pensó Rio algo nerviosa y desvió su vista hacia el suelo. Sin embargo, Thomas estaba desconcertado por ver como Rio las evitaba y como demonios lo habían encontrado.

- ¿Qué sucede nenas? – dijo Thomas tratando de sonreír como siempre lo hacia. Una chica pelirroja se acerco y se sentó muy cerca de el, pero esta vez Fo se sintió un poco intimidado y se alejo unos centímetros. Aun así, las otras dos chicas, que eran dos rubias, se sentaron al otro lado.

- ¡Pues como nos preguntas eso Fo! – reclamo una de las rubias recargándose en su hombro – Se supone que cuando te pinteas la clase de Idiomas deberías estar con nosotras –

- ¿Y ustedes como demonios supieron eso? –

- Nosotras te conocemos bien – susurro la pelirroja en su oído haciéndolo estremecer ¿Qué pasaba? Por lo común el hubiera disfrutado eso pero esta vez se aparto, sintiéndose algo acosado.

- Tranquilas chicas… - dijo humorísticamente – Saben que hay Tomas para todas solo que esta vez estoy con ella… - señaló a Rio. Todas voltearon a verle y Rio simplemente apartaba todo lo que podía su rostro, apretando los parpados y castañeando los dientes, como si el viento se hubiera convertido en una gélida ventisca invernal.

- Ah… "Rio" – enfatizo la otra rubia colocándose enfrente de ella – La chica perfección… -

- Basta… no sigas por favor Ámbar… - suplico con voz delgada la chica. Las otras dos rodearon con sus manos los brazos de Thomas, mostrando sus vistas más feroces y como si trataran de defender algo que era suyo, pero Arclight estaba sorprendido o por al menos no acaba de entender lo que pasaba.

- ¿La conocen? – pregunto Thomas incrédulamente.

- ¡Ha! ¿Qué si la conocemos? Quien no conocería a la "Reina del Hielo" la señorita perfección que se supone que es… o por al menos finge ser – sonrió Ámbar viendo como Rio inútilmente trataba de ocultarse entre su propio cuerpo.

- Oye "princesita" – se burlo la otra chica - ¿No te habíamos dicho que no te metieras con lo que es nuestro? Así que mejor lárgate de aquí… -

- Wow wow, tranquila Amy – se separo Fo de ellas poniéndose al lado de Rio, por alguna razón le llego algún sentimiento de defenderla – Todos podemos pasar un buen rato ¿no es así Rio? – pero ella no dijo nada. Solo la observo como su frágil cuerpo temblaba y sus ojos se negaban a ver la cara de ellos, tratando de huir inútilmente.

- Tienes razón Thomas, podemos divertirnos un poco… - dijo la pelirroja sentándose al lado de Rio y tomándola por los hombros, tan hipócrita fue su acción que fastidio a Thomas - ¿Qué te parece si la hacemos "vomitar"? Solo para que tu figura no se pierd… -

- ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada! – esta vez Rio se levanto muy enojada y amenazándola con la mirada afligida que tenia.

- Rio… - pensó Thomas al verle así.

- Mejor lárgate Rio… - ordeno Ámbar y Rio agarro sus cosas y se hecho a correr como pudiera, alejándose de todo lo que le hacia eso. Thomas quedo preocupado al verla correr así, desesperada y triste.

- Ahora si Arclight ¡vamos a divertirnos! –lo jalo Amy y las otras dos lo escoltaron, alejándolo del árbol donde al principio dormía, sin embargo, le llego un presentimiento fugaz, un arrebato de ir detrás de ella, no era como los habituales de sus caprichos, esta vez podía sentir como su corazón latía por una extraña aflicción y simplemente volteaba a ver hacia atrás, tratando de ver nuevamente los ojos magenta de Rio.

- Joder Thomas, ya me quiero ir a casa –

- Cállate Michael, sabes que esta es hora de "Fanservice" –

- Tus Fanservices siempre salen mal… -

- Pero esta vez no serán mis Fanservices, esta vez vamos a… -

- Los vestidores de las chicas, ya se, ya se… - dijo el chico pelirrosa poniendo una mano en su frente en manifiesto de su desesperación.

- Pues por eso te dije que vinieras ¿para que mas seria? – sonrió el ya estando detrás de los vestidores de las chicas y tratando de saber como alcanzaría la ventanilla en lo alto.

- Fo, sabes que esto nunca funciona, siempre las chicas que están ahí dentro son chicas que aun no te has cogido y terminan lanzándote cosas a tu cara ¿no recuerdas la ultima vez que tuviste esa marca de zapato por tres días? – recordó Michael con pesadez y sujetando su mochila.

- Pero esos golpes son con amor y… -

- Y también ya me harte de ver prendas femeninas en mi habitación, si vas a ser un pervertido no dejes las cosas en mi alcoba, sino te conociera pensaría que eres travesti con tanta ropa interior de chica que hay esparcida en la casa- regaño.

- Si Suri pero tu también deberías hacerlo con las chicas de tu escuela y… -

- No seas idiota apenas voy en primer grado de secundaria y las chicas no se miran como objetos sino como personas... creo que deberías poner más atención a tus clases… -

- ¿Qué clases? ¿Te refieres a las que me salto? – sonrió Thomas lanzando la mochila al suelo y viendo en que se podía subir para alcanzar las ventanillas.

- ¿Por qué demonios me traes a mi? Siempre termino siendo tu "banquito" ya me canse, la ultima vez me desgarre los hombros, estas muy pesado, deberías dejar de comer mucho y hacer mas ejercicio y también dejar de ser un pervertido y de hacer fiestas y de… -

- ¿Prefieres que le diga a Chris que me ayude? –

- Mas bien debería yo decirle lo que haces -

- Cuidado con lo que dices hermanito – dijo Fo rodeándolo de los hombros - ¿No recuerdas cuando te encontraron encerrado en el baño de tu escuela con tres chicas? –

- ¡Eso fue tu culpa! ¡Tu y tus Fanservices que me meten en problemas! ¡Esas chicas pensaban que yo era tu! ¡Casi fui violado!– a Michael se le venían los colores al rostro.

- Si pero Chris no dirá lo mismo ¿o si? – sonrió maléficamente mientras lo miraba a los ojos. Michael no tenía escapatoria: si su hermano mayor se enteraba de aquel incidente seguramente lo castrarían.

- A ti también te va a castrar – amenazo con sus ojos jade pero más que parecer agresivo, parecía tierno.

- Si pero por al menos yo ya disfrute y tu no… - ultima oferta.

- Demonios, odio cuando haces eso… - se resigno Suri tirando su mochila al suelo - ¿Qué tengo que hacer? –

Thomas subió ágilmente a los hombros de su hermano menor mientras este trataba de mantener el equilibrio.

- ¡Ahhhh! – Jadeo Michael - ¡Estas muy pesado! ¿Qué demonios has comido últimamente? ¿Elefantes? –

- Cállate Michael – susurro Thomas.

- Después de esto tendrás que prometerme comer menos pollo frito… ¿sabes cuantas calorías tienen esas cosas? ¡Haz ejercicio bola de manteca! ¡Aun no entiendo como cabes por la puerta de la cocina! ¡Pesas el triple que yo! ¡Porque no mejor te traes una silla en vez de que yo sea el banquito! – Thomas pateo su cabeza para indicarle que se callara o sino otra vez las chicas lo escucharían y comenzarían a lanzarle cosas.

- Veamos… ya casi – pensó al asomar sus ojos por la ventanilla.

- No entiendo como es que nunca aprendes… - se lamento Michael.

- Shhhh Suri, aparte también estoy escapando de Amy, Ámbar y Riza… -

- ¿Ah? Si ellas tres son las que mas te manoseas… aun me acuerdo que anoche en tu fiestecita en casa encontré a Riza borracha en mi habitación no entiendo como escapas de ellas, también ellas deberían dejar de ser así ¿haz notado que Ámbar subió mucho de peso? Ya no le des pollo frito y… -

- ¡Ya cállate! – exclamo por debajo. Hizo un último esfuerzo por tratar de ver algo. Hasta que por fin tuvo la vista perfecta. Sin embargo, había mucho silencio y solo podía escuchar los sollozos de alguien.

- No veo a nadie… - dijo al rodear con su vista los vestidores y no ver a ninguna chica. Pero de pronto su vista se vio atraída por un pequeño bulto en una esquina, que se movía en medio de temblores y que lloraba precipitadamente sobre sus piernas desnudas… La chica de los ojos magenta que conoció aquel día bajo aquel árbol… Estaba semidesnuda pero no presto atención a eso, solo observo como sus pupilas se inundaban en sus transparentes lagrimas y se abrazaba a si misma en un intento inútil de obtener su propio calor. No había nada de sensualidad ni de atracción, solo la desesperación de saber porque lloraba y ocultaba sus mejillas entre su cabello azulado.

- Rio… - susurro Thomas y había sentido como su sangre se quedaba quieta junto con su respiración. La chica volteo a verle y sin embargo, no trato de ocultarse, solo dejo que el la viera llorar y que la luz de la habitación empalideciera su piel blanca. Sus sollozos se hicieron mas ahogados y se apretaba mas consigo misma.

- ¿Fo? – susurro Michael abajo al no escuchar nada en la boca de Thomas… el estaba distraído viendo como las lagrimas de aquella frágil muchacha humedecían el suelo de los vestidores.

- ¿Fo? – volvió a llamar Michael pero no respondía.

¿Por qué no podía dejarla de ver? Una frustración salía a relucir en su mente sin saber porque y lo único que hizo fue saltar al suelo sin decir ni una sola palabra, dejando sola a Rio.

- ¿Thomas que sucedió? – dijo Michael preocupado al ver que su hermano mayor estaba reaccionando de una manera muy distinta a todas las veces, estaba serio y distante.

- Vámonos a casa Suri… - fue lo único que dijo. Agarraron sus cosas y Thomas comenzó a caminar a paso acelerado, Michael aun no podía entender que había visto allá dentro para que el se comportara así.

- Terminaste de espiar muy rápido Thomas ¿Qué viste? – Michael bien sabia que había visto algo raro como para hacer que el cambiara de repente.

Thomas camino sin desviar la vista de camino y sin decir ni una sola palabra pero su mente se había paralizado con lo que había visto… Rio… ¿Quién era en realidad Rio? La Reina de Hielo la habían llamado sus amigas… Y en ese breve instante, percibió que algo de su vida había cambiado.