heyyyy!... esto es para aquellos que me conocen por otras historias. se que he estado desaparecida, me tomé un pequeño descanso, bueno "descanso" siempre tenía cosas que hacer, pero vuelvo con las pilas cargadas y con miles de historias. Mañana seguramente que tengais el nuevo capítulo de "la revelión de los recuerdos" y recordad que es LEMON. Para el resto...bueno espero que os guste este one-shot Touken que se me ocurrió. nos leemos abajo.
tokyo Ghoul pertenece al sensual y marvado Sui Ishida
Habían ido a buscar al nuevo integrante de Anteiku, teniendo que luchar con muchos ghouls de Aogiri y con investigadores de la CCG, fue una batalla dura, pero todo salió bien. La que peor estaba era la joven peli-azul que había tenido que luchar contra su propio hermano, pero gracias al nuevo integrante que apareció de repente con el aspecto cambiado, había salido viva de allí, tenía graves heridas en su espalda debido a los mordiscos de su joven hermano. El albino cargó con ella inconsciente hasta una zona segura, después su, irritante, compañero de pelo naranja la cargó hacia otro lugar más lejano y más seguro debido a que el edificio en donde habían peleado se estaba cayendo debido a un terremoto o algo parecido. No tardó mucho en abrir los ojos, ante ella estaba Hinami, una pequeña ghoul que hace poco se quedó huérfana de ambos padres, fue un duro momento para todos, pero fueron capaces de seguir adelante, sobre todo ella.
Le dijo a Hinami que se encontraba bien, que fuese a buscar al gerente, al jefe de Anteiku, ésta aceptó y se dirigió a buscarlo, dejando a la peli-azul sola, en aquel árbol, aunque realmente no estaba sola, ya que un joven de pelo blanco, camisa negra, pantalones blancos, que habían sido rasgados, convirtiéndolos en unas bermudas blancas, y descalzo pareció enfrente suya, tenía la mirada perdida, su mirada estaba en el suelo, no la miraba, tapaba su rostro con su flequillo, el silencio se hizo entre ambos,¿ qué decir?
- Hey, cuando vuelvas deberías de hacer algo con tu pelo – se atrevió a decir Touka. El no respondió - resaltarás en la tienda con el cabello así. – El silencio se volvió a formar, el no dijo nada.
- Touka-chan – se aventuró a decir el medio ghoul, su mirada se dirigió hacia el horizonte. – No voy a regresar a Anteiku –
- ¿eh? ¿Qué quieres decir? – la peli-azul se sorprendió.
- me voy a ir a Aogiri – los ojos de la ghoul herida se abrieron como platos, no se lo podía creer tenía que hacer algo.
Kaneki emprendió el paso alejándose de ella, Touka reaccionó siguiéndole e intentarlo pararle, tras mucho esfuerzo, ya que estaba herida, consiguió atraparle agarrándole de la parte inferior de la camisa negra, al final la joven cayó al suelo de rodillas, sus ojos se estaban humedeciendo.
- Touka-chan, suéltame – pidió el albino.
- ¡No! – apretó más el agarre.
- Es una decisión que ya he tomado, por favor, suelta – volvió a pedir. Touka no se movió, no dijo nada, sólo suspiró.
- Entonces dime la razón por la que te vas, si lo has decidido es por algo – le preguntó.
- ¿La razón? Es sencillo. Quiero protegeros, si estoy en Aogiri seré capaz de ello, no quiero nadie a quien quiero muera, y menos tú. –apretó sus puños. La peli-azul recordó cuando él dijo lo mismo aquella vez que fue a curarla una herida hecha por un investigador ghoul.
Después de aquello, los sentimientos entre ambos florecieron, ella se sonrojaba cuando lo veía, no paraba de pensar en él, aunque le perecía algo molesto. A él le pasaba lo mismo, había ocasiones que rozan sus manos, eso hizo que se produjesen escenas incómodas, además de varios platos y tazas rotas.
- ¿Protegernos? – Echó una pequeña carcajada - ¿acaso no sabemos hacerlo por nosotros mismos? ¿Piensas que somos débiles? El único débil aquí eres tú, maldito idiota. – las lágrimas mojaban sus mejillas.
Kaneki se agachó hasta ponerse a su altura, soltando el agarre, pero agarró el brazo de ésta, clavó su mirada en ella, por su parte la peli-azul había bajado el rostro, ahora era ella quien miraba al suelo. Alzó el rostro de la muchacha, quería verlo, estaba lleno de lágrimas que no paraban de salir, eso sorprendió un poco al albino, ya que era la primera vez que la veía llorar, aunque no dudaba de que ella no pudiese llorar, no había nadie que no pudiese y menos ella. Con los dedos de mano que sujetaba el brazo de la joven, el cual soltó, secó los ojos de la joven, apartando el mechón de pelo que ocultaba uno de sus ojos.
- es la primera vez que te veo llorar y no me gusta – dijo Kaneki mirándola a ambos ojos.
- Es por tu culpa – el color rojo había parecido en su rostro. – si te vas esto será lo que pasará. –
- Pues haré que no ocurra –
- ¿te quedarás? – Kaneki juntó su frente con la de la joven.
- me quedaré – dijo en un suspiro, bajo sus manos hasta los brazos de la joven, esta hizo lo mismo pero en los brazos del albino. Apartó su cabeza del rostro de la peli-azul, cogió sus brazos y la atrajo hacia él, uniéndose en un abrazo. Touka inundó su rostro en el pecho de Kaneki, abrazándolo fuerte, no quería separarse de él, Kaneki puso su cabeza sobre el de la joven, también apretó fuerte, tampoco quería separarse de ella. Estuvieron un rato abrazos.
- Creo que debemos de ir con el resto, nos deben de estar buscando- dijo el albino.
- Sí, será lo mejor – se separaron. Terminó de secarse las pocas lágrimas que caían en su rostro.
Kaneki se levantó, ofreció su mano para que la joven se levantara, ésta lo aceptó y se levantó, había recuperado un poco sus fuerzas, pero no podía caminar, no sola. El albino se ofreció para cargar con ella, ésta se subió a su espalda, ambos se dirigieron donde el resto se encontraban, estaban todos y todos estaban bien. Se alegraron cuando vieron a Kaneki y a Touka, más por Kaneki ya que la misión era rescatar a Kaneki, sus miradas fueron hasta el pelo del albino, ya que ya no era negro como el carbón, ahora era blanco como la nieve, dijo que se lo quedaría, que le gustaba como le quedaba, tras acabar la conversación todos se dirigieron hacia Anteiku, desde ahí cada uno fue a su casa, Touka ya se había recupera parcialmente, asique subió las escaleras de su casa con un poco de ayuda de Hinami, pero antes se despidió de todos. Se alegraba de no al final Kaneki no se hubiese ido.
Al día siguiente…
Kaneki volvió a la Universidad, no se podía permitir seguir faltando, como dijo, no cambió su color de pelo actual, seguía llevando el parche de siempre, su vestimenta había cambiado un poco llevaba unos pantalones negros largos, una camisa corta holgada, con un botón desabrochado, por dentro de estos, llevaba su cartera habitual, cuando llegó a la Universidad se encontró con Hide que lo esperaba en la puerta.
- hey Kaneki, me alegra volverte a ver – dijo el rubio con las manos detrás de su cabeza.
- lo mismo digo – la mirada del rubio se dirigió al pelo de su amigo.
- ¿te has teñido? ¿Y eso? El color de antes te quedaba bien. –
- Quería cambiar un poco mi aspecto – puso su mano detrás de su cabeza.
- ahhh…puede que yo también lo haga, he pensado dejar los pelos de puntas y tener el pelo liso. – Kaneki rio.
- sería divertido verte así, desde que te conozco no has dejado los pelos de punta nunca –
- pues lo pienso hacer – refunfuñó Hide.
- no he dicho lo contrario, sólo que sería gracioso – Kaneki seguía riéndose, aunque paró ya que un grupo de chicas se les acercaron, todas dirigieron sus miradas hacia Kaneki.
- hola, ¿eres nuevo? – preguntó una de ellas.
- Esto…no – Kaneki estaba sorprendido.
- Pues nunca te habíamos visto por aquí. – dijo otra de ellas. Kaneki y Hide se miraban confundidos.
- ¿queréis venir con nosotras a tomar un café? – preguntó otra de ellas.
- no, gracias, mejor otro día, perdonad pero debemos irnos a clase –decía Kaneki amablemente. Puso la mano en la espalda de Hide empujándolo hacia delante.
- ¿pero qué haces Kaneki? Esas chicas nos estaban invitando a un café – susurró Hide.
- Lo sé, pero no me apetecía. – dice seriamente.
- Veo que no solo has cambiado tu aspecto, veo que también tu actitud, el Kaneki de antes se hubiese puesto sonrojado y tartamudeando hubiese aceptado la invitación, bueno en realidad hubiese sido él quien las invitase y ellas quien le hubiese rechazado. – Kaneki le echa una mira de enfado, seguido de un suspiro.
- Sólo que ya no quiero ser aquel tímido y débil que era antes, quiero ser fuerte, nada más. – Hide se paró mirándolo, Kaneki no detuvo su paso y siguió su camino.
Durante un par de semanas, diferentes grupos de chicas estuvieron acosando a Kaneki, queriendo invitarle a una taza de café, al cine, a pasear, a fiestas, e incluso yendo al café donde trabaja, quedándose por largo rato observándolo y hablando sobre él. Eso era algo que irritaba a la peli-azul, pero eran clientes, asique debía de ser amable y aguantar todo, incluido las veces que se acercaba a alguna de las mesas a despachar y la rechazaban queriendo que sea Kaneki quien las atendiera.
- Maldito idiota debilucho, ojalá no te hubiese detenido – refunfuñaba entre dientes la peli-azul. Kaneki oyó eso, pero siguió atendiendo a las clientas mientras estas le decían miles de halagos y piropos
- Su pedido estará enseguida – dijo mientras arrancaba la hoja del cuaderno y se la daba al señor Yoshimura que ayudaba con la clientela. Iba a hablar con Touka, pero más clientas reclamaban su presencia. Todos acabaron agotados, sobretodo Kaneki, ya que muchas mesas reclamaban su presencia.
- maldito Kaneki, aún no me creo que te hayas vuelto tan popular entre las chicas, con los debilucho y soso que eras – dijo Nishiki limpiándose el sudor de su frente.
- chs – dijo la peli-azul- sigue siendo el mismo de antes, solo que ahora con diferente color de pelo – se dio la media vuelta y entró a la zona exclusiva para el personal.
- ¿y a esta que le ha dado? – preguntó Nishiki. Kaneki fue también en aquella zona, fue a la habitación donde estaban los vestuarios, la puerta estaba cerrada, dio dos golpes a ésta.
- Touka-chan, ¿puedo pasar? – preguntó el albino.
- ¡No! ¿Qué quieres? –dijo malhumorada.
- Quería hablar contigo –
- Pues lo siento porque yo no – abrió la puerta, ya se había cambiado.
- quería pedirte perdón por lo que está pasando - Touka ignoró aquello e intentó irse a su casa pero Kaneki se lo impidió agarrándola del brazo –
- Suéltame idiota – intentó deshacerse del agarre, fue inútil, ahora Kaneki era más fuerte que ella. Él la atrajo hacia ella, pero ella reacción y evitó aquel tirón, al final se deshizo del agarre, salió del café y se fue a su casa.
Kaneki estaba decidido a cambiar aquella situación, no quería ser popular, él solo quería estar con sus amigos, trabajar en el café, leer libros e ir a la Universidad, no quería nada más y sólo por haber cambiado de aspecto, de forma no voluntaria, no quería decir que tenía que cambiar su forma de vida.
Al día siguiente…
Kaneki y Hide volvían de la Universidad, el albino iba a una firma de libros de su escritor favorito Takatsuki Sen, Hide lo iba a ir con él, no le interesaba aquellos libros, pero luego irían a estudiar. Paseaban por las diferentes calles de un tranquilo barrio, en la esquina de una de las callejuelas se encontraron con Touka y su amiga Yoriko.
- ¡oh! Hola- saludó Hide.
- ¡Hol- –dijo Yoriko, aunque no pudo acabar el saludo ya que un grupo de chicas se les acercaron.
- ¡Hola Kaneki! – gritaron.
-¡Qué alegría verte por aquí! -exclamó una de ellas –
- Pero serán maleducadas – dijo Yoriko.
- Yoriko déjalo – dijo Touka sin ánimo, no quería saber nada de aquello.
- ¿maleducadas? – aquel grupo de 3 chicas universitarias se giraron a ver a la rubia y a la peli-azul.
- ¿Pero qué decís niñatas? –dijo una de ellas.
- ¡¿cómo que niñatas?! – Yoriko las hubiese aporreado si no fuese porque Touka la detuvo.
- Vámonos Yoriko, dejémosles en paz. –
- ¿Pero has oído lo que nos han llamado? –
- sí, lo sé, déjalas –
- No te reconozco Touka-chan, normalmente serías tú quien se enfrentaría a ellas y yo quien intentase evitarle –
- Lo sé – suspiró pero estoy sin ganas.
- Eso iros, niñatas de instituto, dejad que los mayores hablen – dijo la líder de las tres.
- ¿quién se habrán creído estas dos? –dijo otra.
- Dejarlas en paz – dijo Kaneki en un tono autoritario pero tranquilo.
- ¿por qué? ¿Acaso una de ellas es tu novia o qué? - preguntó con ironía la líder del grupo.
- Sí – aquella afirmación sorprendió a todos.
- Eso es mentira –
- Es la verdad –
- ¿y quién de las dos pazguatas estas es tu novia, vamos a ver? –
- Aquella – señaló a Touka, aquello hizo que la nombrada bajase el rostro para ocultar su sonrojo.
- No estás diciendo la verdad, nunca se te ha visto acompañado de ella, sólo os hemos visto juntos trabajando en el café donde trabajas, solo sois compañeros, ¿o acaso me equivoco? – Ninguna de las tres creían las palabras del albino.
- os lo demostraré – Kaneki se dirigió a la peli-azul, con una mano elevó su rostro, la miró fijamente a los ojos, inclinó su cabeza acercándola hacia la de la joven ghoul, sus labios se unieron. Los ojos de la joven se abrieron como platos, aunque poco a poco se fueron cerrando, Kaneki agarró una de sus manos previniendo una posible bofetada.
- Maldición, era cierto. – dijo una de las universitarias.
- ¿Por qué las enanas de los institutos se llevan a los mejores chicos? – dijo otra apenada.
- Vámonos – dijo la líder – ya encontraremos a otro. – el grupito de tres se fue.
Hide y Yoriko se quedaron mirando aquella escena, aunque no por mucho tiempo, intercambiaron miradas e intentando que no les vieran se fueron de aquel lugar. Poco tiempo después de que todo el mundo se fuese, se separaron.
- Lo siento Touka-chan, quería acabar con esto ya de una vez – suspiró – si quieres pegarme, adelante, estoy preparado –
La ghoul apretó el puño de la mano que le quedaba libre, lo dirigió a la cara de Kaneki, pero no lo golpeó, se quedó a pocos centímetros de golpearle.
- ¡No! No puedo – bajó el puño – comprendo la razón por la que lo hiciste, querías que todo aquel acoso acabase, lo entiendo, así que no me molesta mientras haya servido para algo. –Levantó su rostro frunciendo el ceño. – para la próxima vez me avisas, idiota. – Suspiró – ahora a ver como convenzo a Yoriko de que todo fue una farsa, de verdad causas unos problemas. – se cruzó de brazos.
- Esto no fue una farsa – dijo el medio ghoul.
- ¿qué? – El albino volvió a acercarse a la joven.
- Ese beso fue de verdad –
- ¿eh? – Touka estaba en shock
- y este también – volvió a unir sus labios con los de la ghoul. –Yo te quiero Touka-chan.
Touka no se podía creer lo que estaba pasando, aquellas palabras, aquel movimiento que acaba de hacer, seguí asimilando todo, de momento solo podía volver sus mejillas de color rojo.
El albino tiró del brazo de la ghoul para atraerla hacia él, para así poder abrazarla.
- te quiero Touka-chan, eres lo que más iba a proteger estando en Aogiri – puso su cabeza sobre la de la peli-azul. No hubo respuesta de Touka por un segundo. Al poco notó como unos brazos rodeaban el torso del joven y la cabeza de la ghoul se hundía en su pecho.
- Y-Yo…Yo también te quiero, Kaneki – dijo al final la joven. – lo siento por haberme comportado de esa forma tan borde estos últimos días, no soportaba todo ese séquito que tenías. – apretó más el abrazo.
- Tranquila, no podía elegir a ninguna de ellas cuando ya te había elegido a ti. – la separó de él durante un momento, ya que juntó sus labios con los de ella, entrelazaron sus dedos, por fín estaban juntos Kaneki solo había puesto sus ojos en ella, y ella en él, eso era lo que hacía tiempo habían querido y nadie iba a separar aquella unión.
Bueno, ¿qué les pareció? ¿les gustó?
Mi mente dice de continuarlo, pero de momento estoy sin ideas, se que dije que es un one-shot, pero si la gente lo pide puedo seguirlo, no me importa.
Todo hasta aquí,
nos vemos.
